Feminismo comunitario antipatriarcal. Hacia el Encuentro Plurinacional

Diana Vargas

Asky urukipana, kullakanakas, jilatanakas, quienes nos escuchan, a las hermanas y hermanos, quienes pueden y ayudan a difundir la palabra, la voz, agradecerles primero que nada, contarles un poco desde mi experiencia qué es ser una feminista comunitaria antipatriarcal.

Yo desde chiquita he estado intentando construir con mi mamá, con mis compañeras y ahí he identificado y he podido vivir una comunidad, una especie de familia, no familia, una comunidad distinta, una forma de vivir distinta donde las compañeras también puedan ser parte de la crianza, puedan ser parte de la formación política que una debe tener.

Si bien hemos tenido muchos cuestionamientos a la larga de todo lo que ha sido la comunidad, de todo lo que ha sido el feminismo comunitario que hoy es antipatriarcal, creo que me queda a mí como joven el que haya vivido y el que quiero reproducir una comunidad distinta, donde también seamos responsables de las otras wawas que no necesariamente tengamos nosotras que haber parido, sino que también podemos criarlas. Una decide criar, una decide parir, una decide aportar para que después esas wawitas sean quienes aporten a un mundo y puedan transformar el mundo en el que queremos vivir y esa soy yo, creo que me he formado desde ahí.

En algún momento me decían si me iba a dejar de llamar feminista comunitaria o feminista comunitaria antipatriarcal y creo que no, hay muchos feminismos, hay muchas vertientes, hay muchas posiciones, pero el aporte que se ha hecho desde el feminismo comunitario es importante, es necesario y para mí ha sido mi formación de vida. Hoy antipatriarcal porque también se han dado hechos de violencia que si no se cuestionan en su momento, se reproducen, se quedan impunes y no podemos hablar de una comunidad si no lo hemos cuestionado y si no hemos dado la opción de transformar también eso.

Lo hemos hecho en su momento, hemos ido transformando y queriendo otra forma también de vivir en comunidad, no podemos idealizar todo lo que es la comunidad, todo lo que son los aportes, pero si podemos compartir las acciones que hemos hecho y son acciones que pueden servir también para otras compañeras, para otros compañeros porque con esto es que hemos llegado a pensarnos o a pensar cómo romper las fronteras, cómo hacer una comunidad que no necesariamente sea territorial o de espacio, sino que sea de lucha, una comunidad de lucha que ha trascendido, que ha roto, que se ha impuesto frente a fronteras que pretenden alejarnos, que pretenden naturalizar que no nos duela lo que le pasa a hermanas en otros territorios.

Es por esto que en cierto momento nos invitan,  al primer Encuentro al que he ido ha sido en Resistencia, provincia de Chaco, el 2018, que ha sido bien difícil llegar porque está un poco lejos y no tenía ninguna experiencia de haber ido a otro país y creo que ha sido lindo el ver a otras compañeras, el escucharlas, el saberlas ahí en la lucha, el saber que podemos contar entre nosotras, aunque sea para mandarnos la fuerza que nos falta día a día en esta lucha que estamos haciendo todas, en cada una de nuestros territorios y cada uno de los días que pasamos, es por esto que ha sido uno de los pilares para mí el que sea mi feminismo transfronterizo, el que rompa las fronteras, el que yo pueda apoyar a otras compañeras, el que podamos ser feministas del Abya Yala realmente y que podamos también saber los contextos, las historias y las luchas de estas compañeras que cada día hacen una transformación, hacen un aporte necesario a un feminismo que tiene que transformar, a un feminismo que tiene que aportar para que el mundo realmente se transforme, para que sea en el mundo que queremos vivir y a0hí hemos tocado un tema en el que hoy yo soy responsable ahora en la organización, que es la interrupción del embarazo.

Para nosotras, después de una larga discusión, después de haber entendido, después de haber escuchado las historias, la lucha de la Campaña, además la lucha de las compañeras de Argentina por un aborto seguro, gratuito, tal vez los contextos no son los mismos que en Bolivia, eso sí, pero las luchas son las mismas. Nosotras debemos decidir sobre nuestro cuerpo, no puede decidir otra persona, ni el estado puede decidir sobre nuestras decisiones sobre nuestro cuerpo, ni sobre nuestros territorios, las mujeres lo decidimos además, porque vemos que el mundo se está deshaciendo, porque vemos que es insuficiente todos los recursos, todas las luchas para traer más wawas al mundo, para traer esas niñas, esos niños, esos niñes a vivir a un mundo que no está transformando aún.

