Luchas y desafìos de la Marea Verde en Argentina tras la sanción del aborto legal. Entrevista a Yanina Waldhorn

[Dossier] El 28 de Mayo la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito de Argentina cumplió 17 años. El 30 de diciembre de 2021 se cumplió un año de la sanción de la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

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CH: ¿cuáles dirías que fueron los hitos más importantes en esos años de lucha?

Hola a todas, todes, soy Yanina, participo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito de Argentina desde sus inicios y soy parte del colectivo Feministas del Abya Yala. 

En estos 17 años de campaña hemos construido más allá de la conquista de la ley en diciembre de 2020, hemos transitado, construido, caminado, logrado diferentes hitos. Tienen que ver con la salud sexual integral, con el acceso a métodos anticonceptivos, con las leyes vinculadas a la sexo-género-diversidad. Porque nos creemos parte del colectivo feminista, somos y construimos el movimiento feminista en plural que existe en nuestro país, en América Latina y el Caribe y así hemos conquistado diferentes leyes, acceso a derechos, peleamos por sus efectivas implementaciones. Hemos construido regionales y activismos vinculados al derecho a decidir en casi todas las provincias de nuestro país, nuestro movimiento es federal, es una campaña plural. Entre los hitos, más allá de las leyes, destaco la construcción diversa por parte del feminismo de regionales, de establecer objetivos comunes y mantenerlos en la heterogeneidad, en la diversidad de edades, de genealogías de luchas, en la transversalidad política. Y hemos construido estrategias que, al día de hoy, velan por la implementación efectiva de la ley, que tiene que ver con los Docentes por el Derecho a decidir, con RUDA que son la cátedras universitarias vinculadas a aborto y a ESI, las Socorristas en red, que continúan acompañando de manera feminista las interrupciones voluntarias y legales de embarazos. También, la Red de profesionales de la Salud, que son quienes hoy se están capacitando para implementar integralmente nuestra ley y quienes están fomentando que cada vez en más lugares del territorio argentino se lleve adelante y se efectivice la ley 27.610 y otras leyes vinculadas a la sexo-género diversidad, a la salud reproductiva y no reproductiva y a la educación sexual integral. 

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CH: ¿Cómo se está dando hoy por hoy la implementación de la ley? ¿Cómo se impulsa desde el Estado la efectiva implementación de la ley y qué tensiones atraviesa? 

La ley conquistada el 20 de diciembre de 2021 es una ley que tiene nuestra genealogía, nuestro recorrido y que es resultado también de la conciliación que hubo en el Congreso en ese momento. Por ejemplo, donde hay un articulado vinculado a la objeción de conciencia o vinculados a la discreción de las instituciones que nos representan alertas, posibles obstáculos. Y a lo largo de estos casi dos años transcurridos de la ley, es un poco menos, podemos decir que la ley no ha sido difundida nacionalmente por el Estado nacional, los estados provinciales y municipales menos. ¿Qué quiero decir con esto? Que no hay folletería específica, masiva, no hay afiches, no hay propaganda en los medios de comunicación que difundan la ley, cómo se accede al derecho. Las capacitaciones han avanzado, han sido federales a trabajadores y trabajadoras de la salud pero queda mucho camino por recorrer. 

Nosotras decimos que abortar es un derecho pero abortar sin dolor es una necesidad y para eso necesitamos que Argentina, a través de la ANMAT, reconozca la Mifepristona y a través de los laboratorios públicos la produzca, eso para nosotras es muy importante, es un desafío. No sólo permitiría interrupciones voluntarias del embarazo más seguras sino con menos dolor, eso está comprobado. La Organización Mundial de la Salud lo ha comprobado. Después hay otras prácticas para interrumpir el embarazo por fuera de lo medicamentoso, que tiene que ver con la AMEU, Aspiración Manual Endouterina, entonces también creemos necesario que se capacite a profesionales de la salud en todos los niveles para realizar esa práctica. Creemos que hay un trabajo en relación a la atención que hay que poner en juego, que tiene que ser desde la perspectiva de la salud integral, que tiene que ser feminista, que tiene que aportar a la autonomía de las personas con capacidad de gestar en su interrupción, al acompañamiento pre, durante y post aborto

