El juicio por la Masacre de Avellaneda. Entrevista a Claudio Pandolfi

En un país donde la impunidad fue una de las marcas con la que se construyó nuestra historia, el juicio contra los responsables materiales de la represión del 26 de junio representó una bisagra en la historia de las luchas contra el olvido y la impunidad. Claudio Pandolfi es abogado de derechos humanos, representó en distintas causas a los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón y al Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), y fue el armador de la estrategia judicial que llevó a los policías a la cárcel.

Quisiera que me cuentes cómo se fue construyendo la causa del 26 de junio que logró condenar a los responsables materiales de los hechos, partiendo de la base de que el saldo de la represión había sido desolador; Darío y Maxi asesinados, cientos de heridos y detenidos de los cuales no teníamos mucha información, los medios de comunicación convalidando la versión del gobierno de que lo sucedido respondía a una especie de “acción armada” de los piqueteros y por eso iban a librar una serie de detenciones a fin de frenar la protesta social en un contexto de mucho hambre y reclamos sociales realmente genuinos.

Claudio Pandolfi: En el juicio se demostró que muchas de esas cosas eran mentira. Eran acusaciones mediáticas más que causas realmente. El 26 terminamos con dos compañeros muertos, ciento sesenta y pico de detenidos y una innumerable cantidad de compañeros y compañeras heridas, que incluso fueron apareciendo a lo largo de los días, no es que lo supimos el 26 a la noche, porque muchos estaban asustados, con miedo, llegaron heridos a sus barrios y se hicieron atender como pudieron. Y el 27 estaba esto que señalas. Apareció (Jorge) Vanossi diciendo que había presentado una denuncia en Comodoro Py, alertando la presencia de las FARC y la guerrilla entre las organizaciones sociales. Y el 28 con la aparición de las fotos tanto en Página 12 como en Clarín hubo un vuelco muy fuerte, por ahí es porque el 28 es como que es público. Yo me acuerdo que el 28 a la mañana fui a Tribunales y tanto Clarín como Página 12 se habían agotado, además que eran en papel más que Internet, y los dos tenían la foto en tapa de (Alfredo) Fanchiotti y (Alejandro) Acosta dentro de la estación disparándole a Darío. Igual la clase política en su conjunto ya sabía de la existencia de esas fotos el día jueves, entonces es como que bajaron un cambio y dijeron “bueno acá se va a armar un escándalo y todo se va a dar vuelta”, de hecho, el “Ruso” (Sergio) Kowalewski nos avisó que tenía las fotos el jueves a la mañana. Nosotros estábamos en el barrio La Fe (Lanús) con el velatorio de Darío y ahí vemos la secuencia porque además las fotos salen enfrentadas, porque el Ruso (Página 12) estaba de un lado y Pepe Mateos (Clarín) del otro. Fue así. Kowalewsky me llama a mí y me dice que tenía las fotos y que lo mató el comisario porque todavía no tenía el nombre, entonces yo hablo con Página 12, ellos lo llaman al Ruso y mandan a buscar las fotos en remis a La Plata. El Ruso no tenía cámara digital y las estaba revelando, Pepe Mateos tenía cámara digital pero después en el juicio dice que no vio la secuencia de fotos que tomó porque dejó la cámara en Clarín y a mí eso no me termina de convencer, salvo que haya tomado las fotos con los ojos cerrados. Cuando nosotros hacemos público que ya estaban las fotos, me parece que Clarín pasa del titular de tapa “la crisis se cobró dos nuevas muertes” del día jueves a las fotos de Fanchiotti del día viernes. Ahí hay un vuelco en la causa. Era ya insostenible la teoría que había querido instalar (Felipe) Solá de que los piqueteros se mataron entre ellos, que esa había sido la del jueves. Ahora algo me acuerdo de Mercedes Ninci en la radio el viernes a la mañana, que era notera y estaba habiendo notas en la estación de Avellaneda y que tiene un testimonio de algunos que trabajaban en la estación, diciendo que a los piqueteros los habían matado la policía, entonces empieza a haber un ruido muy fuerte de eso y ahí el mismo viernes a la mañana lo detienen a Fanchiotti, por eso ahora cumple 20 años y está en condiciones de pedir la libertad condicional, y todo ese ruido que venía por debajo terminó de dar el salto con la publicación de las fotografías en los medios. Fanchiotti pasa de dar una entrevista a los medios el miércoles explicando que los piqueteros se mataron entre ellos a terminar el viernes detenido. Y Solá diciendo “Fanchiotti me mintió”. Ya el viernes también empiezan a aparecer los heridos, y esto lo estoy pensando con vos porque todavía no lo reelaboramos, pero eso hizo que muchos heridos y heridas recuperarán valor y pudieran decir que estuvieron en la movilización y que habían sido heridos, empiezan a hablar, muy asustados, contamos más de cien heridos con munición de plomo y algunos que habían sido corridos casi hasta Lanús, 25, 30 cuadras del Puente, había mucho miedo en los barrios.

