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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Las mujeres y disidencias en Perú: ni golpes de estado, ni golpes patriarcales

La resistencia del pueblo peruano a la criminalización de la protesta social ya lleva más de 60 personas asesinadas, centenares de detenidas y detenidos, allanamientos y un despliegue sin tregua de las fuerzas policiales y militares. Cómo se construye la alianza que vienen tejiendo los activismos feministas y lgbtiq+ con las militancias de la tierra y las organizaciones sociales que se niegan a entregarle las tierras al extractivismo y la lucha contra el racismo a los gobiernos de neoderecha. 

Las mujeres diversas, les jóvenes disidentes, las comunidades olvidadas en el Perú profundo, salieron a las calles desde el día 7 de diciembre, cuando un golpe de estado parlamentario destituyó y encarceló al presidente Pedro Castillo, instituyendo de facto a quien hasta entonces era su vicepresidenta, Dina Boluarte.

Con rabia e indignación, los sectores populares ofendidos desconocieron al nuevo gobierno, poniendo el cuerpo en las movilizaciones como la concretada este 19 de enero, conocida como la “Marcha de los Cuatro Suyos”, nombre que evoca a la realizada en el año 2000 para destituir al dictador Alberto Fujimori, que había sido reelecto por tercera vez en el contexto de un gran fraude, una dictadura represiva, y un escándalo por corrupción.

En la memoria colectiva, la Marcha simboliza el grito plebeyo en defensa de la democracia, y la alusión ancestral al Tawantisuyu (los “cuatro suyos” en quechua, las cuatro regiones ubicadas en los puntos cardinales en relación al Cuzco: Chinchasuyo al norte, Cuntisuyo al Oeste, Collasuyo al Sur, y Antisuyo al Este).

La “Marcha de los cuatro suyos” realizó simbólicamente la “Toma de Lima”. Los y las nadies se hicieron visibles, y con un grito colectivo descomunal exigieron la renuncia de #Dinaasesina y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Un siglo atrás, en 1925, José Carlos Mariátegui publicaba el artículo “El rostro y el alma del Tawantisuyu”, en el que decía: Ni el español ni el criollo supieron ni pudieron conquistar los Andes. … Éste es el drama del Perú contemporáneo. Drama que nace del pecado de la Conquista. Del pecado original trasmitido a la Repúbli­ca, de querer constituir una sociedad y una economía peruana “sin el indio y contra el indio”.

La respuesta a la salida de miles de personas a las calles fue represión.

Autogestión y autonomía feminista: presente

Las dos sociedades, la ancestral y la criolla –fuertemente eurocéntrica-, se enfrentan en la política peruana y se desconocen. El golpe de estado es un desafío a los pueblos que tejieron la posibilidad de un giro histórico –a pesar de las debilidades del propio presidente Castillo a la hora de concretarlo-. Ruth Reyes, feminista comunitaria, integrante del Círculo de Acciones Feministas dice a Las12: “Las mujeres estamos respondiendo al golpe de estado, a esta dictadura congresal, a los asesinatos, resistiendo en las calles, haciendo acciones conjuntas con otras organizaciones, tanto de mujeres como mixtas, porque sabemos que debido a que somos un país pluricultural, las mujeres nos organizamos de diversas maneras. En el sur las mujeres tienen mayor presencia. Su postura social, tanto como política, es mucho más fuerte. Ellas se autoconvocan, generan autogestión, están en la Toma de Lima con mucha autonomía. Aquí en el Norte las mujeres resistimos en las calles. Tratamos de encontrar aliadas como las organizaciones feministas, las organizaciones de mujeres de base, las Juntas de regantes, las compañeras indígenas de Cañares, las mujeres tejedoras de Tambo Grande, la comunidad lgttbi.”

Rosa Rivero, asesora de la Marcha Mundial de Mujeres Macronorte, hace el recuento de los conflictos que precedieron esta situación, marcada por el intento de poner freno a través de una nueva Constitución a las políticas mineras extractivistas: “En la última década la mayor cantidad de conflictos mineros se concentra en el sur, espacio en el cual los pueblos han estado permanentemente movilizados, confrontando la militarización y la criminalización de la protesta. Es desde esa práctica de resistencia que son los primeros en señalar que los proyectos mineros son contratos ley, y que sólo puede haber cambios con una nueva Constitución, ya que estamos hartos y hartas de extractivismo, y de mesas de diálogo no vinculantes donde siempre perdemos. En el norte seguimos ese camino con nuestro grito “Agua Si, Oro No”, “Agro Si, Minas No”. Ambas consignas de los pueblos se extendieron por todo el territorio nacional. Son acuerdos colectivos de Asambleas Comunales donde por defender la vida, están dispuestos a entregar sus vidas. “Defendemos la vida, con nuestra vida” es la consigna”.

