El rectorado de la UBA pretende desmantelar el servicio de salud para estudiantes sin cobertura médica.

El desmantelamiento y abandono de la Dirección General de Salud (estudiantil) fue una constante de la gestión del rector Barbieri. A tal punto que mantuvo inactiva a la institución asistencial frente a la Pandemia del Covid19. Su próximo objetivo: liquidar la asistencia preventiva y médico asistencial para los estudiantes sin cobertura médica. Para ello pretende transferir el edificio del centro asistencial a la Facultad de Psicología y “refuncionalizar” sus objetivos. De esta manera combina el oportunismo político buscando los votos que le permitan la reelección en la próxima Asamblea Universitaria y profundiza el ajuste presupuestario para un sector que no le provee retornos de capital sino que le genera “gastos”.

Pisoteando las elaboraciones científicas del eminente médico Raúl Vaccarezza y sus colegas de la época, desde el rectorado de la UBA se fue desmantelando, año a año, todo el andamiaje de programas de asistencia médica preventiva destinado a atender los problemas de salud de la comunidad estudiantil. En particular del sector más vulnerable: el que no tiene cobertura de obra social o de medicina prepaga. Por otra parte, el edificio de la Dirección de Salud (estudiantil) – Hidalgo 1067 – fue abandonado en su mantenimiento y su estado actual es de un tremendo deterioro. Aún más. Durante la Pandemia Covid 19 el sector estudiantil no contó con este centro de salud preventiva para asistirlos ante las consecuencias del aislamiento, el contagio o el duelo por alguna muerte cercana. Estas decisiones fueron del Secretario de Extensión Universitaria y el Subsecretario de Bienestar Estudiantil, los odontólogos Gustavo Galli y Luis Rannelucci. En punto central no es la ignorancia o incapacidad de las autoridades (que también la hay) sino que la prevención en salud estudiantil y asistencia sanitaria no genera retornos de capital. Pero no casualmente, para odontología se realizaron inversiones en equipos de última generación (que nunca fueron puestos en funcionamiento) mientras que, de los consultorios de prevención, se llevaron hasta los sillones odontológicos.

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Sin embargo, sí se generó un flujo de inversión para llevar a la TV los 200 años de la UBA, se acuñaron miles de monedas conmemorativas primorosamente acomodadas en un estuche y se realizó un fabuloso festival frente a la Facultad de Derecho que nadie se anima a imaginar cuántos millones de pesos costó.

Ahora aparece la frutilla del postre: el Rector pretende transferir el edificio de Hidalgo 1067 (CABA) a la Facultad de Psicología y ponerla bajo la gestión de la Secretaría de Cultura. Como si los Hospitales dependieran del Ministerio de Cultura. La causa de todo esto es el oportunismo político (y la disputa de fondos presupuestarios) que le permitiría al Rector Barbieri ser reelecto gracias a los votos de la representación de esa facultad en la Asamblea Universitaria.

Lo que corresponde, y reclama su personal, es poner a la Dirección General de Salud en funcionamiento. No refuncionalizarla, eufemismo que utiliza Barbieri para anunciar su liquidación. Pero esto hubiera significado dejar de usar los trabajos de investigación de eminencias médicas como Raúl Vaccarezza para emparejar las patas de los escritorios de los funcionarios. Porque fue hace casi cien años que  este médico y su equipo resolvieron crear un centro de salud preventivo para estudiantes cuando descubrieron que, aún sin presentar síntomas, quienes cursaban en los últimos años de medicina podían estar gravemente enfermos. En la actualidad las razones fundacionales de la Dirección General de Salud están plenamente vigentes teniendo en cuenta la incidencia de las adicciones, las ETS y otras enfermedades infecciosas. Más aún: los últimos indicadores oficiales señalan un importante crecimiento de la tuberculosis en la juventud.

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Esta reconversión de los objetivos públicos y nacionales de la Universidad se explican, en última instancia, por la penetración del capital privado que hoy las proveen de los llamados “fondos propios”. Es la consecuencia inevitable de generar un mercado para el conocimiento público con el supuesto objetivo de complementar el presupuesto del Estado. Esto ha sido un cáncer que se fagocitó el presupuesto público de las Universidades Nacionales. Y sobre esta base se asienta la política de recortar aún más los fondos destinados a la prevención sanitaria de la población estudiantil.  

Contra esta perspectiva, el personal de la Dirección General de Salud hemos decidido dar pelea – una vez más – en defensa de los objetivos fundacionales de nuestra institución y de nuestros derechos como trabajadores asistenciales: ejercer nuestras capacidades y cumplir los objetivos de prevención sanitaria y asistencial hacia la comunidad estudiantil.

En eso estamos.

En Buenos Aires, al 9 de abril de 2022.

Marcos Britos. Legajo 74.774. Rectorado-UBA.

One thought on “El rectorado de la UBA pretende desmantelar el servicio de salud para estudiantes sin cobertura médica.

  1. Buen día, yo me pregunto como trabajadora, de UBA XXI, como darle batalla, a toda esta gente sin escrúpulos, sinceramente, pienso, pienso y pienso!, como concientizar a mis compañeras/os.
    Estoy en lista 9, pero vamos para atrás, ya que aparecemos solo en elecciones, y una manera de demostrar que estoy en desacuerdo con “esta gente”….
    Si hubiera alguna manera de poder cambiar las cosas, estaría dispuesta a dar batalla!!!.

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