“Muchos y muchas optaron por la resignación, nosotros optamos por la reorganización sindical, definida desde los propios trabajadores”. Entrevista a Cristian Rosso, La Pampa

Desde Contrahegemonía entrevistamos a Cristian Rosso, trabajador de la educación y secretario general del Sindicato de Trabajadores de Educación Pampeana (Si.T.E.P.)

ContrahegemoniaWeb: ¿Cómo surge el proceso de organización y lucha en tu sector/sindicato? ¿Qué aspectos y formas de organización de esas luchas te parecen relevantes?

Cristian Rosso: Comienzo a trabajar en educación en La Pampa a partir del año 2001 y a vincularme en la organización gremial más importante, la UTELPA, el sindicato de base de CTERA y durante muchos años vamos conformando una corriente de oposición interna denominada Carlos Fuentealba, que va chocando con todas las imposiciones del sindicalismo burocrático y cada vez más oficialista y afín al gobierno provincial. Incluso llegamos a dividir votos con las conducciones celestes, con lo cual teníamos ganado los accesos a los paritarios, pero esas elecciones son denegadas, no reconocidas, lo que nos lleva a tomar la decisión- junto con mirar experiencias de otras provincias- de conformar una nueva organización gremial. Esto lo hacemos a partir del año 2015, inicio del gobierno de Macri, y ahí empieza la conformación. En estos últimos años está teniendo un crecimiento, dado el alineamiento más que explícito de las organizaciones celestes de CTERA con el gobierno nacional.

Como forma de organización creo que es muy importante el tema de la discusión y el mandato de base, algo que en la UTELPA se hacía a través de los delegados de escuela y que luego encontraban la muralla de las posiciones de la conducción seccional o provincial, las mismas dinámicas estatutarias y demás que limitaban la democratización y la toma de decisiones. Eso en nosotros es un principio que sostenemos, somos trabajadores de base, no nos planteamos en un rol diferente. Entendemos lo que significa una estructura de participación, pero al mismo tiempo no puede estar divorciada ni a contramano de la posición del trabajador en su ámbito de trabajo concreto. Eso es una parte, así como participar de todas las luchas que se han dado y que en los últimos tiempos nos han tenido cada vez más visiblemente como protagonistas.

El segundo dato relevante creo que tiene que ver con la organización de un nuevo sindicato frente al desconcierto y la decepción de compañeros y compañeras docentes muy valiosos, frente a la frustración y al encontrarse con mandatos maniatados o con posiciones tomadas de antemano. Muchos y muchas optaron por la resignación, nosotros optamos por la reorganización sindical donde la política gremial se defina desde los propios trabajadores, sin ser un apéndice de ninguna estructura partidaria. Ese es el principal desafío que estamos sosteniendo y empezamos a darle forma desde el Si.T.E.P. Si bien no le escapamos a la discusión ideológica desde ningún punto de vista, tenemos claro la posición y el rol que también debe jugar un sindicato.

C.H.: Uno de los problemas actuales de la clase trabajadora es la gran fragmentación, tanto en la organización en los sectores de base como de manera más estructural, ¿Cómo lo abordaron en sus procesos de luchas?

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Cristian Rosso: siempre en un marco de unidad en la acción, siempre en unidad con los que luchan. Hemos protagonizado distintos conflictos y siempre tiene que ver con eso. El hecho de buscar los puntos en común, incluso con compañeros y compañeras que piensan diferente, pero que se unifican en la acción concreta y en la demanda a la patronal, incluso con estos sectores de la lista celeste hemos tenido algún encuentro durante el gobierno de Macri, con posiciones comunes y obviamente que respaldamos y fuimos parte de cada uno de los procesos de lucha, de las marchas federales a las grandes movilizaciones gestadas para rechazar la política de la derecha más clara. Lo que no quiere decir que no le demos pulseada a las peleas de derecha con otros tonos, con otros matices. Esa ha sido un poco la línea, de unidad con los que luchan, a partir de discusiones de base para plantear acciones concretas, también siempre la propuesta y la iniciativa en la necesidad de organización. Que no se apague el conflicto sin que quede un margen de organización para no repetir la historia de siempre, empezar de cero o de menos diez para volver a construir y acumular, sino que sea una línea de construcción y de acumulación de poder para los sectores populares. Esa es un poco la línea que hemos mantenido.

