Entrevista a trabajadores del citrus de la provincia de Tucumán

Desde el año pasado, trabajadores de cosechas y empaques del citrus vienen realizando protestas con cortes de ruta y acceso a la provincia en demanda de mejores condiciones salariales y de trabajo. Es una incipiente organización autoconvocada que en 2021 logró paralizar la cosecha por más de una semana y este año obligaron a la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) a participar de los cortes, aunque al final terminó pactando las paritarias a la baja. La citricultura es una de las actividades agroindustriales más importantes de la provincia, con un área de aproximadamente 40.930 ha plantadas, de las cuales un 95% corresponden a la producción de limón, de los que el 75% va a la industria para su procesamiento y exportación y un 8% para consumo interno. Durante la pandemia de 2020, la actividad no se detuvo y en 2021 se exportó limones por más de u$s70 millones, duplicando las toneladas exportadas durante el 2020.  El negocio se concentra en unas pocas empresas con capitales nacionales y extranjeros.

Desde Contrahegemonía entrevistamos a Héctor Zuñiga (Panini) y Franco Vallejo, trabajadores cosecheros de citrus.

C.H: Ustedes vienen haciendo reclamos con cortes de ruta y movilización, por aumentos de sueldo y mejoras en las condiciones de trabajo ¿Cuál es la situación hoy de los/as trabajadores/as del citrus?

Héctor: Con el tema de los cortes que se han venido sucediendo desde un tiempo a esta parte, logramos que el gremio supiera que en cualquier momento podemos llegar a nuestro objetivo, que es ni más ni menos que tener representantes obreros peleando a la par de ellos, (ante los industriales) todo lo que tenga que ver con el bienestar de los trabajadores del Citrus. ¿Cuántos años hace que vienen jodiéndonos la vida con sus arreglos a espalda del obrero? Ahora también nos jodieron, a pesar del ruido que metimos en toda la provincia. Ese arreglo no es el que queríamos. El jornal es bajísimo: 2300 pesos, más 500 no remunerativo del cual no vamos a tributar. Son muchas cosas que todavía nos joden, por ejemplo, la maleta que te dan para que coseches tiene que ser de diez kilos, pero pesa llena 12 kilos. La ropa que te dan es una porquería que no sirve, igual que los guantes. A los que trabajan en los empaques le proveen de la marca Pampero, Ombú que es buena y duradera. Podríamos haber cambiado eso si nos hubiéramos unido absolutamente todos, pero somos cabeza de termo y ahí está la consecuencia; un mal arreglo que nos obliga a laburar como esclavos. Igual con todo bardo que hicimos le dimos una cachetada al gremio que nos nuclea, pero no fue suficiente para sacar el beneficio que pretendíamos y no nos queda otra que laburar, indignados pero laburar.

