Desde Amaicha del Valle, las luchas desde la comunidad por el bien común

Mi nombre es Lorena Centeno, les hablo desde la comunidad indígena de Amaicha del Valle, que geográficamente está en lo que se denomina provincia de Tucumán,  aunque tiene como límite Catamarca y Salta, estamos en la triple frontera entre las provincias. Nuestra comunidad indígena pertenece a la etnia albahaquilla, que tiene una larga trayectoria a nivel histórico, más precisamente a nivel de la defensa del territorio, las luchas que se libraron en este territorio fueron arduas, las consecuencias  que tuvimos también, el desarraigo, el llevarnos a otros lugares y luego volver. Fue muy intensa esa lucha que estuvimos viviendo desde esos momentos, nosotras actualmente en nuestra comunidad contamos con la validez del título de nuestro territorio, pero ese título de posesión se logra gracias a la lucha permanente tanto de nuestros antepasados como de las mujeres que no solo apoyaron sino que fueron partícipes de esta lucha. 

Como mujeres originarias también acompañamos a las nuevas luchas en defensa del territorio como en defensa del medioambiente,  en contra de la megaminería y del Estado que siempre quiere avasallar nuestros pueblos, porque siempre los proyectos son pensados a nivel  país o la provincia, pero nunca desde la comunidad, siempre nos hacen ese extractivismo de todo, de nuestra cultura, de nuestra forma de vivir y de estereotipar a la mujer indígena como “vulnerables”. Pero no somos así, somos luchadoras, guerreras, y no nos dejamos vulnerarizar.

Giovy Garcia, comunidad indígena Amaicha del Valle

Es un poco particular mi historia, porque mi padre es blanco y mi madre es originaria de la comunidad  indigena, descendiente de los caciques que hicieron la comunidad, que lucharon, nuestra lucha viene desde hace muchísimos años, antes de que se forme la Argentina. En mi caso soy descendiente de los dos viajes de los indios amaicha, que consiguieron su propiedad comunitaria con esos viajes, soy descendiente de cacique Timoteo Ayala, Clemente Ayala, entonces no elegí la lucha sino que nací en la lucha, también mi madre fue líder comunitaria,  hay mucha diferencia entre una líder comunitaria y un puntero político partidario.

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 La política comunitaria la mamé de mi madre, crecimos en asambleas, con mi hermana de sangre  que nos acompaña en la lucha, y también con mis compañeras de comunidad,  amigas, mis contemporáneas, con las que luchamos y tratamos de aplicar  las políticas comunitarias, el bien común, la comuna unidad,  para  poder cosechar el buen vivir. 

A lo largo de muchos años, en los años 1990 yo tenía 10 años, como que empezó una preparación de mi vida política, a demasiada corta edad, no? Eso fue detonado cuando me eligieron ñusta, en mi comunidad la ñusta representa a las familias del lugar y también  es como una representación de la Pachamama joven, cuida los animales, los brotes, el medioambiente, los ríos, el agua, entonces me explicaron muchas cosas, los ancianos me prepararon con muchas ideas que  algunas las terminé entendiendo hace poco nomás, a los 42 años casi. También luchamos para mejorar la educación en nuestro pueblo, para que crearan más escuelas secundarias.

Luego llegó la minera Alumbrera, pintándonos todo hermoso, divino, trabajo, prosperidad, abundancia, pero bueno… el progreso entendido por el hombre blanco, que es destructivo, extractivista, que es este sistema. Por otro lado uno de mis mentores, un señor de Tafí del Valle que se llama Marcos Pastrana, escribía en las revistas indigenistas de los años 90, sobre lo que producìa el cableado de alta tensión y cómo acaparaban el agua las mineras que sacaban el agua del subsuelo, cómo nos perjudicaban, que estaban usando los minerales que crean los microclimas especiales como el del Valle del Tafí, que hay que subir la montaña a 4000 metros de altura y bajar 2000 al Valle Calchaquí, que es como un pozo, entonces estos humedales crean el microclima dentro de estos valles andinos, bueno y ahí empezó la lucha también. Tuvimos que parar los camiones, protestar. 

Y actualmente estamos luchando contra la empresa MARA que es una empresa que vino para acá, está vinculada a la Universidad de Tucumán y al gobierno de Catamarca,  no tiene licencia social,  quieren acaparar el agua del subsuelo y de nuestro nevado del cerro Aconquija, que para nosotrxs lxs pueblos originarios  es un cerro sagrado, un Apu, fuente de vida, de sabiduría, ahí moran los espíritus de nuestros ancestros, los grandes espíritus que nos acompañan. 