C.H.: ¿Cómo les impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen en la actualidad?

Cristian Rosso: La pandemia pegó como en todos los sectores, obviamente lo que era la disputa por la calle, pero, así y todo, los dos años más críticos de pandemia, Si.T.E.P. fue protagonista en la pelea por las fuentes de laburo. Fueron años de ajuste, de cierres de cargos, falta de trabajo y nosotros lo plasmamos en la calle con las compañeras y compañeros que estuvieron dispuestos a hacerlo y dimos pulseadas muy interesantes por cuestiones concretas, contra el ajuste en el ámbito educativo. Por otro lado, también como organización, a nosotros nos potenció el tema de incorporar las herramientas digitales para contactarnos más provincialmente. La Pampa es una provincia grande, extensa y la herramienta virtual tiene esa potencialidad y eso nos fortaleció. Y de hecho la seguimos usando como nuestro mecanismo de discusión y organización.

Respecto a las condiciones de trabajo, obviamente nos cambió rotundamente, en general el impacto fue negativo en lo que significó para la sociedad, no sólo la cuestión de la enfermedad en sí, sino el tema de cómo golpeó en educación. Obviamente no había planificación, no estaban los recursos necesarios, la capacitación era imposible que saliera bien y con el retorno a la presencialidad es una cuestión más que evidente cómo golpeó en el sistema educativo. Al mismo tiempo, cambió las condiciones de trabajo y hoy se nota en un doble circuito de demandas en lo que significa sostener los horarios de trabajo presenciales tradicionales y el dictado de clases, luego la sobrecarga de lo que implica el trabajo también digital, de plataforma, de grupos de whatsapp. Todo eso implica tiempo y tiempo que no se utilizan en el horario escolar establecido por declaración jurada, entonces eso genera tensiones que las seguimos padeciendo y la seguimos pulseando. Además de la conectividad y todo lo que tiene que ver con el soporte digital, ha generado nuevos escenarios e incluso de disciplinamiento más fuerte, los mensajes desde las patronales cada vez responsabilizan más, cada vez son más incisivos en poner la responsabilidad de los índices desastrosos que hay en educación en la planta docente y ahí tenemos discusiones que no solamente son de condiciones de trabajo y salariales sino que son pedagógicas. Ese es otro gran tema no abordado desde el aspecto educativo, lo que se enseña, cómo se enseña y para qué se enseña está en disputa y la verdad es que es la necesidad que planteamos desde la Federación Nacional Docente- el Si.T.E.P.  integra esa federación a nivel nacional de congresos pedagógicos- para rediscutir todo lo que hay que discutir en el ambiente educativo, no sólo el salario y las condiciones de trabajo.

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C.H.: ¿Cómo caracterizarías las centrales de trabajadores con relación a estas luchas desde abajo, con las patronales y/o con el gobierno? ¿Qué transformaciones tendría que haber en estas estructuras con los actuales escenarios del mundo del trabajo?