Franco: Los cortes del año pasado visibilizaron lo que es la cosecha del limón en Tucumán. Ahora mucha gente tiene conciencia que hacer un piquete, un corte de ruta puede molestar y esa molestia le puede llegar al gobierno, sirve como una herramienta tremenda. Los cortes de ruta empezaron el año pasado, porque ya se venía de un año de pandemia en el cual prácticamente no se tomaron medidas de prevención ni nada cuando se iba a trabajar. Fueron medidas escasas, como por ejemplo, reducir la cantidad de personas que iban en el colectivo y darte gel, pero adentro no había alguien presente para tomarte la temperatura antes de entrar, o por si te contagiabas. Fue muy jodido porque la gente iba a trabajar con mucho miedo, en ese momento no se conocía bien cómo funcionaba el virus y había mucha paranoia, también el temor por la familia. El gobierno nunca ayudó nada. La pandemia fue la gota que colmó el vaso con respecto a lo que pasó al año siguiente que fue que iniciaron los cortes, a eso sumado que veníamos de una inflación enorme, la gente con una precariedad muy grande, mucha pobreza y encima cerraron una paritaria con un aumento de diez pesos. Por eso empezaron los cortes que se dieron en todo Tucumán. Previamente no había ningún tipo de organización, salvo mucha bronca, resentimiento y resignación por parte de los trabajadores, pero llegó un momento en el que eso explotó. Igualmente, cuando empezó el año pasado no se consiguió nada, después de los cortes dieron un aumento de tres o cuatro pesos que algunos lo pagaron y otros no. La organización que hay y que hubo el año pasado fue más que nada para eso, para esperar la paritaria y saber que se puede tomar una medida de fuerza, que puede ser muy grande. Hay una organización incipiente porque es más que nada en relación a la paritaria, no hay asamblea, no hay reuniones, no se discuten otras cuestiones que están muy presentes como el tema de la cantidad de veneno que le ponen a las plantas, que es mucho. Si te sentás al lado de una planta a fumar un pucho, el gusto cambia y por ejemplo, si agarras la rama de una planta de limón y le prendes fuego, la llama es verde por un componente que tiene. Eso, por ejemplo, no se discute. No hay baños, eso tampoco se discute y esas cosas están por ahora fuera de lado porque lo principal fue el jornal. Hoy la situación de los que trabajan en el limón es malísima, siempre lo fue, con mucha precariedad, jornales miserables, trabajo a destajo. Hay mucho trabajo en negro, en algunos casos se ve trabajo de chicos de trece, catorce años que también los llevan los padres, a veces porque no les queda otra o porque quieren ir ellos. Hay mucha droga adentro también ahora, hay cuadrillas que van a drogarse a la tarde, por ejemplo, muchos jóvenes de 18, 17 años que están fumando, o el fin de semana se los deja que escabien mientras laburan. Casi no hay obra social, la obra social cubre durante la temporada que dura cuatro meses más o menos. Uatre siempre fue un gremio que entregó a los laburantes a las patronales, nunca se vio algún tipo de ayuda con respecto a la jornada de trabajo ni a la obra social. Adentro se come en el piso, no te dan la comida, la tenés que llevar vos, hay algunas empresas que te dan ropa, pero si estas en blanco y no cumplen con lo que te deberían dar. Adentro tenés que poner todo, inclusive las herramientas de trabajo, si querés una tijera o maleta, la tenés que pagar. El tema de las maletas que tenés para cosechar, cuando llevas la tuya, ellos te ponen otra, te quitan esa y te dan otra que tiene dos kilos más que no están contemplados en ningún lado y eso es mucha plata que les entra. Ellos exportan para Estados Unidos, vos lo viste a Macri, a Manzur, Jaldo, siempre festejando que se exporta, pero nunca se visibiliza la situación horrible por la cual tiene que pasar un trabajador y eso tiene mucho que ver con el tema del consumo para mí, de las drogas y del alcoholismo que hay. Uatre nunca ayudó, las empresas citrícolas están muy tranquilas, no las jode nadie, son impunes y exportan en dólares.

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C.H: ¿Cómo están organizados? ¿Cómo resuelven una medida de fuerza? ¿Y cómo se organizan en lo cotidiano para resolver distintas situaciones laborales que se les presenta?

Héctor: No somos unidos. Nos falta decisión para afrontar los problemas dentro de cada cuadrilla. Es como que no quieren dar la cara ante el supervisor o contador o cualquiera de nuestros empleadores. Por eso es que, a tipos como yo, que vuelta a vuelta tiene reclamamos que hacer por un motivo u otro lo tildan de sindicatero. Bueno, eso es todo un drama para nosotros. Por ejemplo, la maleta te la pagan por diez kilos, pero como son pijitas, te proveen una maleta que pesa más de lo diez kilos estipulados, si chillás retobándote, te dan el ultimátum: laburá si querés, o  te mandan al colectivo. Cuando comienza la temporada son pocos los que van porque cuando empezás te cuesta llenar una maleta. Te piden tamaño y tamaño no hay. Tenés que buscar y rebuscar en la planta de arriba abajo, espulgando por aquí y allá para llenar una maleta. Por todo te joden, quieren un limón inmaculado, sin golpes, y con el tamaño de la medida (una argolla) que ellos te dieron. No tiene que ser chico, ni despicado, ni lastimado. El corte con la tijera al ras para que al vaciar en el bins no pinche en la rodada. Cuando te hacen trabajar en bins individual te joden con el llenado. Al tope te piden, pero cuando ese mismo bins lo hacen fichar y a pesar de que te obligan llenar bien la maleta, le meten cuarenta maletas supuestamente de diez kilos y el bins queda queriendo todavía. La maleta chica, cargada al ras, tiene que pesar diez kilos, las que compran, cargada pesan más, pero la pagan por diez, “si no te gusta ya sabés lo que podés hacer”, te dicen. Igual pasa con los bines, ellos dicen que con veinte maletas enteras (dos de las chicas) el bins pesa cuatrocientos kilos y algunos changos que son viejos laburadores, que no solo trabajan en el limón sino también en la manzana aseguran que como ellos (empleadores) pretenden que la llenemos el peso pasa los cuatrocientos kilos. En el frente de cosecha trabajan varias cuadrillas del mismo empleador y llevan tres aviones (así le decimos al aparatejo que transporta las escaleras) con los “fierros”, donde hay escaleras pesadas y otras livianas. Te llevan temprano en esos colectivos que les entra aire por todos lados, llegamos entumecidos a destino: duro como piedra del friazón. Te tienen esperando en el monte a expectativa de la orden del corte. Por todo te macanean: “Estás golpeando el limón, capo”, “Estás metiendo chico, capo”, “Estás lastimando la fruta, capo”, “Esos chicos no van, capo”, “Cosecha bien, capo”, “Andá al grande nomás”. Van y vienen por el callejón controlándote.

