Darío Santillán y la comunicación popular como horizonte

Con Darío todo es camino. Todo es caminar, mucho patear y resolver sobre la marcha. Cuando lo conocí, teníamos una madeja de problemas que solucionar, pero sobre todo dos: la comunicación interna del movimiento era una cuenta pendiente (¿cuándo no lo es?) y los desafíos de la prensa popular en los cortes de ruta eran enormes. 

En cada piquete, los medios nos jugaban en contra, y lo único que teníamos los movimientos para ofrecer era una foto espectacular de personas encapuchadas, rodeadas de fuego y de humo. 

La estética del piquete tuvo sus diferentes etapas e interpretaciones. La militancia romantizaba esas postales, reminiscencias del Mayo francés y el Cordobazo (humo y piedra), mezcladas con esa actualidad de las intifadas palestinas (pañuelos) y, muy nuevo en ese momento, el fenómeno del levantamiento zapatista (ojos que hablan), que transformó esa visual estoica en una nueva estética romántica. Pero lo que para nuestro sector era poesía visual, el resto de la sociedad lo veía como vandalismo.

Por otra parte, en aquella época, a principios del nuevo milenio, no teníamos todavía las redes sociales ni los teléfonos celulares con cámara de fotos integrada que tenemos hoy. Es decir que hacía falta cierta práctica profesional y tecnológica para resolver los temas de registro durante las acciones. Y, por otro lado, carecíamos de una comunicación masiva propia, ya que no lográbamos superar los límites de la precariedad militante, necesaria para imponer una agenda básica de noticias.

Ese fue el marco en el que conocí a Darío Santillán, un militante muy activo, corporal e intelectualmente. Muy joven y, a la vez, muy lúcido respecto de estos dilemas que se presentaban:

“Nosotros somos un movimiento de trabajadores desocupados y hay una construcción de todos los días de la organización del trabajo y del movimiento: las distintas instancias y áreas, los grupos de prensa, las finanzas, las relaciones con otros sectores, etc. Necesitamos que esto se difunda, que se sepa que no sólo tiramos gomas en la ruta, sino que tenemos un trabajo real. Hasta ahora hemos tratado de reflejar eso más que nada, aunque a veces están más interesados en el fuego de las gomas que en la construcción real de la organización, que es lo que más cuesta todos los días”, le dijo Darío a IndyMedia por aquellos tiempos.

Palabras desde el territorio

Empezamos de a poco, ahí mismo. Nos juntábamos en la biblioteca del MTD de Lanús, junto a compañeras y compañeros nuevos, de todas las edades, que sentían interés en temas de comunicación. En general, la comunicación atrae a personas más politizadas que las del resto del movimiento: aquellas que acostumbran leer diarios, ver o escuchar noticieros, debatir, en una época donde la política era una mala palabra. 

Recuerdo que hicimos un mapa con información clave del barrio para tener a mano durante las acciones más locales. La idea era repetir ese esquema en cada piquete, para tener una vista general del territorio ante una posible represión. También contar con un comunicado de prensa para difundir nuestros objetivos y trabajo cotidiano a los medios que se fueran acercando. Y, en lo posible, contar con cámaras de fotos para registrar nuestra propia mirada de los hechos.

Esta estrategia de contra-información no fue exclusiva del MTD de Lanús, ni siquiera del resto de los barrios que integraban la Coordinadora Aníbal Verón, ya que se venía trabajando en otras organizaciones como el Movimiento Teresa Rodríguez – MTR.

La idea era consolidar una maquinaria de comunicación desde adentro que tuviera capacidad de hacer un relato propio de las luchas, y tenía su antecedente en organizaciones campesinas latinoamericanas. “No hay Autonomía sin Comunicación Popular”, pensábamos con Darío en aquella época.

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Quizás su ejemplo más evidente haya sido la Radio Rebelde del Che Guevara en Sierra Maestra, Cuba. Y también, por qué no, la narrativa zapatista, que nos fue llenando los sentidos de ganas de contar de otras maneras.

A orillas del nuevo milenio, en una etapa de resistencia callejera, teníamos otras herramientas y la información ya empezaba a buscar nuevos cómplices.

La formación de Cronistas Populares se imponía con urgencia, como nuevo sujeto de la lucha informativa. Tomar la palabra y la imagen que nos habían quitado. Recuperarlas para construir un nuevo relato. Esa era la tarea.

Por arriba, las direcciones de los nuevos movimientos sociales entendían la necesidad, pero estaban sobrepasadas por las demandas cotidianas para paliar el hambre de las familias. En el fondo, se seguía considerando a la comunicación como una cuestión secundaria, detrás de la educación y mucho más atrás de la seguridad. 