Hay muchas tareas vinculadas al ámbito de la salud pero también vinculadas a lo que tiene que ver con la educación. La ESI está en algunos niveles muy mal implementada, a discreción, a situaciones de voluntarismo institucional o de les docentes que nos capacitamos, creemos que tiene que estar el contenido del aborto en todos los niveles. Pero sobre todo, creemos que la ESI se tiene que dar en el cotidiano, transversalmente, en todos los niveles, en todas las instituciones públicas, de gestión privada y ahí tenemos una tarea, un desafío a construir y a hacer aún pendiente. 

Después, que los métodos anticonceptivos no siempre están todos disponibles, no siempre están en todos los niveles de atención. Entonces creemos que ahí siempre hay una tarea pendiente. También, como en las tensiones que atravesamos está la exigencia a los Estados nacional, provincial y municipalidad, de la difusión y de la capacitación relacionadas con la ley, de la producción de Mifepristona, pero también de la exigencia en relación a la ESI, de la exigencia en relación a las “niñas, no madres” y a la capacitación de profesionales vinculado a niñeces y adolescencias y al tratamiento específico de eso.

Y sobre todo, creemos que hay una tarea que tiene que ver con el monitoreo de la implementación de la ley porque ha habido a lo largo y ancho del país en estos casi dos años de ley, más de 40 presentaciones por los antiderechos y fundamentalismos religiosos, conservadurismos ante la justicia para declarar inconstitucional a la ley. Si bien ninguna ha avanzado, son problemas concretos que nosotres vemos y que han significado por ejemplo que hoy tengamos una médica procesada que se llama Miranda Ruiz, en Salta, por garantizar una interrupción legal del embarazo. Entonces, nosotras decimos “garantizar derechos no es delito” y que tenemos alrededor de mil presas por complicaciones obstétricas, porque no están presas por abortos, que no han sido liberadas.

Sabemos que no podemos, por las características de nuestro país, exigir una amnistía. Pero sí queremos que se revean todas esas causas vinculadas a complicaciones obstétricas y que se las liberen porque, oh casualidad, entra a jugar la interseccionalidad: todas esas mujeres son pobres, tienen atravesadas las religiones, las culpas y las vergüenzas y nosotras exigimos: “¡Libres las queremos!”.

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CH: ¿Cuáles son los principales ejes de lucha que organizan hoy por hoy la Campaña? 

Los principales ejes de lucha, como mencioné, son la efectiva implementación de la ley en todo el territorio nacional, una implementación vinculada a los DDHH, a la salud integral, no sólo a la salud sexual y al placer, desde un enfoque integral y que sea con una atención feminista. Y eso requiere capacitaciones, monitoreo, efectiva implementación federal, no importa el territorio. Después tenemos ejes vinculados a la justicia, que tiene que ver con los avances de los sectores antiderechos que nos preocupan y la absolución de Miranda Ruiz, la médica de Salta que garantizó un derecho y hoy está procesada. 

Tenemos ejes de luchas vinculadas a la educación sexual integral, a la efectiva implementación y a la inclusión del aborto en los contenidos curriculares de los diferentes niveles. Tenemos el eje de las “niñas, no madres”, vinculadas a que no queremos más niñas obligadas a gestar y a parir, de “libres las queremos”, que apunta a la liberación de todas las mujeres pobres presas por abortar o por complicaciones obstétricas, como mayormente están caratuladas las causas. 

Tenemos ejes vinculados al Abya Yala, a la América Latina y al Caribe. Centroamérica es donde las restricciones son mayores, donde tenemos mujeres condenadas a 50 años… Tuvimos el desafío en Colombia y estamos atentas a los diferentes desafíos que se nos van presentando en cada lugar del territorio. 

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CH: ¿Cuáles son las estrategias actuales de los grupos antiderechos en nuestro país y cómo se están articulando? 