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Es un sitio sagrado, como si le pusiéramos una bomba a una Iglesia, lo mismo sentimos cuando detonan nuestros cerros, para nosotros son santuarios naturales que tenemos desde hace miles de años.

 También es una fábrica de agua, que es muy importante, porque en la zona del Valle Calchaquí tenemos fuerte déficit hídrico, llueve la mitad de lo que necesitamos de agua anualmente, o sea nosotros tenemos precipitaciones de 250 a 300 milímetros anuales y la necesidad hídrica o  el déficit hídrico es de 700 milímetros anuales, entonces ya de por sí es una zona semiárida, que tiene déficit hídrico y para mantener la soberanía alimentaria así como el microclima, necesitamos sí o sí el agua del subsuelo, del campo de los Pozuelos, un campo del arenal y también necesitamos el agua del sistema del Aconquija. Porque no es un solo cerro, sino un sistema de cerros, de  nevados y glaciares de arriba de la montaña  que nos da el agua y que se filtra a las napas del agua. Bueno, esa es la lucha  que tenemos contra el acaparamiento del agua. 

También nos conectamos  con las luchas de Jujuy y otras comunidades, al sur con los pueblos mapuches, el pueblo nación mapuche. Sabemos qué es esto que nos plantean como desarrollo el sistema occidental, por ejemplo en Jujuy con los humedales altoandinos, donde se está extrayendo litio y más de 150 comunidades ya están sin agua.

La Argentina no respeta los derechos humanos y constitucionales de los pueblos indígenas preexistentes al Estado, y bueno es una violación muy grande. De hecho la Argentina está condenada por someter a guetos sin agua sin luz sin comida, pero la sentencia la encajonan, de los hermanos wichi que lo denunciaron hace como 20 años a la -Corte internacional de DD.HH., la Argentina está condenada por violación de ddhh y a leyes constitucionales. Pero como Argentina es un país racista todavía, sigue sin resolver la muerte de 30 niñxs wichis que mueren por año de hambre y de sed.

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Tampoco hacen nada con el chineo, que es la cacería humana de niñas adolescentes, de 11 a 15 años que son violadas por los criollos en grupo y tiradas cerca de la comunidad, a esto lo llaman  chineo en el norte,  que es una práctica colonialista vigente y que tampoco el Estado hace mucho por eso.  

Vivimos en un Estado de desigualdad, nacimos en esta lucha, vimos a nuestrxs padres luchar en la época de los 90 para que tengamos  derechos inclusive constitucionales y mi generación creo que es la encargada de hacer cumplir esos derechos, que obtuvimos después de mucha lucha y de muchos años.

Todavía en la Argentina actualmente se están haciendo los juicios por las grandes masacres. Masacres que fueron cometidas por los actuales partidos mayoritarios, como Rincón Bomba, que fue un genocidio de la época de Perón, fue el estado que mandó a matar a la gente. También en la época de Alvear, que era radical, la masacre de Napalmi que pronto comienza el juicio.

A nivel federal estamos siempre atentas, tratando de levantar una misma bandera, de lucha por los territorios, por los derechos constitucionales, derechos humanos y también por nuestros derechos comunitarios, que no avasallen sobre nuestros territorios, que respeten nuestra propiedad comunitaria. Que no hagan negocios inmobiliarios con nuestra propiedad comunitaria. Hoy la lucha es central en lxs mas jóvenes, es sembrar en lxs más jóvenes, enseñarles a vivir en libertad e igualdad, crear nuevos  líderes comunitarios que vean la gran diferencia que hay con los líderes partidarios, no? 

De hecho, como decían nuestrxs ancestrxs, comunidad es como una unidad, bien común. Seguimos en esa lucha para obtener el bien común a todos los niveles, vivir en  aillu en esa reciprocidad con el universo.  

Jallala hermanas por la lucha, desde acá desde nuestros  territorios cuerpos las saludamos a todas.

One thought on “Desde Amaicha del Valle, las luchas desde la comunidad por el bien común

  1. La lucha desde el territorio es lo que nos marca como mujeres indígenas.
    Y desde esta manera seguiremos trabajando para que nuestros derechos sean respetados.
    Muchas gracias a por darme la posibilidad de poder expresarme en este medio y estoy dispuesta a seguir aportando

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