Días de borrasca: empezó la era de “ventajita” Massa

¡Hola!
 
Ayer asumió el tercer ministro de Economía en un mes y moneda. La diferencia es que ahora se trata de un “superministro” que concentra las funciones que antes tenían el Ministerio de Desarrollo Productivo, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y el Ministerio de Economía. Como en el mes de marzo, cuando junto con el gobernador radical de Jujuy, Gerardo Morales, logró una votación favorable al nuevo endeudamiento con el FMI, este día miércoles Sergio Massa se ubicó en el centro de la escena política, con todas las cámaras buscando su rostro.
 
Asume como mucho más que el mesías que buscará sacar la economía de la crisis. Massa se postula como el salvador del Gobierno para, al mismo tiempo, intentar salvar su carrera política desdibujada con sus idas y vueltas que se grafican en el paso sin escalas de votar el pago a los fondos buitre y pasear por Davos con Mauricio Macri a abrazarse con Máximo Kirchner.
 
Luego de asumir en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, el nuevo ministro cruzó la calle Hipólito Yrigoyen para instalarse en el Palacio de Hacienda. Desde allí comunicó los anuncios económicos ordenados alrededor de cuatro ejes: 1) orden fiscal; 2) superávit comercial; 3) fortalecimiento de reservas; 4) desarrollo con inclusión.
 
En cuanto al “orden fiscal”, los anuncios que realizó Massa en un aspecto central operan como una reedición de lo que se les escuchaba decir a Martín Guzmán y a Silvia Batakis hasta hace poco: que cueste lo que cueste el acuerdo con el FMI se respeta, por lo cual sigue vigente la búsqueda de un déficit fiscal equivalente al 2,5 % del Producto Interno Bruto (PIB).
 
Esto implica, según se desprende del último documento del Fondo, que las cuentas públicas tendrán que ajustarse en un 8 % en términos reales durante el segundo semestre: el organismo apunta a una reducción del presupuesto en salarios estatales, jubilaciones, transferencias a provincias y a empresas públicas. Y reclama que el Gobierno presente un plan de reforma jubilatoria.
 
En la misma sintonía, el nuevo ministro ajustó más el chaleco de fuerza que el Fondo puso al financiamiento del Tesoro (Ministerio de Economía) a través de la emisión del Banco Central: en lo que resta del año no utilizará los adelantos de la entidad monetaria e incluso devolverá $10 mil millones al Central en lo inmediato. Asimismo, ratificó el congelamiento de la planta de trabajadoras y trabajadores públicos. Cuando se necesiten más enfermeros o médicos en los hospitales regirán las restricciones presupuestarias. Para mostrar el cumplimiento a rajatabla del congelamiento del personal, el INDEC divulgará estadísticas sobre el empleo estatal.
 
La deuda pública en pesos, mayormente de corto plazo, que el oficialismo hasta hace no mucho negaba que fuera un problema, finalmente lo es. Los “mercados” (los fondos especulativos, los bancos) habían generado una corrida contra esa deuda. Esa corrida fue uno de los factores que probablemente aceleró la renuncia de Martín Guzmán.
 
Ayer Massa anunció que la deuda con vencimiento en los próximos noventa días entrará en un canje que cierra el próximo martes. No explicitó bajo qué parámetros financieros. Pero no debería haber dudas que el canje alimentará generosamente a los especuladores con una tasa de interés más alta. El “superministro” afirmó que ya había conseguido una adhesión del 60 % de los tenedores de esa deuda. Habrá que ver los detalles finales, pero, aunque no es exactamente lo mismo, la operatoria tiene olor al “reperfilamiento” que hizo el último ministro de Macri, Hernán Lacunza.
 

Más “ricos” para el tarifazo

 
La reducción del déficit tendrá una pieza fundamental en la disminución de subsidios en los servicios públicos. Y en este punto Massa fue mucho más lejos que sus predecesores. El régimen de segmentación pautado con el FMI en marzo comprendía tres segmentos: el que paga la tarifa social, un segmento intermedio al que se le mantendrían los subsidios con subas de las facturas atadas al 80% de la variación salarial del año previo y un segmento de los más altos ingresos (los supuestamente ricos) que pagará la tarifa completa. Este último segmento, en momentos de cerrar el acuerdo con el FMI en marzo, en los cálculos (o al menos en la propaganda) del Gobierno comprendía solo al 10 % de los usuarios, a los más “ricos”.
 