Cristian Rosso: Las centrales sindicales han demostrado no estar a la altura de las circunstancias, dicho esto con respeto hacia compañeros y compañeras que toman otro camino en la organización sindical, pero nosotros venimos de la experiencia de la CTA. Esta consigna de “unidad a los que luchan”, son consignas que vienen desde ahí. Pretendemos generar un nuevo sindicalismo, no renunciamos a esos principios, pero la verdad es que las centrales sindicales, la CGT o las dos versiones de la CTA se han encontrado maniatadas en las disputas con el poder y eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y políticas.  Si bien en algunas facciones de la CTA existen todavía algunos principios o algunas experiencias de lo que ha significado originalmente la fundación de esa central, que rechazaba el sindicalismo burocrático y seguidista de la CGT, si bien hay sectores que son compañeros y compañeras que están en los procesos de lucha, también hay otros sectores que han optado por otro posicionamiento y claramente plantarse del lado de las patronales. Entonces creo que el nivel de fragmentación es muy grande, pero al mismo tiempo los niveles de lucha y de disputa también son muy importantes. Se van dando y nosotros tenemos como referencia a otros sindicatos docentes que han superado a los gremios de base de CTERA en distintas jurisdicciones, en Chaco, en Misiones, en distintas provincias en las que tenemos referencia la Federación Nacional. Eso es lo que pretendemos generar, un nuevo sindicalismo con los principios que antes mencionábamos, que ponga la discusión en la defensa de la educación pública y de toda la comunidad educativa, sobre todo pensando en los chicos, chicas, adolescentes que la transitan diariamente, mayoritariamente. Hay una discusión y tensiones que se van dando y al mismo tiempo, algunos tendrán que seguir dando esa pelea desde el lugar que ocupan, desde adentro y otros como marcamos otro camino, de generar otro sindicalismo con otras organizaciones. No creemos que sea posible la recomposición desde organizaciones que ya están totalmente tomadas por otras posiciones ideológicas, por lo tanto no quita discutir, no quita organizar, pero nosotros también tenemos definiciones de lo que queremos construir con otra política sindical.

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C.H.: En este contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la clase trabajadora y sectores populares?

Cristian Rosso: El tema del acuerdo con el Fondo Monetario, claramente cristaliza lo que se podía prever y lo que va a significar es más ajuste y también esos ajustes cierran con represión, es una receta infalible. Las condiciones de vida se deterioran aceleradamente con los procesos inflacionarios que están dentro de los mismos planes económicos y eso golpea el salario y venimos perdiendo por goleada. Lo del Fondo pone la situación en un nivel de crisis muy importante y al mismo tiempo cristaliza las posiciones políticas. En lo puntual, nosotros, cuando empezamos a poner en discusión con los compañeros en los lugares de trabajo lo que implica la armonización de las cajas jubilatorias o la posibilidad de nuevamente tocar los regímenes especiales. La provincia de La Pampa sostiene todavía el 82% móvil y, si dentro de estos retoques y ajustes se pretende cambiar la ley, eso va a acelerar procesos de lucha, así como otros mucho más inmediatos, que tienen que ver con el acceso a la alimentación y los precios de los alimentos. Hay un escenario de una crisis profunda, con lo cual nosotros entendemos que es necesario reforzar siempre la organización y la perspectiva de para qué existe un sindicato en la disputa política general. La defensa de los derechos de los trabajadores es irrenunciable. Por lo tanto, creemos que va a haber mayores procesos de resistencia, apostamos a generar mayores espacios de organización para conformar mayor músculo del lado del poder popular y poder plantear alternativas reales, construidas, sólidas y que no solamente se queden en los niveles de análisis teórico.

Para agregar, estamos protagonizando un conflicto que tiene que ver con las obras sociales, con la prestación del SEMPRE, que dejó sin atención nada más y nada menos que todos los servicios ginecológicos en toda la provincia de La Pampa, donde la mayoría de las docentes son mujeres, en medio de un discurso que tiene que ver con la recuperación de derechos y el feminismo. En la provincia de La Pampa dejaron de atender las obras sociales y, puntualmente, la obra social provincial, a las compañeras trabajadoras de la educación. Nada más y nada menos que una pulseada mercantil entre el Colegio de Ginecólogos y el gobierno provincial. Entonces, esos conflictos silenciados desde los ámbitos del poder ponen en escena la discusión de la salud pública como derecho. El Si.T.E.P. también ha jugado un rol junto a otras compañeras en unidad en la lucha, como se ha planteado recientemente en la ciudad de General Pico y en la provincia de La Pampa en general.

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