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Toda esta movilización es enfrentada desde el gobierno con mucha represión. Continúa Rosa Rivero: “Las mujeres estamos poniendo el cuerpo en las marchas, confrontando a la policía y los militares en primera línea. Las detenciones son violentas, te enmarrocan y te tiran al piso. Hay denuncias que están siendo investigadas que a las compas las desnudan, las tocan. La violencia estatal se ha recrudecido, y hay persecución, terruqueo y la policía dispara a matar. Hay más de 60 asesinados, centenares de detenidas y detenidos, allanamientos. Tiran bombas lacrimógenas desde helicópteros, o las disparan al cuerpo. Utilizan balas dum dum para cometer sus asesinatos. Las consignas se concentran en “abajo la dictadura, nueva Constitución, adelanto de las elecciones, y no a la militarización, criminalización de la protesta”. Se están fortaleciendo los Comandos Unitarios de Lucha”.

Mujeres organizadas, comunidades lgbt y diversas organizaciones sociales en pie de lucha en las calles peruanas

Una nueva Constitución, sin patriarcado

La violencia patriarcal se expresa como siempre en los golpes de estado, que consideran a las mujeres como territorio de conquista, pero también hay expresiones de violencia patriarcal en las acciones populares. Ruth Reyes subraya: “En esos espacios, nos congregamos con compañeros de organizaciones mixtas. Ahí tenemos que luchar no solo contra este estado que nos aplasta, nos asesina. Tenemos que debatir el tema de una Asamblea Constituyente que realmente sea paritaria, en la que converjan todas, todos, todes. Porque se encuentran muchos rasgos de líderes machistas, patriarcales, que quieren minimizar la participación de las mujeres a la olla común, o para hacerle la sombra a los compañeros. Nosotras tenemos muy clara nuestra posición. Estamos para refundar un nuevo país, un nuevo Estado, que tiene que incluirnos, porque siempre hemos existido y resistido, junto con la juventud, con la comunidad lgtbi. Luchamos contra la violencia de estado y contra la violencia sindical, dirigencial. Eso nos mantiene más fuertes, y en el objetivo, que es lograr una nueva Constitución, sin patriarcado, sin colonialismo, y sin el racismo que nos ha matado históricamente. Denunciamos los actos de violencia patriarcal que se ejercen en algunos espacios de lucha. Estamos en un momento de clamor de cambios desde las mujeres y el pueblo peruano”.

Desde el Ande se deslizan los aludes humanos invadiendo Lima. Las mujeres indígenas, las defensoras de la vida, las feministas comunitarias, las y los jóvenes, las marikas, las travas y trans, lxs artistas abren los caminos para la marcha. Proclaman en un texto: “La revolución será con las mujeres diversas, la comunidad TLGBIQ+, lxs artistas y la juventud rebelde o no será”. Hablan de revolución, elevan la vara sobre la desprestigiada democracia electorera. Dicen: “¿Por qué esta marcha también involucra a las Marik0nas? Nuestras reivindicaciones van más allá del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. Es la conquista de una vida digna, y esto involucra, sin duda alguna, el derribamiento de este sistema capitalista, patriarcal, colonialista, centralista y homolestransfóbico. Nuestra lucha es parte de la lucha de clases; es la comunidad TLGBIQ+ una de las más empobrecidas, vulneradas, desabastecidas, marginadas y violentadas por la estructura de este sistema. La crisis social, política y económica nos golpea sin piedad, así como la criminalización y militarización de nuestros territorios nos expone a mayor peligro y violencia. No podemos ser indolentes frente a las masacres. La presunción de la heterosexualidad hace creer que ninguna de las personas asesinadas son de nuestra comunidad, nosotrxs sabemos que se equivocan y porque conocemos de cerca la indiferencia y desaparición de lxs nuestrxs, no podemos callar frente a la impunidad. La libertad de nuestras vidas solo será cuando nuestros cuerpos y territorios sean libres y podamos así, vivir sin miedo y sin trabajos en situación de esclavitud. La nueva constitución tendrá que dejar de ser heteronormada y de eso nos encargaremos nosotrxs, participando activamente en la historia y en el proceso constituyente”.

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Liz Medrano, feminista comunitaria, lesbiana, coordinadora de Moshikas Diversas, comparte: “Desde Lambayeque, nos encontramos en resistencia. Junto con la comunidad lgtbiq+, Moshikas Diversas, el movimiento feminista, jóvenes diverses, artistas concientes, estamos marchando en un solo bloque, y con gran dolor observamos que además de estar luchando para intentar cambiar este sistema capitalista, colonialista, neoliberal, que pone el capital sobre nuestras vidas, tenemos una disputa en nuestro territorio, ya que viejos dirigentes político partidarios, caudillos pretenden hacer de esta lucha popular un trampolín para poder aprovechar algo, para poder en las supuestas nuevas elecciones encontrar un espacio, un puesto en el Congreso, un trabajo. Nosotres denunciamos este gran problema y cómo se pretende dividir y utilizar la lucha popular. Estos dirigentes han pretendido bajar nuestras banderolas con las consignas del pueblo, y amedrentar a les jóvenes que estamos ahí movilizándonos concientemente desde el día 1, y que no venimos solo de esta lucha. Venimos movilizándonos desde hace muchísimos años, con las dirigencias, los sindicatos, los movimientos colectivos. Estamos disputando para que nos visibilicemos como actores políticos, en pie de lucha. Sabemos que esta lucha tiene que darse tirando abajo al patriarcado. Que ningún seudo compañero machista, patriarcal, va a liderar la lucha del pueblo, que es colectiva, popular, no de partidos políticos oportunistas.”

