Río Turbio: a 18 años de la tragedia minera sigue vigente la exigencia de justicia

Se cumplieron 18 años de la “Tragedia de Río Turbio”. En realidad fue un crimen social con catorce mineros fallecidos en los socavones de Mina 5. En la cuenca carbonífera hubo actos y vigilia, donde se denunció la ausencia de justicia, la impunidad de los responsables políticos, operativos y los ajustes que actualmente sufren quienes trabajan en YCRT. La memoria de los mineros fallecidos sigue siendo una bandera de lucha.

El 14 de junio del 2004, catorce mineros quedaban atrapados en uno de los socavones de Mina 5. Un incendio se había desatado y mientras comenzaba la evacuación, hubo falta de coordinación a causa del vaciamiento de la empresa minera. La falta de seguridad y elementos de rescate, hicieron imposible salvar las vidas de los trabajadores del carbón. Los medios de prensa hegemónicos, el gobierno provincial y nacional titularon como una tragedia inevitable, pero los compañeros mineros y familiares de las víctimas siguen afirmando que fue negligencia y falta de interés en impedir que ocurriera el incendio y la muerte de los mineros.

Llegar a Río Turbio, en las horas previas al inicio de las actividades que recordarán aquél fatídico momento, genera ansiedad. Las y los trabajadores y la propia comunidad se preparan para un día de reflexión y memoria. En el establecimiento de la sede de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, se prepara el primer acto, que más bien es una manifestación cultural y política. La organiza la Agrupación por la Memoria, que en su consigna central es la “Carbonización” de la cuenca carbonífera. Esa consigna concentra el concepto de consolidar la hegemonía obrera de las y los trabajadores del carbón, e impedir que se diluya en el individualismo o falsas promesas de la intervención y funcionarios gubernamentales.

Todo gira alrededor de la existencia de la principal fuente de trabajo en Río Turbio. Es la mina de carbón, la finalización de la Mega Usina de 240 Mw y la energía que podría darle un futuro más estable a sus habitantes, es un sueño anhelado desde hace varias décadas generaciones de trabajadores lucharon por conseguir que se construya y de esa manera, brindar energía a la Patagonia.

Los trabajadores preparan el escenario, junto a artistas y comunicadoras, docentes y técnicos de sonido. Buscan que el acto sea lo más dinámico posible. En el pasillo que da al auditorio, hay viejas imágenes de luchas mineras, otras son del momento en que acompañaban los féretros de los mineros fallecidos aquel junio del 2004 y en un costado, están pintando un mural alusivo a la lucha minera. Algunos de los familiares de las víctimas llegan al evento y se percibe la congoja, en los abrazos que suceden cuando se encuentran. Algunos de ellos dan testimonios a La Izquierda Diario, sobre la ausencia de justicia y castigo a los verdaderos culpables políticos y operativos, nunca llevados al banquillo de los responsables.

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El acto se inicia pasadas las 18 horas, del lunes 13 de junio. Transcurrirán poco más de tres horas, en las cuales cada intervención artística o de testimonios tendrá fuertes denuncias políticas a lo sucedido desde el 2004, hasta la actualidad. La locutora anuncia el comienzo de una actividad con una impronta totalmente independiente y surgida desde la propia organización de los mineros y colaboradores. Luego desfilaran mineros que cantan, recitan poesías, bailes, videos y al final se recreará el terrible instante del incendio, donde quedarán para siempre presentes los 14 mineros. Es difícil para quienes presenciamos el momento, tratar de no emocionarse al nombramiento de cada uno de los mineros fallecidos y en la oscuridad se va encendiendo una lámpara minera para recordarlos. Se escuchan sollozos y al finalizar el acto, estalla el aplausos.

Mención aparte, se merecen los viejos mineros que toman el micrófono para reflexionar sobre lo vivido décadas anteriores. El primero en hablar es Ramón Páez ya jubilado, pero siempre participando en las luchas de las y los actuales trabajadores de YCRT. Su relato está plagado de denuncias de complicidad a los funcionarios, políticos patronales, que fueron vaciando su empresa durante los años noventas y como vuelve ocurrir lo mismo en la actualidad. Continúa el principal referente de la lucha minera, como lo es Ricardo Bordón y empieza mencionando a su primo fallecido en un accidente minero a finales de la década del setenta. Su discurso es firme y acusa tajantemente al gobierno provincial y nacional por todo lo sucedido. No escapan al reclamo, los actuales dirigentes gremiales que nada hacen ante el ajuste que sufren en la empresa. Las palabras que usa Ricardo son certeras y lo aplauden todos.

