Línea 60: “Para la empresa es un problema legal, para nosotros es una persecución y una discriminación”

Los trabajadores de la Línea 60 se encuentran en huelga. Desde las cero horas del lunes han paralizado los servicios que unen a Escobar con el extremo sur de la Capital Federal. La medida es por tiempo indeterminado y responde al despido de un delegado electo y al de una serie de activistas sindicales por parte del grupo DOTA, actual gerenciador de la línea. 

Desde las cero horas del lunes, mediante asamblea, los trabajadores de la Línea 60 han paralizado los servicios de transporte que conectan a la cabecera de Barracas con la localidad bonaerense de Belén de Escobar. Desde el cuerpo de delegado han expresado que esta medida de fuerza responde al despido de Carlos Zaragoza, delegado electo, y al de una serie de activistas sindicales.

La cabecera Barracas de la Línea 60 linda con el riachuelo. Durante la mañana del lunes los portones se encuentran bloqueados. Los micros no entran ni salen. Los choferes, con camperas azules, con camisas celestes, discuten en asambleas. Lo mismo hacen sus pares en la cabecera de Ingeniero Maschwitz. La medida de fuerza es total, las paradas de los diez recorridos que cubre la 60 se encuentran vacías, 180 mil pasajeros aguardan para viajar, más de novecientos trabajadores y sus familias esperan una respuesta para volver a prestar servicios.

«Desde que se modificó el reparto de subsidios nacionales a las empresas de transporte las cámaras empresarias empezaron con los despidos y con los recortes de recorridos. Acá en la 60 no esperaron nada, al otro día tuvimos el primer despedido. En los últimos meses el grupo DOTA echó a varios trabajadores, la mayoría son activistas sindicales. Además, no cumplen con los servicios ni con las condiciones de higiene y empezaron con los partes voladores», dice uno de los más de 200 choferes de la cabecera Barracas.

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Carlos Delgado es delegado de los trabajadores, consultado por ARed agrega: «Denunciamos despidos masivos, el pésimo estado de las unidades y de las cabeceras. En Escobar están haciendo un viaducto y quedan las unidades a cinco cuadras de la cabecera. Tenemos dos compañeros que fueron despedidos cuando se pegaron las actas de la junta electoral: Diego Gonzalez y Carlos Zaragoza, el mismo día que lo presentamos la empresa manifiesta que habían sido despedidos por la 245. Para la empresa es un problema legal, para nosotros es una persecución y una discriminación».

El grupo DOTA es el actual gerenciador de la Línea 60, un grupo monopólico que controla directa e indirectamente a más de cien empresas de transporte. Tiene, además, clínicas laborales, concesionarias de autos, empresas carroceras y son los importadores directos de Agrale, la compañía que fábrica los colectivos. Esta firma es propiedad de Ángel Faija y compañía, en los últimos años los trabajadores de la 60 han denunciado en reiteradas circunstancias a la firma de la familia Faija: desde el crimen laboral de David Ramallo hasta el recorte de recorridos que dejó sin servicios a miles de pasajeros.

Sobre los portones de la cabecera, los trabajadores montaron una mesa, cocinan hamburguesas y comparten gaseosas. Alberto Galeano es chofer y delegado de la Línea 540, consultado por este medio manifiesta: «Estamos apoyando a los compañeros por la lucha que vienen dando, por el ajuste que está implementando el gobierno. Es imprescindible unificar todas las luchas porque el ajuste viene para todo el país. Nosotros en la 540 estamos viviendo lo mismo, y están aplicando el mismo tipo de ajuste que se ve acá».

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Algunos mecánicos almuerzan en ronda. Uno se queja del cambio de colores en los colectivos, dice que antes eran amarillos y que ahora están todos pintados de blanco y de rojo. Otro mecánico, vestido de grafa, comenta que en el último tiempo hubo más de 80 partes arbitrarios. Dicen que el grupo DOTA incumple con los recorridos asignados por la CNRT: que no tienen la licitación para operar en el Alto hasta Rincón ni en el de Ruta 27. Sin embargo, agregan que, pese a las denuncias, los entes gubernamentales hacen la vista gorda.

Faltan diez minutos para las dos de la tarde y los noticieros solo se ocupan de un tema: la renuncia de Guzman, el precio del dólar, la asunción de Silvina Batakis. Nada dicen del paro en la Línea 60. En la sala de choferes, algunos toman mate, otros café. Uno pone música en un parlante, se escucha fuerte la cumbia 420 del Tirri la Roca: «somos los que somos, estamos los que estamos, con la gilada yo no compro». Hasta el momento, ningún ente gubernamental convocó a reunirse con el cuerpo de delegados. La medida de fuerza seguirá por tiempo indeterminado, los trabajadores esperan una solución para retomar los servicios.

Fuente: ANRed

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