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Entrevista a Nelly Almeida. Mujeres de la tierra. Lucha de mujeres contra el extractivismo en Misiones

Hoy en día estamos teniendo un poquito más de participación, se habla más de agroecología y es como que se empiezan a dar cuenta que las mujeres tenemos un rol fundamental en el cuidado del medioambiente, en la sabiduría ancestral, que somos cuidadoras de semillas y que la agroecología tiene que ver con una relación integral, el cuidado, no solo de la naturaleza y nuestres hijes, sino también de nuestros cuerpos”.

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Mi nombre es Nelly Almeida, de la provincia de Misiones, ahora estamos en el 35º Encuentro Plurinacional en San Luis y traigo la experiencia de nuestra lucha contra el extractivismo en Misiones.

Allí está instalada la empresa multinacional Arauco que antes se llamaba Alto Paraná. Es una empresa de capital chileno, dueña de más del 20% de la provincia que fumiga con agrotóxicos en nuestra zona.  

Yo soy de Puerto Piray, km 18, en donde esta empresa es dueña de más del 60% del municipio. Es una zona rural que queda a 10 km de Eldorado, una ciudad de Misiones.

Hace más de 70 años que esta empresa está en nuestra comunidad. Somos aproximadamente 400 familias que venimos resistiendo. Si alguien va a visitar el lugar va a ver que había bases de una escuela, de un hospital y hoy en día no las hay. Hubo lo que siempre digo “un desalojo indirecto” ¿por qué indirecto? porque no nos echaron a las patadas, sino que venían y nos querían comprar las tierras a dos pesos, diciéndonos que ya no iban a pasar más los colectivos, que por las fumigaciones no nos iban a venir a atender, que no íbamos a tener asistencia médica; los colectivos hoy en día siguen pasando solo dos veces al día, y si llueve ni pasan. Entonces, fue un desalojo indirecto en el cual esta empresa se queda con esas parcelas de tierra y plantan pinos y eucaliptus.

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Yo particularmente tengo detrás de mi casa una parcela de tierra que una parte fue recuperada, fue devuelta por esta empresa a las familias que luchábamos y resistíamos. Ahora estoy por primera vez haciendo una agrofloresta donde antes había monocultivos de pinos, este fue el segundo año que coseché alimentos sin agrotóxicos. Fue muy difícil recuperar la tierra, porque al estar en contacto con los agrotóxicos al principio no crecía nada. Todavía hay una parcela donde hay bañados (esta zona aún está en recuperación). Trabajo con una compañera voluntaria, también trabajadora de la tierra. Tenemos un emprendimiento de plantas medicinales. Hacemos tintura madre, ungüentos, pomadas, sahumos, dulces, conservas y los llevamos los fines de semana al centro de Eldorado y ahí comercializamos.

En la Asamblea de Feministas del Abya Yala comentabas también lo que implican para la tierra las plantaciones de eucaliptus y pinos que no son autóctonos.  

El pino no es natural de la zona, no crece en zona de calor tropical como es Misiones que llueve, entonces, la empresa les echa venenos todo el tiempo. Los vecinos nos empezamos a dar cuenta cómo los animalitos morían, abajo de los pinos no crece nada, la gurisada en las escuelas tenía enfermedades y los padres los llevaban a los hospitales y no les decían que era por los agrotóxicos, pero era eso.

En época de floración del pino que es agosto – septiembre empiezan todas las enfermedades pulmonares, de la piel; también hubo vecinos y vecinas con cáncer. Recién ahora se está haciendo más visible y lo empezamos a contar. Yo soy estudiante además de trabajadora de la tierra, futura docente, entonces trato de instalarlo en el profesorado, contarlo, porque parece que la gente está consciente de esto, pero en realidad no. La gente que va a Misiones ve todo verde y piensa que es naturaleza, pero en realidad está todo llenísimo de pinos que avasallan cada vez más y no paran de desalojar comunidades enteras.

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Querés también referirte a lo que contabas sobre los abusos a las niñeces y las situaciones de las enfermedades que desarrollan.

Sí, no se habla mucho, pero en Misiones hay muchas malformaciones. Las niñeces nacen con malformaciones genéticas, en los huesos, en el cuerpo, no pueden caminar. También hay mujeres compañeras vecinas que tuvieron cánceres y cuando vinieron a Buenos Aires les dijeron que era a causa de los agrotóxicos, pero en nuestra provincia no te lo dicen. Hay complicidad entre el estado provincial y la empresa. Convivimos con esa impunidad. Hay una mayoría de mujeres que se quedan en los territorios, resistiendo, levantando la voz. Muchas veces también tenemos miedo porque estamos rodeadas del personal que trabaja para estas empresas, que cuidan los pinos. Estamos muy observadas, nos conocemos todos acá, entonces eso también hace que sea difícil levantar la voz.

¿Cuál fue la postura de los compañeros y de la comunidad en general cuando ustedes empezaron con esta lucha, sobre todo compañeros varones? ¿Hubo alguna resistencia cuando se empezaron a organizar como mujeres de la tierra?

Nosotras como mujeres de la tierra estamos desde hace poquito. En principio fue como una lucha más vecinal. Hubo mucha resistencia al principio porque no creían que íbamos a tener una parcela de tierra y por el miedo también, porque tenemos familias, etc. Los varones tenían miedo de que nos pasara algo. A la vez, cuando teníamos mayor incidencia en la participación organizativa, quedábamos relegadas a las tareas del cuidado, a estar en las casas. Salir a hablar o alzar la voz hacia un ministerio era medio imposible, no nos prestaban atención.

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Hoy en día estamos teniendo un poquito más de participación, se habla más de agroecología y es como que se empiezan a dar cuenta que las mujeres tenemos un rol fundamental en el cuidado del medioambiente, en la sabiduría ancestral, que somos cuidadoras de semillas y que la agroecología tiene que ver con una relación integral, el cuidado, no solo de la naturaleza y nuestres hijes, sino también de nuestros cuerpos.

¿Articulan con otros organismos, ya sean provinciales o municipales, otros movimientos sociales?

Nos invitan, pero no hay mucha articulación en el lugar, es como que la lucha por generar conciencia sobre lo que provoca esta empresa es muy reciente, no se habla mucho, pero sí todos sabemos y el Estado también, que esta empresa está destruyendo los bosques y la biodiversidad,

¿Hubo compañeras que fueran violentadas por las empresas o gente de seguridad, amenazas?

No en mi comunidad, pero sí en otras comunidades guaraníes. Ha entrado personal de la empresa y quemado las casas. Y eso quedaba como ejemplo para las demás personas a la hora de manifestarse. Estamos en esa lucha, de a poquito creo que las mujeres y la gente más joven nos estamos animando a levantar la voz, por ahí nuestros tíos, abuelos, no lo hacían antes.

Última pregunta, ¿cómo se siente este primer encuentro?

Yo tengo una emoción bárbara, es algo que no conocía, ver tanta diversidad, que sea plurinacional… que cada una desde su lugar está haciendo una lucha, aportando un granito de arena. Ver que esta lucha contra los agrotóxicos y por el acceso a la tierra es de todos y de todas, tanto de las que vivimos en el campo como de las que viven en la ciudad. Generar conciencia sobre nuestros alimentos y en qué condiciones trabajamos la tierra.

Entrevista realizada durante la asamblea de feministas de Abya Yala en el 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y no binaries

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