Entonces, como la discusión ha sido tan importante para mí, hemos pensado en Bolivia y hemos dicho, abortar es memoria ancestral, nuestras ancestras que eran caminantes, nómadas como dicen, veían los tiempos de tener wawas. Había tiempos en los que no se podía criar, en los que no se podía traer una nueva vida, como también las diferentes especies, podemos verlo en las llamas, en las vicuñas, en muchas especies, abortan cuando hay sequía, cuando hay helada, porque no van a sobrevivir esas wawitas, como de la llama, por eso también son  sullus y esos sullus hoy los podemos ver en las mesas que hacemos, en las ceremonias a la pachamama donde le devolvemos la vida, o sea los productos los sullos abortados por llamas, ovejas, alpacas, chanchas, cuyes. En la ceremonia de agradecimiento a la Pachamama por todo lo que nos está apoyando, se ofrece también los sullus, entonces hemos nos hemos dado de cuenta que abortar es memoria ancestral.

Es una de las luchas más importantes y quienes han avanzado más son las compañeras en Argentina y eso yo no lo podría saber si no tendría una formación distinta, si no hubiera creído y crecido en una comunidad distinta y si no hubiera encontrado compañeras en Chaco que han contado sus experiencias, que además hoy les puedo llamar a ellas y preguntar ¿Cómo podemos hacer esto? Porque de eso se trata, de construir un feminismo que trascienda las fronteras, de construir un feminismo útil para la lucha de los pueblos, para la lucha de las mujeres que día a día ponen sus fuerzas, sus ideas, su creatividad y sus ganas para transformar el mundo.

Te puede interesar:   Macri y su gobierno: los continuadores de Videla y Martínez de Hoz “por otros medios”

Porque sabemos que si no lo transformamos nosotras no podremos vivir en el mundo que queremos vivir, entonces agradezco toda mi formación, a todas mis compañeras, a todas las compañeras que además siguen mi camino y me guían porque de eso se trata, de guiarnos en nuestras luchas, de no ser soberbias y de podernos guiar para hacer acciones y no solamente palabras. Gracias compañeras que nos están escuchando o leyendo, es importante para nosotras compartir la palabra, compartir la experiencia y compartir las ideas y las propuestas que tenemos también para que podamos seguir construyendo el vivir bien. Jallalla.

—-

Adriana Guzmán

Actualmente existen feminismos comunitarios en distintos territorios, están las sanadoras ancestrales del feminismo comunitario de Iximulew – Guatemala, están las feministas comunitarias territoriales en Iximulew y otros territorios, México también, están las feministas comunitarias autónomas en Chiapas – México, están en territorio mapuche, puel mapu, wal mapu, feministas comunitarias antipatriarcales en Bolivia, esto para partir diciendo que las luchas no son propiedad privada, que nos parece importante que los feminismos comunitarios sean así también de plurales, que no han nacido en Bolivia, ni los ha inventado alguien, son respuestas a la necesidad de luchar contra el patriarcado desde los pueblos originarios, desde la comunidad, desde nuestro propio cuerpo y nuestra propia memoria.

Entonces, eso primero, y desde ahí puedo compartir un poco sobre el feminismo comunitario hoy antipatriarcal en Bolivia. Primero volver a la idea de que somos feministas por necesidad, nosotras no venimos del feminismo, no hemos estudiado feminismo, no hemos sido parte de los movimientos feministas. En el proceso boliviano de construcción del estado plurinacional, de insurrección de los pueblos, de la guerra del agua, de la masacre del gas, en todos esos espacios hemos ido haciendo un acumulado político también como mujeres. Así como en la izquierda se habla de la acumulación en el seno de la clase, de la conciencia de clase, nosotras como mujeres hemos ido haciendo también un acumulado político desde nuestras ancestras.