La movilización y corte habían sido convocados en un clima de mucha hostilidad por parte del gobierno que había anunciado que no iban a permitir el corte en Avellaneda ¿Vos estuviste en el lugar de los hechos?

CP: Si, el 26 yo estaba en el puente, el que estaba en la estación era el Cherco que ve cuando cargan el cuerpo de Maxi en la camioneta de la policía y de hecho el Cherco aparece en unas fotografías. Yo estuve en el puente a primera hora cuando empezaba el operativo viendo el movimiento de los mandos, después me corrí de la movilización, pero me quedé en Avellaneda. Después nos encontramos con Cherco en el hospital Fiorito porque me llaman los médicos de guardia, mi compañera era médica de guardia, y me dicen que había dos muertos, así que nosotros ya lo sabíamos a primera hora, pero no sabíamos quiénes eran. Y fuimos tomando conocimiento que llegaban heridos con munición de plomo, así que sabíamos más o menos como venía la situación, veíamos llegar muchos compañeros con piernas rotas, compañeras que les tomaban placas y se veía la perforación de pulmones. También cuando estábamos en el hospital pasó lo de Izquierda Unida que el local estaba a dos cuadras, la policía que estaba en el hospital salió para el local de Izquierda Unida, vamos nosotros y también llegó el Toto Zimmerman, Luis Zamora, Vilma Ripoll y sacamos a Mariano Benítez militante de CORREPI herido en la cabeza.
Pero el golpe fuerte fue la aparición de las fotos, eso hizo que la gente pierda el miedo y reflotar del golpe que había sido el 26, 27 y 28.

¿Cómo se continuó con la investigación porque aún después de la aparición de las fotos, el gran rechazo popular a la represión y las grandes muestras de solidaridad de amplios sectores de la sociedad, yo recuerdo que puntualmente en Lanús el intendente Manuel Quindimil seguía con una política abierta de hostigamiento y persecución contra el movimiento de desocupados?

CP: No hubo cambios políticos respecto a los funcionarios y la política en 2002, si querés el cambio político vino recién en 2003.

Porque no se cortó con la represión…

CP: No, para nada. Pero lo que pasó con la causa fue que hubo como construcciones paralelas. Fue una experiencia interesante desde el punto de vista político y desde el punto de vista profesional, la fiscalía de instrucción con su propia investigación con el doctor González y el doctor Maldini, con su recolección de pruebas, formal, digamos dentro del sistema y nosotros recorriendo los barrios. Esa era la nuestra. Entonces con Cherco fuimos a los barrios de las organizaciones sociales y te iban contando; “che, tenemos testigos, che tenemos compañeros heridos”, así que se hicieron asambleas en los barrios para levantar testimonios y tomar decisiones sobre qué hechos puntualizar, qué testimonios eran más sólidos, porque como te decía, vos hechos tuviste desde la base del Puente Pueyrredón hasta 25, 30 cuadras del puente, habías miles de cosas para contar, pero había que centrarse en que contar. Y otros de los temas que nos preocupaba, y ahí ayudó Página 12 y sobre todo los medios alternativos, fue como poner los testimonios en visibilidad y que obligara al ministerio público a tomar declaraciones, porque no había confianza entre la fiscalía y el particular damnificado porque ellos se querían apartar de la cuestión política como si esto no tuviera que ver con la política y entonces hacer un trabajo bien técnico, por lo que no eran muy proclives a producir la prueba que nosotros le proponíamos, entonces optamos por la estrategia de recolectar la prueba nosotros mismos, seleccionar los testimonios, hacerlos públicos a través de entrevistas en los medios y eso hacía poner en la tapa de los diarios el tema y obligar a la fiscalía a tomar declaración, de hecho una vez me llamaron tirando la bronca diciendo “deja de poner los testimonios en los medios porque se me van a fugar los policías”, a lo que le contesté “la fuga o no de los policías no es un problema nuestro, es de la fiscalía”. Y seguimos porque además analizábamos que la mejor forma de darle visibilidad y protección al testigo era que declarara público, que quedara documentado, filmado o por si le pasaba algo al testigo porque amenazas hubo…

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Vos estuviste amenazado….

