“Las gestiones obreras, como Zanón, son puntos de apoyo para mostrar que se puede producir de una manera no capitalista, pensando en el bien común”. Entrevista a Raúl Godoy

De Zanón, segunda cerámica más grande de la Argentina y ejemplo de las políticas neoliberales del menemismo, a FaSinPat, emblema de fábrica recuperada a través de la lucha y resistencia que abrió el 2001, una de las experiencias más significativas que emergieron en un contexto de crisis económica y altos niveles de desocupación. Desde Contrahegemonía entrevistamos a Raúl Godoy, uno de los protagonistas, primer secretario general del sindicato ceramista recuperado y actual Diputado provincial del Frente de Izquierda por Neuquén

ContrahegemoniaWeb: La ex Zanón, hoy FaSinPat, es una de las empresas recuperadas emblemáticas del conjunto de empresas recuperadas. ¿Cómo fue el proceso y que posiciones levantaron que les permitieron el triunfo de recuperar y sostener la empresa? ¿Cuáles fueron sus características comunes y distintivas respecto a otras experiencias del amplio movimiento de empresas recuperadas?

Raúl Godoy: Zanón, hoy FaSinPat, fue parte del proceso de fábricas y empresas que se ocuparon y pusieron a producir en el estallido del 2001. Fuimos parte de un proceso de ruptura de la economía, donde más de 2000 empresas y fábricas cerraron, quedaron millones de compañeros y compañeras desocupadas. En ese marco, un centenar de fábricas hicieron un proceso, hubo distintas modalidades, unos se quedaron en la fábrica esperando una respuesta, otros la ocuparon más ofensivamente; en el caso nuestro hicimos un campamento en los portones de la fábrica impidiendo que la vacíen, después eso fue transformándose en una ocupación, montamos carpas para tener un adentro y un afuera para relacionarnos con la comunidad.

Había habido un vaciamiento previo, un lockaut patronal, que cerró de la noche a la mañana, y nosotros la ocupamos. Estuvimos cuatro o cinco meses exigiéndole al gobierno para que se reabra. Cuando nos mandan los telegramas no solamente redoblamos el cuidado de la fábrica para que no la vacíen, sino que armamos comisiones de trabajo para recorrer lugares. Se armó una comisión de mujeres, con esposas, hijas, madres, hermanas y compañeras de la fábrica que colaboraron. Teníamos recuperado desde hacía poco el sindicato ceramista, del cual yo era secretario general en esos días, así que armamos comisiones en distintas fábricas, de seguridad, de solidaridad para recorrer escuelas, universidades, otros lugares de trabajo. Fue un proceso de varios meses de organización y resistencia, que nos hizo recorrer no sólo los barrios de Neuquén sino de toda la provincia y el país.

C: Un factor que vemos destacable y distintivo de Fasinpat fue que para sobrevivir no sólo se enfocaron en la producción sino también en lo que sucedía en la sociedad, en entablar lazos con otros sectores y necesidades populares. Es decir, de alguna manera la economía dejó de estar separada de la política. ¿Qué nos podés decir de este proceso? ¿Cómo se fue haciendo carne en los trabajadores de la empresa, si es que fue así?

Godoy: Para poder difundir nuestra situación y hermanarnos con otras fábricas recuperadas del país, propusimos y comenzamos a hacer encuentros regionales y nacionales, y fundamos la Coordinadora Regional del Alto Valle, con nuestro sindicato ceramista y Zanón, para coordinar acciones con distintos sindicatos, organizaciones sociales, políticas, de Derechos Humanos, estudiantiles, de la izquierda, eso nos permitió ampliar muchísimo la capacidad de movilización y difusión, y organizar la solidaridad.

Tuvimos en común con otras fábricas y empresas la necesidad de Ocupar, Resistir, y luego Producir. Nosotros lanzamos un lema desde Zanón, “si tocan a una nos tocan a todas”, en el sentido de defender la posición de la fábrica, porque cada una tenía su propia modalidad, algunos pedían la expropiación, otros la reapertura, otros buscaban soluciones intermedias, y nosotros fuimos respetuosos del proceso de cada una, por eso que lo primero era defender la fábrica para desde ahí exigir cada uno una salida. En el caso de Zanón planteamos la necesidad de la estatización, ¿qué dijimos? La fábrica tiene que estatizarse con una gestión obrera directa, y ponerse al servicio de un plan de obras públicas que genere trabajo genuino, que genere viviendas, hospitales, escuelas, y viviendas populares para toda la gente que lo necesitara. Esto fue muy importante, porque permitió coordinar con muchos movimientos de desocupados que peleaban por trabajo genuino, con organizaciones que peleaban por vivienda, es decir nos permitió, más que recibir solidaridad, coordinar la lucha con otros movimientos. O sea que este planteo de estatización sin pago y bajo gestión obrera, y para ponerse al servicio de obras públicas fue parte de nuestro “programa”, nos permitió hilvanar muchos sectores detrás de esta consigna.