Frente a la represión, movilización y organización desde abajo

La población llegada a Lima fue recibida por lxs estudiantes y académicos solidarios en la sede de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lxs jóvenes ocuparon la Universidad para este fin, pero fueron desalojados, así como lxs invisibles protagonistas de la marcha, por cientos de efectivos policiales. Continúa Liz Medrano: “Queremos denunciar las detenciones arbitrarias, los allanamientos de locales, el ingreso policial a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en donde diferentes compañeras, compañeros, han sido agredidos, torturados. Se están denunciando tocamientos indebidos, revisión a las partes íntimas de nuestras compañeras, y tampoco teniendo en consideración las medidas necesarias de esterilización para estas revisiones. Estamos atentas y vigilantes para que la justicia acompañe a nuestras compañeras, y sancione a los responsables de torturas, violaciones y asesinatos que se están dando en la masacre de nuestro pueblo peruano.”

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La vida cotidiana de las mujeres, ha sido sacudida por el golpe de estado. Ruth Reyes alerta: “Las mujeres que nos movilizamos, que hacemos acciones en las calles, estamos siendo criminalizadas. Se nos dice que somos terrucas (terroristas), que nos financia el narcotráfico. Esto repercute en nuestra vida cotidiana, porque sabemos que se nos va a perseguir, y por el hecho de que para poder estar en movilización constante tenemos que dejar la casa, los estudios, el trabajo, las acciones independientes que nos ayudan a poder gestionarnos. Las compañeras del norte se dedican a la agricultura, a la soberanía alimentaria. Sabemos que tienen que dejar la chacra, el cultivo, la siembra. Las compañeras jóvenes que están estudiando han tenido que desapegarse del estudio. Pero sabemos que nuestras organizaciones están fortaleciéndose, y que este golpe de estado no nos va a vencer. Vamos rumbo a una Asamblea Constituyente, que nos incluya como mujeres diversas, a lo largo y ancho del Perú”.

Lourdes Contreras, de la Marcha Mundial de Mujeres Macronorte, destaca los procesos de construcción desde abajo que vienen impulsando: “Este contexto de dictadura que vivimos, nos ha hecho ver la fragilidad de nuestras organizaciones. Es por ello que hemos asumido la responsabilidad de visitar pueblo por pueblo, realizar asambleas populares, para impulsar el fortalecimiento de las organizaciones, especialmente de mujeres. Hemos visto conveniente convocar a escuelas de educación popular, pese al contexto de movilización en que nos encontramos, porque esto nos permite garantizar los relevos que se tengan que hacer. Las propuestas de cara a la Constituyente tienen que ir discutiéndose desde las bases, desde los distintos territorios, desde ahora”.

Tibios pronunciamientos en la CELAC

¿Cuál es la distancia entre la vida de los pueblos, y las reuniones de los presidentes? Si bien en la reunión de la CELAC realizada el 24 de enero en Buenos Aires hubo algunas condenas al golpe de estado y a la represión en Perú, realizadas por Xiomara Castro, presidenta de Honduras, Gabriel Boric, de Chile, Gustavo Petro de Colombia, y un mensaje enviado desde México por parte de Manuel López Obrador, el tono general del Encuentro y de la Declaración Final de Buenos Aires, fueron tibias ante esta realidad desgarradora. Si bien está claro que los presidentes autonombrados como progresistas tenían como agenda principal la propia existencia de la CELAC, amenazada por los gobiernos de derecha, ellos y ellas mismas vivieron golpes de estado parlamentarios, prisiones, que llevaron a fuertes retrocesos y al dolor de sus pueblos.

Las movilizaciones frente al Hotel Sheraton donde se reunían, realizadas por organizaciones populares, movimientos sociales, partidos de izquierda, tendían su solidaridad activa al pueblo peruano. Pero no fue suficiente para que la CELAC se pronunciara condenando a la dictadura peruana, que en esos mismos momentos seguía persiguiendo y asesinando. Será necesario entonces fortalecer el camino que vienen haciendo las colectivas feministas, los movimientos de derechos humanos, las organizaciones populares, los partidos de izquierda: fortalecer la diplomacia de las, los, les de abajo, para acuerpar a quienes resisten, para realizar pedagogía feminista y popular en las calles, en los barrios, en las comunas rurales, en las plazas. Rehacer el imaginario colectivo ancestral, la identidad, en la lucha antirracista y antipatriarcal, en la cosmovisión diversa de los pueblos, que sin cálculos oportunistas defienden la vida, con la propia vida. 

Fuente: Página 12

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