Poetas, escritoras

La poesía feminista va hilando en las palabras la ternura y la rabia que no resigna el silencio. Poetas con miradas, voces, sentires diversos, cuerpos desobedientes de distintas generaciones y geografías se encuentran en este poemario que seleccionamos arbitrariamente para formar parte del dossier. Las poetas aquí buscan palabras nuevas, metáforas que escapan a las asociaciones tradicionales o que las subvierten para poder explicar su deseo, su identidad, sus heridas. Escribir como forma de buscarse a través de la palabra, pero también una forma de compartir y de reconocerse en las otras. Les invitamos a reflexionar acerca de los diferentes entramados posibles que genera la intervención feminista en la escritura.

Marina Kohon

Nacida en Mar del Plata, Argentina 1965, reside actualmente en Bahía Blanca. Profesora de inglés, poeta y traductora de poesía coordinó un Club de Lectura de Literatura Irlandesa del 2010 a 2013. Publicó libros de poesía: La Ruta del Marfil, (Alción, 2012), Banshee (Hemisferio Derecho 2013), Un jardín en medio de la nieve (Alción 2017); como traductora Shamrock, Antología de poetas irlandeses (Espacio Hudson, 2020) y Antología Salvaje de Kim Addonizio (2022). Algunas de sus traducciones de Dylan Thomas fueron publicadas en un dossier especial de Buenos Aires poetry en 2016.

   A mamá

La arrojaron al país blanco

con apenas trece años

había otras como ella

a las que les cosían los ojos

y las lenguas

se rezaba en el temor

cada mañana

por las noches se abrazaban

a sábanas níveas

con la devoción

de las amantes vírgenes

se les caía el alma

con la lluvia

les crecían sueños paganos

que acallaban con una multitud 

de santos y estampitas

miraban pasar el mundo

a través de la ventana

detrás de los barrotes

intuían

que el amor

era otra cosa.

Ida Vitale

Nacida el 2 de noviembre de 1923 en Uruguay, formó parte de la llamada “Generación del 45” y representa la poesía esencialista. Su obra está marcada por su exilio a México tras el golpe de Estado de Uruguay en 1973, su visión como mujer y una búsqueda por el sentido de las palabras.

Fortuna

Por años, disfrutar del error

y de su enmienda,

haber podido hablar, caminar libre,

no existir mutilada,

no entrar o sí en iglesias,

leer, oír la música querida,

ser en la noche un ser como en el día.

No ser casada en un negocio,

medida en cabras,

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Rosa María Roffiel

Nacida en 1945 en México, esta poeta, escritora y periodista se ha apropiado de las historias de mujeres que antes habían sido narradas desde la perspectiva masculina para contar y reivindicar a las mujeres y el soporte mutuo que hay entre compañeras. Su primera obra literaria Amora (1989), es considerada la primera novela lésbica de México; su obra poética está fuertemente marcada por el movimiento feminista visible en sus diversos textos.

Sobrevivientes.

Somos locas rebeldes,

locas de estar vivas,

locas maravillosas,

estrafalarias, floridas.

Ovejas negras

descarriadas sin remedio,

vergüenza de la familia,

piezas de seda fina,

amazonas del asfalto,

guerrilleras de la vida.

Locas de mil edades

llenas de rabia y gritos,

buscadoras de verdades,

locas fuertes,

poderosas,

locas tiernas,

vulnerables.

Cada día una batalla,

una norma que rompemos,

un milagro que creamos,

para poder seguir siendo.

Locas solas,

tristes,

plenas.

Mujeres locas, intensas,

locas mujeres ciertas.

Ana María Rodas 

Nacida en Ciudad de Guatemala, el 12 de septiembre de 1937.Inició su carrera literaria al publicar su primer poemario “Poemas de la izquierda erótica”, en 1973, marcando un antes y un después en la poesía escrita por mujeres. Un texto que enfatiza la búsqueda de la identidad mientras se exploran los rincones de la feminidad.  A partir de ese primer impulso, creó obras disruptivas que marcaron una generación completa de escritoras. 