Ayer Massa metió en el segmento de los “ricos” a otro 20 % más de los usuarios, de modo que alrededor del 30 % de los titulares de servicios públicos de electricidad y gas se verán afectados por la quita total de subsidios y, por su contraparte, un tarifazo que elevará las facturas energéticas a la estratósfera. No solo eso. Para los usuarios de energía eléctrica del segmento medio, los subsidios cubrirán solo hasta 400 kilowatt hora. El consumo de 400 kilowatt hora es fácil de sobrepasar en cualquier hogar de no más de 3 o 4 integrantes. Por lo cual, también habrá subas de tarifas para el segmento medio, algo que el oficialismo había negando hasta el día de ayer.
 
Un método similar se aplicará para las facturas de gas. En el caso del agua corriente, que hasta ahora estaba excluida de la discusión, también se aplicará una segmentación y, por ende, un tarifazo. Parece que Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa y presidenta de Agua y Saneamientos Argentinos SA (AySA), también va a poner el hombro y facturas más caras para que avance el ajuste.
 
Los mentores de Sergio Massa, Daniel Vila y José Luis Manzano, dueños del Grupo América (que posee un gran multimedio), son los que enviarán a los hogares de la zona norte de la Ciudad y del Gran Buenos Aires las facturas donde se aplicará el tarifazo en la energía eléctrica. Es que, desde mediados del año pasado, también son los dueños de Edenor tras la compra del paquete accionario que estaba en manos de Pampa Energía de Marcelo Mindlin.
 
Vila y Manzano adquirieron Edenor a un precio barato bajo la expectativa que la “normalización” tarifaria favorezca la rentabilidad de la empresa. Es lo que parece empezó a ocurrir ayer. Tal vez, por eso estuvieron los dos en Casa Rosada para aplaudir la designación de su discípulo al frente de Economía. Pero también estuvo presente Mindlin, antes mimado con los tarifazos macristas y ahora concentrado en sus negocios de Vaca Muerta, quien también se mostró eufórico con la llegada del “superministro”.
 

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La “máquina de dólares”

 
En el “radio pasillo” de los días previos se afirmaba que el nuevo superministro buscaría poner en funcionamiento una “máquina de dólares”. En tal sentido, Massa anunció que a través de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) el Poder Ejecutivo impulsará regímenes promocionales para distintos sectores. Se presume que podrían salir por este mecanismo el proyecto de ley para el fomento del desarrollo agroindustrial, que está presentado en el Congreso. Otro tanto podría ocurrir con la promoción de la producción de hidrocarburos, con foco en Vaca Muerta, como así también con la minería y la economía del conocimiento, entre otros sectores.
 
Massa ratifica la matriz extractivista del “modelo” económico del Frente de Todos, que en realidad es el “modelo” de todo el régimen capitalista argentino, compartido en el otro lado de la grieta por Juntos por el Cambio.
 
Por otro lado, el nuevo ministro explicó que detectaron “mecanismos de triangulación con subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones”. Se trata de una estafa. Señaló 13 mil operaciones fraudulentas realizadas por 720 empresas. Se trata de empresas que, por ejemplo, exportan por U$S2.000, pero declaran que lo hicieron por U$S1.000. Además de no pagar los impuestos correspondientes, los U$S1.000 de diferencia no declarados quedan fuera del circuito económico argentino.
 
En el caso de las importaciones fraudulentas, la operación es la inversa: las empresas le piden, por ejemplo, U$S2.000 al Banco Central a tipo de cambio mayorista (por estos días en $132 por dólar), pero en realidad importan por U$S1.000. De esta forma, le sacan dólares baratos al Central. Se trata de atentados contra las reservas del Banco Central que agudizan la escasez de dólares de la economía. No obstante, la Aduana les dará sesenta días para que rectifiquen sus declaraciones. Un país generoso con los estafadores.
 