Los grupos antiderechos en nuestro país crecen y se articulan no sólo en Argentina sino también en América Latina y el Caribe. Sus estrategias pasan por la salud y por la educación. En educación, obstaculizan la implementación y el acceso a la ESI o generan una educación sexual vinculada a la familia, al derecho a la vida, vinculada a aspectos religiosos que no hacen a lo científico, laico y feminista que debería ser nuestra educación sexual integral. 

En relación a la salud, tienen dos estrategias. Una en el ámbito de la salud obstaculizando el acceso a derechos, teniendo entrevistas donde confunden, donde generan información maliciosas (las famosas “fake news”). Por otro lado, todo lo vinculado a la justicia. Procesando a quienes abortan, generando estas causas donde tenemos presas por abortar, generando causas contra profesionales de la salud que garantizan derechos. Y también diciendo que son inconstitucionales en diferentes territorios. Uno de los territorios donde pasó fue Mar del Plata. Como contaba antes, esas presentaciones han sido más de 40 en los casi 2 años que llevamos de ley. Por eso son preocupantes y merecen nuestra atención.

Y después, tenemos la estrategia antiderecho más clara que pasó en este último tiempo que tiene que ver con Estados Unidos como ejemplo de que por más de que tengamos leyes o acceso a un derecho hace más de 50 años, siempre estamos en peligro. 

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CH: ¿Cuáles dirías que son los principales avances y retrocesos de la marea verde a nivel internacional y en Nuestra América (teniendo en cuenta los avances en Colombia, México, Ecuador y en Chile -incluso a pesar de la derrota)? ¿Cómo crees que impactó el fallo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos y cómo repercutirá a futuro? 

A nivel internacional en Nuestramérica, tenemos la derrota en Chile que obtura por el momento la posibilidad de que una Constitución apruebe el derecho al aborto. En Colombia, en México, en varios estados de este país, se ha avanzado y también están teniendo las mismas dificultades que nosotras en la implementación y en todos los desafíos de la capacitación. En Ecuador se consiguió que la violación sea una causal de interrupción voluntaria del embarazo. Así que estamos atentas a esas conquistas.

Los desafíos en Centroamérica para nosotras son importantes porque hay penas a mujeres por haber abortado de más de 50 años. Las compañeras de El Salvador, por ejemplo, están llevando las causas a instancias internacionales de derechos humanos como la CIDH, pero nosotras creemos que ahí hay una tarea de articulación. Si bien cada país tiene sus características y sus formas de organizar las democracias, hay un feminismo que debe internacionalizarse, que debe acompañarse en las luchas. El símbolo que se internacionalizó es el pañuelo, el verde y los lemas varían de acuerdo a las características y constituciones y democracias, pero creemos que hay una tarea de acompañamiento. Lo que pasó en la Corte Suprema de Justicia Estados Unidos a nosotras nos sirvió el cimbronazo para saber que “conquistar una ley no es conquistar derechos”. Es decir, ya lo sabíamos, nunca dejamos de estar en las calles, nunca sacamos el pañuelo verde de nuestras mochilas y de nuestras carteras, pero repercute como mal ejemplo de que los sectores antiderechos están organizados, de que son derechos sociales y colectivos, de que no pueden quedar en el ámbito de lo individual y ahí hay una lectura de cómo en los últimos años el acceso al derecho quedaba en el ámbito de lo privado individual y no era visto como un derecho colectivo y social, entonces los antiderechos han avanzado en eso y han impactado con este fallo. 

Ahora hay una tarea para los feminismos en Estados Unidos y de solidaridad internacional con respecto a nosotras. Creemos que se va a revertir, y eso implica que se vuelve a dar una lucha interseccional en los Estados Unidos donde les primeres en salir por este derecho fueron las negras, las migrantes, las lesbianas, las sexo-género disidencias y eso también resulta interesante revisar en relación a las características de nuestros feminismos hoy y las luchas que se van llevando adelante.

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CH: ¿Cuáles son los principales desafíos y trabas que enfrenta? ¿De qué modos se expresa la aplicación territorial desigual de la misma (en qué provincias o porqué causas)?