Lavémonos el pelo

Lavémonos el pelo

y desnudemos el cuerpo.

Yo tengo y tú también

hermana

dos pechos

y dos piernas y una vulva.

No somos criaturas

que subsisten con suspiros.

Ya no sonriamos

ya no más falsas vírgenes

Ni mártires que esperan en la cama

el salivazo ocasional del macho.

Nora Gaudiño 

Docente de escuelas secundarias en la ciudad de La Plata.

No soy un espíritu sensible, por lo contrario

soy una boca de lobo en lo profundo de un bosque esperando a su presa 

que, ingenua y desanimada, se asome por entre los robles. 

Soy un espejismo en un desierto

haciendo esperanzar al caminante 

para luego decepcionarlo como el amor.

Soy la franqueza que mi familia odiaba y nunca quiso tener.

La palabra justa en el momento menos preciso y oportuno

la lágrima que cae cuando todos ríen

el sol urgente despertando al niño por la ventana cuando lo prefieren soñando. Eso soy. 

La pereza, el desorden

el aburrimiento

la duda desencarnada en todo. 

La que no quiere más de nada más. 

Y en el tierno trajinar

de los recuerdos encuentro mi don

mi labor en esta vida

mi propósito y mi fuego: seguir siendo un estorbo.

Estorbar…siempre.

Denice Frohman

 Poeta e intérprete de la ciudad de Nueva York, vive actualmente en Filadelfia. Se identifica como latina, queer y con herencia puertorriqueña y judía. También es atleta que jugó al basquetbol en Puerto Rico como profesional. Consiguió una maestría en educación de Drexel University. Comparte su poesía en escenarios importantes como el teatro Apollo, Nuyorican Poets Café, El festival de palabra (Puerto Rico) y más de 200 universidades. Sus obras exploran temas relacionados con la identidad, la herencia, y el desafío de los conceptos de poder tradicionales. Está dedicada a apoyar e inspirar a jóvenes LGTBQ+ y de color que muchas veces se sienten marginalizados hasta poder encontrar su propia voz. 

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Estimada gente hétero


Estimada gente hétero,

¿Quiénes se creen que son?

¿Tienen que ser tan obvios mostrando que los hago sentir incómodos?

¿Por qué los hago sentir incómodos?

¿Saben que eso me hace sentir incómoda?

Ahora ambos estamos incómodos.

Estimada gente hétero,

Ustedes son la razón por la cual permanecemos en el armario

Ustedes son la razón por la cual existe un armario.

No me gustan los armarios, pero ustedes han hecho de la sala un espacio no común

y ahora me siento como un huésped en mi propia casa.

Estimada gente hétero,

¿Sexualidad y género? Dos cosas diferentes

combinadas de varias maneras diferentes.

Si no pueden combinar sus medias, entenderán.

Estimados fans del hip hop,

¿Por qué están tan fascinados descubriendo raperos gays?

La gente gay rapea, anda en bici y come tofu.

Estimada gente hétero,

no creo que Dios tenga orientación sexual, 

pero si fuera hétero, sería una aliada boba

¿Por qué sino, ella crearía los arcoíris?

Estimadas mujeres hétero,

Digo “mujeres hétero”

¡Déjenme de joder!

Estimados hombres hétero,

estoy flirteando con ustedes,

es porque creo que es divertido. Sólo ríanse.

Estimada gente hétero,

estoy cansada de tener que probar que mi amor es auténtico. Por eso estoy pidiendo desagravios.

¿Cuándo se dieron cuenta de que eran hétero? ¿Quién les enseñó?

¿Eso pasó porque sus padres se divorciaron?

¿Pasó porque sus padres no se divorciaron?

¿Pasó porque olieron mucho pegamento en 5to grado?


Estimada gente hétero,

¿Por qué tienen que mirarme cuando estoy de la mano de mi novia como si fuera a robarlos?

Estimada gente hétero,

¡me hacen querer robarles!

Estimados aliados hétero,

¡gracias, más por favor!

