Femicidio de Cecilia Basaldúa: “Pusieron preso a cualquiera para callarnos”

A dos años del femicidio de Cecilia Basaldúa, su familia y organizaciones feministas exigen a la Justicia que investigue a los verdaderos responsables. Se acerca el juicio contra un “perejil” acusado sin pruebas.

“Hacer realidad un mundo de amor, requiere nunca dejar de soñarlo”, escribió Cecilia Basaldúa en la red social Facebook mientras viajaba por Latinoamérica. Estaba comenzando a armar un libro de sus viajes.

Cecilia, a sus 36 años, era viajera y artesana. Estuvo trotando por distintos países del continente durante cinco años, hasta que el 21 de marzo de 2020 llegó a Capilla del Monte, en el Valle de Punilla de Córdoba. El 4 de abril fue la última vez que se comunicó con su familia y quince días después su cuerpo fue hallado en las cercanías de un basural de esa localidad. 

Daniela Pavón, abogada de la familia, señala que en el inicio de la búsqueda de Cecilia no se activaron los protocolos correspondientes: siendo que las primeras horas son cruciales, recién comenzaron a buscarla siete días después de su desaparición. El único imputado en la causa es Lucas Bustos, un albañil de 23 años que vive en una zona rural, proveniente de una familia de muy bajos recursos. Su primer abogado declaró que fue forzado a testificar en situación de violencia policial por parte de efectivos de Capilla del Monte. 

A dos años del femicidio de Cecilia, distintos grupos feministas de Córdoba mantienen viva su memoria y exigen un proceso de investigación serio. En tanto, el juicio contra el “perejil” Bustos iniciará el próximo 2 de mayo en Cruz del Eje.

Imputado a la fuerza

“La Justicia no profundizó las líneas de investigación que señaló la abogada de la familia de Cecilia y el ADN del imputado dio negativo. Además, en la casa de la última persona donde estuvo Cecilia se detectaron con luminol manchas de sangre que no fueron analizadas. Tampoco hubo una reconstrucción de los días que estuvo desaparecida ni se realizó la reconstrucción en el lugar donde se encontró su cuerpo”, explica Liliana Martin, integrante del Movimiento Plurinacional disidente y feminista de Capilla del Monte.  

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Con demasiadas inconsistencias en la investigación, la familia de Cecilia no cree que Bustos sea el femicida, principalmente porque no existe ni una sola prueba que determine que es culpable. Martín dice al respecto: “El único imputado en el caso fue detenido en forma engañosa junto a su hermano, lo llevaron a la comisaría con la excusa que ambos declaren que no habían visto a Cecilia. Cuando llegaron a la sede policial y de acuerdo a las versiones de él y su hermano, fueron sujetos de apremios ilegales. Es más, su hermano contó que le dijeron ‘si no confesás tus padres van a sufrir consecuencias’. Esa autoincriminación fue firmada por dos policías que tuvieron contradicciones en sus testimonios. Hubo una amenaza concreta contra la familia del acusado y la querella solicitó que se vuelva a citar a esos policías”.

Con una velocidad que no es habitual en el Poder Judicial, a las 48 horas del hallazgo del cuerpo el femicidio estaba prácticamente esclarecido. “Entendemos esto como algo muy poco serio desde el lugar de los derechos humanos –dice Martín–. Más allá de que pueda ser o no el femicida la persona que detengan, no hay garantías procesales porque a las 48 horas de haber encontrado el cuerpo de Cecilia ya se definió al único responsable. Incluso la Secretaría de Derechos Humanos intervino como Amicus curiae porque la situación del imputado, que ya hace dos años que está preso, no tiene un correlato judicial que lo justifique”.

Una madre que exige respuestas

Susana Reyes es la mamá de Cecilia. Hace dos años lucha con el dolor a cuestas sin bajar los brazos. Quiere que se sepa la cadena de impunidad que ronda en el caso de su hija y señala a policías de Capilla del Monte como responsables de encubrir a los verdaderos femicidas. 

