ContrahegemoniaWeb

Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

La minería de litio y las promesas de color verde

I. La minería de litio y otros extractivismos

La crisis socioambiental que nos atraviesa está asociada a formas productivas inmersas en lo que se suele denominar modelo extractivista. En el caso de Argentina, los agronegocios, la megaminería, la pesca industrial, las plantaciones forestales, la extracción de hidrocarburos, son ejemplos de esas formas de producción. Ante la crisis, esta matriz productiva obliga a ser discutida y reconocer cuáles son las lógicas dominantes que la provocan. El presente texto repasa los aspectos centrales de un tipo de minería que se encuentra en expansión en el territorio argentino y que presenta supuestos beneficios globales: la minería del litio. Para ello, se analizarán algunos de los elementos explícitos e implícitos de este proyecto extractivista que se desarrolla bajo la promesa “verde”.  

II. La Puna, el litio y la crisis socioambiental

En el caso de la minería, Argentina tiene explotaciones de tipo “tradicional” que datan de más de un siglo. Sin embargo, esta actividad tuvo cambios cualitativos en el último cuarto de siglo cuando se multiplicaron los proyectos extractivistas de la mano de la megaminería. Mientras la forma tradicional tiene menores dimensiones y se realiza construyendo galerías subterráneas; la megaminería implica la remoción de enormes volúmenes de roca y el uso masivo de químicos (Unión de Asambleas de Comunidades Chubutenses, 2018). Así, la escala aparece como un elemento determinante y característico, no solo de esta forma productiva en particular, sino de los extractivismos en general. Retomando la cuestión analizada, en este mismo sentido, la Presidencia de la Nación afirmó en 2018 que: “El auge de la minería metalífera a gran escala desde fines de la década de los noventa cambió el perfil minero de Argentina” (Secretaría de Minería, 2020). Durante esa década fueron sancionadas leyes específicas para incentivar el desarrollo de estas actividades y para garantizar ciertas condiciones exigidas por los capitales mineros (Schiaffini, 2004). Así quedó conformada la triada jurídica: Constitución Nacional (reformada en 1994), Código de Minería (reformado en 1997) y Ley 24196 de Inversiones Mineras (de 1993), que hoy consolida el escenario extractivo local (Argento et al., 2022). 

       En la actualidad la minería de litio aparece en tercer lugar en términos de exportación (luego del oro y la plata) y tanto los sitios activos como los proyectos para desarrollar su extracción se multiplican a gran velocidad. La mayor concentración de este mineral se encuentra en la Puna de Atacama. Los gobiernos de las provincias involucradas han señalado a la minería de litio como una fuente de divisas, desarrollo y crecimiento económico. Estos gobiernos administran las concesiones de litio en un marco que, entre otros aspectos, rige los impuestos y las leyes ambientales. En esta región que involucra a Argentina, Bolivia y Chile, la extracción de litio se realiza en las salmueras de las zonas áridas. 

La minería de litio se cruza con promesas asociadas al desarrollo sustentable, lo que actúa como fuerte legitimador de esa práctica. Para ello, el discurso dominante recurre a diversos desplazamientos. En principio, presenta a la crisis climática como un fenómeno principalmente global. A su vez, alude a que se trata de un problema básicamente energético. Se promueve así una supuesta estrategia global para mitigar los efectos nocivos del cambio climático y que consiste en la transición desde los combustibles fósiles, tales como el petróleo y el carbón, hacia la generación de energías “limpias” y de sistemas de transporte sin emisiones de gases de escape. Así, en distintas partes del mundo los gobiernos y empresas están incorporando y promocionando tecnologías que se ajustan a los parámetros que exige la transición. Es aquí donde este mineral toma un rol protagónico, pues parte de esas tecnologías se basan en la utilización de baterías de ion de litio. Y, nuevamente, aparece la escala, pero en otro sentido. La prioridad que se le asigna a lo global por sobre lo que ocurre a nivel regional y local es otro elemento fundamental para comprender el modo en que se concibe la crisis socioambiental. La ponderación viene acompañada, inevitablemente, de supuestos modos de resolver la crisis que invisibilizan las consecuencias negativas sobre los territorios y las comunidades. 

Te puede interesar:   El verdadero “efecto derrame”: minera vierte 20 mil litros de ácido en plena cordillera de los Andes

III. De la homogeneización… 

El acento de lo global frente a lo regional y local, tal como plantean Andares et al. (2017) tiene asociada una tendencia homogeneizadora. Esta pretensión de uniformidad ha sido objeto de políticas activas desde y por el extractivismo. La homogeneización tiene como consecuencia principal la conversión de territorios en meros sustratos de extracción pues todo es susceptible de ser extraído con las mismas técnicas y los mismos objetivos.