CP: Si, yo tenía una amenaza en el contestador automático del estudio que vino de un locutorio con datos muy precisos con una amenaza destinada más que nada a quien en ese momento era mi socia, que estaba embarazada y muy pocos sabíamos que estaba embarazada, y la amenaza decía que estaba embarazada por eso le dimos relevancia. Pero bueno te decía, fuimos construyendo en paralelo la causa, juntando pruebas y ahí trabajaron mucho desde el Frente Popular Darío Santillán y ustedes la gente de prensa recolectando información, juntando fotos, yo creo que debe ser el hecho judicial más fotografiado y filmado de la historia argentina.

Recuerdo que cuando estábamos trabajando la causa vos tenías una cantidad enorme de material especialmente fotos y videos que desde la agencia Prensa de Frente íbamos publicando a diario, así como todo lo que tenía que ver con la causa ¿recordás cuántos registros físicos tenías?

CP: Alrededor de 25 o 30 CD son horas interminables porque están los crudos, una cosa es lo que se ve en la televisión que después fue bajando su difusión porque había presión del gobierno, sobre todo en los medios más formales de que no se esté mostrando siempre y nosotros logramos reflotar la difusión de las imágenes. Porque también había un sector de los medios que quería levantar el tema y nos ponía a disposición las fotografías que habían tomado sus trabajadores y trabajadoras de prensa que es lo que nos permitía avanzar en la investigación. En ese período hubo muchas víctimas que fueron tapa de Página 12 y de otros medios y también los policías a medida que los íbamos reconociendo, poniéndole nombre y apellido en los medios para obligar a la fiscalía a tomar alguna determinación. Date una idea de esto y todavía se acuerdan en la fotocopiadora de la otra cuadra del estudio. Cuando nos dan traslado para hacer pedido de elevación a juicio había un montón de cuerpos de fotografías en color y el color era determinante porque una cosa era el cartucho rojo y otro el negro, y las fotocopias que se sacaban en tribunales eran en blanco y negro y así perdíamos la prueba, entonces le tuvimos que pedir permiso al juzgado para venir con las pruebas, tuve que presentar un escrito, decir dónde íbamos y vinimos con custodia de gendarmería y el cuerpo de fotografías a la casa de fotocopias y se sacaron cientos de copias de fotografías a color para poder trabajar. Después identificar a compañeros y compañeras que se veían en la foto para que con su testimonio cuenten que había pasado en ese momento. Se trabajó con un volumen de material y una cantidad que ni siquiera con la causa del 20 de diciembre trabajamos así. 

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¿Cuáles eran las expectativas que tenías con el juicio?

CP: Estábamos convencidos de que iban a ser condenados porque la prueba era muy fuerte, pero nosotros llegamos con una convicción, no importa la sentencia que pueda dictar el tribunal sino la sentencia que pueda dictaminar el pueblo argentino. Incluso poco antes de la lectura de la sentencia, todo el equipo que estuvo conformado por Sofía Caravelos, Rodrigo Borda, Gerardo Fernández y Verónica Asorey ya sabíamos de que estaban condenados, si de acá salen sin sentencia el tribunal le va a tener que dar explicaciones a todo el pueblo argentino. Ya empezamos el juicio con los responsables materiales condenados porque era muy fuerte la prueba y el conocimiento de la prueba por parte de la sociedad.

¿Durante las jornadas de debate surgieron nuevos elementos que vos desconocías?