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C: ¿Cómo lograron mantener la producción y sobrevivir en un mercado capitalista, sin por ello autoexplotarse o volver a reintroducir la propiedad privada en la empresa, como lamentablemente ha sucedido en otras experiencias?

Godoy: Esta propuesta la fuimos madurando y discutiendo en la asamblea, con los compañeros de la fábrica, y planteamos la necesidad de que el gobierno se hiciera cargo, porque había una crisis social enorme, y el gobierno trataba de desentenderse diciendo que era un conflicto privado, y nosotros decíamos que si había millones de desocupados no era un problema privado, sino político, un problema grande, y que se tenían que hacer cargo. Esto los compañeros y compañeras de Zanón lo tomaron con mucha fuerza. 

El nombre de Fasinpat lo adoptó la cooperativa años después, cuando conseguimos la expropiación. Sufrió los vaivenes que padeció todo el país. Al principio, en los primeros nueve años de Zanón, la ocupación y puesta en marcha de la producción, fueron años muy buenos para nosotros porque creció la construcción, y desde ese punto de vista los parámetros económicos del país, donde paró la inflación y paró la crisis, en cierta medida, permitió que Zanón pudiera consolidarse en producción y en venta. Reorganizamos toda la producción, a través de la autoorganización de la fábrica, donde cada sector tenía un coordinador, que integraban la comisión de coordinación de Zanón, que era muy grande. Ahí se planificaba la producción, las ventas, se hacían las propuestas de inversión, de salarios, etc. Y eso después se sometía a asambleas permanentes en la fábrica.

Entonces, durante los primeros años Zanón tuvo prácticamente el doble de sueldo del convenido, vacaciones dobles, nos pusimos al día en un montón de cuestiones, teníamos el transporte asegurado; le dábamos importancia a la salud de los compañeros/as, con un servicio médico en la planta, traumatólogos propios, servicio de odontología, de psicología. Se formó un equipo interdisciplinario en la fábrica para tratar el tema de adicciones, porque cuando se consolidó la gestión obrera otro hecho muy importante fue compartir los puestos de trabajo que se fueron creando con todos los movimientos piqueteros con los cuales habíamos compartido la calle años atrás.

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Hasta ese momento la única corriente política dentro de la fábrica era el PTS, del cual yo era parte, pero a partir de ese momento tomamos la decisión y lo propusimos a todas las organizaciones a que se integren a la gestión obrera, entraron compañeros del Polo Obrero, del Teresa Vive, de Libres del Sur, del MTD. Muchos de los compañeros que ingresaron, por ahí teníamos problemas sociales, que se arrastraban de compañeros que nunca habían tenido un trabajo, problemas de adicciones, por eso se creó un equipo interdisciplinario que permitió hacer abordajes sociales, eso nos ayudó mucho para contener y encaminar problemas que nos iban surgiendo todo el tiempo.

Toda esta primera etapa de Zanón fue entonces de expansión, de ir mejorando. Después la crisis del Lehman Brothers, en 2008, 2009, hizo que Zanón tuviera un golpe económico bastante fuerte, así como lo fue para todo el país. Las cooperativas, que somos muy inestables, como una cáscara de nuez en el mar, sufrimos la implicancia de los golpes económicos. La autogestión es una trinchera, un punto de apoyo, pero no una solución en sí misma, ya que mientras haya capitalismo va a haber crisis, y esas crisis siempre golpean a los trabajadores.

C: ¿Qué balance hacés de todo el proceso de Fasinpat y qué aspectos perduran a nivel sindical y político?

Godoy: Cuando arrancó Zanón éramos unos 300 compañeros, después llegamos a ser unos 400; luego con las crisis sucesivas, muchos compañeros se fueron yendo, al no poder producir bien y no tener muchas ventas; al crecer la industria petrolera en la región, muchos compañeras/os con conocimiento técnico se fueron a las empresas petroleras, o hacia otros trabajos. Quedó un núcleo, hoy somos alrededor de 150 compañeros/as que sostienen la gestión obrera después de veinte años, con mucho esfuerzo, y acá seguimos, de pie y resistiendo.

Otra cuestión para contar es que desde que se fundó Fasinpat hubo mucho trabajo con la comunidad, con la juventud, con nuestros hermanos mapuches, hubo relación con distintos sectores de nuestra comunidad. De hecho en Zanón se construyó una escuela, el CPEM n° 88 “Boquita Esparza”. Es una escuela secundaria, para que no sólo los compañeros/as de Zanon pudieran terminar sus estudios, sino también la gente de los barrios aledaños a la fábrica, en el parque industrial de Neuquén. Esa escuela persiste, se han recibido distintas camadas de compañeros/as.