Bajo esta lógica, la minería de litio se expande en amplias regiones del país sin importar las consecuencias que pueda generar sobre los bienes comunes. Por ejemplo, el agua. Los grandes volúmenes que requiere la actividad drenan los territorios vecinos al lugar en donde se desarrolla la explotación. El cálculo de cuánta agua se precisa para extraer litio durante este proceso impresiona no solo por sus cantidades, sino también por cómo varían sus estimaciones: desde 400 hasta 2 millones de litros por kilogramo de litio. Los minerales recuperados se distribuyen en estanques de evaporación. Estos inmensos cuerpos de agua salada se exponen al sol del desierto entre 18 y 24 meses, hasta evaporar el 95 por ciento de la salmuera. Por estos motivos, las comunidades han empezado a llamarla “minería de agua”.

El sector minero y los actores estatales suelen denominar “triángulo del litio” a la zona fronteriza entre Argentina, Bolivia y Chile. La Puna de Atacama se convierte apenas en un triángulo, el éxito de la lógica homogeneizante radica en esa simplificación. El territorio desaparece y sólo quedan los negocios. Mientras que las características singulares se pierden, se invisibilizan, se anulan, se destruyen deliberadamente; los territorios (y todo lo que en ellos habite) se asumen como meros espacios disponibles para la extracción.

IV. …a la pérdida de distinción entre lo público y lo privado

En el caso del Litio, cinco de las empresas principales que están operando en el país son Livent, Zijin Mining Group Limited, Jiangxi Ganfeng Lithium Co., Ltd., Lithium Americas Corp. antes Western Lithium USA Corp., Allkem Limited (Orocobre / Galaxy Resources). Para otorgar las concesiones y permitir la explotación, es decir, para cerrar este tipo de negocios, se combinan acciones realizadas desde el Estado y desde las empresas. Así, se multiplican acuerdos de espaldas a las comunidades, en los que participan diferentes instituciones municipales, provinciales y nacionales. A su vez, se avanza con proyectos e inversiones privadas que buscan influir sobre la mirada social y que reemplazan  el rol y la responsabilidad que debe asumir el Estado en el desarrollo y ejecución de políticas públicas. Por ejemplo, en el caso de la megaminería de oro, plata, cobre y molibdeno del proyecto Mara -que tiene como accionistas principales a las empresas Yamana Gold Inc., Glencore International AG y Newmont Corporation- inauguró un hospital en Andalgalá en el 2015. “La obra forma parte del compromiso de Minera Alumbrera de contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades vecinas al yacimiento con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Las condiciones actuales del nosocomio, equipado por el gobierno de Catamarca, podrían convertirlo en un excelente centro de atención para todo el oeste catamarqueño…” (Proyecto Mara, 2015). La caracterización de João Bernardo de “Estado amplio”, que refiere a un conglomerado indiferenciable de instituciones estatales y empresariales con el objetivo común de acumulación de capital, parece ser la descripción más adecuada de la lógica que se aplica en los casos analizados.

V. El supuesto carácter accidental de los accidentes

Dijimos que uno de los principales efectos de la minería de litio tiene que ver con el sobreconsumo de agua en territorios en donde, por cierto, escasea. Pero, además, las comunidades prevén que desaparecerán los trabajos artesanales de extracción de sal, así como la confección de textiles, y que las reservas hídricas de la Puna de Atacama se volverán insuficientes para el ganado —ovejas y llamas— y la agricultura (Maresca, 2022). Por otro lado, como durante el proceso se generan diferentes residuos líquidos que contienen químicos, las enfermedades agudas y crónicas también forman parte de los efectos nocivos posibles. Por ejemplo, el agua con boro, generada a raíz de la extracción por solvente, puede afectar al estómago, hígado, riñones y cerebro. Incluso, puede causar la muerte. Pero el boro no es el único químico de desecho. En la piscina de descarte se precipitan sales inertes de carbonato de litio, sulfato de litio y sulfato de calcio. 

Te puede interesar:   “Tenemos un Estado que mientras busca vacunas impulsa proyectos con potencial pandémico”

Empresas y gobiernos atribuyen a estos efectos el carácter de “accidente”, un elemento que también resulta típico de los extractivismos en general. Sin embargo, tanto el sobreconsumo de agua como la liberación de contaminantes no son contingentes, sino que son dos de las consecuencias principales de este tipo de práctica.  