Entre los desafíos que encontramos, las trabas están por un lado en la no difusión por parte del Estado de la ley. Por otro lado, la no capacitación integral, el no acceso a la Mifepristona y a la producción de Mifepristona, las trabas en la justicia en relación a los sectores antiderechos y sus avances, las instituciones privadas, donde no se fomenta la implementación y garantización de la ley. Ahí, con instituciones privadas refiero también a las que dependen de los sectores religiosos y las trabas que eso promueve. Las torturas y malos tratos hacia las mujeres y personas con capacidad de gestar que deciden interrumpir su embarazo… Tenemos a las presas, tenemos a Miranda Ruiz, tenemos a las/les docentes con dificultades en la aplicación de la ESI en diferentes niveles. Entonces, desafíos sigue habiendo, el triple lema sigue estando vigente: “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Con un monitoreo muy grande que hemos realizado desde la Campaña y de las feministas en Argentina. 

También tenemos como desafío todo lo que tiene que ver con la Marea Verde en nuestro continente. Queremos acompañar procesos de legalización o de construir condiciones para abortos libres en los diferentes territorios de nuestro continente.

En relación a lo que preguntabas antes, la aplicación de la ley es desigual, no es derecho en la mayoría de los territorios. En el NOA encontramos situaciones de “niñas madres”; situaciones de no acceso, de acuerdo a los pueblos o territorios, a interrupciones voluntarias del embarazo; o interrupciones con malas atenciones, violentas. Hay veces que no se accede a métodos anticonceptivos a tiempo, hay veces que se atiende a interrupciones legales del embarazo acompañadas de tortura, que pueden ser cesáreas o sin anestesia. Así que nosotras encontramos un montón de tensiones vinculadas a la desigualdad en el acceso en los territorios. No es lo mismo ciudades como Rosario, Córdoba o la ciudad de Buenos Aires o el NOA o el NEA, donde las condiciones en las que se accede a este derecho son muchas veces dificultosas, tortuosas y no vinculadas a los derechos humanos.

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CH: ¿Cómo se puede aportar y qué tenemos que tener en cuenta desde las organizaciones populares para estar alertas en esta lucha?

Creo que las organizaciones populares tenemos que seguir organizadas por éste y otros derechos. La agenda del feminismo viene en potencia, viene creciendo, conquistando derechos o viene conquistando leyes pero aún falta para que sean derechos. Nosotras tenemos un gran problema en relación a las violencias, a la partidización política de nosotras y nosotres en los diferentes ámbitos públicos. Creemos que hay muchas tareas vinculadas a la economía popular, a nuestros trabajos, a nuestras tareas de cuidado. El patriarcado nos atraviesa en todos nuestros aspectos, en todos nuestros ámbitos. La salud sexual, los derechos vinculados al aborto, nos sirve para estar en alerta en relación “miren lo que pasa en Estados Unidos, miren lo que pasa en Centroamérica, miren las dificultades que tienen las italianas o las uruguayas”.

Tenemos una ley que se está implementado y de acuerdo al territorio, de acuerdo a les profesionales que te atienden. Entonces, es muy frágil, hay mucha tarea pendiente, las organizaciones populares tenemos una tarea, por un lado, en la formación constante en relación a la conquista de los derechos y a la exigencia de esos derechos; y por el otro lado, al monitoreo de que las leyes se conviertan en derechos.

Por ahí, me parece que son los desafíos. Nuestros feminismos crecen y nuestra tarea (a diferencia de lo que está pasando en el ámbito del campo popular) es unirnos, fortalecernos. La experiencia de la Campaña sirvió para eso, ¿no?: a pesar de las diferencias, construir un objetivo común y mantenernos firmes en ese objetivo. Creo que esos objetivos siguen, que hay más objetivos vinculados a los feminismos que tenemos. Desafíos pendientes, vinculados a los cuidados, al reconocimiento de esos cuidados y vinculados al trabajo, a la economía popular, a las violencias y a todo lo que tiene que ver con las niñeces y adolescencias para que sean más libres. Hay muchas tareas pendientes, hay mucho por hacer y para construir colectivamente. ¡Luchar sirve!

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