Aunque Ud. no lo crea: En la plaza “Pueblos Originarios” de Bolívar se olvidaron en el centro al general Roca

La ciudad de Bolívar se encuentra casi en medio de la provincia de Buenos Aires. Conscientes de que la señalética urbana como la estatuaria derrama sentido, domestica, anestesia peligrosamente, desde años atrás un grupo de ciudadanos comenzaron a plantear la necesidad de cambiar el nombre de la céntrica plaza “General Roca” ubicada frente a la terminal de ómnibus por “Pueblos Originarios”. Recuerdo que a mediados de octubre de 2012 la intendencia de Bolívar nos había invitado a Bayer y a mí para disertar en el Concejo Deliberante a instancias de las docentes Ana Karina Martínez y Mónica González. Recuerdo que ambos hablamos sobre el prontuario del general que construyó un desierto vaciándolo de seres humanos y persiguiendo con una legislación despiadada al movimiento obrero. Bayer fue claro al plantear:

“¿Cómo los argentinos, después de haber tenido un comienzo tan liberador y moral como aquel mayo de 1810, pudimos caer en glorificar a un genocida, autor del crimen masivo más profundo de nuestro pasado? Un ser que abusó del poder para eliminar a miles de seres humanos y quedarse con sus tierras”. Julio Argentino Roca, quien reimplantó la esclavitud que la Asamblea de 1813 había erradicado, al repartir indios, chinas e hijos entre las familias “de bien”, o condenándolos al trabajo forzado en la Isla Martín García y en los cañaverales tucumanos. Por eso, es necesario revisar nuestra historia, basándonos en la verdad y la ética (Archivo del autor)”.

            Felizmente más allá de ocurrencias y desquicios de quienes ejercen el poder afortunadamente la semilla para desmonumentar a Roca quedó sembrada y las docentes Martínez y González comenzaron a diseminar la idea en una ciudad honrada con el nombre del libertador Simón Bolívar, alguien enfocado en la construcción de una Patria Grande e inclusiva, una aspiración que entra en evidente contradicción con el accionar del general Roca que reimplantó la esclavitud con el “reparto de indios” y que durante su segundo mandato se esforzó en aplastar al movimiento obrero con legislaciones represivas entre las cuales se destaca la Ley de Residencia conocida como la 41-44 que hace hincapié en expulsar del país a aquellos que solicitaron algo tan elemental como 8 horas de trabajo y descanso dominical pago.

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            Como imaginarán y más allá de las trabas burocráticas no es tarea sencilla realizar dicho reemplazo máxime en una ciudad bonaerense que vive del campo. De-rroca-r a semejante “prócer” que entregó festivamente millones de hectáreas a una elite que construyó su patrimonio y alcurnia en base al latifundio de algún modo equivale no solo a denostar a semejante benefactor, sino que implica incluso algo mucho más problemático como poner en tela de juicio aquellas alegres apropiaciones de territorio que produjeron una acumulación originaria de capital a tanto apellido ilustre en lugar de crear pequeñas parcelas productivas como ocurrió por ejemplo en USA.

            El reemplazo de la señalética planteado en 2012 recién se hizo realidad siete años después. Durante ese lapso se fueron sumando adhesiones y el proyecto redactado por Marcos Lede Mendoza tomó cuerpo. A lo largo de 2018 en varias oportunidades las docentes Martínez y González se contactaron asegurando que la anhelada propuesta seria debatida y que contaba con el respaldo de los concejales. Sin embargo, el tratamiento se postergó una y otra vez. Incluso en un momento dado, la aprobación era tan inminente que el recordado Hugo Montero que estaba cerrando la edición de Sudestada en octubre 2018 me había reservado dos páginas para comunicar la buena nueva. El reemplazo lo ameritaba ya que dadas las condiciones políticas reinantes hacía bastante que no se producía ninguno. Bayer estuvo al tanto de estos movimientos. Aunque se encontraba con los achaques de su edad no perdía su entusiasmo por avanzar hacia una sociedad más justa, una actitud que lo caracterizó toda su vida. Obviamente el deseo de las promotoras del cambio era que Osvaldo estuviese presente en el acto. Desgraciadamente la “noche mala” del 24 de diciembre de 2018 truncó con su muerte tan hermosa posibilidad.