Franco: El año pasado los cortes se fueron dando espontáneamente, se dieron en toda la provincia, duraron una o dos semanas y se iniciaron por la bronca que había. Uatre nunca llamó a hacer corte, todo lo contrario, ellos estaban llamando a que la gente vaya a trabajar, los capataces también llamaban en medio de los cortes, en medio de la pandemia, en medio de la inflación, de la precarización que había, de salario bajos. Uatre en el sur de la provincia en algunos cortes mandaba camionetas con patoteros a intimidar haciendo tiros al aire. De hecho, uno de los dirigentes de Uatre del sur salió en los medios diciendo que la gente no quería trabajar, que eran todos unos vagos, que los que estaban cortando la ruta les impedían trabajar a los demás, jugando con la necesidad de los trabajadores que tienen familia porque este es un trabajo a destajo, si vos no trabajas, no cobras. Jugaban con eso y mandaban a apretar a la gente. Durante todo el año pasado empezó a acercarse gente del Polo Obrero, de la Corriente Clasista y Combativa y movimientos, 12 de octubre en el sur y ellos empezaron a organizarse con alguna gente de ahí. El Polo Obrero activó un montón con una organización que ayudó muchísimo pero que a la vez también dejó todo en manos de algunos que dirigen o que mandan a hacer el corte. Organizaciones de asambleas donde discutan los trabajadores que hacer, que medidas de fuerza tomar o discusiones políticas no hay mucho. Lo que hay son reuniones de mucha gente, que convocan cien, doscientas personas y otras más chicas, pero generalmente no tienen mucha voz los trabajadores sino los referentes del Polo o de la CCC que a su vez la CCC tiene relaciones con el gobierno de la provincia. Igual antes no había nada y ahora hay un poco más de politización, por ejemplo, antes había gente que le parecía natural la forma en que trabajaba o las actuaciones del gremio, pero hoy lo cuestiona y eso me parece un cambio grande. En ese sentido ahora hay organización, pero recién empieza. En cuanto a lo cotidiano, hay mucha solidaridad, pero dentro de la precariedad y dentro de lo que es la alienación. Hay condiciones que parecen muy naturales en las que se trabaja y a veces es difícil organizarse para tener una mejor jornada o hacerle frente cuando te están haciendo trabajar un poco más de horas o te hacen trabajar con maletas que tienen más kilos que los que están pactados, o sea que hay solidaridad, pero no hay organización en el día a día. La gente no se para frente a un día donde te hacen trabajar por menos plata porque a veces sucede que por ejemplo te hacen ir un día a laburar y resulta que arreglaron un precio y cuando llegas te bajaron el precio, entonces lo ideal sería en esos casos que la gente se suba al colectivo y se vaya, pero cuando sucede eso la gente se queda igual. Me ha pasado ir y que te digan que el precio de la maleta ese día iba a ser de $50 y de repente porque el limón está más grande y vas a hacer más fichas, más maletas te bajan el precio. A veces, alguno que otro rezonga y se enoja e inmediatamente lo mandan al colectivo, que no vuelva más y entonces todos se quedan callados. En ese sentido no hay unión, pero no creo que sea porque no hay mala voluntad sino porque no se conocen formas de organizarse, es gente muy humilde, hay mucho analfabetismo y no hay conciencia que puede organizarse la gente como trabajadora, no es lo mismo que sucede en una fábrica, por ejemplo, o en otro sindicato. En grupos de laburantes de la cosecha todos saben que el sindicato es una mafia, que los empresarios ganan mucha guita, que el gobierno te traiciona, que la policía esta para hacerte mierda si vos haces un corte, el tema es que es difícil organizarse, hay muchas necesidades muy básicas, y formación que no está presente. Creo que tiene que ser un proyecto a largo plazo esa organización, armar talleres que deberían poder sostenerse durante todo el año más allá de las paritarias porque también hay muchas otras cosas.

