Los Grobo: ¿El otro campo?

En el debate planteado en nuestra sociedad con posterioridad al tractorazo se han escuchado algunas voces que contrastan. Por un lado los furibundos productores que se movilizaron a Plaza de Mayo y por otro, Gustavo Grobocopatel, un empresario de buen diálogo con el gobierno e incluso algunos referentes sociales. ¿Hay un nuevo campo nacional, moderno y progresista?



Los números

En una discusión politica que se tensa, y donde las dos partes en conflicto hacen prensa de guerra se ha acusado a los Autoconvocados, de supermillonarios. En un artículo publicado en Tramas “¿Quienes están detras del tractorazo?”, sostuve que se habían movilizado pequeños y medianos productores fuertemente vinculados con el modelo agrícola industrial. Ese sector social, por su dependencia a ese modelo, es muy vulnerables a cualquier cambio que se produzca por acontecimientos externos o decisiones de gobierno. Además, la derecha ha ganado en sus cabezas la batalla ideológica y responsabilizan al gobierno y a los impuestos de que sus márgenes sean tan ajustados. Esto lo convierte en un sector muy irritable y funcional a la política de Juntos por el Cambio. Pero adherir a las posiciones de los grandes grupos económicos del sector, no le cambia sus números. Ninguno de ellos gana anualmente más de mil millones, por lo tanto no hubieran sido alcanzados por el proyecto de gravámen a la renta inesperada con el que viene amenazando el gobierno. El asumir posiciones de derecha recitando el catecismo económico de las élites, no les hará crecer las cuentas bancarias, ni aumentar la cantidad de hectáreas.
Con otra posición posición económica, Los Grobo no son Autoconvocados. Es impensable que hubieran participado en el tractorazo. No son chacareros cerriles que quieren colgar a Cristina y a KIcilloff. Por el contrario Gustavo Grobocopatel han sido parte de delegaciones oficiales visitando a países como Venezuela donde infructuosamente le quisieron vender a Chávez el modelo agroindustrial. Pero corresponde repasar sus números.
Los Grobo Agropecuaria es una empresa de agronegocios que tiene origen en un grupo de contratistas de Carlos Casares, que realizando múltiples asociaciones llegó a convertirse en uno de los grupos económicos más importantes del sector. Sus números son elocuentes. En 2020 llegaron a acopiar 2,2 millones de toneladas y en 2021 subieron a 2,5 millones de toneladas. Las proyecciones de la empresas apuntan a saltar en los próximos cinco años a una siembra de 350.000 hectáreas y acopiar 3,5 millones de toneladas. La firma facturó en la campaña 2020-21 650 millones de dólares, y se estima que en la campaña 21-22 pasaría US$750 millones de dólares. En esta facturación se contemplan también los ingresos de Agrofina, una nueva empresa del grupo que se dedica a la venta de agroquímicos.
Si se trata de identificar a empresarios agrícolas multimillonarios, sin duda los Grobo lo son y a ellos les correspondería pagar el impuesto a la renta inesperada. Aunque no es seguro que paguen porque como es habitual en nuestro país los que más ganan tiene mayores posibilidades de contratar estudios contables que hacen magia para evadir impuestos. Según informa el Diario La Nación, en la edición del 2 de noviembre de 2021, en la nota “Uno de los mayores grupos de siembra se expandira a 250.000 ha”, los Grobo informaron a la Comisión Nacional de Valores (CNV) “que la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas de la Sociedad aprobó el resultado del ejercicio económico iniciado el 1° de julio de 2020 y cerrado el 30 de junio de 2021, que arrojó una pérdida de $516.875.654”. Y agrega “Según fuentes consultadas en la firma, ese dato en rigor es parte de una reclasificación contable ya que el patrimonio neto había aumentado y se registró una ganancia integral de $942,9 millones. En tanto, $373,6 millones fue el patrimonio neto con saldo positivo”
Los dueños de Los Grobo Agropecuaria son Victoria Capital Partner con un 83% de las acciones y Gustavo Grobocopatel con un 17%. Victoria Capital Partner es una multinacional que en su página oficial declara tener inversiones en:
Colombia – prestador de salud privado, tratamiento del cáncer, ONCOLOGOS DE OCCIDENTE. Materiales para la construcción en América Latina- CORONA
Brasil- Farmacéutica – CELLERA FARMA- , Publicidad,- ELEMIDIA-, Iluminación minorista,- FLC- , Empresa privada líder en tratamiento para el cáncer en Brasil, -ONCOCLÍNICAS. Servicios financieros – PREVALER. Cursos preparatorios- DAMÁSIO EDUCACIONAL. La mayor compañía de relojes de America Latina- GRUPO TECHNOS. Eventos comerciales- BRAZIL TRADE SHOWS PARTNERS
Chile- Cadenas de Gimnasio- ENERGY. . Fábricas de etiquetas -CAMEO,
Argentina- Fabrica de autopartes -.L’EQUIPE MONTEUR. Servicios agrícolas- LOS GROBBO AGROPECUARIA.
America Latina: como productor líder en semillas de maíz y soja en contra estación para el Hemisferio Norte, y el mayor productor independiente de semillas de maíz en el Cono Sur- SATUS AGER-. Mayor editor de libros educativos en Español y Portugués- GRUPO SANTILLANA. La Master franquicia de los restaurantes McDonald’s en América Latina y el Caribe-ARCOS DORADOS.

