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Gerardo Werthein: un amigo de Daniel Scioli será el nuevo embajador de Milei en EEUU

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El poderoso empresario organizó la gira del libertariano por Estados Unidos. Conocé la trayectoria de los Werthein, desde el apoyo a Martínez de Hoz a la amistad con Scioli y el apoyo al gobierno de Cristina Kirchner. Sus relaciones con Estados Unidos e Israel. Un ejemplo de los empresarios que viven de la “teta del Estado”, gobierne quien gobierne.

El nombre de Gerardo Werthein está casi puesto en la Embajada de Argentina en Estados Unidos. El “empresario exitoso”, como lo citan los medios, organizó la gira de Javier Milei por Estados Unidos. Consiguió el lujoso avión que llevó la comitiva de LLA y también al embajador Marc Stanley. Cristina Kirchner amenaza rechazar su pliego como embajador. Pero dejemos los titulares rimbombantes de lado y conozcamos la verdadera historia de uno de los nuevos y poderosos integrantes del nuevo gobierno.

Medalla de oro en negocios con los gobiernos de turno

Gerardo Werthein siempre quiso que el camino de su fama llegue por sus logros en el mundo del deporte y los negocios, no de la política. Al menos hasta ahora. Pero la realidad es que sus empresas siempre dependieron de sus relaciones con los gobiernos de turno.

Más abajo contamos la turbia trayectoria de su familia. Pero Gerardo tiene sus propios méritos. En 2009 se convirtió en presidente del Comité Olímpico Argentino. Su amistad con Daniel Scioli fue clave para ese “prestigioso” cargo. Mientras hablaba del “deporte amateur”, dedicaba sus días a dirigir algunas empresas de la familia. Entre ellas la Telecom privatizada. Néstor Kirchner no quería reestatizar el servicio, sino que las multinacionales repartan el negocio con la “burguesía nacional”. Los Werthein fueron durante años aliados del gobierno en la rosca con Telecom Italia y Magnetto (Clarín). Como gesto, Gerardo trajo a Bill Clinton a sacarse una foto con Néstor y Cristina, para “deschavizar” un poco la imagen del gobierno.

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Al final “los W” arreglaron con los “tanos”. Pero no quedaron rencores. Ni siquiera cuando Gerardo financió, junto a Techint, la campaña de Daniel Scioli para competir en las elecciones de 2011. Gerardo conseguía la plata y el que operaba era Alberto Fernández. Las cosas de la vida.

El flamante embajador puso a C5N, el medio que compartía con Daniel Hadad, al servicio de las candidaturas de Frente Para la Victoria. En su propio canal dijo que “la mejor candidata es Cristina Kirchner porque es quien está llevando las riendas del país y lo está haciendo muy bien” (21/3/2011).

Con la tranquilidad de una buena relación con el peronismo, “Los Werthein” siguieron creciendo en sus negocios: telecomunicaciones (Telecom, DirectTV, TyC), energía (Vista Oil & Gas), alimentos, constructoras, salud, seguros (Experta) y ganadería. Pero también buscó ganar prestigio con sus “desinteresadas” gestiones olímpicas. En 2013 “logró” que Buenos Aires sea nombrada sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018.

En 2015 Gerardo fue por la revancha. Apoyó la campaña de su amigo Scioli para las presidenciales de ese año. En la última semana de campaña organizó un acto con varios deportistas olímpicos para que el candidato del FDT se muestre. Dicen que Macri nunca le perdonó esa foto. Pero el malestar no les impidió seguir haciendo negocios en ese gobierno también.

Para entender cómo, a pesar de esos chispazos, Gerardo y su familia siempre se mantuvieron cerca del poder, hay que remontarse un poco más atrás.

Breve historia de una familia con mucha ambición

“¿Cómo te va Julio? –saludó cariñosamente Cristina a Werthein, del grupo Telecom, en un atolladero de trajes italianos que la rodearon apenas concluyó su alocución”. Así relata el diario Página 12 el encuentro que tuvieron el 8 de agosto de 2007 la entonces candidata a presidenta y la crema del empresariado del país. “´Si hace lo que propone vamos a ser todos felices´, piropeó Julio Werthein a la candidata Cristina Fernández”.

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Para entender semejante amabilidad hay que saber quién era Julio Werthein, padre de Gerardo y padrino de la familia, fallecido en 2013.

Una anécdota lo pinta bastante. “Debo señalar con énfasis la misión que, a pedido del entonces Ministro de Economía José Martínez de Hoz, cumplimos en EE.UU. Debíamos resaltar el cambio producido en el país después del golpe de Estado…cooperando con Martínez de Hoz en propagar nuestro optimismo”. Las palabras pertenecen al libro de “memorias” de Don Julio, padre de Gerardo, Leo y Adrián. El “padrino” de la familia. Los Werthein, como parte de la Asociación de Bancos y a la Bolsa de Comercio, apoyaron la gestión de Videla-Martínez de Hoz. Cereales, carnes y finanzas, la política económica de la dictadura parecía hecha para ‘los W’.

Como gentileza por los favores recibidos, dos de las empresas familias, el Banco Mercantil e IVA Textil Lanera, fueron favorecidas con la estatización de la deuda privada de Domingo Cavallo (1982). Estamos hablando de cientos de millones de dólares.

Luego tuvieron una excelente relación con gobiernos peronistas como el de Carlos Menem. En los 90 se quedaron con La Caja de Ahorro y Seguros, que les permitía recaudar y manejar millones de pesos. No todo fue tan “legal”. Quedaron involucrados en causas de lavado de dinero con Raúl Moneta. Exterbanca -el banco offshore de la familia- fue por donde pasó buena parte del dinero de los envíos ilegales de armas a Croacia y Ecuador. Con el Banco Mercantil terminó siendo parte del escándalo del “corralito”. Unos parásitos bastante “audaces”.

Ni patria ni partido

Podemos decir que el viaje de Milei y Gerardo, más allá de las diferencias del tipo de gobierno, muestran que el afán de los Werthein por fomentar los negocios (léase saqueo) de Estados Unidos con Argentina vienen desde hace décadas. También con Israel. Los patriarcas de la familia fueron jefes del Banco Israelita del Río de la Plata y dirigentes de la DAIA. Quizás por eso la gira norteamericana de la derecha tuvo una importante visita al lobby sionista.

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Hoy Gerardo podrá compartir el “cuerpo diplomático” con su amigo Daniel.

Está claro. Todos los gobiernos los vendieron como parte de ‘la nueva burguesía nacional’. Pero no son nuevos ni nacionales. ‘Los W’ no tienen patria a la hora de hacer negocios. La única que reconocen como propia es la patria financiera, la patria contratista, la patria sojera. Don Julio presidió el Consejo de Relaciones con EE.UU, la Cámara de Comercio Argentino-Israelí y la Cámara de la Producción Argentino-China. Con el imperialismo yanqui, el lobby sionista o la burocracia restauracionista, sólo se trata de hacer ‘buenos negocios’.

Lo mismo podemos decir de la política. Con el peronismo, el macrismo o los liberfachos, los Werthein son el símbolo de los empresarios parásitos que se enriquecen a costa del saqueo del país y el empobrecimiento popular. Por eso sorprende que algunos medios “progres” se acuerden solo una parte de la historia del nuevo embajador.

Hay que preparar la resistencia contra Milei y sus socios.

Fuente: la izquierda diario

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