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            Tras numerosas postergaciones de último momento, el cambio de nombre de la plaza General Julio Roca por Pueblos Originarios se hizo realidad el 24 de marzo de 2019. Sin embargo, veremos que ese reemplazo deja en evidencia una situación que en el mejor de los casos se podría diagnosticar como esquizofrenogena y que pone en evidencia la verdadera grieta que nos atraviesa como sociedad y que lejos de estar originada en la actualidad política como muchos pontifican, proviene de lo profundo de la historia nacional.

            Finalmente llegó el día en que se trató el proyecto de sustitución de Plaza Roca por Pueblos Originarios que fue votado por unanimidad por todo el recinto y cuya Ordenanza en su art. 2º señala: “como reivindicación social, histórica y simbólica a los primeros pobladores de estas tierras”. Para realizar la ceremonia de sustitución eligieron con buen tino una fecha emblemática: 24 de marzo de 2019. El acto coordinado por las tenaces docentes contó con autoridades del municipio y una cantidad de público que nos sorprendió gratamente. Mirta Millan y Nilo Cayuqueo realizaron una sentida ceremonia ancestral para dar la bienvenida al nuevo nombre de la plaza en tanto que el artista plástico Pablo Orcajo terminaba de dar las últimas pinceladas al mural que plasmó en las paredes de la terminal de ómnibus ubicado junto a la plaza. El tema de su obra es la imagen de Osvaldo Bayer rodeado de estrellas desde las cuales seguramente estaría observando la concreción de la idea. Recuerdo que varios medios cubrieron el evento entre ellos Sebastián Díaz director de “La Muralla Criolla” y “4 Lonkos” entre otros y también el consecuente equipo periodístico de Miradas del Centro. Ese 24 de marzo cuando me tocó decir unas palabras hice hincapié en la hipótesis inicial de Pedagogía de la Desmemoria “Genocidio hereda genocidio, matanza hereda matanza” relacionando al general Roca con la Dictadura Cívico Militar Eclesiástica de 1976

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            Sin embargo existe “un detalle” que no puede pasar desapercibido, por eso voy a retomar lo que anticipe al comienzo sobre la cuestión esquizoide. Grande fue mi sorpresa al advertí que en el medio de la plaza ahora bautizada “Pueblos Originarios” se encontraba un pedestal con un busto del general Roca como lo vemos en la foto.

Es decir la plaza que pasa a denominarse Pueblos Originarios mantiene en su centro al cuestionado general. Incluso detrás de su pedestal existe un cartel que dice “Julio Roca 1843-1914 Militar y político argentino responsable del exterminio de los habitantes originarios de nuestras pampas para quedarse con sus tierras”. Real aunque usted no lo crea… Esta suerte de parche atado con alambre no convence a tirios ni troyanos, ya que los defensores de don Julio no pueden aceptar que Roca se encuentra en medio de una “Plaza Originaria”, mientras que los promotores del reemplazo no comprenden cómo es posible que el militar siga presidiendo la Plaza Originaria desde lo alto de su pedestal a los que buscó exterminar. Evidentemente la votación por unanimidad de los concejales se llama solución de compromiso, es decir quedar bien con poco o el clásico gatopardismo de cambiar algo para que no cambie nada…

            Una grieta atraviesa esta historia que desemboca en esta clase de conductas esquizoides. Una grieta que viene de lejos, de las guerras civiles entre unitarios y federales por la renta aduanera, de Sarmiento con su nefasto slogan Civilización y Barbarie que nos puso para siempre entre la espada y la pared convirtiéndose en la ideología del “ser nacional” y luego la Zanja del Ministro de Guerra Adolfo Alsina que llevó a la concretud esta idea de cortar efectivamente el país en dos para separar humanos de salvajes, único caso en toda América y constituye una prueba por demás elocuente de la famosa “grieta” entre unitarios y federales y que luego se reconvierte en peronismo antiperonismo y así hasta nuestros días.

Este viernes 16 de septiembre regreso a Bolívar para hablar sobre la Desmemoria, preparando el terreno el periodista Chino Castro me hizo una nota en el diario “La Mañana” principal medio informático de Bolívar denunciando este “olvido” del general en medio de la plaza “Pueblos Originarios” que titulo acertadamente “Ni olvido ni Roca”. Cada vez más voces se suman a la certeza de que Es lento, pero viene…

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