El consenso social a través de nuestros relatos

Con Darío dimos esa discusión “hacia arriba”: en una sociedad tan pendiente de la información (y, a la vez, ya tan tergirversada), el éxito de una lucha estaba atravesado por el consenso social. Y en ese contexto, el piquete fue un método de visualización de las y los sujetos excluidos, negados, ocultados por el sistema. El piquete era una irrupción pública. Aparecimos en los medios, incomodando al poder, obligándolo a actuar de alguna manera, a dar una respuesta material a nuestras necesidades o, en caso contrario, a exponer la naturaleza violenta del Estado. Para eso, el poder necesitaba aislarnos de la sociedad y de los medios, y eso solo se podía hacer demonizándonos. Y ahí surgía un nuevo objetivo de la lucha: romper el cerco informativo, construir el propio consenso.

Esta era la premisa de los Medios de Comunicación Popular como la Agencia de Noticias Red-Acción (ANRed), como IndyMedia y grupos de fotógrafxs populares como Argentina Arde, que fueron apareciendo a partir de entonces, con los cuales Darío tenía mucho contacto. Posteriormente surge Prensa de Frente, que canaliza una experiencia de comunicación orgánica del movimiento. 

Durante la insurrección de diciembre de 2001, estos grupos tuvieron una experiencia muy incipiente, pero que sirvió para dejar un testimonio gráfico imprescindible para nutrir las causas judiciales contra la represión.

Tanto ANRed como IndyMedia contaban con cierta estructura operativa para profesionalizar el registro y llegar a medios de comunicación masivos (a través de periodistas afines a las luchas populares), y la ponían a disposición para generar un ida y vuelta con los movimientos sociales. Esto que parece tan simple significó una discusión profunda al interior de los colectivos de comunicación, ya que preexistía una “visión alternativista” respecto de los medios hegemónicos, que los consideraba una maquinaria uniforme sin grietas de ningún tipo. Bajo esa mirada, las y los periodistas eran considerados “mercenarios a sueldo” de las corporaciones mediáticas, en vez de trabajadoras y trabajadores precarizados que podían tener cierto margen de infiltración en el discurso mediático.

Mientras tanto, solo había que generar redes sólidas para darle cuerpo a esta estrategia. Así nació Inter-Prensa, una coordinación entre casi todas las áreas de comunicación de los MTD que conformaban la Verón.

Junio de 2002 nos agarró todavía en pañales, pero con suficientes reflejos para desarrollar mínimas prácticas de contra-información. Evidentemente, sin ese proceso previo de empoderamiento, la masacre en el Puente Pueyrredón habría resultado en una derrota política devastadora para el espíritu de toda la militancia.

A pesar de la incomprensión generalizada de las direcciones, la militancia de la comunicación popular supo llegar a tiempo para el momento histórico que se venía. Llegamos con reflejos, herramientas (básicas, pero efectivas) y dando la discusión en todos los ámbitos. Fueron los movimientos sociales de nuevo tipo los que recogieron el guante, quizás por una lectura más culturalista de las luchas latinoamericanas, quizás porque su planteo democrático horizontalista les permitía a los incipientes cuadros medios mayor libertad de acción. ¡Lo cierto es que funcionó! Luego de una década de resistencia espontaneísta, aprendimos la lección y supimos desplegar una práctica contra-informativa en las insurrecciones populares de 2001-2002, aportando un granito de arena a la fuerza transformadora de la rebelión contra el modelo neoliberal, a evitar una derrota política y dejando nuevas lecciones para la etapa siguiente.

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De cara a una revolución

De todo esto, Darío fue una parte clave. Fue el militante social consciente de la importancia de la prensa como parte de la seguridad del movimiento y como estrategia política para mejorar los resultados de las luchas. Pero, además, ayudó a unificar y territorializar a los grupos de comunicación, todavía acostumbrados a las prácticas universitarias. No fue el único, es cierto, pero tampoco hubo tantos más, hay que decirlo; de ahí que resulta tan importante resaltar su rol trascendente respecto del desarrollo de la comunicación, aunque lo recordemos sobre todo por poner el cuerpo.

Sin embargo, este avance no alcanzó para profundizar procesos que ya tenían sus dificultades, como la conformación de un periódico común de los movimientos de trabajadores desocupados y los intentos fallidos de hacer una prensa del campo popular, donde pudieran confluir los grupos de comunicación afines. Las expectativas de Darío de construir una prensa que visibilizara la vida interna de los movimientos, que mostrara la construcción positiva, llena de colores, no llegaron a ser. La comunicación popular no logró, en la siguiente etapa, dar un salto para salir de las prácticas defensivas, al menos en la primera década, hasta que los movimientos feministas dieron vuelta todo, pero ese es otro cantar.

¿De dónde sacó Darío esta comprensión de avanzada? Su formación teórico política iba a la par de la práctica misma. Él solo quería que la lucha fuera efectiva. Nunca creyó en recetas infalibles, siempre le buscó la vuelta a la lucha para que cada paso sea un peldaño para el siguiente, de cara a una revolución. Su ansiedad le hizo encontrar, en el poco tiempo que estuvo construyendo, caminos alternos y avanzar, sin miedo a equivocarse, sino a quedarse quieto.