Estimados acosadores hétero,

Tienen razón. No tenemos los mismos valores.

Ustedes matan todo lo que es diferente.

Yo lo preservo.

Díganme, ¿qué le pasó a

Jorge Mercado?

¿Sakia Gunn?

¿Lawrence King?

¿Qué le pasó a las almas alienadas

entre paredes demasiado altas de colegios secundarios,

quién se imaginó los desfiles en los funerales,

quién imaginó que la vida después de la muerte sería una fiesta?


Notaron que el odio

está vivo en demasiados comedores,

enseñado en silencio por demasiados profesores,

pasado de mano en mano por demasiados padres como ropa de segunda?

Estimada joven queer,

Te veo.

No querés que los demás te vean,

entonces cambiás los pronombres en los poemas de amor a él en vez de ella.

Yo solía hacer eso.

Estimada gente hétero,

hacen que los poetas jóvenes hagan malas correcciones.



Estimada gente hétero,

besar a mi novia en público sin tener que mirar quién está alrededor,

es un lujo que aún no tengo.


Pero esta noche, estoy ebria de libertad

le doy la mano en la calle más concurrida de Filadelfia,

entrelazo mis dedos con los de ella y beso sus labios

hasta que sus miradas se funden en una ovación, imagino

que estamos en un mar de caras sonrientes,

aunque no lo estemos,

y cuando no lo estamos 

comenzamos a cavar

buscando profundo en los ojos de la otra decimos

“ey, querida, nada puede detenernos esta noche”

porque esta noche el mundo está quebrado

y somos la única cosa

que se mantendrá unida.

Versión: Marina Kohon

Dahiana Belfiori

 Escritora. Publicó notas de opinión, entrevistas y crónicas en diferentes diarios y revistas nacionales e internacionales, es colaboradora en el suplemento Rosario|12 del diario Página|12 y en Las 12. Coordina los talleres de lectura y escritura creativa Abrir la casa. Es autora de Código Rosa. Relatos sobre abortos, ( Ediciones La Parte Maldita, 2015), reimpreso en 2018 y reeditado 2021. Impulsora de ciclos literarios, presentaciones de libros y talleres literarios. Relatos sobre abortos fue declarado de interés por la Cámara de Diputados y Diputadas de la provincia de Santa Fe en 2016 y presentado en una treintena de lugares durante los años 2015 y 2016 en el país, en 2017 en La Haya y Madrid y en 2018 en ciudades de España (Valladolid, Málaga, Granada, Córdoba y Barcelona). En 2016 recibió la distinción “Con X”, en Rosario, por contribuir a generar una comunicación plural e igualitaria desde su trabajo. Lo más simple es desnudarse es su último libro (Ediciones La Parte Maldita, 2021). Obtuvo una mención especial en los Premios Juana Manso edición 2022 por “No es posible ordenar el fuego” publicado en Revista Rea.

/luciérnagas

salpican el costado

de la ruta exhausta 

por someter el lomo 

rugoso al capricho animal, 

en la agonía de un fin 

de semana largo.

inundan las banquinas 

como un árbol de navidad

alargándose en la mirada 

por la ventana del colectivo.

intermitencia,

sobre un pedazo de tierra 

libre entre el asfalto y el alambrado.

tras los cercos

una colección de ojos 

se agolpa, mansa. 

qué pena da.

/

al despertar lo supe:

moriré sola, no tendré

el consuelo de tu voz

ni tu guitarra dibujada

en mi cintura,

moriré sola y aunque

se cumpla el rito

de velas encendidas

seré como mi gata:

habré aceptado el calor

de unas piernas y su ternura

y con la sabiduría del camino

abandonaré mi cama

a la hora en que la luna

sola se acueste 

sobre este techo 

alquilado.

Nancy Slupski

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Fue una feminista y luchadora social, por tiempos coplera, escritora y poeta argentina. Participó en la revista y el grupo político Retruco, en la organización de Encuentro de Organizaciones Sociales (EOS) y en Vecinos autoconvocados de Glew. A fines de los 90 fue parte del nacimiento de los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD), cofundadora del espacio cultural Ventana Aborigen. 