Desde el año 2000 hasta el 2021 el saldo comercial de bienes fue positivo en U$S183 mil millones. Cuando se pone la lupa en el período 2020-2021, el superávit arrojó un saldo positivo de casi U$S19 mil millones. En el primer semestre de este año también fue positivo por U$S3 mil millones. En realidad, el país ya es una “máquina de dólares” como resultado de orientar la producción cada vez más hacia el exterior en detrimento del mercado interno.
 
Pero los dólares que se generan en el comercio exterior de bienes son saqueados, no solo por las maniobras fraudulentas de importadores y exportadores, sino, fundamentalmente, por la fuga de capitales a guaridas fiscales que hacen las empresas nacionales y extranjeras que operan en Argentina; por la remisión de ganancias de las empresas extranjeras a sus casas centrales; y por los pagos de la deuda externa. Este saqueo estructural del país es el que explica la escasez de dólares. Son recursos que no están disponibles para inversiones, para el desarrollo productivo y para la generación de empleo.
 

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Pasar la gorra

 
Para fortalecer las escasas reservas del Banco Central, el “superministro” anunció que acordó el adelanto de exportaciones con las cadenas de valor de la pesca, el agro, la minería y otros sectores. De esta forma, ingresarán a las arcas del Central U$S5 mil millones en los próximos sesenta días. Massa no dio detalles sobre beneficios a los exportadores. No obstante, la periodista Noe Barral Grigera, a través de la red social Twitter, señaló que “Confirma en
@_IPNoticias el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, que el incentivo para que el agro, la minería y la pesca adelanten exportaciones por u$s5.000M consiste en extenderles a esos sectores el “dólar soja”, que además se prolongará más allá de agosto”.
 
Es decir, se trata de una suerte de devaluación sui generis, por ahora acotada en el tiempo, para un sector importante de los grandes exportadores que recibirán más ingresos por sus ventas al exterior y tendrán acceso privilegiado, sin cepo, al dólar bolsa. No está claro si el adelanto es tal o las empresas harán pasar como adelanto ventas que de todos modos tenían planeado ejecutar. En el primer semestre, las exportaciones promediaron los U$S7.400 millones mensuales, por lo cual los U$S5 mil millones de adelanto en sesenta días (U$S2.500 millones por mes) no resultan un gran compromiso exportador. Resta saber si efectivamente los adelantos implican ventas externas que eleven sustancialmente el promedio de U$S7.400 millones mensuales de la primera parte del año.
 
En otro andarivel, Massa informó que el Gobierno busca conseguir U$S1.200 millones por parte de organismos internacionales y que en los próximos días firmará con la Corporación Andina de Fomento (CAF) un desembolso por U$S 750 millones. Además, el “superministro” aseguró que el Gobierno está “evaluando cuatro ofertas de REPO para fortalecimiento de reservas y recompra de deuda soberana”. Las ofertas fueron realizadas por tres instituciones financieras internacionales y un fondo soberano. De este modo, Massa busca una vía alternativa para regenerar el juego con el capital financiero internacional en tiempos que el país tiene cerrado el acceso al mercado de deuda soberana a pesar del “éxito” de la reestructuración de deuda de Guzmán.
 

Cristalizar un robo

 
El último domingo, en El cohete a la luna, el periodista Horacio Verbitsky repasó datos del centro CIFRA sobre distribución del ingreso. De esa información se desprende que entre 2018 y 2021 los asalariados perdieron U$S70 mil millones que fueron a parar a manos del gran empresariado. La mayor transferencia se produjo durante el actual Gobierno debido al crecimiento económico de 2021 y al aumento de la productividad.
 
Según el Índice de Salarios del INDEC, desde octubre de 2015 hasta mayo de 2022, la pérdida del poder de compra en el sector privado registrado ronda el 20 %, en el sector público el 30 % y una cifra similar de caída se observa entre los informales (aunque en un período más corto que comienza en octubre de 2016). Luis Campos, del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, estimó en casi 30 % la pérdida de poder de compra del haber jubilatorio al comparar agosto de este año con diciembre de 2015.
 
