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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Todos juntos en tiempos de tormenta

 “Ya tenemos encima la tormenta. La misma de la que advertimos hace casi 10 años. Lo primero que vemos es que la destrucción viene más rápido. Lo que pensamos que pasaría dentro de 10 años, ya está aquí” ( Moisés, comandante del EZLN)[1].

No fue una total sorpresa, veíamos venir la tormenta. En nuestro interior veíamos un Estado fallido. No sabíamos la magnitud de la ruptura, pero la intuíamos. Los 40 años de la democracia de la derrota (Horowizt)[2] nos lo venían anunciando. El régimen democrático, sostén privilegiado del sistema capitalista, está en crisis. Ni partidos centenarios ni coaliciones oportunistas acostumbradas a la alternancia lo pudieron sostener. Y la decepción generalizada la aprovechó un liberalismo decimonónico, radical, que pone el acento en la libertad individual y en la propiedad, “…cuyas instituciones fundamentales son la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la libre competencia…”, como dijera el presidente electo Javier Milei citando a su mentor Alberto Benegas Lynch hijo.

Las raíces ideológicas y teóricas son las generaciones del ´37 y del ´80. Las que forjaron el país agroexportador de unos pocos, con el robo, la expropiación de tierras y el exterminio de decenas de miles y la explotación de millones. Ese es el modelo libertario, la del 1% disfrutando de las riquezas del país y la exclusión del otro 99%.

El otro modelo que va a rescatar Milei del basurero de la Historia, es el del individualismo y el sálvese quien pueda de los noventa menemistas.

“Caputazo”: el plan motosierra de Milei

Las medidas anunciadas, aunque esperadas, son un nuevo golpe para una población ya devastada. Un Hiperajuste del 5,2% del PBI, que provocará un salto inflacionario sobre la inflación, una recesión severa, un daño grave a las capas más pobres de la población y una degradación de la calidad de vida del conjunto de la sociedad.

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 Nos imponen cruzar un río con la promesa que del otro lado está el paraíso perdido. No sabemos cuan profundo es, a cuántos metros está la otra orilla, cuantos se ahogarán en el camino ni si existe de verdad el cofre de oro al pie del arco iris. Perdidos en innumerables análisis de porcentajes, nunca aparecen las víctimas que hay que sacrificar para que triunfe este modelo.

Un sector de la sociedad, el que se expresó electoralmente, por ahora apoya estas políticas de ajuste radical. La primera pregunta que nos hacemos es, ¿Hasta cuándo las van a apoyar? La segunda ¿Cómo resistimos esto, con la más amplia unidad de acción para poder derrotarlas?

Quedate en casa

Ya en el siglo XIX, en el mundo aparecen las asociaciones voluntarias de los trabajadores como espacios de resistencia, formación, tanto defensiva como ofensiva. La organización, fue la forma que se encontró para enfrentar al individualismo que lo fragmenta todo, tanto la vida material como la propia subjetividad. Por eso hubo organización, mística y alternativa. Por eso hubieron luchas y revoluciones a lo largo de todo el siglo XX. Pero el Capital neoliberal triunfante lo descalabró todo y puso a la clase que vive de su trabajo a la defensiva.

Hay un tiempo lógico de duelo generalizado. El golpe es grande y hay que digerirlo. Ante la falta de alternativa anticapitalista y la persistencia de respuestas perimidas y fracasadas – nunca aggiornadas a los cambios estructurales del capitalismo y de la clase explotada realmente existente – la respuesta es la desorganización y la fragmentación. También, una especie de procastinación social, nos lleva a desechar o retrasar para un futuro impreciso la construcción de espacios para pensar y transformar lo que está mal. ¿Para qué sacrificar parte del tiempo libre, del descanso, del ocio si no hay una alternativa que lo justifique? Cuando Milei dice: “No hay alternativa al ajuste”, pone el dedo en la herida.

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Todos vemos que cuesta un montón pelearle la atención a las redes y a la virtualidad. Cuesta juntarse, cuesta leer libros y textos largos. El poder de los reels, los memes y los videos de gatitos, es inigualable, al estar potenciado por los celulares que podemos ver en el living de nuestras casas. Nosotros y el celular, que nos devuelve, gracias a los algoritmos, lo que queremos ver y más nos gusta. Individualismo potenciado, satisfacción superficial garantizada.

Cada vez son más los que prefieren el camino individual de la auto ayuda, o el “Quedate en casa” en tiempos de Implosión (Barttolotta-Gago)[3], es decir, en tiempos de un estallido que está sucediendo, pero para adentro. Una situación de cansancio permanente, como si tuviéramos un ancla, que nos sujeta al sillón de nuestras casas después de horas y horas de pelearle a la vida para sobrevivir.

La organización, única salida ante el desbande

El triunfo de la ultraderecha apoyada por lo más rancio de “la casta”, con el apoyo popular de millones de votos que recorren en forma transversal a toda la sociedad, preocupa y atemoriza. No es para menos, Milei promete motosierra y palos para los que resistan y protesten. Las tendencias reivindicatorias del terrorismo de Estado en el seno de LLA, potencia este temor.

No hay forma de resistir ni defenderse de los ataques de la clase dominante individualmente. El poder nos quiere, divididos, aislados, fragmentados. La mala noticia es que no hay islas o burbujas a donde no llegue ese ataque. El ajuste siempre derrama y lo contamina todo.

No podemos empezar de cero. Tenemos respuestas a viejos problemas que se arrastran secularmente y se mantienen, pero surgieron nuevos, que nos interpelan, sobre los que debemos pensar y reflexionar. Debemos tomarnos un tiempo para pensar en forma colectiva y buscar una nueva praxis, para ampliar nuestra caja de herramientas, sin tirar por la borda la totalidad de nuestro basamento epistemológico.

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En definitiva, el sistema capitalista sigue vivito y coleando, profundizando la barbarie y hundiéndonos cada vez más en una crisis civilizatoria. La necesidad es superarlo, pero para eso necesitamos hacerlo en forma colectiva. Contra el individualismo, pensar y actuar en forma colectiva.

No hay salvadores mesiánicos ni vanguardias que puedan sustituir lo que debemos hacer entre todos y todas. Tenemos que crear esos espacios colectivos si no existen, mantener y fortalecer los que están, poniendo el cuerpo y la cabeza. Para que no sea una huida hacia adelante de despechados que vienen de sufrir una derrota electoral y cultural, sino para pensar como nos fortalecemos para resistir la tormenta que ya llegó. Desde lo más humano de nuestras relaciones sociales y políticas. Esta, aunque parezca mínima es la tarea del momento.


[1] [1] https://elpais.com/mexico/2023-11-06/el-ezln-anuncia-la-desaparicion-de-su-estructura-civil-las-ciudades-de-chiapas-estan-en-caos.html

[2] El kirchnerismo desarmado, Alejandro Horowizt. Editorial Ariel, 2023

[3] Implosión, Barttolotta-Gago. Editorial Tinta Limón, 2023

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