Ellas

Nadie sabe cómo hacen con el tiempo

trabajan y trabajan

lavan planchan cosen barren limpian cocinan

bañan

peinan sacan piojos hacen camas buscan precios

amasan

educan llevan los chicos a la escuela van al

trueque,

buscan los chicos de la escuela, compran amasan

cocinan lavan planchan y

trabajan y trabajan

el día se convierte en noche sin parar de

trabajar.

Ellas sueñan con otro mundo para sus hijos

sueñan algo mejor

mucho mejor

sueñan

para ellos

y con ellos

No se quedan…

saben que el hambre no tiene espera

y salen

tímidamente porque creen que no saben que no

pueden

que no deben

con miedo.

porque presienten que si les pasa algo nadie va a

poder hacer todo lo que hacen ellas

Ellas con los sueños escondidos

Ellas con las ganas apretadas

con los permisos contados

con las prisiones de los mandatos

Les han dicho que en la casa es donde deben

estar

pero nadie les ha regalado nada como para

seguir

aguardando ahí sentadas

mientras las panzas de sus hijos aúllan de

hambre

Los sueños están

pero hay que escarbarlos detrás de tanto

cotidiano

Primero el ahora

el ahora urgente

el ahora presente

y por eso salen

porque sus hijos les ponen alas

motores

sus hijos impulsan las pocas fuerzas que el

escaso

alimento les socava.

Pero esas fuerzas se juntan

un sueño despierta al otro.

Salen a la calle

a reclamar

a decir presente

a marcar que no son fantasmas ni cifras ni seres

perdidos en lugares perdidos

a descubrir que valen y a aprender a gritarlo

a mostrar que la dignidad es una actitud de vida.

Y salen

Y se juntan y se juntan

en los barrios en las calles en las rutas.

Y construyen…

esos sueños que tanto sueñan para ellas

y para sus hijos.

Pinturas del alma, Colección narrativa y poesía, 
Editorial El Colectivo, Buenos Aires, 2011

Tamara Grosso 

Nació en Buenos Aires en 1991. Lic. en Comunicación (UBA). Trabajó como redactora, editora y coordinadora de contenidos en diferentes medios y organizaciones, y como prensa en la editorial Eterna Cadencia y la distribuidora Big-Sur. Publicó los libros Entre el blanco y el negro (De la grieta, 2015), Márgenes (Objeto Editorial, 2016), Guatepeor (Modesto Rimba, 2016) y Cuando todo refugio se vuelva hostil (Santos Locos, 2019). También las plaquetas Las partes de la ciudad (Perronautas, 2017) y La nena de cuatro años que ya sabía leer (Fantasma, 2019). Es parte de la antología de poesía Otros colores para nosotras (Continente, 2018). En 2017 fue seleccionada en la V edición de “TwitterRelatos por la Identidad”, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo. Coordina talleres de poesía.

Un cuerpo

No tengo un cuerpo,

soy un cuerpo

por eso intentan

decidir sobre mí.

No soy la constitución nacional

firmada hace más de cien años

por personas para las que no valgo,

soy un cuerpo

por eso quieren

decidir sobre mí.

No soy una hipótesis

un conjunto de células con potenciales

un ejemplo imaginario de familia feliz,

soy un cuerpo

por eso tratan de decidir sobre mí.

No soy un dios

una religión en la que los poderosos creen,

soy un cuerpo

por eso insisten en decidir sobre mí.

Pero no soy

un cuerpo indefenso

soy un cuerpo múltiple

que toma las calles

un cuerpo conjunto

que avanza sobre la plaza

un cuerpo colectivo

decidido y fuerte

que aunque esté prohibido

decide

y por eso

me tienen miedo.