CP: Si, se veía que los policías repetían una mentira que no podían sostener, seguían con la tesis de que “los piqueteros se mataron entre ellos” y fue muy cómico que uno de los policías que declaró que “los piqueteros fueron armados y disparaban”, se lo veía en todas las filmaciones sin chaleco anti balas y casco, entonces uno de los jueces le preguntó “si usted sostiene que esto fue así ¿porque no tenía su chaleco puesto?”. También quedó claro cuál fue el rol de prefectura. Fanchiotti era el jefe del operativo y todas las tropas iban detrás, al entrar en la estación hay una filmación que el jefe de la línea de Prefectura lo mira a Fanchiotti disparar entonces a sus subordinados les da la voz de alto como diciendo “bueno muchachos esto no está bien”, tampoco quiero reivindicar el rol de Prefectura porque tampoco denunciaron nada. De hecho, en el juicio no reconocieron nada de esto. Fijate que es un operativo muy loco, porque el jefe del operativo entra solo con Acosta que era su chofer a la estación donde había miles de manifestantes y toda la guardia que viene atrás no, dejando al jefe del operativo librado a lo que podía pasar ahí adentro. Por lo general en este tipo de operativos el jefe no va al frente y menos disparando, se supone que va detrás dando las directivas, en todo caso si esto fuera así el grupo operativo le tiene que garantizar la seguridad y tanto la línea de prefectura como de policía bonaerense no entraron en la estación. Después se pudo reconstruir toda la solidaridad que hubo. A Maxi lo hieren en el pecho a la altura de Carrefour y hasta la estación debe haber más de cien metros y son los compañeros los que lo llevan hasta la estación. También se reconstruyó que cuando entró la policía y les dijo que se vayan, Darío se quedó. También podemos decir que Darío volvió, que él había pasado la estación y el viaducto y con los testimonios se sabe que Darío dijo “vuelvo porque todavía hay compañeros en la estación”. Y no fue solo Darío, fueron muchos otros compañeros que volvieron para ayudar. También la barricada de los pibes que se ven tirando piedras en la primera línea con un planteo que era no permitir que la policía avance porque había muchas mujeres y chicos o ir prendiendo fuegos objetivos al paso para detener el avance policial.

Uno de los elementos sobre los cuales se habló mucho fue el registro de un cruce de llamadas entre el teléfono de Fanchiotti y una línea perteneciente a un local de la ex SIDE de la calle Billinghurst después de la represión, incluso una de las demandas de los familiares fue exigir la apertura de los archivos de la SIDE. En esos días mientras el presidente Néstor Kirchner realizaba un acto oficial en la localidad de Morón, la agrupación HIJOS irrumpió en el escenario con un escrache exigiendo la investigación de las responsabilidades políticas y la apertura de los archivos, entonces Kirchner ordenó por decreto la apertura de los supuestos archivos ¿con qué información se encontraron realmente?

CP: La explicación oficial es: Fanchiotti tiene un conocido en la SIDE y cuando ve que lo lastiman en el hospital llama para ver cómo estaba…Esa versión fue la que quedó instalada y no se pudo dar vuelta. Ahora el análisis político de eso tiene varios indicios. Acosta intentó declarar en el juicio diciendo que minutos antes del operativo, agentes de la SIDE se hicieron presentes y se reunieron en el puente con Fanchiotti que era el jefe del operativo. En el juicio oral la fiscalía no quiso avanzar sobre eso y la defensa tampoco, de hecho, se dio un debate entre las partes y nosotros dijimos que se le estaba violando el derecho a la defensa en juicio a Acosta, porque era una explicación que quería dar para mejorar su situación procesal y se la estaba negando su propia defensa. Después el hecho que surgió, y que era previsible, era que la SIDE había infiltrado las asambleas piqueteras previas.

Y después Kirchner desclasificó los archivos y levantó de secreto a (Carlos) Soria y a (Oscar) Rodríguez para que comparezcan a declarar, pero fue todo un acting. Nos citaron al tribunal a firmar un compromiso de secreto y que si lo violábamos era un delito etc etc y cuando nos mostraron lo que había vimos que eran todos recortes de diarios. No acompañaron con ningún informe, ni un análisis que podía hacer un analista de inteligencia desde su oficina. Fue solo una sumatoria de todos los recortes de diarios. El levantamiento de secreto fue toda una ficción. Yo creo que ahí sigue habiendo archivos y uno de los desafíos es que los que siguen con la causa por las responsabilidades políticas es exigirle a (Cristina) Caamaño que efectivamente rastree estos archivos. En su declaración, Soria dijo que la decisión del gobierno era endurecer su postura frente a la protesta social, pero Rodríguez nunca se presentó a declarar. Después lo que hay son indicios que con las responsabilidades políticas se tienen que investigar. Otras de las cosas que salieron en el juicio fue la declaración de Juan Pablo Cafiero que asumió como ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires dos días después. Cafiero dio una explicación política y dijo que esto había sido una decisión política, obviamente no dijo de quien, dijo “como ministro de seguridad yo aprendí que la policía bonaerense es un perro rabioso que hay que tener con bozal y con correa, si uno le suelta el bozal y la correa hace estas cosas y en ese momento recuerdo que había funcionarios que le echaban nafta al fuego”, refiriéndose a (Alfredo) Atanasof que dijo que “el corte del puente va a ser una declaración de guerra”. Cafiero también habló de la construcción de mensajes y esto tiene que ver con que el corte del puente va a ser una declaración de guerra, un mensaje a Fanchiotti de “haga lo que tiene que hacer” y “lea” lo que estamos diciendo. Tenes la construcción de la responsabilidad política a partir de mensajes y eso se puede probar. Solá diciendo “a mí me engañaron”, en todo caso que diga quién lo engañó porque fue alguien que estaba más arriba que él. Pero como el juicio se limitaba a las responsabilidades materiales quedó ahí.