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C.H: ya nos dijiste que el gremio, la UATRE, no los representa como trabajadores ¿Podrías profundizar un poco más sobre esto? ¿Qué rol juegan los/as trabajadores/as en la organización gremial? ¿Qué intentos de organización gremial hay o hubo?

Franco: No es un gremio combativo. Es un gremio con el cual la gente no cuenta. No defiende derechos. Te exigen muchas cosas durante el día que después termina repercutiendo en la cantidad de plata que ganas, en el jornal y el gremio nunca controla cómo las empresas, los ingenieros, los contratistas te exigen un montón trabajando bajo condiciones muy malas, que no tengas ni siquiera baño, donde comer, agua si no llevas vos. Las empresas lo tienen comprado. El sindicato es percibido como una mafia, en Monteros por ejemplo hay una seccional de Uatre que tiene a una mujer con los hijos dirigiendo esa sede y creo que hace más de diez años que está ahí, totalmente autoritaria la sede y Uatre mismo es autoritario. Hubo trabajadores que querían armar listas, pero dentro del sindicato hay una estructura que es muy autoritaria, se maneja mucha guita, pero si hubo intento de presentar una lista. Hace dos años hubo una lista de obreros que se presentaron para hacer un sindicato aparte y Uatre les hizo muy difícil llegar a tener los requisitos, les complicaron la cuestión legal. Ahora se habla de desafiliarse, pero es un tema a debatir, formarnos para saber qué implica desafiliarnos, igual para pensar un gremio alternativo, también es necesaria asesoría para saber cómo hacer. Los trabajadores somos muy conscientes de muchas cosas, pero en cuanto al tema organizativo hay una falta de ciertos conocimientos básicos sobre cuestiones sindicales que no ayudan a organizarnos. La empresa y el sindicato tienen una herramienta a favor que creo que es la ignorancia que tenemos con respecto a la política sindical. A la vez muchos trabajadores se autoperciben incapaces de poder disputar políticamente espacios por una cuestión que tiene que ver en la forma en la que se vive, al ser tan alienante el trabajo. También está muy instalada la idea de que la política no sirve, que es muy sucia, o que el que quiere disputar espacios de poder dentro del sindicato está buscando un rédito propio. El limón va creciendo, cada vez se desmonta más, cada vez hay más fincas, cada vez hay más plantaciones por todos lados. Se cosecha durante todo el año, solo que no tiene la misma intensidad en verano o a fines de años que en esta época y se les va a pagar el mismo precio que ahora, inclusive con la inflación que haya dentro de cinco meses. El trabajo del citrus vino como a reemplazar la zafra cañera y a imponer condiciones con el neoliberalismo mucho más precarias en la forma de vivir y en la forma de trabajar. Eso a la vez tiene mucha relación con lo que se implantó acá cuando se instaló la dictadura, tengo entendido que FOTIA era un sindicato muy combativo, manejado por laburantes de la zafra y esa gente fue desaparecida, después vino el cierre de los ingenios. Tiene mucho que ver con el miedo que implantó la dictadura cuando inició y lo que produjo, creo que eso quedó como una cuestión histórica y tiene que ver con que durante mucho tiempo nunca los trabajadores se hayan plantado frente a las condiciones de mierda en las que se vivía y se trabajaba. También como se ve la política tiene que ver con esa historia y a la vez cala hondo a la hora de reunirse, de juntarse, siempre hubo una cuestión con el miedo. Creo que tendríamos que poder iniciar debates con eso. El asunto es que salvo las organizaciones políticas que brindan asistencialismo y que ese asistencialismo hace que mucha gente vaya a las reuniones para recibir mercadería o un plan, también eso sirve para que hagan un corte y no estén pensando que si hacen un corte no van a trabajar y si no trabajan no tienen plata o no comen, creo que eso ayuda a que también se hagan los cortes, que haya gente que pueda estar cobrando un potencial trabajo, por ejemplo, pero por otro lado también hay una limitación ahí. Creo que se podría organizar y tratar de abrir preguntas sobre esto, lo del sindicato como una herramienta y de poder llegar al sindicato o elevar la vara con lo que hay que exigirle.