De Otros colores para nosotras (Ediciones Continente, 2018)

Silvia Gomez

Feminista Tucumana. Licenciada en Ciencias Sociales y Humanidades. Integra la Comisión directiva de la Biblioteca Popular La Randa de Yerba Buena en la que dirige un taller de Escritura creativa y otras actividades culturales. Publicó: “Transformaciones Urgentes” (Ediciones Parque Chas, 2012), Esas que soy” (Ediciones de Octubre,2014), “Refugios” Compiladora e integrante de Antología resultante del Taller de escritura Biblioteca Popular La Randa (Ediciones Del Parque- Tucuman.2021). Ha compuesto temas musicales junto a la canta-autora cordobesa Eloína Coronel que forman parte de la producción discográfica “Chamuyo Colectivo”. Participa de las antologías: Escritura compartida (Centro Nacional de Escritores. Córdoba 2012), Antología Contra la Violencia de Género, concurso Micaela Bastidas (Inadi-Buenos Aires. 2013), Poesía Bajo el Farol (Ediciones Del parque. Tucumán. 2013), Revelaciones (Editorial Dunken. Buenos Aires.  2013). 

Olores 

¿A que olía lady Di?  me interpela un email esta mañana. Como no sé y no me ataña demasiado, aprovecho el desconcierto para pensarme en mis olfatos,  y pienso en los olores del mundo,  que parecen imperceptibles y los tenemos ahí,   en la punta de la nariz o entre los dedos  y penetran nuestro cuerpo reminiscente y osado.  

Cavilé además por esos olores que nunca sentí, pero están 

¿cómo olerá la guerra, los misiles, la adrenalina de escapar de las bombas?  

¿ese camino de piedras de quien huye, el sendero de esquirlas?  

¿la tristeza se huele? pregunté.  

Pensé en el olor del mar, de los náufragos que lloran su tierra mientras se alejan  

Y en el olor de sus lágrimas, que se mezclan junto al salado del mar. También pensé en los olores desprendidos de la intifada Palestina   y mientras la honda se llena de piedras que apunta al tanque  ¿Qué olores sudaran sus cuerpos? seguí preguntando. 

Y los pájaros se fueron dejando sus nidos que olían a heridas  

Y la sangre que mancha caminos, banderas y estrellas se fue esfumando.  

Me inquirí entonces  

¿Será importante saber A que huele lady di?  

Si no sé siquiera en el aroma que tiene tu cuerpo ahora en que la distancia mezcla tantos olores de por medio que podrían confundirse con cualquiera. 

Tu boca, por ejemplo ¿seguirá sabiendo a mediodía?  ese cuerpo adulto que alguna vez fue joven y pude impregnarme entonces  ¿Reconocerá mi olfato?  Susurra mi voz.   

Y en esta enumeración de preguntas, quise saber  

¿Qué aroma tendrá la primavera en Alaska, en Ucrania o Uganda?  

¿Cómo serán sus niñas púberes que despiden nuevos olores?  

¿Y las flores del otoño que brotan pudorosas en una estación vacía, serán como las mías?  

Pensé también en los aromas de comida de mi infancia, y mi tía silenciosa en su pueblo y su cocina.   

Y las empanadas que despiden humos sobre los carros de lata, los guisados y la leche recién ordeñada que buscábamos cuando niñas. 

Y el olor de mis hermanas en esas noches de insomnio y largas confesiones a oscuras 

Y recordé también el aroma de mis hijos, sus baños y su niñez creciente  sus cabellos recién lavados y las rodillas sucias  Y sonreí con sus perfumes entremezclando los míos.  

Y recordé del aroma, el bello aroma que desparrama la calle de las marchas y las plazas  que se embeben de pañuelos que acompañan cada olor  y pareciera que los verdes y violetas huelen distinto, porque el aire nos penetra en las fosas nasales  y cual droga nos contagia de alegrías y furor.  

Así pase a otras preguntas 

¿Y las miradas huelen? ¿y los exilios? 

¿Y las valijas olvidadas en los trenes?  

Y la arena, los cerros, el cañaveral y el campo ¿cómo huelen?  

¿Huele la resistencia tan rica como las flores? 

