Ajuste sobre el pueblo y premio a los especuladores .

Mientras en Washington la ministra Batakis escribía otro capítulo de la sumisión al FMI, en Buenos Aires el gobierno premiaba a las grandes empresas del agronegocio con un dólar soja a la medida de sus ganancias especulativas.

Batakis repite las mismas recetas que su antecesor priorizando el sometimiento ante los banqueros al tiempo que con el aval del gobierno una minoría, que no representa más del 2% de la población, dolariza la renta de la que se apropia por el sagrado derecho de propiedad e impone las condiciones al 98% restante de la sociedad.

Sin garantía de que ahora sí vayan a vender sus granos, el Banco Central les ofrece dólares a $236 por un 30% y cobertura ante futuras devaluaciones oficiales por el otro 70%.Como si fuera poco se les permite “la formación de activos externos al valor del dólar oficial más el impuesto país y las retenciones a cuenta que percibe la AFIP”.Son dos realidades: por un lado el sometimiento de una nación “independiente” que acepta cogobernar con un organismo extranjero y junto a ello la sumisión ante una clase social que hace del país un coto de caza para sus ganancias y negociados.No paga impuestos,fuga las divisas y eso sí ponen banderas nacionales en sus actos y cantan con unción el Himno nacional.

Hay otro camino:resistir desde abajo y desde las calles No hay razones para naturalizar este estado de cosas para quienes vivimos de un salario,de una jubilación, de una ayuda social o de un trabajo precarizado.Es absurdo y una manipulación desfachatada que los grandes medios, el día que se anuncia mayor ajuste y se premia la especulación, pongan el foco en una persona que cobra un plan social. El millón trescientos mil planes Potenciar Trabajo insumen el 0,4 del PBI y los 4 millones y medio de AUH el 0,35 ,sumas manejables y gran parte vuelve a las arcas fiscales mediante el consumo. 

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La primera condición para construir la resistencia es tener las manos libres de ataduras e independencia política para decidir objetivos y acciones  de lucha a la medida de nuestros intereses como clase trabajadora ocupada y desocupada.

Unirnos desde abajo y sin sectarismos para ganar las calles con nuestras demandas democráticamente decididas.Anular el acuerdo con el FMI permitiría destinar recursos a la construcción de miles de viviendas y de edificios escolares y jardines maternales y poner más plata para la  salud  y la educación públicas. Porque las estafas no se pagan y la única deuda es con el pueblo y la naturaleza.

Al mismo tiempo la resistencia y la rebeldía popular tienen que abrirnos el camino para las discusiones de fondo que impidan naturalizar las causas estructurales de  tanta injusticia y las desigualdad. Un país en el que se produzca y se distribuya la riqueza y el conocimiento en función de las necesidades sociales y no bajo el imperativo de la ganancia.

Enrique Gandolfo 

Secretario general CTA Bahía Blanca



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