Julieta Laso: “Este disco es una respuesta a la visión eurocéntrica que hay en esta ciudad”

La cantante presenta ‘Cabeza negra’, su cuarto disco solista, que estará disponible en plataformas desde el 3 de junio y será presentado en vivo el 11 de junio en el Margarita Xirgu. En una charla con elDiarioAR, Laso habló de la génesis de este trabajo.

Cuando Julieta Laso canta, estremece hasta las entrañas. Su voz y su forma de interpretar son tan potentes que todo cobra un sentido nuevo, más trascendental. Y así pasa también en su nuevo trabajo, Cabeza Negra (Ultrapop), que desde el 3 de junio estará disponible en las plataformas.

Se trata del cuarto álbum solista de Laso, que mezcla sonidos norteños con el tango, el monte con el arrabal con una instrumentación totalmente fuera de lo común: cuatro bandoneones y un contrabajo. Tiene temas de autores históricos como Horacio Guarany, Alfredo Zitarrosa, Violeta Parra o Daniel Toro y actuales como Fito Páez, Tomi Lebrero, Alfredo “Tape” Rubín, Alejandro Guyot, Edgardo González, Yuri Venturin y Palo Pandolfo.

Venturin es además el arreglador y director musical del disco, que se presentará en vivo el 11 de junio en el Teatro Margarita Xirgu. Laso y él se conocían de la época en que ella era la cantante de la Orquesta Fernández Fierro. Cuando decidió dejar la orquesta de tango hace unos años, se prometieron hacer un disco juntos.

Laso, que nació en Boedo en 1982, lanzó su primer disco solista, Tango Rante, en 2010. Interpretaba clásicos del tango y la milonga junto a un trío de guitarras. Entre 2013 y 2018 fue cantante de la Orquesta Fernández Fierro. Con su segundo disco solista, Martingala (2018), fue nominada a los Premios Gardel como Mejor Cantante Femenina de Tango. Su tercer álbum, La Caldera (2021), se publicó en plena pandemia.

Su pareja, la cineasta salteña Lucrecia Martel, escribió sobre Cabeza Negra: “Es una súplica gritada desde algún balcón desvencijado de Buenos Aires. En un barrio de la zona sur. Desde un puente sobre la autopista Ricchieri. No es un disco exactamente urbano. Es el arrabal de este continente. Buenos Aires creció con gente huyendo de la pobreza, migraciones internas y de países vecinos. En sus barrios se cruzan todas las tradiciones musicales de este continente. La ciudad no mira al río marrón, tampoco acepta su destino de toldería. Cabeza Negra en cada canción suplica, no con sumisión, porque el sonido del disco es una amenaza. Es la liturgia de escuchar canciones de protesta, como si fueran de amor”.

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Para confirmarlo, basta con escuchar el primer single del disco, “Corazón Maldito”, de la chilena Violeta Parra.

En entrevista con elDiarioAR, Laso habló de la génesis de este proyecto y del proceso de grabación. También adelantó algo de lo que se viene el año próximo:

Portada de ‘Cabeza Negra’

Este disco sale poco tiempo después de La Caldera, tu disco anterior. ¿Cómo fue tan rápido el proceso?

En realidad, el disco La Caldera fue interrumpido por la pandemia. Veníamos grabando hacía más tiempo. Eso hizo que se retrasara la salida de La Caldera. Y la verdad es que después de la pandemia no sé qué fue lo que me pasó pero se me dio por grabar, grabar y grabar. Y, de hecho, sigo en ese proceso. Sigo grabando otra cosa para más adelante. No sé por qué se me dio por grabar mucho. Supongo que pronto voy a parar por un rato. Este es un disco que teníamos pensado cuando yo me fui de la Fernández Fierro. Con Yuri Venturín, el director de la Fernández Fierro y el director artístico de este proyecto, nos habíamos prometido hacer un disco juntos. Y, bueno, pasaron algunos años y llegó el momento. Es como un reencuentro importante.

La instrumentación es muy peculiar. Eligieron cuatro bandoneones y un contrabajo, en general. ¿Fue eso primero y después el repertorio o al revés?