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El que toma el micrófono después, es Miguel Ángel Flores, minero jubilado llegado hace muchos años atrás desde Jujuy. Comenta que llegó a Río Turbio sin saber leer ni escribir. Se alfabetizó mientras trabajaba y remarca – yo no agradezco a Río Turbio, porque me dio trabajo, agradezco por que me permitió que ser una persona-. También cuestiona a la intervención de la empresa, a los políticos patronales y a los dirigentes gremiales por no estar del lado del pueblo, de tener una calidad de vida completamente alejada de los trabajadores que sufren la inflación.

Finaliza la intervención Mario Armella. Es sobreviviente de la tragedia y su hermano José Armella no pudo salvarse del incendio. Cuenta los desesperantes momentos que sufrió al enterarse que su hermano no pudo salir del socavón y cómo sus compañeros lo acompañaron en todos estos años, buscando justicia para todas las víctimas. Aclara que hubo un juicio en el 2015, pero el fallo no condenó a los verdaderos culpables.

Hay que recordar, que uno de los principales acusados fue el testaferro Sergio Taselli, quién se encargó de la concesión de YCRT en 1994, hasta principios del 2002, cuando se le quito los resortes de la empresa, gracias a la lucha minera. Pero mientras estuvo en la conducción, fue vaciando la empresa con tercerizaciones, retiros voluntarios y brutales condiciones laborales. Todo esto ocurrió con la complicidad de los funcionarios provinciales como Néstor Kirchner (en aquellos años era gobernador de Santa Cruz), y la Comisión Fiscalizadora que debía encargarse de proteger los recursos de la empresa pero nunca lo hizo. Dos años después de retornar a la órbita estatal, ocurre la tragedia a pesar de que habían denuncias de posibles accidentes. Ya estaba Néstor Kirchner como presidente durante el 2004.

El acto concluye y faltan pocas horas para la vigilia que habrá en el monumento a los mineros caídos. Es en la rotonda por la que se ingresa a la localidad de 28 de Noviembre. Son miles quienes se acercan ya cerca de la medianoche del 14 de junio. Decenas van con sus lámparas mineras, hay familiares con imágenes de las víctimas, también se ven ambulancias y las autobombas de los bomberos.

Los familiares inician la vigilia, mencionando agradeciendo a quienes se acercaron y por cada nombre de los fallecidos van encendiendo las antorchas. Algunos mineros también encienden las lámparas de sus cascos, como reivindicación de sus compañeros. Cuando se cumple el momento del inicio de la tragedia, suenan las sirenas de las ambulancias y camiones de los bomberos, para recordar los nombres de Víctor Hernández, José Armella, Ricardo Cabrera, Julio Álvarez, Héctor Rebollo, Jorge Vallejos, Silverio Méndez, Miguel Cardozo, José Alvarado, Nicolás Arancibia, José Hernández, Oscar Marchán, Odilón Vedia, y José Chávez. Las lágrimas caen de los familiares, se abrazan con los mineros y así finaliza un día repleto de emociones.

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Actualmente hay un conflicto gremial latente en YCRT, hay medidas de fuerza por falta de inversión y el actual interventor Germán Arribas (anteriormente estuvo Aníbal Fernández), se niega a solucionar los diferentes reclamos de las y los trabajadores. Hubo descuentos salariales a quienes pararon en los últimos meses. El poder adquisitivo cayó drásticamente y son cinco años consecutivos de deterioro salarial, incluyendo la nefasta intervención del macrista Omar Zeidán. Siguen reclamando la “Figura Jurídica”, que llevaría a ser una empresa estatal. Cuestionan que las únicas inversiones, se concentren en la Mega Usina y nada en la mina de carbón, lo cual podría generar un posible accidente. Hubo movilizaciones en Punta Loyola y también en la cuenca carbonífera, pero las y los trabajadores dicen que no fueron escuchados y tampoco se visualizan soluciones.

En el discurso minero, suena fuerte la palabra carbonización. Tiene que ver con el posible cierre de la empresa, que llevaría a la desaparición de las localidades de Río Turbio. Cuestionan a todas las intervenciones de los últimos años macristas y peronistas. No se niegan a hablar sobre el problema medioambiental, consideran que podría haber una solución a la contaminación ambiental, pero no son tomados en cuenta a la hora de resolver dicha problemática. Hay mucha desilusión e incertidumbre. La tragedia del 2004 los lleva a darse cuenta en que nada está bien en su pueblo. Buscan que se vuelva a valorar la dura lucha minera y la unidad con el resto de la comunidad, como en los años noventa, cuando miles se movilizaban a Río Gallegos. Pero por sobre todo, no se resignan a perder la memoria de lucha, la reivindican.


Fuente: La Izquierda Diario

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