Toda esa memoria yo creo que ha tenido fuerza durante la resistencia de la masacre del gas, de la guerra del agua para poder plantearnos la necesidad de identificar al patriarcado y reposicionar las luchas de los movimientos y las organizaciones sociales y nuestros pueblos frente al patriarcado y no sólo frente al colonialismo como ha pasado siempre en nuestros pueblos o no sólo frente al estado o al capitalismo, entonces con eso quiero decir que los movimientos feministas responden a los contextos políticos de sus pueblos, de sus territorios.

 Es muy difícil pensar en un movimiento feminista como gueto, aislado de los procesos políticos que suceden en los territorios. Eso porque el feminismo desde la teoría, el feminismo hegemónico que se impone, que es colonial, que es racista y que es fundamentalmente teórico y que viene de Europa, es la construcción eurocéntrica y que se reproduce tanto en el Abya Yala, te impone varias categorías, varias formas de lucha, varias formas de entender el patriarcado que no responden a nuestro contexto. No responden porque en el Abya Yala hay otras características del patriarcado, otras manifestaciones patriarcales porque la construcción del género es distinta, es una imposición colonial para nuestros territorios por tanto tenemos una memoria fuera del género, no de cuatro, cinco, seis géneros, sino fuera del género y esa memoria aún existe aquí, entonces por eso son a veces insuficientes o contradictorios los feminismos que se imponen, los planteamientos feministas que ahora están en todas partes, en la cooperación internacional, en las instituciones, hasta en los estados, pero siguen viniendo de esta patriz o matriz de conocimientos y más teórica y que responde a las características, a las vidas de las mujeres en Europa fundamentalmente.

Te puede interesar:   “Tenemos que empoderar al movimiento obrero y la única manera de hacerlo es con huelga”. Entrevista a Daniel Yofra (aceiteros)

Entonces está la necesidad de construir feminismos en nuestros territorios, que respondan a las problemáticas de nuestros territorios, que respondan a las formas como el sistema patriarcal se estrella sobre nuestros cuerpos, nuestros territorios y los pueblos de los que formamos parte. Esa es nuestra experiencia, es nuestra conclusión después de construir este feminismo comunitario que se ha construido en un proceso político del pueblo aymara, quechua de Bolivia, un proceso de todo el país.

Lo otro sería seguir reproduciendo estas lógicas coloniales de construir teorías, lo otro sería no responder a tu contexto y seguir construyendo teorías, después de leer cinco feministas, plantear otra teoría. Nunca hemos entendido por ejemplo nosotras cómo de un libro puede salir otro libro. Si sale un libro tendrá que salir de la realidad, pero bueno, esa son nuestras críticas a las formas de imponer discursos feministas también en nuestras luchas y el feminismo comunitario surge también frente a esas imposiciones y sobre todo a la necesidad de responder a las luchas de nuestro contexto, de nuestro proceso político.

Primero nos identificamos como feministas para hablar del patriarcado, nos ha servido en nuestra experiencia estratégicamente también para que respeten nuestra palabra como movimiento de mujeres, como organizaciones de mujeres en un mundo machista y patriarcal no se escucha nuestra palabra de la misma forma que cuando hemos empezado a decir “somos feministas” y además hemos empezado a plantear un feminismo desde este territorio, desde nuestra memoria como mujeres aymaras, desde nuestra memoria ancestral, entonces esta idea de “las mujeres indígenas no quieren ser feministas”, o “hay muchos prejuicios sobre el feminismo dentro de los pueblos”, esta idea yo creo que también es un mito para evitar la discusión sobre el patriarcado dentro de los propios pueblos. Es una estrategia, no es un dogma, nosotras no nos hemos inscripto en un feminismo, es una estrategia, es una forma de enfrentar la lucha frente al patriarcado, entonces nos ha servido para que nuestra palabra sea escuchada y después nos ha exigido, el feminismo te exige, la lucha feminista te exige respuestas creativas frente al sistema, entonces nos ha exigido construir un feminismo desde este territorio y por eso es un feminismo comunitario.

Es un feminismo comunitario porque su planteamiento político, su propuesta es la comunidad, no es el estado plurinacional, no es la toma del poder, no es la redistribución de la riqueza, la propuesta del feminismo comunitario es reconstruir la comunidad, recuperar la tierra y no solamente para Bolivia sino para el mundo como una respuesta al patriarcado capitalista, colonialista, racista.