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La identidad de Grobocopatel como empresario nacional no se sostiene. Es accionista de una multinacional que tiene como nombre una fracción de su apellido.


¿Progresismo?
Con respecto a la cuestión del progresismo de este tipo de empresarios hay que distinguir entre su discurso donde se mencionan frecuentemente conceptos como “sustentabilidad”, ” cuidado del ambiente” y su práctica. Quienes puede dar cuenta de su política en esos temas son pequeños y medianos propietarios que le alquilaron sus campos a su pool de siembra. Es cierto que recibieron un dinero por esos alquileres que no se prolongaron mucho tiempo. Lo que también es cierto es que, cuando devolvieron las tierras, el productor se encontró con pérdidas que no estaban especificados en el contrato. Se deterioraron alambres, instalaciones, casas y lo peor de todo, hubo un deterioro sensible de la salud de los suelos, con pérdida de materia orgánica y fertilidad, aumentó la contaminación de las napas de agua con los agrotóxicos y aparecieron malezas ultrarresistentes. Es decir, como ocurrió con la Forestal a principios del siglo pasado, el saldo que dejaron estas empresas cuando se retiraron de los territorios, fue una enorme deuda ambiental. Sólo hay una conciencia de la dimensión de esa deuda cuando el dueño quiere volver a poner las tierras a producir.


La cuestión del modelo productivo
La Argentina es un gran productor agropecuario, con una orientación hacia la exportación de commodities. Está inserta en un mundo donde los alimentos escasos y el alza de los precios de combustibles son tendencias de corto, mediano y largo plazo.
Limitarse a rechazar las manifestaciones de productores cerriles, o imaginar posibles alianzas entre trabajadores y pequeños productores rurales agroecológicos con grandes empresarios de agronegocios, supuestamente progresistas, es engañoso. Corre el eje de la cuestión principal que es el agotamiento de un modelo productivo agropecuario industrial de exportación que no sólo genera enormes daños al ambiente y a la salud humana, despoblación del campo y concentración de la tierra, sino que se torna antieconómico, salvo para las grandes élites. Más allá de toda consideración ética, o de pretensión civilizatoria, el productor minifundista, pequeño, mediano o grande tiene una economía más estable e incluso más rentable cuando se aleja del modelo agropecuario industrial con alta incorporación de insumos externos. Con mucha claridad se advierte, por ejemplo en ganadería, que le va peor a quien más depende de insumos externos. En este caso: los feedloteros. La discusión con ese modelo no es táctica, es estratégica y quien sólo esta movido por el egoísmo también puede escuchar el argumento de que si sigue produciendo así va a perder dinero. Chacarero que se funde vende o alquila. Y si alquila, se va a encontrar con señores muy amables, de buenas maneras y buen diálogo, que les harán una “oferta imperdible” para vivir en el pueblo y dejarse de renegar en el campo. Un de ellos, de apellido gringo pero argentino de nacimiento, se llama Gustavo Grobocopatel.

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