Crítica filosófica al positivismo en los derechos humanos

Los derechos humanos tienen una noción ontológica de producción de sentidos que se asienta en el derecho, de esta manera es que están imbuidos del sentido del derecho y su génesis estructural, con ello la ideología liberal se afirma fuertemente en los considerandos normativos de los derechos humanos, acompañados además de nociones del humanismo renacentista y el positivismo como estructura pensante.  

Está estructura pensante que le da el positivismo a los derechos humanos, es producto de la hegemonía colonial de occidente y sus nociones burguesas sobre el progreso, el desarrollo y la ciencia como método probatorio de su razón histórica.

Es de esta manera que nos presentan a los derechos humanos como inherentes, conteniendo una naturaleza humana universal que puede ser conocida por medios racionales; con un ser humano superior al resto de lo existente: el mundo y el resto de los animales; con un individualismo que debe ser defendido de la sociedad o del Estado; con una sociedad que sería una suma de individuos libres[i]. Es por ello, de notar que el positivismo estructura todas estas presuposiciones que son claramente occidentales y liberales.

Es debido a esta diagnosis que debemos -si queremos que los derechos humanos formen parte de los diálogos por la emancipación- elucubrar nuevas nociones sobre los mismos elaborando nuevos cimientos para los derechos humanos desde una perspectiva de clase y anticapitalista.

Con ello debemos entonces realizar una crítica radical al positivismo y cómo éste genera un modelo epistemológico que concibe a la ciencia y el conocimiento desde un paradigma anti-metafísico que se asienta en la observación objetiva de los datos empíricos, con un supuesto mundo cuyas reglas existen más allá de nosotres, con leyes inmutables que nos rigen.

El positivismo de raíz jurídica en los derechos humanos se presenta como lógica, es decir el derecho es un conjunto de normas inherentes al ser humano regladas a través del Estado, de ahí que el desarrollo epistemológico de esta noción la podamos rastrear desde el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos[ii] que dice: “esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión…”

Con ello el Estado de derecho liberal se torna fundamental para el cumplimiento de los derechos humanos, como nos referencia la misma declaración en su artículo 6 que dice: “Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.” Somos, siguiendo la forma escrita desarrollada en este artículo legal de los derechos humanos; humanos con derechos jurídicos inherentes debido a la existencia de la forma Estado-sociedad, siendo de notoria trascendencia en sus fundamentos de aplicabilidad de génesis positivistas los artículos del 7 al 10 siguientes[iii].

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Se suma a esta perspectiva del Estado de derecho liberal como fuente del respeto a los derechos humanos, continuados informes y estudios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que explican su razón y formas de aplicabilidad, entre ellos es de resaltar el informe de título; El fortalecimiento y la coordinación de las actividades de las Naciones Unidas orientadas a la promoción del Estado de derecho[iv], en su enunciado número 13 la ONU nos dice: “El Estado de derecho proporciona una estructura a través de la cual el ejercicio de poder se somete a normas convenidas, garantizando la protección de todos los derechos humanos”. Lo que culmina de plasmar la perspectiva positivista desde el derecho, al enraizar el ejercicio del poder a las normas convenidas y pactadas que resultan en el Estado de derecho (liberal-burgués).

Siguiendo a Boaventura de Sousa Santos[v], hay una interpretación liberal y otra marxista de los derechos humanos, pero es justamente por ello que el positivismo como estructura pensante se asienta en los derechos humanos, debido a que como método existe en ambas corrientes ideológicas.

Es decir si bien las herramientas de la filosofía del derecho como el sentido deóntico del discurso del derecho -que nos habla de la posibilidad de la interpretación de las normas a partir de lo que uno es- funciona de manera notoria para interpretar las normas y leyes desde una mirada de clase, el positivismo presente en el materialismo dialéctico coadyuva a los cimientos liberales y capitalistas que, por ejemplo los derechos humanos realizan sobre el desarrollo y el progreso.

La idea para mí, de algunos marxistas en cuanto el advenimiento del socialismo está plasmado por leyes históricas regidas por el propio desarrollo del capitalismo que Karl Marx analizó y nos explicó, adolece de un positivismo contrario a las fuerzas y corrientes de y para la emancipación, ya que deja de lado la acción para la creación de las condiciones materiales a leyes preexistentes e inalterables que provocaran el socialismo más allá de nuestras acciones. Con ello quiero resaltar que el marxismo para mí para ser más eficiente en esta perspectiva de interpretación de los derechos humanos, debe desprenderse de algunas de sus conceptualizaciones de raíz positivista.          

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Es por ello que debe haber una diferenciación en cuanto al método, la idea del socialismo científico divulgado por algunos marxistas provoca una diagnosis que resulta en una prognosis que contiene un sujeto-clase revolucionaria desde un método positivista “cientificista”, que tiene en la 11 tesis de feuerbach[vi] su real tesitura que nos obliga a la acción cuando nos dice: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo; de lo que se trata es de transformarlo”.

Entonces esto requiere una traducción para los derechos humanos, nosotres debemos, para la creación de las condiciones materiales en la reclamación de los derechos humanos vulnerados, coadyuvar, alimentar y colaborar con la conciencia de clase para sí, a partir de participar y enfocar la necesaria auto-organización de las clases subalternas explotadas. Este es un rol fundamental en la defensa de los derechos humanos para la emancipación.

Ahora bien, con ello además para sustentar una nueva epistemología en los derechos humanos, la forma derecho debe ser objetada en base a la desigualdad propia de nuestras sociedades capitalistas, que están divididas en clases sociales, lo que presupone la inexistencia de la igualdad ante la ley, premisa práctica-ideológica del Estado burgués de derecho.

Con ello es de resaltar que la obligación jurídica en los derechos humanos, contiene un factum del poder coactivo de nuestras clases dominantes, con énfasis en el Estado, por el cual es posible realizar una crítica valorativa de los contenidos de los derechos humanos liberal-positivistas, conceptualizados como inherentes al ser humano según la prédica histórica desarrollada en los mismos.

De ahí que la perspectiva moral humanista (de raíz renacentista) se imbrica en el positivismo de los derechos humanos dando como resultado la ideación de derechos inherentes a la persona humana, en detrimento de su conceptualización ética como atributos de la persona humana, y por consiguiente del sistema-mundo donde ese ser humano está insertado.

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Está relación entre la moral-inherente y la ética-atributo en cuanto a sistema de pensamiento para la defensa de los derechos humanos, contiene una trascendencia vital, ya que plasma la perspectiva liberal-individualista o la perspectiva socialista-colectiva del Estado-sociedad y del sistema-mundo.

Es decir plasmar una nueva noción de los derechos humanos es una acción ético-normativa que además del carácter analítico-descompositivo de las raíces liberal burguesas de los mismos, debe buscar en lo instituyente las posibilidades revolucionarias para lo instituido.

Para todos, todo

Damián Ravenna

Presidente

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires

APDH ZONA NORTE


[i] Acá estamos siguiendo a entre otros: Panikkar, 1984:30

[ii] https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights

[iii] Que dicen:

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

[iv] https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N14/464/17/PDF/N1446417.pdf?OpenElement

[v] https://www.uba.ar/archivos_ddhh/image/Sousa%20-%20Concepci%C3%B3n%20multicultural%20de%20DDHH.pdf

Página 6

[vi] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm

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