ANEXO – Darío Santillán y la prensa del MTD

INFORME DE LA COMISIÓN DE PRENSA

Por Darío Santillán

DIFUSIÓN

  • Externa

Romper cerco de aislamiento sobre el MTD a través de una hoja de información dentro de Redaccion (ANRed), cuyos contenidos sean todas las actividades del MTD, medidas de lucha, su organización, emprendimientos, etc. 

Esta información deberá entregarse a todas las relaciones posibles que se puedan encarar en Lanus y habrá que mantener la continuidad (una vez por mes).

  • Interna

Se realizara a través de un boletín con información de actividades y emprendimientos del MTD, trabajando con cada barrio (inclusive impulsar que en cada barrio se armen las notas o informes).

Difusión de algunas resoluciones (ej: criterios para los trabajos) difusión de los productivos en cada lugar (producto y precio, impulsando de esta forma una red de consumo interna).

  • En general

La comisión de prensa deberá encargarse del armado de volantes, afiches, comunicados, petitorios, elaboración de carpetas con fotos para pedir donaciones o presentar ante funcionarios. Instalación: en el barrio elaborar carteles de iguales proporciones para cada cuadrilla, uso de pecheras o brazaletes, etc.

Confeccionar un archivo con recortes y fotos, agendas con teléfonos.

FORMACIÓN

Realizar ciclos de video como tarea formativa, cada ciclo (3 o 4 videos) tendrá un tema a tratar (movimientos en lucha en América Latina). La dinámica constaría de una introducción (contexto histórico y temática) proyección del video y posterior debate mediante una cartilla elaborada por Redacción (ANRed).

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LOGISTICA

Para cada barrio:

Conseguir lugar, tele y video para los ciclos de video.

En general: conseguir grabador para reportajes, averiguar sobre una filmadora.

Contamos con un correo electrónico local y uno de afuera, cámara de fotos y computadora.

FUNCIONAMIENTO 

Dado que está integrada por compañeros del barrio y de afuera, prensa tendrá un manejo particular. 

Las compañeras de afuera tendrán una función más política en la planificación, elaboración de cartillas o notas, llevar adelante una discusión, etc. Las tareas concretas podrán realizarlas aprovechando los días que estén presentes, también esto es de importancia, ya que deben vincularse con los compañeros del barrio.

Compañeros del barrio: ya están incorporados compañeros de dos barrios (faltaría Urquiza).

Las tareas de estos compañeros serán las de organizar, convocar, difundir, etc, cada actividad de prensa en su barrio.

Las reuniones serán semanales (definir fechas y horario) donde se planificará y organizará todas las actividades.

LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ORGANIZACIÓN DE LUCHA TODOS LOS DIAS

Por Darío Santillán para ANRED – RedAcción

Después de haber sufrido un ataque de parte del municipio hacia nuestro Movimiento para lograr desarticularnos (a través de denuncias, chantajes, campaña de desprestigio, etc.) después de ese intento fallido, continuamos más fuertes, firmes y dignos en la lucha.

Algunas de las actividades desarrolladas en estos meses:

En septiembre organizamos dos jornadas de discusión, con invitados y los compañeros del MTD, debido a la visita de un compañero del MST de Brasil, donde intercambiamos las distintas experiencias de organización de cada movimiento y también profundizamos sobre la cuestión de los trabajos productivos. 

A principios de octubre se llevó a cabo un nuevo desafío para todos los compañeros; armamos una feria en la estación de Monte Chingolo que funciona todos los sábados de 8 a 13 hs. y donde vendemos la producción de cada grupo de trabajo (herrería, carpintería, cuero, costura, gastronomía, panadería, manualidades, entre otros).

Dado que las bolsitas de alimentos que manda el municipio, no alcanzan, son de mala calidad y ahora no llegan. Emprendimos junto a varios compañeros una compra comunitaria de productos básicos para la familia, al por mayor, lo que posibilita el bajo costo de los productos y la selección de productos más sanos.

Además estamos llevando adelante diversas actividades dentro del movimiento:

– Festejo de los cumpleaños de todos los chicos cada fin de mes.

– Cursos de guitarra con el aporte de los compañeros de la escuela de música popular de Avellaneda

– Alfabetización para adultos: coordinado por los compañeros del C.E.E.M.P.A. 

– Apoyo escolar para chicos

– Educación popular para la formación de todos los compañeros y para debatir entre todos por qué estamos como estamos

A pesar del nuevo ajuste del gobierno que implica el corte definitivo de los planes de empleo el MTD continúa construyendo organización, porque la lucha se da en la ruta pero también en el barrio todos los días. Siempre con firmeza dispuestos a afrontar con Resistencia en las próximas batallas contra el modelo salvaje.

“No hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos”

¡Libertad a los compañeros presos por luchar!

¡Basta de ajuste!

Por Trabajo, Dignidad y Cambio Social

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(*) El texto forma parte del libro Darío y Maxi. 20 junios. La ilustración pertenece a Maximiliano Kosteki.

(**) Martín Azcurra es periodista y editor. Fue compañero de Darío Santillán en la Comisión de Prensa del MTD de Lanús, e integrante de ANRed en ese momento. Hoy trabaja en Editorial Chirimbote.

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