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¿Quedaron satisfechos con la condena judicial?

CP: No solo en lo judicial sino también en lo político. Uno aspira a que Duhalde esté preso, pero ya está preso de su responsabilidad política, sigue siendo parte del establishment, pero ya no puede presentarse de candidato a concejal y eso también es un fin a la impunidad, y si bien es cierto que muchos andan dando vueltas con cargos, pero ninguno en primer plano. Hay que entender que no se va a avanzar en las responsabilidades políticas sino no se cambia la situación desde el punto de vista político. Con la relación de fuerzas que teníamos en ese momento, con los movimientos sociales y los familiares logramos dar una discusión y ganamos bastante, hasta donde nos dieron las fuerzas políticas. Nosotros solo le dimos formato jurídico a los reclamos de los movimientos sociales.

A veces nosotros caemos en creer que las cuestiones políticas las resuelva la sentencia penal y con eso menospreciamos las consecuencias políticas de esto. Si Néstor Kirchner planteó que la policía no podía ir armada a las protestas mucho de eso tiene que ver con el 26 de junio. Si la gente repudia muchos de los hechos de violencia policial mucho tiene que ver con el 26 de junio. Hoy a cualquier gobierno le cuesta reprimir y es porque sabe que paga las consecuencias. (Mauricio) Macri hacía un mes que venía de ganar las elecciones y con la represión masiva por la ley de modificación de la reforma jubilatoria empezó a caer en picada hasta que perdió las elecciones. Hay que prestar atención porque el discurso del sistema, previo al 26 de junio, está volviendo tanto de parte de (Horacio) Larreta del PRO como de (Juan) Zavaleta del Frente de Todos en sentido de decir que “el piquetero es un delincuente”, y es parte del discurso inicial al 26 de junio y entonces nosotros desde el campo popular tenemos que tomar con cuidado esto porque termina en muertes, y por lo general los muertos los ponemos nosotros. Recuerdo un caso de gatillo fácil, el abogado defensor de un policía federal, que quedó condenado, me dice “ojalá nos volvamos a ver en otro juicio”, y yo le digo, “ojalá que no, porque vos venís con el policía, pero yo vengo con el muerto”.

Como equipo jurídico te puedo decir que quedamos satisfechos con nuestro trabajo. Seguro que nos faltó más, pero hicimos mucho, aprendimos mucho y con lo poco que teníamos, y aprendimos que uno es también la causa del 26 de junio, me lo decía el Cherco el otro día; “uno está donde está, porque antes estuvo en el 26 de junio”. 

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El juicio comenzó el 17 de mayo de 2005 en el Tribunal Oral en lo Criminal nº 7 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.

Contó con casi 80 audiencias por las que pasaron alrededor de 300 testigos.

El 9 de enero de 2006 se leyeron las condenas:

Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Prisión perpetua por los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki y por siete intentos de homicidio.

Félix Vega, Carlos Quevedo y Mario de la Fuente. Cuatro años de prisión. Gastón Sierra, tres años y Lorenzo Colman, dos años, todos bajo la figura de encubrimiento agravado.

Celestino Robledo. Diez meses en suspenso por el delito de usurpación de títulos y honores al haber participado del operativo y realizado detenciones estando retirado de la policía bonaerense.

(*) El texto forma parte del libro Darío y Maxi. 20 junios. La ilustración pertenece a Maximiliano Kosteki.

(**) Luis Hessel es Psicólogo Social. Militante del colectivo de comunicación Contrahegemonía web.

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