Fue primero la selección de la formación, que la verdad que es una formación no muy típica. Creo que hubo pocas cosas que se han hecho con cuatro bandoneones y contrabajo y, de hecho, no hemos escuchado algo que se haya hecho con voz, además de esa formación. Fue una propuesta de Yuri, muy audaz, porque aparte la idea era que esa fuera la formación durante todo el disco, con lo cual lo primero que hicimos fue probar si realmente nos gustaba ese sonido. Y a partir de ahí ya empezamos a elegir el repertorio, que lo elegimos juntos. Digamos que es un repertorio en el que hay composiciones nuevas de autores contemporáneos y canciones viejas que ambos escuchábamos en la infancia. 

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¿Y cómo lo fueron eligiendo? Porque son canciones potentes.

Nos tomamos mucho tiempo, la verdad. Fue un trabajo bastante minucioso para elegir las canciones. Después fuimos grabando durante el año de a dos temas. Entonces entrábamos a estudio solo a grabar dos temas y para esos dos temas ensayábamos mucho, porque también es orquestal el disco, entonces eran muy importantes los matices y que suene al unísono. Así que se trabajó mucho antes de cada grabación. Y también se trabajó mucho en la selección de los temas. Todo fue con mucho tiempo. Después Yuri propuso meter en algún tema la caja chayera, la caja de baguala y norteña y esa propuesta nos interesó mucho, con lo cual después la seguimos desarrollando durante todo el disco. Entonces la caja pasó a formar parte importante del disco. La caja y el bombo.

¿Y eso tiene que ver con el tiempo que pasás en Salta? ¿Cómo llegó la caja ahí?

En realidad fue una propuesta de Yuri que me encantó y encuentro ahora al escuchar el disco ya muchas veces que, bueno, sí, el color, el sonido del norte aparece mucho en este disco. Es la primera vez que eso sucede en un disco mío. Este disco vale decir que es muy distinto a lo que vengo haciendo.

¿Y en qué más notás la influencia de Salta y de tu contacto con la naturaleza?

Un poco en la selección de los temas también aparece. Es un disco en el que hay mucho folclor. Y también elegimos alguna vidala. 

¿Y en vos cómo artista cómo te influye esta cosa más rural?

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La verdad es que no sé cómo influye en el resultado, pero a mí me está cambiando la forma de ver las cosas. Yo me fui a vivir a Salta hace dos años. Vengo mucho a Buenos Aires a trabajar. Nunca pensé que iba a vivir en el Norte y siento que es la mejor decisión que tomé. Durante la pandemia yo ya tenía ganas de irme de la ciudad. Y la pandemia reforzó mucho, mucho, mucho esa necesidad. 

¿Sentís que de todos los discos este es el que más te representa?

No, no, es el que más me representa ahora. Los otros discos también en su momento representaban ese momento. Me siento representada por suerte por todo lo que vine haciendo. Sí me gusta esto de cambiar. Y de repente cambió todo el equipo. De este disco el productor artístico es Yuri Venturín. La formación es totalmente diferente, les músiques. Trabajamos con Walter Chacón como ingeniero de sonido. Todo el equipo cambió. Es un disco dramático, debo decir. Muy dramático y telúrico. Pero, bueno, espero que puedan disfrutarlo de alguna manera. 

¿Cómo eligieron el título?

Lo elegí yo porque es el país que me representa, Cabeza Negra, y para esa visión eurocentrista que hay en esta ciudad es un poco una respuesta a eso. Cabeza Negra es el país que a mí me representa. 

¿Qué planes hay después?

La idea es presentar este disco en Montevideo. El 2 de julio vamos a estar en la Sala Zitarrosa. Y mi idea es viajar todo lo que se pueda por Argentina, por las provincias. Esas fechas no están aún confirmadas, pero la idea es esa. 

Ya que lo mencionaste, ¿qué estás grabando?

Estoy trabajando con Macha y el Bloque Depresivo. Soy muy fan. Y hace tiempo que yo quería hacer un disco producido por Macha y Guido Nisenson. Así que estamos en eso. Es un disco latinoamericano a full. Es para el año que viene. Por ahora la energía está totalmente puesta en Cabeza Negra

Fuente: el diarioar

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