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C.H: En este contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la clase trabajadora y sectores populares?

Franco: creo que el acuerdo con el Fondo vino a empeorar más las cosas. Antes de la pandemia estaban las condiciones muy precarias para todo, pero ahora está peor, todo se volvió más caro, el trabajo se volvió más explotador que antes, escasea más y si encontrás trabajo es en negro. Yo, por ejemplo, soy estudiante, voy a la facultad y para hacerlo tengo que tener plata para viajar o para pagarme un profesor y no puedo, me cuesta y como que quedas afuera de eso. Igual con otras cosas más sociales, poder salir, hacer algo, estás súper limitado. El ajuste viene por todos lados, por lo que no te podés distender. Por ejemplo, cuesta mucho en los trabajadores organizarte si no tenés algún beneficio económico de eso. Reunirse, discutir algunas cuestiones, ese tiempo es visto como inútil si no se obtiene algún beneficio y eso influye mucho en poder organizarse, en poder armar algo más a fondo, porque estás pensando en vivir el día y zafar. El año pasado, los cortes duraron como dos semanas y llegó un momento en el que la gente no podía seguir haciendo cortes porque no tenía plata y muchos se vieron obligados (hay muchos jubilados por ejemplo que no llegan con la mínima y van a laburar al limón para poder llegar a fin de mes) y muchos se fueron a trabajar porque el sindicato y el gobierno saben que van a ganar por cansancio y eso hará que los cortes terminen. Faltaba organización para que las familias puedan bancar el corte y a la vez tener para comer, para pagar algunas cosas. Este año fue diferente porque por lo menos hubo un acuerdo y no duró tanto, por eso hay muchos trabajadores que se oponían a hacer cortes por muchos días porque se perjudican y se genera conflicto entre los trabajadores. Veo a futuro que aumenta la precarización, los aumentos, no sé si puede ayudar a que la gente se organice más o a que aparezca la derecha que canaliza mucho en cuanto a la bronca. También esta ese discurso que se fomenta por todos los medios de que la culpa de todo la tiene quien organiza un piquete, quienes cobran un plan social, Cristina Kirchner, puede ser ahí, pero como que realmente no se ve quien es el fomentador de este quilombo y creo que son los poderes más grandes del estado y las empresas, entidades como ACNOA, UATRE, grandes empresas citrícolas y otras que ayudan a que sea así, el Fondo Monetario, el macrismo.

C.H: ¿Cómo les impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen en la actualidad?

Franco: La pandemia impactó un montón económicamente, aumentó más el consumo de drogas en muchos chicos que van a laburar, adolescentes. Mucho reviente, mucha implosión para adentro, por lo individual, consumiendo drogas, alcohol para alivianar un poco las penas como una terapia individual. Económicamente la falta de trabajo, el aumento de los precios, la poca ayuda del estado, salvo por IFE nunca se brindó asistencia por otros lados, lo único que vi fue mucha policía, mucha cana. En la pandemia había gente que se enfermaba y la comuna no hacía nada. Vino a acrecentar mucho el individualismo y en el trabajo ayudó a que se acepte o se de valor enorme al ir a trabajar, a la posibilidad que te exploten en el limón por dos mangos. Este año me da la impresión que hay más gente yendo a trabajar en el limón que el año pasado, por ejemplo y el año pasado ya notaba que había más gente, mujeres, chicas jóvenes. Mucha gente va para tener un mango el fin de semana y listo y capaz que después vuelve dentro de dos semanas, salvo esas personas que tienen familia que van todos los días. En el primer año de pandemia hubo falta de controles, de asistencia, aumento de la inflación. Eso sirvió para que estalle un poco la cosa y se hagan los cortes. Eso es lo más positivo que veo. Hubo como un cambio en identificar que UATRE es un gremio inservible. Vos no tenés el jornal asegurado, ningún día, aunque el gremio diga que el jornal hoy es de 2300 no es que necesariamente lo vas a ganar, salvo que andes corriendo vas a juntar esa plata, también esta esto de que si llueve no te pagan, si ellos ven reclamos sobre el limón que va a ser exportado, y eso incide en la cantidad de plata que vas a ganar al día porque eso requiere más cuidado y más tiempo, eso hace que el jornal ganes menos. Ellos tienen mucho a favor para ganar mucho y nosotros tenemos el piquete como alternativa.

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