¿Y la revolución tendrá aroma a pan horneado y bocas llenas?  

Y mi cuerpo, ¿cómo huele?  

Y procedí a hurgarme la piel, las manos, el cuello, entre las piernas   olí, olí tan fuerte que fui volviéndome más sabia más humana, perceptiva.    

Y me dije entonces, la verdad que no sé a qué huele lady di no es mi incumbencia  

pero reconozco tantos aromas y olores que mis poros fueron transformando las papilas entre las miles que soy hoy,  

esa mujer que piensa 

Que siente Que huele. 

Que recuerda.  

Publicado en “Reunidas” Antología de poetas Tucumanas 

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Tafi Viejo Ediciones (Tucuman-2022)  

Mariana Ferro 

Poeta, cantora, coordinadora de talleres de poesía.

Hoy no comí.

No tuve nada que comer,

sé que no te parece posible

pero sí, así fue.

El estómago es una víbora venenosa

que muerde ¡ muerde!

cuando no le das nada.

Hoy no tuve nada que comer,

y nada tenía mi madre,

y nada mi vecino,

y nada quedó en el comedor, 

nada en la escuela verde.

Hoy no hubo comida para mí,

y no me lo explico.

¿Por qué no hay para mí? 

yo me pregunto

¿Por qué?

Y nadie contesta.

Me miran con pena,

después dejan de mirarme.

Veo como doblan la cabeza hacia el otro lado.

Siento el vacío y me da por llorar,

trago una rabia inexplicable, es lo único que trago, 

y me siento sola.

Y sola y quieta me quedo 

mirando el cielo,

caen mis manos a los costados,

como dos palomas

grises nacidas 

del humo de este último cigarro.

No me lo explico, 

no entiendo,

no lo entiendo

y me da por llorar,

mientras mis hijos juegan. 

Cocinan una sopa de barro 

y de papel madera,

luego traen también

hojas de sauce 

y mientras hablan bajito,

entre ellos,

con polvo de hojas

sazonan la sopa imaginaria.

Juegan a comer,

no se preguntan nada,

ponen tres platos jugando:

tapas de mermelada

que encuentran

en la basura enferma.

¡Cómo quisiera volver a ser niña!

Si acaso regresar fuese posible, yo jugaría a qué he vencido 

como una mujer maravilla 

o una reina del cosmos

a toda la maldad

del mundo.

Todos los niños comerían, sí…

Si pudiese volver a jugar,

yo sería buena.

Mariana Ferro

Marianela Saavedra

Nació en Gualeguay (Entre Ríos), en julio del 78, feminista, escritora, poeta, madre, activista gorda, profesora de Educación Especial, Bibliotecóloga,
Especialista en Inclusión y Sistemas de Comunicación. Vivo actualmente en la Patagonia, publica sus poesías diariamente en sus redes sociales y tiene 4 libros editados y publicados de manera autogestiva.


Me besa la panza y dice

que mi panza le gusta

y yo me concentro en dar

pequeñísimas, imperceptibles

bocanadas de aire,

hunde sus dedos en mis nalgas

se hunden, se hunden

mis carnes blandas

no parecen tener tope

y yo miro nada en la nada,

rebota mi inmenso culo

en su vientre

y yo le pido perdón

y pienso que el deseo

no puede nacer

en mis estrías de colores

ni en los pliegues de mi espalda

ni en la hinchazón de mis tobillos

ni en la pendiente circular de mi papada

pienso que me esmere tanto

en elegir colores

y ensayar posiciones

y en leer libros

y escribir poesías

para que me desearan

por culta, por eufórica,

por inteligente, por lo que sea,

y no por mis formas

sin embargo dicen elles

que me desean por mí

y yo, yo soy gorda

portadora de estigmas

de miradas, de penitencias

peregrinante de mis límites

sonámbula de una belleza

que debe rendir cuentas

de porque elegí ser así

porque independientemente

de las opiniones y talles ajenos

yo elijo ser gorda

y elles dicen

que me desean por mí.

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