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A nueve años del falso “suicidio” de Noa Suárez, cuatro policías fueron condenados por el crimen

Terminó el juicio contra la patota de la Bonaerense que asesinó al joven de 20 años en diciembre de 2014 en una comisaría de Quequén. La lucha de la familia junto a organizaciones solidarias demostró que se pueden vencer las maniobras y dilaciones del Estado. La sentencia declaró culpables a tres policías por torturar hasta la muerte, a una cuarta la condenó por cómplice y ordenó investigar a los jerarcas de la Comisaría Segunda.

Este martes terminó el juicio contra la patota de la Policía Bonaerense que el 6 de diciembre de 2014 asesinó en una comisaría de Quequén (Necochea) a Michel “Noa” Suárez. La lucha de la familia del joven de 20 años, junto a organizaciones solidarias, demostró que se pueden vencer las maniobras y dilaciones del Estado. Tras nueve años de impunidad, un Tribunal declaró culpables a tres policías por torturarlo hasta la muerte y a una cuarta la condenó por cómplice. Además ordenó investigar a los jerarcas de la Comisaría Segunda.

La sentencia

El juicio había arrancado el lunes 23 de octubre en los Tribunales de Necochea. Se trata de un proceso que venía siendo postergado desde 2017 (acá todos los detalles). Finalmente este martes al mediodía los jueces Luciana Irigoyen Testa, Aldo Rau y Carlos Herrera dictaron sentencia contra los policías Héctor Allamanla, Fernando Pérez Zenatti, Matías Larrea y Yanina Mohana por la muerte del joven.

“Luego de haber escuchado todo el juicio oral este tribunal ha pasado a deliberar y, por unanimidad, ha entendido probada la postura de las partes acusadoras”, dijo la jueza Irigoyen Testa al comenzar la lectura de la sentencia. Continuó diciendo que lograron determinar que Allamanla, Larrea y Pérez Zenatti son “coautores penalmente responsables del delito de torturas seguidas de muerte de Michel Alberto Suárez”. En tanto que a Mohana la consideran culpable de “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Los jueces ordenaron la inmediata detención de los tres primeros y su traslado a una cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense. Este hecho dará por finalizada casi una década de impunidad, en la que los uniformados siguieron en funciones y al “servicio” de todos los gobiernos que pasaron, desde Daniel Scioli hasta Axel Kicillof pasando por María Eugenia Vidal.

A su vez los jueces citaron a una próxima “audiencia de cesura”, en la que las partes podrán proponer agravantes y atenuantes para la aplicación de las condenas. Y por último ordenaron girar “al agente fiscal que corresponda” el contenido de esta sentencia para que se investiguen las conductas de otros tres uniformados: Germán Herold, quien esa noche era el jefe de turno en la comisaría, y los máximos responsables de la sede policial, el comisario Guillermo Farías y el subcomisario Gastón Elías.

Luego de la audiencia de cesura, el Tribunal fijará fecha para dar los fundamentos de la sentencia, donde se conocerán finalmente las penas aplicadas a cada condenado. Se supone que, al darles la razón tanto a la Fiscalía como a la querella, a los tres asesinos les cabría la reclusión perpetua y a la oficial Mohana una pena que podría ser excarcelable.

Héctor Allamanla, Fernando Pérez Zenatti y Yanina Mohana | Captura de Youtube

Al escuchar la sentencia en las afueras de los Tribunales, en la esquina de las calles 6 y 87 de Necochea, se desató un grito de emoción por parte de familiares, amigos y organizaciones solidarias. Un grito que también expresó la confirmación del valor de una lucha tan larga como difícil.

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“Es increíble que se haya logrado esto, no sé cómo agradecerles a todas las organizaciones y la gente”, dijo a la salida del juicio Iván Franqui, sobrino de Noa y quien encabezó la querella particular. Aseguró que éste es un gran paso para seguir luchando para que se enjuicie a los tres policías que faltan y “por otros casos más, porque de lo que se trata es de organizarse y luchar”.

Para Rosario Fernández, abogada de la familia y miembro de La Gremial, se trató de una sentencia que debería terminar en condenas de reclusión perpetua. “Posiblemente las defensas quieran revertir las condenas y también pedirán prisiones domiciliarias, pero allí estaremos para lograr que cumplan las condenas como cualquier mortal”, dijo ante la consulta de los medios.

Se recomienda ver la cobertura de esta jornada que hicieron los medios amigos Pulso NoticiasTramas y La Retaguardia.

El crimen, la mentira y el juicio

La familia nunca dudó de que Noa haya sido torturado hasta su muerte. Con esa convicción lucharon estos años. Quien estuvo al frente es Iván, el sobrino de Suárez, quien hoy tiene 22 años y tenía 13 años cuando ocurrió el crimen de su tío. Junto a él están Naara, Maite y Alma, también sobrinas de Noa. Susana Monje, la madre, falleció sin haber visto a los verdugos de su hijo presos. Igual que Sergio, el hermano, y Fabián, el tío.

Desde hace décadas la Bonaerense (como todas las policías del país), mata jóvenes e intenta hacer pasar esos crímenes como “suicidios” o “accidentes”. En el caso de Suárez, a horas de haberlo detenido los policías llevaron su cuerpo (aún esposado) al Hospital Irurzun y llamaron a la familia para informarle que Noa se había “ahorcado” con los cordones de sus zapatillas y de su malla.

La familia siempre negó la versión oficial y luchó para que la verdad saliera a la luz. Desde adolescente Noa era “verdugueado” y hostigado por la Policía, algo que parece ser un estigma de la juventud de las barriadas populares. “Estaba bajo amenaza constante”, dicen sus seres queridos. Vale recordar que en esos años la provincia estaba gobernada por el peronista Daniel Scioli y la Bonaerense estaba conducida por Alejandro “Sheriff” Granados, ambos garantes (junto a jueces y fiscales) de la mano dura y la impunidad.

Puerta de los Tribunales de Necochea | Foto Noticias de Necochea

Con su hipótesis basada en pruebas y testimonios, la familia llegó al juicio buscando que a los policías se los condenara a prisión perpetua. Por su parte, la Fiscalía llegó abonando la hipótesis de que se trató de un “homicidio culposo”, ya que supuestamente los uniformados sólo “incumplieron su deber” de quitarle preventivamente los cordones al detenido; era un aval a la versión original dada por la fuerza represiva.

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Durante el juicio fue fundamental el testimonio de Virginia Créimer, médica forense que actuó como perita de parte de la familia Suárez. De dilatada trayectoria interviniendo en causas penales por desapariciones y muertes de personas a manos de agente del Estado, Créimer explicó cómo en el caso de Noa no se aplicó ningún tipo de protocolo tratándose una muerte en contexto de encierro. Y a su vez determinó, de acuerdo a su análisis profesional, que el joven fue golpeado, torturado y muerto a consecuencia de esos castigos.

Como suele pasar cuando no hay peritos que representan a las familias de las víctimas, en la primera autopsia no se habló de golpes ni lesiones. Recién cuando intervino Créimer se pudo determinar que en el cuerpo había heridas que fueron ocasionadas antes de la muerte.

Finalizadas las siete audiencias de debate, el fiscal del juicio Horacio Sirimarco decidió cambiar las calificaciones con las que había llegado al juicio. La evidencia de los hechos pudo más que sus especulaciones. Por eso terminó pidiendo prisión perpetua para Pérez Zenatti, Larrea y Allamanla, al considerarlos culpables de “torturas seguidas de muerte” en concurso real con “homicidio culposo”. Para la cuarta imputada, Mohana, solicitó tres años de prisión sólo por “homicidio culposo”.

Sirimarco pidió al Tribunal que impute a otros policías, planteando la apertura de un nuevo expediente. A Germán Herold, quien esa noche era el jefe de turno en la comisaría, lo acusa de “falso testimonio” y también lo alcanzaría la imputación por “tortura seguida de muerte”. Al comisario Guillermo Farías y al subcomisario Gastón Elías pidió que se los investigue como encubridores.

Por parte de las defensas, lógicamente, se solicitó la absolución de sus clientes, argumentando lo que los policías y sus protectores políticos dijeron desde un principio respecto al “suicidio” de Noa con sus cordones.

Foto Colectivo Justicia por Noa Suárez

Organizarse y marchar

La lucha de la familia de Noa fue muy dura y ya lleva casi una década. Las muertes tempranas de su madre Susana, de su hermano Sergio y de su tío Fabián se explican, si no totalmente, en gran parte por ese desgaste emocional y físico. La tenacidad de los más jóvenes, sus sobrinos, heredó la responsabilidad de no bajar los brazos. Este martes recibieron algo de recompensa por tantos años de perseverancia.

Claramente Iván, Naara, Maite y Alma no estuvieron solos. A principios de este año, sabiendo que el juicio iba a ser un episodio muy importante de esta lucha, diferentes organizaciones conformaron el Colectivo Justicia por Noa Suárez. Fue en marzo, a propuesta de militantes del Frente Popular Darío Santillán Corriente Plurinacional. La idea era visibilizar el caso, darle voz a la familia y replicar al máximo el pedido de justicia. Hicieron diversas actividades en Necochea y otras partes del país junto a la CTA Autónoma, la Marcha Nacional Contra el Gatillo Fácil, la Corriente Antirrepresiva, partidos de izquierda y organizaciones sociales.

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El Colectivo organizó las concentraciones en la esquina de 6 y 87, en las afueras de los Tribunales, para que la familia de Noa estuviera siempre acompañada. En esas instancias estuvieron, algunos presentes y otros con mensajes a distancia, familiares de Luciano Arruga, de Darío Santillán, de Robinson Gatica, de Brandon Romero, de Alejandro Olmos, de Nahuel Lagos, de Natalia Melman, de Omar Cigarán, entre otros. También participaron colectivos artísticos comprometidos con la lucha antirrepresiva y la defensa de los derechos humanos.

Foto Colectivo contra el Gatillo Fácil

Organizarse y marchar. Dos verbos que este martes se repitieron en boca de quienes lograron torcerle el brazo a la impunidad fomentada por el Estado. Un Estado cuyos agentes mataron en 2014 a un joven de 20 años que había sido detenido por, supuestamente, tirar una piedra contra la sede del partido FE del fallecido Momo Venegas y terminó muerto en una celda, torturado. Un Estado lleva décadas gastando plata y tiempo en encubrir criminales de uniforme a cambio de que esos mismos criminales sirvan obedientemente a sus políticas de control social de la población, represión y criminalización de la pobreza y la protesta.

Organizarse y marchar. Por Noa y por todos los pibes. Ahora y siempre.

Hasta pronto. Cuidate de la gorra. Y avisá si te enterás de algún nuevo capítulo del rati horror show. No seas botone.

Postdata 1- El domingo Javier Milei le propinó una aplastante paliza electoral al peronismo encabezado por Sergio Massa. Acompañado por Victoria Villarruel, desde el 10 de diciembre ocupará la Casa Rosada un tándem negacionista del genocidio en Argentina, promotor de más mano dura policial y alineado con las políticas represivas diseñadas en Nueva York y otras capitales imperialistas. ¿Organizarse y marchar dijimos? Bueno, será cuestión de redoblar los esfuerzos y esperar que se sumen muchas y muchos que llevan años hablando de derechos humanos pero decidieron desmovilizarse frente a las represiones de gobiernos “amigos”.

Postdata 2- Este newsletter trata de crímenes y violencia. Imposible dejar de seguir denunciando el genocidio en Medio Oriente a manos del Estado de Israel que busca arrasar étnica y geográficamente con Palestina.

Postdata 3- El sábado se cumplieron dos años de otro crimen dentro de una comisaría. El 18 de noviembre de 2021 Alejandro Martínez, de 35 años, murió a causa de los maltratos propinados por la Policía Bonaerense de San Clemente del Tuyú. La fuerza represiva y el propio ministro de Seguridad Sergio Berni le mintieron a la familia, llegando a afirmar que Martínez murió por “autolesiones” y hasta acusando a la víctima de adicto y ladrón. Además de su vida, la Policía le habría quitado a Martínez $ 300 mil que llevaba consigo. Hace un año se espera que el Poder Judicial le ponga fecha al juicio contra nueve uniformados acusados del homicidio. Todos los detalles los conté en otra nota, que podés leer acá.

Fuente: Newsletter Antipoliciales, crimen y violencia con una mirada de otra clase. / La Izquierda Diario

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