Y si el “accidente” ocurre, la respuesta también está preparada: la responsabilidad solo recae sobre los ejecutantes. La promesa es que si está “bien aplicado” no habrá tales efectos nocivos. La megaminería ha presentado a las buenas prácticas como una supuesta estrategia para evitar el daño socioambiental. Por ejemplo, hay buenas prácticas mineras que se aplican al cierre de minas. Así, ofrecen una “respuesta a la necesidad de dar relevancia a esta etapa de la actividad minera de mediana y gran escala en nuestro país, que en el pasado dio muestras de no ser considerada, desestimando el impacto ambiental remanente y alimentando el rechazo social por la actividad (…) ( a la vez que) brinda herramientas para la evaluación de planes de cierre de minas, pero más ampliamente para la comprensión de esta etapa de la minería que es necesaria para el sostenimiento de la actividad con cuidado del ambiente y las comunidades, así como para ser fuente de empleos verdes en el sector.” (p. 3, Secretaría de Política Minera, 2019). 

De este modo, la lógica dominante pretende asignarle un carácter accidental a estos eventos, que pasan a tener un lugar marginal, periférico, reversible, evitable. Sin embargo, lejos de tratarse de aspectos contingentes, los daños socioambientales son las consecuencias esperadas de este tipo de práctica. 

VI. Entre lo productivo y lo financiero

Aparece en el caso del litio una nueva promesa, la del valor agregado a partir de una industrialización posterior. Aparentemente, esto permitiría superar el esquema primario de extracción-exportación. En términos argumentativos esta lógica pretende apartarse de la dicotomía extractivismo/no extractivismo para proponer litio/batería de litio. Dicho desplazamiento niega el carácter neoliberal de las propuestas para reafirmarse detrás de un discurso (neo)desarrollista. La promesa de la elaboración de baterías de litio altera discursivamente (y solo discursivamente) el rol que poseen los extractivismos en la consolidación de la primarización de la economía argentina.

Por otro lado, Livent, Zijin, Lithium Americas y Allkem tienen como accionistas a The Vanguard Group y a Global X Management Co., empresas claves en la especulación financiera global. A su vez, BlackRock tiene acciones en Livent y Zijin. BlackRock, el fondo de inversión internacional más grande del mundo, que fue mencionado en reiteradas ocasiones durante el proceso de acuerdo con acreedores internacionales y el gobierno de Alberto Fernández. Esta empresa es una de los grandes accionistas de YPF,  que realiza la extracción de hidrocarburos en el país y en la que el Estado argentino tiene el 51 % de las acciones y el 49 % restante cotiza en la Bolsa de Buenos Aires y Nueva York (Zicari, 2020). 

La celeridad con la que se impone la extracción de litio también muestra la dinámica (y la presión) financiera asociada: “Si para 2025, los procesos que están en marcha no están en condiciones de incorporarse al mercado mundial del carbonato de litio comerciable, probablemente perdamos el tren y nos quede el litio guardado en el salar”, dice Carlos Oehler, titular de la estatal Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (Jemse) (Lombardini, 2019).

      La distinción discursiva entre lo productivo y lo financiero no parece describir el escenario actual de la megaminería. Al contrario, por la forma de operar, por sus celeridades y por la manera en que se desentienden de los efectos socioambientales que generan, lo que queda en evidencia es que el aspecto financiero es fundamental en todos los procesos extractivistas. Y así, la dupla productivo-financiera deja de ser un evento fortuito o una asociación negada desde lo discursivo y pasa a ser una lógica propia del modelo descripto.  

Te puede interesar:   “Fractura”

VII. Desarrollo, promesas y mundos deseados

De manera más general, los extractivismos suelen ser presentados como instancias requeridas para el desarrollo de los Estados. Una vez más, las categorías de desarrollo y subdesarrollo establecen el inexorable camino por recorrer. Cabe recordar las palabras de Gustavo Esteva (2000) al respecto: 

“El subdesarrollo comenzó, por tanto, el 20 de enero de 1949. Ese día, dos mil millones de personas se volvieron subdesarrolladas. En realidad, desde entonces dejaron de ser lo que eran, en toda su diversidad, y se convirtieron en un espejo invertido de la realidad de otros: un espejo que los desprecia y los envía al final de la cola, un espejo que reduce la definición de su identidad, la de una mayoría heterogénea y diversa, a los términos de una minoría pequeña y homogeneizante. […] Cuando la metáfora regresó al terreno vernáculo, adquirió un virulento poder colonizador, pronto aprovechado por los políticos. Convirtió la historia en programa: un destino necesario e inevitable.” (pp. 2-4).

