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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

24 de Marzo, marchamos, ¿Por qué?

Especial para Contrahegemonía

Las motivaciones que nos llevan una vez más a marchar después de dos años-pandemia mediante- de no poder hacerlo, son claramente distintas según los sectores sociales y las militancias. Nos une un Nunca Más contra la dictadura, contra la vejaciones y el genocidio, por la memoria de les 30 mil detenides-desaparecides, pero al mismo tiempo la interpretación que realizamos sobre ello, es la gran distancia que en este contexto histórico nos coloca en distintas veredas.

Nosotres asumimos que actualmente cada niño, niña y niñe que sufre de hambre, la pobreza extrema que padece gran parte de la población, cada desocupado, changarín, del precariado organizado y de la clase trabajadora que es explotado, son las víctimas del sistema civilizatorio capitalista contra el que les 30 mil se enfrentaron. Vemos el eco del genocidio de clase que el terrorismo de Estado implementó, hoy ejecutado con otras herramientas.

Sabemos que el acuerdo con el FMI va a conllevar más pobreza y opresión sobre la clase trabajadora, como así sabemos también de la cooptación de muchas organizaciones sociales, defensoras de los derechos humanos y del movimiento obrero actual, que forman ya parte de las formas en que nuestras clases dominantes generan consenso para regular la conflictividad social. Es decir sabemos que las facciones de clase que hoy se disputan el poder estatal son parte de un mismo proyecto social capitalista, que las hace formar parte del sistema de partidos políticos de gobierno para mantener y regular el orden opresor.

Con ello es de resaltar que el discurso hegemónico obra sobre las conciencias y nos dice que las consecuencias del modelo económico capitalista, difieren pues neoliberalismo y posneoliberalismo no serían lo mismo, aunque realmente comportan ambos los cánones del sistema civilizatorio capitalista, de ahí las claras consecuencias que ambos modelos capitalistas tienen, con explotación y extrema pobreza.

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Es menester por ello resaltar que los ciclos que representan, son la regulación capitalista para la valorización y relanzamiento del capital dependiente argentino, que requiere y necesita que los costos humanos, como un piso constante de pobreza, nos sean tolerables, aceptables, hasta que los veamos como inevitables.

Se trata de relacionar la permanencia de la opresión, del contrato social de alianzas de clase, como parte de una operatoria que continúa subsumiendo el trabajo al capital. Por ello la disputa sobre la memoria se cierne sobre nuestras mentes y acciones para estructurar la senda de lo posible -la inevitable permanencia y victoria del capital- para de esta manera cercar la memoria de los sectores subalternos sobre el proyecto social revolucionario que hemos construido varias generaciones.

Con ello debemos sostener y comprender que el Terrorismo de Estado estaba largamente planificado por nuestras clases dominantes para aniquilar el largo proceso de acumulación de masas, el vasto movimiento de contestación social al sistema civilizatorio capitalista. Es justamente por eso que es fundamental comprender que el terrorismo de Estado fue una planificación de las clases dominantes en un momento histórico de la lucha de clases.

Nuestras clases dominantes a lo largo de nuestra historia han mantenido, bajo los regímenes de democracia formales o de dictaduras, una continuidad que permitió preparar al aparato burocrático militar del Estado para defender el orden capitalista. El bloque social histórico que formó parte del Terrorismo de Estado habitó en el sentido de generaciones que vieron en la clase trabajadora su enemigo, de ahí la necesidad de, para adaptar a la sociedad argentina al capitalismo de época, comprendieron y ejecutaron un genocidio de una clase sobre otra clase.

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Esa forma genocida hoy tiene otras formas de ser ejecutada, debido justamente a cómo actualmente se despliega  la lucha de clases y la conciencia de los sectores en lucha. Nosotres marchamos con la plena conciencia de saber que el antagonismo fue, es y será entre el proyecto de los opresores y el proyecto de los oprimidos.

Es bajo estas consideraciones y análisis que nosotres marchamos para disputar esa memoria institucionalizada, que subsume el accionar revolucionario de les 30 mil a la fatua disputa estatal-electoralista. Marchamos porque vemos en el pasado, el presente y en el futuro la revolución que redima al ser humano.

Por ello esperamos que este 24 de marzo sea el puntapié que nos permita confluir, desde abajo a la izquierda, en la necesaria resistencia contra la opresión y la barbarie capitalista que actualmente se está desplegando como continuidad histórica de anteriores opresiones.

No hay manera de levantar las banderas de les 30 mil desde lo instituido, desde el Estado o el gobierno, ya que su potencia fue revolución en praxis. Seamos como les 30 mil; seamos fuego revolucionario redentor, puño cerrado y grito del oprimido; seamos resistencia.

Para todos, todo      

Damián Ravenna

Presidente

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires

APDH ZONA NORTE

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