“Nosotros pensábamos que nuestra hija estaba viva, fuimos a Capilla del Monte el 24 de abril y al día siguiente la encontraron, cosa que no nos resulta muy casual. Creemos que hay mucha mentira y falsedad dentro del expediente. La fiscal Paula Kelm nunca nos escuchó, miró para otro lado y ese chico que involucraron es inocente, así que nosotros no vamos a acusar. No tiene pruebas contra él, es un chico humilde, de una familia numerosa. Para mí pusieron preso a cualquiera con tal de callarnos porque estábamos en Capilla del Monte buscando y averiguando todo”. 

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–¿Qué pensás del trabajo que realizó la fiscal?

–Creo que la fiscal es cómplice, se querían sacar el caso de encima y no es el primero. Nosotros fuimos a buscar a mi hija en plena pandemia, conseguimos el permiso. Pensaron que ella no tenía familia, que estaba sola y nadie iba a pedir explicaciones, pero no sabían que Cecilia tiene una familia muy grande y muchos amigos que sembró en sus viajes. Hay muchísima gente que la conoció y que me escribe. Yo sé que no van a poder ir muy lejos con esas mentiras. 

–¿Quiénes creés que son los verdaderos responsables?

–Mario Mainardi, que es el dueño de la casa donde estuvo Cecilia antes de desaparecer, y Viviana Juárez, que se hizo pasar por artesana y anda en una 4×4. Ella la contactó con Mainardi. Ella es dealer del pueblo, viaja de Rosario a Capilla del Monte con droga y se la ve seguido en la Municipalidad. También hay otros policías implicados, mientras la fiscal mira para otro lado. Cuando mi hija llegó a Capilla del Monte la iba a recibir una amiga que a último momento le dijo “no vas a venir a traer acá el bicho ese”, por el coronavirus. Ahí mi hija se ofendió, le dolió eso que le dijo su amiga y decidió buscar hospedaje en un camping, pero la Policía no la dejó acampar. 

–¿Qué hizo Cecilia el día que se comunicó por última vez con vos?

–El sábado 4 de abril a la noche hubo una fiesta en la casa de Mario Ma inardi, yo creo que esa madrugada a mi hija la secuestraron. El domingo ya no tuve comunicación y el 8 de abril Mainardi dijo que el domingo a las dos y media de la tarde Cecilia se fue enojada de su casa con un brote psicótico. Todo mentira, pero aun si hubiera tenido un brote y tenés a una persona en ese estado en tu casa, tenés que llamar al médico. Por ese solo hecho ese tipo debería estar demorado, pero nunca sucedió.

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–¿Cecilia se comunicaba seguido con vos?

–Sí, siempre estuvo en contacto conmigo. Durante los cuatro años y medio que estuvo viajando por Centroamérica siempre estuvo conectada con nosotros y antes de ir a cada lugar leía mucho, se informaba y nos hablaba siempre de dónde estaba. 

–¿Qué está pasando en Capilla del Monte con los grupos que te acompañan en el pedido de justicia?

–Hubo muchas amenazas y las sigue habiendo. La Policía amenaza a la gente que va a las marchas por Cecilia, se les aparece en la casa para ver si viven solas; eso me lo contaron las propias personas de Capilla del Monte que saben muchas cosas pero tienen miedo de hablar porque la Policía los amenaza. El subcomisario Ariel Zárate, que llevó adelante la investigación del caso de mi hija, está preso por violencia de género. El otro responsable es Diego Concha, jefe de Defensa Civil y encargado de la búsqueda de Cecilia. Armó todo un circo con helicópteros y drones que fue toda una mentira. Él también está preso por violencia de género, y no solo eso, sino que una semana después una bombera lo denunció porque había abusado de ella y la chica se terminó suicidando porque la amenazaron para que levante la denuncia. ¿Qué podemos esperar de esas personas? Son abusadores desde hace años, están en sus cargos mientras siguen desapareciendo chicas, es una vergüenza, no los controla nadie.

Fuente: revista cítrica

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