Creemos que la idea de la izquierda de revolución, de toma de poder y de redistribución no es posible en las condiciones en las que vivimos el patriarcado en estos territorios, en Abya Yala donde también está Argentina. La idea de la izquierda viene también de Europa y estamos hablando de otro territorio que no es Europa donde se han entroncado, donde se han juntado muchas otras formas de opresión colonialista, racista, extractivista para sostener ese mundo “desarrollado” que nos impone incluso, sus modelos de revolución. Entonces por eso nuestra propuesta es la comunidad, porque entendemos la comunidad como la autonomía, la autodeterminación y sobre todo la capacidad de autorganización. De organizarnos para resolver la comida, la salud, para recuperar nuestro tiempo, el tiempo que nos roba el sistema capitalista en la comunidad, en la organización, por ejemplo en la crianza, la crianza comunitaria frente a la maternidad en esclavitud que te plantea el mundo capitalista, recuperas tu tiempo porque no estas criando en la misma lógica de esclavitud sola.

Por eso la comunidad nos parece una propuesta, una respuesta a muchas formas de opresión patriarcal y esto no es una utopía o un descubrimiento, es una realidad porque la comunidad existe, pero en un mundo racista y colonial existe allá lejos, en la ruralidad, para ir el fin de semana, para apreciarla pero no para hacer la comunidad, es decir, mucha gente habla hoy de comunidad pero poca gente quiere hacer comunidad.

Hablamos entonces de la comunidad como una forma de organización política entre las personas y con la naturaleza, no hablamos de una comunidad humana que se impone sobre la naturaleza, estamos hablando de una comunidad como la comunidad de la cual venimos con esa relación con la Pachamama, con la tierra, con todos los seres y entonces ahí no cabe la discusión por ejemplo de las imposiciones coloniales de género. Ahí se cuestionan las imposiciones de sexualización de la naturaleza como se plantea también: el padre sol, la madre luna o el padre sol, la madre tierra, nosotras cuestionamos eso, estamos hablando de una comunidad como una construcción política, es decir de una comunidad que no es patriarcal, que no es colonial, que no reproduce las lógicas de poder y sexualizar a la naturaleza es también una lógica de poder como lo es el sometimiento que se plantea sobre la naturaleza para poder satisfacer las necesidades creadas por la humanidad y este sistema capitalista.

Te puede interesar:   La unidad que posee más valor es la unidad interior de los y las de abajo

Todas esas reflexiones no hubieran sido posible para nosotras  primero si, todo el pueblo del cual formamos parte no hubiera estado reflexionando sobre eso frente al proceso constituyente, frente a la construcción del estado plurinacional y segundo, no hubiera sido posible si no hubiéramos construido un feminismo desde la práctica, desde la acción política. Lo nuestro no es un manual de cómo hacer comunidad sino es una experiencia cotidiana de crianza, de recuperación de la tierra, de recuperación de la memoria, de discusión frente a las lógicas coloniales, las cuales se recicla el sistema, dentro de las cuales también están muchas veces los feminismos.

Desde ahí quiero decir que nuestra participación en los Encuentros ha sido desde esa necesidad de articularnos entre feministas más allá de las fronteras y de construir estos feminismos útiles para las luchas de nuestro pueblo. Nosotras necesitábamos ser parte de esa construcción porque no basta con hacer un estado distinto en Bolivia, o plantear una nueva constitución en Chile, sino con romper las fronteras para enfrentar este sistema que también oprime más allá de las fronteras.

Entonces participamos hace varios años en los Encuentros que se han hecho en la Argentina y hemos estado, hemos sido parte de las discusiones sobre pasar de ser un Encuentro nacional a un Encuentro plurinacional y para nosotras ha sido fundamental esa discusión más allá de lo que contenga lo plurinacional que es algo que hay que llenar de contenido desde los distintos territorios y realidades, lo importante ha sido cuestionar el nacionalismo, cuestionar lógicas feministas nacionalistas que reproducen lógicas de poder sobre otras mujeres y otros pueblos.