Aunque carentes de muchas precisiones, los anuncios de Massa fueron claros en relación a beneficios al sector empresarial, pero fueron más difusos los vinculados a asalariadas y asalariados y adultos mayores. Habló de un refuerzo para las jubilaciones que se anunciará el 10 de agosto junto con el índice de movilidad. Se trataría de un bono.
 
El “superministro” también dio a conocer que el 11 de agosto tendrá lugar una reunión entre entidades empresarias y los gremios para establecer un mecanismo de recuperación para los salarios que se ubiquen entre $50 mil y $150 mil. Habrá que esperar las novedades, pero nada indica que de estas iniciativas surja un reintegró a la clase trabajadora de los U$S70 mil millones perdidos desde 2018 ni, su contrapartida, una recuperación del poder de compra del salario. No hay pruebas, pero tampoco dudas, que Massa intentará cristalizar el robo que sufrió la clase trabajadora en los últimos años.
 
Finalmente, el “superministro” anunció que, para volver a sus orígenes en Tigre, se pone la gorra: va a auditar los programas sociales con el eje a la “vuelta al trabajo”. El Gobierno que se negó a realizar una auditoría de la deuda fraudulenta que dejó Mauricio Macri, sigue el camino de estigmatización de los que no tienen nada y que mal sobreviven con la asistencia de algún programa social. ¿Por qué no se auditan las cuentas y los stocks de las grandes alimenticias o de las agroexportadoras? No solo eso. El Gobierno desconoce el trabajo que realizan quienes reciben un pago de un programa social, como por ejemplo el Potenciar Trabajo, en comedores y en otras tareas comunitarias en los barrios, pero también es sus hogares, trabajo que recae mayormente sobre las mujeres. La política se completa con la idea de transformar los planes en puestos de trabajo: el Estado opera como una agencia de colocación a este sector de la clase trabajadora como mano de obra barata y subsidiada en beneficio de las empresas.
 

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¿Salvador Massa?

 
Entre los fanáticos del kirchnerismo, que en estos días celebran la llegada de Massa como “superministro”, se postula una idea: es mejor “ventajita” (como lo apodó Macri en alguna oportunidad), la estabilización de la economía, antes que el caos. Cristina Fernández de Kirchner que pulverizó a Guzmán con sus denuncias de ajuste ahora ofrece un apoyo explícito al ajuste de Massa. Es el último refugio frente al abandono, pasito a pasito, de los supuestos principios del kirchnerismo.
 
¿Por qué el ajuste es el orden? Tal vez, la respuesta es que el ajuste es el orden en la medida que exista una negativa a enfrentar al poder económico. Los anuncios de Massa convalidan los reclamos de los que especulan y desordenan la economía. No obstante ¿por qué se detendrán frente a un Gobierno que observan en retroceso? ¿Les alcanza o van por todo, por ejemplo, una devaluación hecha y derecha?
 
Massa aprovechó la circunstancia para sacar “ventajita” y postularse como el salvador de la economía, del Gobierno del Frente de Todos y de su carrera política. El exceso de confianza en sí mismo quizás lo llevó a creer que atraería la confianza del poder económico. La historia dirá, pero tal vez Massa eligió el momento menos indicado para sacar una “ventajita”. A lo mejor los “mercados”, como a su hijo pródigo Macri, también se lo llevan puesto.
 

Cosas para cuando las horas bajan

 
Anoche, para contrastar el primer peronismo con sus restos actuales, terminé de ver Santa Evita. Seguro que da para un millón de debates. Pero la serie atrapa y el personaje más oscuro, el villano, el coronel Moori Koenig, cuenta con una actuación memorable de Ernesto Alterio.
 

El número rabioso

 
En los últimos doce meses, los bancos privados de nuestro país obtuvieron ganancias por $183 mil millones. Esto equivale a un promedio de $507 millones por día.

Fuente: Newsletter de Pablo Anino

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