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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

“Fractura”

Las zonas de sacrificio son lugares donde se instalan proyectos de alto impacto, prometiendo a poblaciones de bajos ingresos la creación de nuevas fuentes laborales y las mejoras de las condiciones de vida. Lamentablemente, esas promesas no se suelen cumplir; y mientras grupos empresariales aumentan su capital de manera escandalosa, quienes conviven con estos proyectos ven vulnerada aún más su situación. Pareciera ser una cuestión tan abstracta, pero lo cierto es que es una realidad en los llamados países en vías de desarrollo. A 143 kilómetros de la Ciudad de Neuquén, en el corazón de Vaca Muerta, se encuentra Sauzal Bonito, un humilde poblado con calles de tierra y sin acceso a muchos servicios básicos, cuyos habitantes conviven con el miedo de que sus casas se desplomen por los sismos que llegaron luego de que los pozos de fracking arribaran al lugar.

Vaca Muerta

Corría el 2013 cuando las empresas Chevron e YPF firmaron un pacto con el gobierno de la Provincia de Neuquén, para que en la misma se lleve adelante extracción no convencional de hidrocarburos (Fracking), para aprovechar el Yacimiento Vaca Muerta. Éste afecta las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza y debe su nombre a que la forma que devuelve en el mapa es la de una vaca. Para llevar adelante las perforaciones que llegan hasta la roca madre, se introducen caños que generan explosiones subterráneas para liberar shale y extraerlo; los cuales utilizan entre 30 y 97 millones de litros de agua por procedimiento, y que son mezclados con arenas silíceas y sustancias químicas. Es de suma importancia que para que estos elementos se transporten correctamente en los caños subterráneos se utilice agua dulce potable; y mientras hay lugares de la provincia donde la población no puede acceder a ella, las empresas petroleras se abastecen del líquido vital extrayéndolo del río Neuquén principalmente.

El lobby petrolero consiguió la complicidad estatal asegurando que este megaproyecto traería grandes cantidades de divisas a las arcas de la provincia y el país. El discurso oficial no tardó en hacerse eco y rápidamente se empezó a hablar del progreso que significaba, todas las grandes mejoras que se iban a poder realizar en la calidad de vida de la población, los puestos de trabajo y unas cuantas promesas más. Lo que no se dijo fue lo riesgoso de convivir con un proyecto de tal magnitud. Y es por ello que el 28 de agosto de ese año, mientras se trataba el proyecto en la Legislatura de Neuquén, cientos de personas se movilizaron bajo la consigna de “No al fracking”, advirtiendo de una serie de consecuencias que en otros países estaban sufriendo. El grito popular fue desoído, desatándose una represión de casi doce horas, donde hubo gases lacrimógenos, balas de goma, decenas de personas violentadas y un docente internado por un impacto de los proyectiles. Vaca Muerta era entonces un hecho, y se abrió así la puerta de una pesadilla para la provincia.

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La Vaca está viva

Desde aquel entonces, funcionarios y mandatarios han desfilado por conferencias de prensa y otros actos, repitiendo como un mantra: “La Vaca Muerta está más viva que nunca”. Inclusive, durante mayo del 2022, se celebró que el yacimiento había alcanzado su pico de producción, con 241 mil barriles de petróleo no convencional y 76 millones de metros cúbicos de gas por día. Estos números, asociados a la guerra entre Ucrania y Rusia, y las exportaciones que ello significa para Argentina; parecieran hacer cercanas las quimeras de riquezas y bienestar para la provincia de Neuquén. Pero lo cierto es que las regalías ni siquiera alcanzan a cubrir los subsidios del Estado para que se siga haciendo fracking en la región. Y no sólo eso, sino que además se empezaron a manifestar las consecuencias que advirtieran les ambientalistas y organizaciones sobre lo que ocurriría. El más notorio de ellos se da en Sauzal Bonito.

Desde el 2015 se han empezado a sentir movimientos sísmicos en el lugar. Algunos de ellos imperceptibles; otros perduran en la memoria de les pobladores, sobre todo el de la madrugada del 9 de mayo de 2022, cuando un temblor de 4.5 en escala de Richter, sacudió al paraje. “Nos arrodillamos y empezamos a pedir que pasara pronto”, afirmó una pobladora quien narró además otras experiencias similares teñidas de temor por el peligro de que en algún momento se pudiera llegar a caer en pedazos alguna de las casas del lugar. “Lo más jodido es el techo, que parece que se te va a venir encima”, narraba otra lugareña, que carga con grietas en su hogar, como cicatrices que le recuerdan los temblores. “Nunca vino nadie a dar explicaciones”, se dice en el lugar, advirtiendo que no hubo una audiencia previa para explicar los posibles efectos de tener pozos petroleros en la zona. Al otro lado del río se pueden ver los pozos trabajando, y los caminos sufren constantemente el peso de los camiones de carga pesada que circulan por allí.

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“La Vaca está viva y nos está pateando”, prosigue en su relato una de las vecinas, recordando con nostalgia aquellos días en los que en las chacras producían batatas y maíz; hoy la actividad se ve interrumpida, ya que no hay infraestructura para llevar agua desde el río y asegurar el riego de las mismas. Paradójico es que en la otra ribera se usen millones de litros para las explosiones que se traducen en temblores para el poblado. Ninguna mejora se ha hecho, nada de inversiones en obra pública, ni se piensa en siquiera que esas promesas vanas de progreso se cumplan para la comunidad. Sauzal Bonito sigue con sus calles de tierra que se convierten en un pantano cuando llueve, limitando la movilidad. Apenas hay cobertura de celular que compite con el WiFi que funciona de a intervalos. La posta de salud funciona cada 15 días, aunque se haya trabajado para acondicionar el lugar para que algune médique o enfermere profesional se instale a vivir allí ya que, si alguien se enferma de gravedad o tiene un accidente, no tiene cómo trasladarse a los centros médicos urbanos más cercanos, no hay un transporte que conecte el paraje con estos sitios; sólo un transporte que lleva a los chicos a una escuela en Añelo. Y pese a convivir con la industria que se jacta de las cuantiosas cantidades de gas que se extraen, la calefacción aún depende de la leña que se pueda llegar a conseguir. Entonces, ¿para quién se produce tanto a costa de esta zona de sacrificio?

Aquí (no) se construye un sueño

En Sauzal Bonito crece la posibilidad de convertirse en un pueblo fantasma. Gran parte de la juventud, atemorizada por temblores cada vez más frecuentes, piensan en irse del lugar. Tampoco contribuyen la falta de diversificación de la matriz productiva y la ausencia del Estado que sólo aparece en las campañas electorales y cuyas únicas respuestas para paliar el problema de las casas fracturadas, han sido trailers tipo contenedor o una potencial reubicación. “Nos merecemos una buena vida”, se escucha en la ronda del mate, mientras el silencio se envuelve en un aire de convicción de quienes no van a dejar el lugar en el que tantos años habitaron y donde pusieron todas esperanzas de futuro para sus familias. Las rutas están repletas de propagandas que hablan de mejoras y de los millones que se invertirán, con la leyenda de que “Aquí se construye un sueño”. ¿El sueño de quién? 

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Sabrina Calfunao

Stephanie Malen – fotografías

Mapa elaborado por Javier Grosso y Guillermo Tamburini Beliveau, a partir del último sismo ocurrido en la zona, el 21 de octubre de 2022. Registrado por el INPRES, con una magnitud de 2.7 ML, a 4 km de profundidad y el epicentro localizado 12 km al noreste de Añelo. (50 km de Sauzal Bonito)

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