Zanón sigue produciendo, no sólo cerámicos sino también solidaridad. En el sentido de unir a los trabajadores ocupados y desocupados, pelear por la coordinación de las luchas, ha sido activo también en la lucha de los elefantes, en cada uno de los conflictos importantes en la región y a nivel nacional zanón se ha hecho presente, con aporte solidario, con la movilización o con declaraciones de apoyo

C: ¿Cómo ves la situación del movimiento obrero hoy y qué experiencias de lucha te parecen más emblemáticas de los últimos años?

Godoy: Hoy estamos en una crisis a nivel global, y nacionalmente los números son lapidarios, el macrismo hizo un desastre en lo económico, vino el gobierno de Alberto Fernández y esta precarización se consolidó. Se generaron nuevos puestos de trabajo pero aumentó la pobreza, ahora está lleno de trabajadores y trabajadoras ocupado/as pobres, hay 17 millones de pobres en nuestro país, lo cual habla de una crisis social importante, con mucho trabajo precarizado. Entonces, hay un movimiento obrero con bastante grado de atomización , producto también de la parálisis de las conducciones sindicales, que han cumplido en todos estos años un rol nefasto, tanto la CGT como la CTA, no han hecho absolutamente ningún proceso de organización o de lucha importante, sino que más bien, adheridas a las ideas del gobierno, han atado de pies y manos a millones de trabajadores que han visto decrecer en algunos casos su salario, en otros, los puestos de trabajo, o las condiciones de ese trabajo.

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Entonces, hay un movimiento obrero que empieza a resurgir, de trabajadores/as precarias. Quedamos muy impactados el otro día con la noticia de Candela, esta piba que cayó en las vías del tren, que estaba sin comer, buscando trabajo. La historia de ella impactó por la caída en el tren y cómo se salvó de milagro, pero desnuda la situación de toda la juventud precarizada, de pibes y pibas que trabajan por 35 o 40 mil pesos cuando la canasta básica está arriba de 90 mil pesos nacionalmente, y acá en Neuquén está arriba de 120 mil pesos. Entonces, hay una juventud precarizada enorme, hay miles de compañeros/as de las organizaciones sociales que cobran 16.500 pesos, que tienen la necesidad de cobrar un plan o un programa social, y hay una campaña de hostigamiento hacia ellos.

Hay una división importante del movimiento obrero. Desde este punto de vista, para nosotros, los trabajadores tenemos  que impulsar una política de unidad de las filas obreras, y unidad de todos los trabajadores o nos van a ir liquidando de a uno, porque lo que aparece en el horizonte, son corrientes como la de Milei, la de Juntos por el Cambio, de nuevo.

La política de sostener millones de desocupados, y al mismo tiempo mucha gente precarizada, hace que surjan alternativas que no suelen terminar bien, más bien, terminan mal, como en el caso del macrismo, Bolsonaro, Piñera, etc.

Los trabajadores tenemos un desafío de crear fuertes organizaciones de unidad de los trabajadores ocupados y desocupados, de tomar las demandas de conjunto, y desde este punto de vista, nos uniría pelear por la jornada legal de 6 hs, cinco días a la semana, con un salario que no baje del nivel de la canasta familiar. Creo que sería un gran punto de apoyo para unirnos detrás de esa pelea y apuntar a elevar las expectativas. Más que resignarnos a la miseria de lo posible, pelear por conquistar el conjunto de nuestros derechos y darle un futuro a nuestra juventud.

La ofensiva de la derecha liberal plantea el sálvese quien pueda, la meritocracia, “que si trabajas vas a prosperar, y el que es pobre es porque es vago, y no se esfuerza”. A esa fuerza que intentan imponernos, de crear un sentido común individualista, se le contrapone, por otro lado, una corriente de opinión o de pensamiento que es de resignación, que es el peronismo, en todas sus variantes, diciendo que es la miseria de lo posible, que hay resignarse, que se puede estar peor, que si uno reclama avanza la derecha, un mensaje de resignación. Bueno, nosotros queremos imponer otro sentido común, el sentido común de la solidaridad, de la lucha, el sentido común de que si los trabajadores nos unimos podemos imponer nuestras demandas.

En el mismo espíritu de las luchas que se conmemoran internacionalmente el 1 de Mayo, nosotros creemos que la jornada de 6 hs puede dar respuesta a esta crisis.

Nos parece que es muy importante poner en pie los valores de solidaridad, unidad, empatía entre los trabajadores y trabajadora/es, de todo el pueblo. Tomando también las demandas ambientales o socioambientales, que van absolutamente de la mano, para empalmar y poder construir en unidad con millones de jóvenes que en distintas partes del mundo empiezan a ver el cambio climático y la destrucción del ambiente como un problema grave, y están dispuestos a enfrentarlo. Desde ese punto de vista, las gestiones obreras, en el caso de Zanón, de Madigraf, son puntos de apoyo, puntos de ejemplo, para mostrar que sí se puede producir de una manera no capitalista, pensando en el bien común, en el bien social. Son nuestras grandes trincheras de lucha también.

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