Luis D’Elía, el piquetero más antipiquetero

El histórico dirigente piquetero Luis D’Elía volvió a la escena pública como acérrimo defensor de Alberto Fernández y victimario de quienes se atrevan a criticarlo o movilizarse contra las políticas gubernamentales. Una historia de «volantazos» y oportunismo donde poco importan las ideas, y mucho menos los intereses de los sectores populares.


Corría mayo del 2001 y la televisión mostraba un masivo acampe de familias empobrecidas y desocupadas sobre la ruta 3, a la altura de Isidro Casanova. Entre los voceros que hablaban con la prensa se encontraba el titular de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV)Luis D’Elía, concejal matancero del Frente País Solidario (FrePaSo), que se había reconvertido en piquetero poco tiempo atrás. Aquella lucha, que tras varios días saldrá victoriosa, lo catapultará como referente de las organizaciones sociales de la época que finalmente harían un aporte sustancial en la caída del gobierno de Fernando De La Rúa.

Mismo mes pero del 2022. Luis D’Elía vuelve a la pantalla grande para dar una entrevista al canal América 24. “Hacer el show off de estar dos días en la calle en nombre del hambre no me parece decente”, declara el referente de MILES. Será una de las tantas declaraciones que hará esos días contra las organizaciones piqueteras que se movilizaban contra las políticas de ajuste del gobierno nacional.

El “volantazo” del matancero pudo asombrar a algún centenialls pero difícilmente sorprendiera a quienes fueran contemporáneos del dirigente matancero.  No será esta ni la primera ni la última acusación que D’Elía arroje contra quienes no respondan a sus mandatos o directrices. Lo hizo con Fernando De la Rúa, con Eduardo Duhalde, con Néstor Kirchner y con Cristina Kirchner, por qué no lo haría con Alberto Fernández.

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Marzo de 2022. «No es hora de hacer trosko-kirchnerismo. Esos que quieren invocar a Néstor para justificar decisiones rupturistas se equivocan. El primero que le pagó sin chistar al fondo fue Néstor», arremetía D’Elía contra sus coterráneos peronistas, que veían con malos ojos el acuerdo que el ministro de Economía, Martín Guzmán, había suscripto con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El 29 de mayo de 2002, la CTA convocaba un paro contra el intento de Duhalde de acordar con el FMI. La actividad además era organizada por la FTV de D’Elía. El 6 de agosto de ese año, el mismo espacio se movilizaba desde Plaza Congreso a Plaza de Mayo en repudio a la llegada al país del secretario del Tesoro norteamericano Paul O’Neill, quien tenía pautada una reunión con el presidente Duhalde. “Fuera O’Neill y el FMI de la Argentina”, se leían en algunas pancartas que militantes de la FTV llevaban consigo.

El 31 de julio de 2001 se llevaba a cabo la primera jornada de cortes y movilizaciones convocadas por la Asamblea Nacional de Trabajadores. El protagonismo piquetero será arrollador garantizando el grueso de los cortes a lo largo y ancho del país. En el mismo momento que se desarrollaban las acciones, D’Elía daba varias entrevistas a la prensa explicando los motivos de la medida, pero a la vez atacando a las organizaciones que realizaban los piquetes en la zona sur, asegurando que quienes se encontraban ocupando una sede del banco Provincia en el Cruce de Florencio Varela, que no pagaba lo planes a los adjudicatarios, eran servicios de inteligencia. Probablemente, ese día D’Elía diera nacimiento a la división pública de las organizaciones piqueteras a partir de colaborar con la categorización mediática que se hará sobre el sector, dividiéndolos entre  “duros y blandos” o “dialoguistas y combativos”.

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El 13 de febrero de 2002 D’Elía se había reunido junto con Alderete de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) con el presidente Eduardo Duhalde, sellando un acuerdo que la periodista Laura Vales titularía como “Gran intercambio de flores”. Tras la reunión, el referente de la FTV brindó una conferencia de prensa en la que sostuvo que las organizaciones piqueteras que se encontraban en la calle luchando contra el gobierno eran “funcionales a la derecha”.  Misma frase utilizará durante los doce años de gobiernos kirchneristas para referirse a quienes habían decidido no formar parte del gobierno.

26 de junio de 2002. El gobierno de Eduardo Duhalde lleva a cabo la masacre del Puente Pueyrredón, donde caen asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Horas después de conocidas las muertes, los grandes medios de comunicación que acompañan al gobierno difunden la versión de que “los piqueteros se mataron entre ellos”. Daniel Hadad es uno de los que encabeza la ofensiva mediática. En su programa televisivo se encuentra D’Elía, sentado a un costado y convocado a participar como invitado. Ese día y los meses siguientes, el dirigente matancero ayudará a la versión oficial, cargando las responsabilidades contra las organizaciones piqueteras que se movilizaban contra el gobierno.

Horas después, una serie de fotos se filtran en la prensa, desbaratando la planificación oficial. Las imágenes confirman la versión de las organizaciones: efectivos policiales son los responsables de fusilar a los militantes en momentos en que buscaban replegarse de la represión.

Los funcionarios de Duhalde pegan el “voltantazo” y modifican su versión apuntando al comisario Fanchiotti y al cabo Acosta, verdugos de los piqueteros. D’Elía persiste en su versión y no duda en vociferar a los cuatro vientos:  “Yo creo que ellos arreglaron con el gobierno una represión de baja intensidad. O sea, ‘nosotros vamos al corte, ustedes nos tiran unos gases, nosotros nos vamos, los puteamos’. Al gobierno le sirve porque puede explicar en Washington que tiene autoridad para disolver el conflicto social y a los dirigentes estos les servía porque les permitía colocarse en el centro de la escena política y decir que era un gobierno represor, autoritario y que ellos eran los verdaderos piqueteros. Era un negocio para ambos, porque necesitaban muertos” [1] .

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2 de mayo de 2022. “Máximo Kirchner es funcional a la derecha macrista”, denuncia D’Elía, quien se erige en los hechos como vocero de Alberto Fernández, de quien era opositor hace pocos meses y sobre quien había asegurado, en 2006, ser “lo peor de la derecha reaccionaria, entreguista, cipaya, que no tiene nada que ver con nosotros»

No será ni la primera ni la última vez que D’Elía volantee en función de intereses que nada tiene que ver con el movimiento que le dio referencia y nombre, incluso si esa maniobra implica atacar a quienes lo alimentaron durante años. “Cría cuervos”.


[1]  Luis D´Elía, entrevista para el documental “La crisis causó dos nuevas muertes” de Patricio Escobar y Damián Finvarb.

Fuente: ANRED

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