Nos parece fundamental continuar con los Encuentros porque son la memoria del feminismo en el Abya Yala también. Nosotras venimos de la memoria de nuestras abuelas, nuestras ancestras, de Bartolina Sisa, Khurusa Yarwi, Domitila Chungara, pero reconocemos que están también la memoria de las hermanas que han luchado en Argentina por los derechos distintos, ahora por el aborto, en  su momento sería por el voto, o también las luchas desde el anarquismo, entonces hay distintas memorias y todas esas memorias son necesarias hoy, para tener la sabiduría de encontrar las formas de enfrentar este sistema que se profundiza, que profundiza la violencia, que profundiza la frustración frente a los proyectos políticos de transformación de nuestros pueblos que han terminado en el estado haciendo estas revoluciones o transformaciones insuficientes.

Para alimentar nuestra lucha, nuestra esperanza frente a esa frustración necesitamos estos feminismos que respondan a nuestros territorios y que se encuentren más allá de las fronteras y por eso es tan importante este Encuentro Plurinacional que rompe las fronteras que nos convoca y nos autoconvocamos mujeres de distintos pueblos de distintos territorios, de distintos feminismos pero que nos encontramos frente a esa urgencia de vivir con dignidad, de vivir bien como decimos nosotras y de acabar con este sistema patriarcal.

Desde nuestro análisis en el feminismo comunitario cómo vemos a los feminismos ahorita, primero hay que reconocer que sigue existiendo un feminismo hegemónico y es ese feminismo que se hace funcional al sistema por eso logra ser hegemónico, un feminismo que es teórico, que es dicotómico, que es colonial, que está planteado sobre todo como teoría pero que ha sido asumido también por la institucionalidad del poder, por los organismos internacionales que ahora hablan de feminismos, por la cooperación internacional que muchas veces  habla de feminismo y que nos hablan de un feminismo que se ha llenado con todas las categorías liberales del empoderamiento, de la igualdad, de los derechos. El feminismo quiere acabar con el sistema patriarcal, no quiere más derechos, no quiere empoderar a nadie, quiere destruir las lógicas de sometimiento construidas sobre el poder y la dominación. Entonces nos parece un riesgo en este momento cómo se ha puesto de moda el feminismo y cómo sigue habiendo este feminismo hegemónico que despolitiza, que refuncionaliza las luchas feministas para mantener al sistema en todo su poder, un feminismo con un discurso liberal.

Lo segundo, el riesgo de que se ponga de moda, se despolitice y olvidemos que el punto fundamental es acabar con el patriarcado y en este acabar con el patriarcado, en este hacerlo caer como dicen ustedes en Argentina, “se va a caer”, si se va a caer, lo vamos a hacer caer y para eso hay que cuestionarnos cosas fundamentales que son nuestra forma de organización territorial, nuestra relación con la tierra, la Pacha, con la naturaleza, la producción de los alimentos. Si no somos capaces de reflexionar esto dentro de los feminismos, vamos a seguir hablando de clases sociales, de alguienes que vamos a luchar en las ciudades mientras alguienes vamos a ir produciendo la comida que van a consumir las feministas, entonces esta es una discusión también fundamental, la producción y ahí está también la autonomía. Para nosotras la autonomía es del sistema, si somos capaces de producir lo que comemos, de generar  nuestras propias luchas, nuestras propias discusiones, nuestras propias herramientas, entonces somos más autónomas del sistema. Y el otro punto fundamental también para hacer caer este sistema patriarcal es cuestionarnos la relación con los estados y el rol de los estados, si nuestros procesos van a apuntar a construir estados distintos, con más derechos o plurinacionales como en nuestro caso, seguimos manteniendo la maquinaria que administra el sistema, que administra el capitalismo, administra los contratos con las trasnacionales, legitima el extractivismo, legitima la violencia, administra, atiende la violencia pero no la acaba.  Entonces, esos son cuestionamientos fundamentales que tenemos que hacernos los feminismos en este momento, ¿cuál es el proyecto político? ¿podemos coincidir en un proyecto político?, unas pueden querer  el estado, otras quieren la revolución y otras queremos la comunidad, ¿cómo podemos encontrarnos para hacer realmente un feminismo, un movimiento feminista en Abya Yala? Creo que esa es una necesidad en este momento, y que vamos a estar caminando esas palabras en el Encuentro Plurinacional en territorio Ranquel en San Luis. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *