ContrahegemoniaWeb

Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Desafíos de la Ley de Educación Ambiental Integral (LEAI)

El 3 de junio de 2021 se publicó en el Boletín Oficial la Ley para la Implementación de la Educación Ambiental Integral en la República Argentina bajo la Ley N°27.621 La cual tiene por objeto establecer el derecho a la educación ambiental integral como una política pública nacional conforme a lo dispuesto en el artículo 41 de la Constitución Nacional.

Dudas, contradicciones e hipocresía

Desde hace muchos años distintas organizaciones y colectivos socio ambientales venían luchando por poner en la agenda política nacional la defensa de los bienes comunes, la urgencia de las consecuencias del cambio climático y más radicalmente, la crisis civilizatoria en curso. Desde ese punto de vista la sanción en el Congreso de la ley en forma exprés, causó alegría pero también sorpresa y desconfianza. Y esto fue así porque desde hace años la clase dominante argentina, gobierne quien gobierne, a ambos lados de la grieta, defiende y sostiene un modelo en nuestro país de mal desarrollo (Svampa-Viale, 2014)[1] que apunta a la destrucción ambiental.

El monocultivo y la expansión de la frontera agrícola; la deforestación y fumigaciones con glifosato a gran escala; la magaminería a cielo abierto y la explotación de hidrocarburos no convencionales a través del fracking, son algunas de las actividades que sobresalen del actual modelo agroindustrial. Por tal razón, las dudas estaban totalmente justificadas.

Esos mismos diputadxs y senadorxs, sin caérseles la cara, en sus provincias están totalmente en contra de cualquier ley que se oponga a los dictados del neo extractivismo galopante que abrazan. Ya vemos como la Ley de Protección de Humedales presentada por primera vez en el año 2013, estuvo casi una década para ser tratada en el recinto, producto del lobby de los grupos económicos, el verdadero poder detrás de los gobiernos de turno.

Esquema general de la LEAI

Según sus fundamentos, resumimos que la ley establece los siguientes principios de la educación ambiental integral:

  • Abordaje interpretativo y holístico
  • Respeto y valor de la biodiversidad.
  • Principio de equidad.
  • Principio de igualdad desde el enfoque de género.
  • Reconocimiento de la diversidad cultural: el rescate y la preservación de las culturas de los pueblos indígenas.
  • Participación y formación ciudadana.
  • El cuidado del patrimonio natural y cultural.
  • La problemática ambiental y los procesos socio históricos.
  • Educación en valores.
  • Pensamiento crítico e innovador.
  • El ejercicio ciudadano del derecho a un ambiente sano.

El texto de la ley plantea que las problemáticas que se experimentan a diario en todo el mundo tienen que ver con la vigencia de una crisis ambiental. Esta idea de crisis permite enfatizar la relación entre las distintas problemáticas en el contexto actual; se trata, en definitiva, de la manifestación de determinadas formas de producir, de consumir, de concebir el desarrollo y de los valores que los sustenta. En esta dirección, es evidente que la crisis ambiental no tiene que ver con un “desequilibrio ecológico”, sino más bien con la forma en que la cultura hegemónica ha priorizado las lógicas del mercado, la apropiación desigual y la presión sobre los recursos naturales y los bienes comunes.

La ley utiliza el enfoque de la “sustentabilidad” característico de las décadas pasadas en donde primaba una mirada economicista y productivista, que garantizara un “desarrollo sustentable”. Desde hace años este enfoque es cuestionado ya que no se vislumbra un capitalismo ecológico sustentable.

El objetivo de la ganancia como máxima, la depredación de la naturaleza y lo que ella nos da, utilizada como simple mercancía,  desgraciadamente no contempla una economía que respete los límites de un planeta finito. No hay sustentabilidad con limitantes objetivos y un planeta con la vida en su superficie con tiempo de descuento producto del cambio climático.

Para sorpresa de muchxs, la DGCyE de la provincia de Buenos Aires, implementó un curso de capacitación para docentes con el objetivo de. “…construir un marco teórico conceptual a partir del cual conciban la Educación Ambiental Integral como una práctica promotora de  conocimientos y valores que promuevan el pensamiento crítico en torno al campo de lo ambiental entendido no sólo desde una mirada ecologista sino de manera centralmente política y cultural”.

Te puede interesar:   La Comuna de París en acto y potencia

Por esta razón creemos que la sanción de la LEAI es un paso adelante, una cabeza de playa desde donde podemos por medio de la educación, construir y formar conciencia ambiental para poder prefigurar alternativas transicionales a otro modelo de producción y consumo.

Claro que como ya sabemos, a la letra sobre el papel sin participación protagónica de los pueblos, se la lleva el viento. Sólo con la movilización popular con una conciencia ecológica que luche por otro modelo de producción, puede influir en las políticas de un Estado acorralado por los intereses de las clases dominantes y los organismos internacionales.

Una oportunidad y un desafío

Un aspecto reivindicable de la ley, es que incorpora los contenidos de la cuestión ambiental en forma transversal al currículum – como se intenta hacer con la ESI (Educación Sexual Integral) -,  así los problemas ambientales ya no son sólo materia de estudio de especialistas o de alguna disciplina específica, sino de toda la comunidad educativa situada en un territorio. Nunca está de más recordar que la ESI, no se consiguió sin luchas. No fue por voluntad y gracia del poder político, sino que fue el resultado de décadas de lucha de los espacios feministas y del acompañamiento de amplios sectores de la población más progresista.

Esto nos enfrenta a dos cuestiones, la primera es la oportunidad de construir un conocimiento y debatir las distintas problemáticas que se desprenden del estudio de la educación ambiental. Nadie se involucra, defiende ni lucha por algo que desconoce.

 Pero al mismo tiempo aprovechar esta herramienta pedagógica para reconocer en los territorios las problemáticas socio ambientales, entender los conflictos que existen y la posibilidad de transformar y solucionar esa realidad, junto a las comunidades que están involucradas.

La intensión de este texto es analizar someramente la Ley de Educación Ambiental Integral y el marco teórico que se estableció para capacitar a lxs docentes para su implementación.

De los papelitos a la construcción de ciudadanía…

“Las conductas individuales, sin embargo, tienen un alcance limitado cuando se trata de cuestiones sociales, simplemente porque la sociedad es más que la suma de sus integrantes. Las conductas individuales pueden ayudar a la reflexión sobre los problemas, pero no necesariamente a superarlos, ya que se trata de líneas de causalidad y escalas de acción diferentes. Es más probable que la persona que deja de tirar papelitos en el suelo se indigne cuando otras personas arrojan tóxicos a los ríos, pero para impedir que lo hagan tendrá que apelar a alguna forma de acción ciudadana.” (Brailovsky, A. E.)[2]

 Esta cita de Brailovsky nos da una pauta del marco general de la ley. Ya ha corrido mucha agua bajo el puente y las propuestas centradas en la concientización y las conductas individuales, por ejemplo haciendo eje en la Regla de las 3 R: Reducir, Reciclar y Reutilizar, que si bien fueron útiles en un primer momento para introducir el tema en las nuevas generaciones, no nos permite ver quiénes son los verdaderos responsables de la crisis ambiental.

Como no podía ser de otra manera, en el capitalismo, en donde se ha avanzado sistemáticamente en la desposesión de la naturaleza con fines comerciales, lo que aparece son las consecuencias de esta política en los pueblos. Lo que emerge  es el conflicto y las relaciones y acciones sociales que atraviesan la cuestión ambiental.

Te puede interesar:   Extractivismos y resistencias. Despojos, análisis y horizontes. Introducción al dossier

Es importante ver cómo define la ley y su capacitación, el concepto de ambiente, su relación con las representaciones sociales y el saber ambiental.

“Ambiente” es un concepto polisémico

 El punto de partida es tomar el ambiente como concepto científico al mismo tiempo  que se propone abordar la definición del ambiente como un sistema complejo. Es decir el ambiente es el resultado de las interacciones entre los procesos socio-históricos, económicos, culturales, políticos, tecnológicos y los elementos, procesos y dinámicas de la naturaleza.

Entonces el ambiente aparece como una construcción social, es decir, es una producción de hombres y mujeres a lo largo de los tiempos, donde el uso de los bienes de la naturaleza se da en un contexto de lógicas, fines y formas de organización y modos de producción de las sociedades en cada momento histórico.

Perspectiva socio crítica

Hay un intento de la LEAI de darle  una perspectiva socio crítica y coherente con el propósito de formar ciudadanas y ciudadanos críticos y participativos. Esto tiene que ver con un objetivo más general de la educación y del rol de lxs docentes en el proceso de enseñanza aprendizaje, ya que invita a plantearse una postura crítica frente a los objetos de enseñanza -problemáticas y conflictos ambientales- y a su vez, favorece la inclusión de nuevos contenidos y distintas estrategias en la enseñanza y formación de los mismos.

Con la LEAI se busca despertar la conciencia de nuestrxs alumnxs para visibilizar las distintas problemáticas desde el punto de vista pedagógico, buscar el involucramiento con la realidad que lxs rodea y arriesgar posibilidades de transformación.

El conflicto ambiental

Recuperando el concepto de “conflicto” no es una cuestión menor, ya que esto es entendido como parte constitutiva e inevitable de las relaciones sociales, se propone una “pedagogía del conflicto ambiental” (Canciani y Telias) [3] . Este enfoque político-pedagógico nos permite encarar las situaciones ambientales y los intereses enfrentados sin una falsa “objetividad” tratando de ubicar la razón última del conflicto y las posibles soluciones.

Esta perspectiva pedagógica recupera trazos de la pedagogía crítica y refuerza las nociones de problematización y complejización de las situaciones ambientales como objeto de enseñanza.

La ecología política como marco teórico en la LEAI

Abordar el tema ambiental desde el conflicto nos permite también incorporar el enfoque de la Ecología Política, que pone el foco en las experiencias colectivas, y las problemáticas y conflictos ambientales son interpretados en estrecha relación con las desigualdades e injusticias sociales, en tanto procesos que comparten las mismas causas profundas.

La ecología política que yace en la LEAI, nos permite incorporar las dimensiones política y humanista en el  conflicto ambiental, en donde vemos diversos actores sociales, individuales y colectivos, con distintos grados de responsabilidad, encontrando dentro de ellos tanto a los damnificados como a los responsables y culpables.

La capacitación incorpora el concepto de cambio ambiental global como herramienta holística, y esto nos permite abordar las problemáticas ambientales que tienen que ver con el cambio climático. Así podemos identificar las transformaciones de los sistemas de soporte de vida y sus efectos para la vida humana y la organización social producto del modo de producción industrial capitalista.

Como esta es cada vez más de predatoria de la naturaleza, quedan más claras las responsabilidades en donde se dan los conflictos entre las comunidades, las empresas y el Estado.

 Una LEAI para que la comunidad educativa pueda ser agente de cambio

Para la enseñanza de la LEAI desde una perspectiva socio crítica, se nos presenta otro desafío importante: ¿Podemos abordar la enseñanza desde diferentes saberes y herramientas para poder superar la centralidad de las explicaciones  teóricas?  ¿Podemos construir en el aula partiendo de  sus propias estructuras de conocimiento y las realidades de sus territorios, conciencia ambiental crítica? ¿Podrán nuestros alumnxs  reflexionar y actuar como agentes de cambio ante determinadas “crisis” que se pueden dar?

Te puede interesar:   Parque Centenario y Parque Saavedra, la política secuestrada

La LEAI nos permite reivindicar la relación Sociedad-naturaleza desde un trabajo interdisciplinario, entendiendo, que también el ambiente es en gran parte una construcción social, cultural e histórica.

En consecuencia, a partir de un posicionamiento que implica una mirada crítica sobre los intereses en disputa en torno al modo de producción industrial capitalista y sus consecuencias ambientales y sociales, habilitamos que se plantee el conflicto, intereses y puntos de vista contrapuestos entre grupos sociales. Esto propicia otro tipo de aprendizaje, uno que invita a la reflexión, al debate, a la toma de posiciones y a la intervención desde una toma de conciencia.

Existe una realidad que nos interpela y que claramente nos excede como docentes, vemos a una sociedad y a una clase social minoritaria totalmente irresponsable que nos lleva al desastre humanitario en el marco de esta crisis civilizatoria en curso.

Esta crisis civilizatoria, es de alguna manera también una crisis de algunos de los paradigmas de la modernidad como lo son el del desarrollo y el progreso ilimitado, por un lado y la centralidad del ser humano como un ser exterior a la naturaleza, a la que podía y debía transformar para su beneficio.

 El término “Antropoceno” del científico Paul Crutzen a comienzos de este siglo, pone al Hombre como ser genérico en el centro del problema y nos ayuda a ubicar los cambios que ponen en peligro la vida en el planeta en la dinámica de la acumulación capitalista. Habríamos ingresado en este período en el siglo XVIII, con la Revolución Industrial y a mediados del siglo XX, estaríamos presenciando una segunda fase, a la que denominan: “la gran aceleración”. Esta fase pone en peligro no sólo la vida humana sino también la de otras especies y la del planeta mismo.

La realidad es que esta concepción moderna está en crisis y se están recuperando otras concepciones, previas a la modernidad que defendían un equilibrio orgánico entre la naturaleza y lxs humanxs, de respeto y convivencia.

Esta situación nos interpela a todxs a reflexionar, pensar y buscar nuevas alternativas antes de que sea muy tarde. El capitalismo productivista de expansión ilimitada, destruye la naturaleza que es finita. Pero no alcanza con ser anticapitalista. Ante esta crisis civilizatoria, se trata de parar una alternativa posible, que incluya una inevitable transición, que nos permita vivir con otra lógica.

Una sociedad ecológicamente racional fundada sobre el control democrático de lo que se produce, la igualdad social y la predominancia del valor de uso, o sea que valore los bienes y mercancías necesarias para llevar una vida digna y de calidad, que privilegie el “Buen vivir” y deseche el consumo de productos instalados con el afán meramente mercantilista.

Esto incluye reivindicar la cosmovisión de los pueblos originarios en el sentido que conciben una unidad entre lxs seres humanxs y la naturaleza, como algo vital que no puede ser moneda de cambio bajo ningún punto de vista.

 Esta sociedad supone la propiedad colectiva de los medios de producción, una planificación democrática que permita a la sociedad definir los objetivos de la producción, tiempos, características de las inversiones y una nueva estructura tecnológica de las fuerzas productivas. Dicho de otra manera, una transformación revolucionaria en el nivel social y económico.

Pero no es cuestión de solo abrazar programas maximalistas, podemos y debemos pensar la transición, en donde producto de la toma de conciencia de los pueblos, su movilización y luchas, se pueda ir tomando medidas que apunten a ir quebrando la lógica neoliberal de explotación sin límite de las fuentes de vida.

Cada uno desde su lugar, lxs docentes desde el nuestro tenemos que aprovechar cada fisura del sistema, cada grieta  para crear conciencia, abrir las escuelas en todos los niveles a este debate, realizar estudios de casos territoriales, construir con la comunidad educativa conciencia ambiental. La LEAI es una oportunidad y un desafío, una buena base para construir ecología popular y como dijera el filósofo Walter Benjamín:

“Dice Marx que las revoluciones son la locomotora de la historia universal. Pero tal vez se trate de algo completamente distinto. Tal vez sean las revoluciones el gesto por el que el género humano que viaja en ese tren echa mano del freno de emergencia.”[4]

.

SERGIO BARRERA

Integrante de COMUNA DOCENTE


[1] M.Svampa, E.Viale, Maldesarrollo, Buenos Aires, Katz Editores, 2014.

[2] Brailovsky, A. E. (2014). Lo ambiental: cruce entre la naturaleza y sociedad.

Estimulación del pensamiento crítico. En: Novedades Educativas, Nº 282.

Buenos Aires.

[3] Canciani, M. L. y Telias, A. (2014). “Perspectivas actuales de la Educación

Ambiental: la pedagogía del conflicto ambiental como propuesta política

pedagógica” AA.VV. La Educación Ambiental en Argentina: actores, conflictos y

políticas públicas. Buenos Aires. La Bicicleta Ediciones.

[4] Tesis sobre el concepto de la historia, Walter Benjamin (1940) Traducción de Jesús Aguirre. Taurus, Madrid 1973

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *