Desde el sur del sur: una muestra del Archivo Itinerante de Gráfica Zapatista

Especial para Contrahegemonía

¿Cómo empezar a vincular el arte y la política con una analogía que abrace ambos mundos como si fueran uno solo? Con la arquitectura. Si pensamos en el zapatismo, tanto en arte como en política, las estructuras clásicas no se caen a pedazos, sino que son destruidas con tanto amor como violencia por ese colectivo hambriento de cambio estructuralmente profundo y profundamente estructural. Entonces, volvamos a la arquitectura, cuyo principio fundamental es que la construcción se inicia de abajo hacia arriba: primero cavamos la tierra, establecemos los cimientos y un piso se erigirá sobre el otro. 

Si me permiten l_s lector_s una pequeña digresión al pasado de la Antigua Grecia, retomaríamos la arquitectura del sistema trilítico (la base de la arquitectura moderna) en el que el peso de los techos se descarga hacia las columnas que estas a su vez, lo traspasan a los cimientos del subsuelo. Esto resulta de especial importancia cuando establecemos el paralelismo de la arquitectura no sólo como dimensión estética sino como una arquitectura del poder: en la que el peso de l_s de arriba se descarga ferozmente sobre l_s de abajo cuando verdaderamente somos l_s de abajo quienes sostienen toda la fiesta de l_s de arriba.

Entonces, desde la Grecia Clásica viajamos hasta el 1 de enero de 1994: l_s zapatistas encarnan un desafío fundamental a estas estructuras clásicas, ¿cómo funciona una arquitectura del poder que no va de abajo hacia arriba, sino que desde abajo prolifera hacia los costados?, ¿cómo configuramos una arquitectura en la que el poder (y los cimientos) no van de arriba hacia abajo, sino que se sostiene en las redes del subsuelo y en su expansión cual tentáculos por los costados?

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Resulta gracioso porque si de arquitectura hablamos, pareciera un guiño intencional el hecho de que la muestra Desde el sur del sur se exponga en el segundo subsuelo del Centro Cultural de la Cooperación en C.A.B.A., Argentina. Allí podemos encontrar: “producciones visuales realizadas por artistas y colectivos argentinos de tres generaciones distintas cuyas producciones están influidas por el zapatismo, o en otros casos, la lucha zapatista sirve de espejo o inspiración de las luchas locales. Las obras gráficas acá exhibidas forman parte del Archivo Itinerante de Gráfica Zapatista, conformado desde los inicios del año 1994, hasta el presente, bajo el impulso de recopilar carteles, afiches, calcomanías, volantes, camisetas y prensa en relación al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cuyas materialidades visuales conforman un ejercicio de rejunte y expansión, y especialmente, de pensamiento crítico e imaginación política”.

Por otro lado, para mantener la fidelidad con la propuesta elaborada por l_s hacedor_s de la muestra y explicitar el encuadre (¿o el cuadro?) que nos permite observar de una forma particular dichas producciones, tenemos que mencionar la voluntad expresa de fortalecer los vínculos político-poético-estéticos de esta solidaridad “zapargenta”. Creo que el piso de acuerdo que da base a toda esta muestra es la evidencia de que el zapatismo nada entiende de estructuras clásicas, sino que lo más clásico que podemos esperar de un_ zapatista es su divergencia en convivencia. Y lo mismo podríamos decir de los MTD y la multiplicidad de afinidades que se refugian de la lluvia neoliberal bajo el paraguas 2001. Así como la arquitectura (del poder, de la estética) zapatista y “dosmilunense” es descentralizada y desconcentrada, ese criterio estético-político es replicado en esta muestra ya que alberga a artistas de diversos territorios y generaciones al sur del Sur.

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Como toda reseña medianamente aceptable, tenemos que llegar a una conclusión. Y la conclusión que l_s propongo a l_s lectores se basa en el autonomismo zapargento: vayan a la muestra y saquen sus propias conclusiones. Hasta si quieren tener más ganas, déjenme sugerirles que, en este presente distópico virtual capitalista, movilizarse hasta una muestra es un acto de ruptura con la reproductibilidad técnica. Entréguense a permearse de la experiencia sensible del enfrentamiento con lo visual devenida materia tangible. Les apuesto que el arte visual se vuelve muchísimo más rico cuando la experiencia es directa en comparación a la mediación del dispositivo pantalla. ¡Éxitos en la experiencia! ¡Atrévanse a observar!

Julio, 2022.

En agradecimiento a toda esa compañerada que escribió el texto conmigo en todo momento. Yo solo puse las letras.

Artistas participantes (búsquenl_s en Instagram): Gianinna Abbondandolo, Carolina Arandia, Gabi Banfi, Edén Bastida Kullic, Chempes, Cuadrilla Feminista, Ian Debiase, Revista Devenir, Editorial Tinta Limón, Lucho Galo, Iconoclasistas, Silvia Lucero, Waldo Martínez, Raquel Masci, José Luis Meiras, Mire, Luis Felipe Noé, Red de Solidaridad con Chiapas Buenos Aires, Melisa Santilli Bara, Sike, Taller de Gráfica del Frente Popular Darío Santillán y Gráfica de Lucha (México) y Hugo Vidal. Coordina: Edén Bastida Kullick.

Para quienes quieran ver las imágenes de la muestra, pueden hacerlo a través de este link: https://drive.google.com/drive/u/0/folders/1BS-0ZUKqsSueKHyGumHElebTwPS1Nppt

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