Los elementos constitutivos de este único camino son la extracción y la exportación. Sea con o sin valor agregado, sea con o sin retenciones, sea a partir de emprendimientos de empresas de capitales extranjeros o nacionales; las toneladas de exportación se presentan de manera festiva como la forma en el cual los países del tercer mundo pueden y deben alcanzar el objetivo común y único posible del desarrollo. En este sentido, el litio “irrumpe” despojado de cualquier proyecto social, económico y político que se pretenda viable para los territorios y sus comunidades. El sobreconsumo de agua y la contaminación química no son ni reversibles ni evitables: son la consecuencia esperada de una práctica incompatible con la vida local y con enormes efectos regionales. Las preguntas habilitadas por los gobiernos y las empresas remiten, a lo sumo, a más regulaciones o a nuevos manuales de buenas prácticas. Pero las preguntas que no se hacen, las preguntas ignoradas o silenciadas, remiten a los supuestos beneficios y, en tal caso, para quiénes. 

Los extractivismos han permitido, forzado, generado y determinado formas particulares de organización, vida, praxis, ética, política, economía, demografía y un largo etcétera socioambiental. Así, han asumido y creado un mundo. Y ese mundo presenta características que urge reconocer, desnaturalizar y enfrentar con la pregunta ética, pero también política acerca de cómo queremos vivir. 

Bibliografía

    Andares, A., Herrera, E., Peña, H, Santos J. M. y Vera-Herrera, R. (2017). El libro de los saberes. Editorial Tierra del Sur y la Planetaria. Argentina y México. 

Argento, M., Slipak A. M. y Puente, F. (2022). El litio y la acumulación por desfosilización en Argentina. Maristella Svampa y Pablo Bertinat (comp). La transición energética en la Argentina. pp. 189-211.  Editorial Siglo XXI. Buenos Aires. 

Esteva, G. (2000). Desarrollo. En Andreu, V. (comp.). Antropología del desarrollo. Teoría y estudios etnográficos en América Latina. Paidós. Barcelona. 

Lombardini, M. (2019). La batalla del norte. Las empresas que lideran el boom del litio. La Nación

https://www.lanacion.com.ar/economia/la-batalla-del-norte-las-empresas-que-lideran-el-boom-del-litio-nid2317258/?gclid=Cj0KCQjwuaiXBhCCARIsAKZLt3kIhlHmk4BFf-CdLU0wNTZU2GdbmrEMb-ok5acJnIrQGmdWzo0jg-QaAiJeEALw_wcB

Maresca, S. (2022). El ciudadano. Las tejedoras de Ancasti, del coyoyo a la lucha por el agua. https://www.elciudadanoweb.com/las-tejedoras-de-ancasti-del-coyoyo-a-la-lucha-por-el-agua/

Proyecto Mara. (2015). Nuevo hospital en Andalgalá. Proyecto Mara. https://www.infomara.com.ar/nuevo-hospital-en-andalgala/      

Schiaffini, H. (2004). La inserción de la inversión en minería en las tendencias socio-económicas de la Argentina. Theomai: estudios sobre sociedad, naturaleza y desarrollo, ISSN-e 1515-6443, Nº. 10.

Secretaría de Minería. (2020). Producción argentina de principales metales: oro, plata, litio, cobre, cinc y plomo. Ministerio de Desarrollo Productivo. Argentina. 

Secretaría de Política Minera. (2019). Guía de recursos de buenas prácticas para el cierre de minas. Ministerio de Producción y Trabajo.

Unión de Asambleas de Comunidades Chubutenses. (2018). Manual de educación y difusión sobre las implicancias de la megaminería.

https://www.lavaca.org/wp-content/uploads/2019/04/Manual-Version-10-nov-Gris-1.pdf
Universidad Nacional de La Plata. (2021). La UNLP tendrá la primera fábrica nacional de celdas y baterías de litio. UNLP. https://investiga.unlp.edu.ar/cienciaenaccion/la-unlp-tendra-la-primera-fabrica-nacional-de-celdas-y-baterias-de-litio-20506

Virilio, P. (2009). El accidente original. Amorrortu Ediciones. Buenos Aires. 

Zicari, J. (2020). Por qué a BlackRock y a los grandes fondos les conviene el acuerdo con Argentina: seis motivos. Ámbito

https://www.ambito.com/opiniones/deuda/por-que-blackrock-y-los-grandes-fondos-les-conviene-el-acuerdo-argentina-seis-motivos-n5115259

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *