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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Argentina:  Milei mueve las primeras fichas, ahora le toca a la izquierda y el movimiento social contrarrestar la ofensiva neoliberal

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  1. Un triunfo que no salió de la chistera del mago

En enero de 2023, por razones familiares visité Buenos Aires y aproveché de conversar con veinticinco cuadros y analistas políticos del peronismo, el partido comunista y los trotskismos, tanto del FIT como fuera de él; posteriormente amplié mi consulta vía telefónica a 52 voces destacadas. Mi sorpresa fue que todes coincidían en señalar la imposibilidad que ganara Milei por la carencia de una estructura partidaria nacional que le acompañara, su discurso contra la agenda social y lo veían como algo folklórico.

La lectura que hacíamos “desde afuera” mostraba otra cosa, pero cuando intentábamos argumentar, siempre nos decían que no éramos argentinos y no entendíamos la dinámica cultural electoral del país. No nos quedaba otra que creer en las voces plurales que desde distintos lugares de enunciación ideológica anunciaban la derrota del llamado anarco capitalismo, pero continuamos haciendo seguimiento a la evolución.

A finales de julio y comienzos de agosto retomamos la consulta a los mismos cuadros y analistas políticos y el mejor resultado proyectado por ellos ubicaba a Milei entre 10 y 15% de intención el voto. Vinieron las elecciones de la PASO el 13 de agosto y contra todos los pronósticos ocurrió la primera sorpresa, Milei obtuvo el 29,86 de los votos superando a Juntos por el Cambio (Patricia Bullrich) con 28% y Unidos por la Patria (Sergio Massa) con 27,28. La izquierda radical trotskista liderada por Myriam Bregman (Frente de Izquierda y de los Trabajadores – Unidad – FIT-U /PTS) obtuvo 2,61% del voto, mientras Juan Schiaretti de Hacemos por Nuestro País alcanzó 3,71 de las preferencias. Volvimos a consultar a las 52 personas y todas sostenían que el resultado no se sostendría en la primera vuelta; solo les integrantes el FIT-U consultados comenzaban a ver a Milei como un problema, pero terminaban apostando a que las maquinarias partidarias lo molerían. Los peronistas y comunistas, aliados al peronismo, veían en Milei el efecto espuma de cerveza que se iba a desvanecer cuando se intensificara la campaña.

Vino la elección del 22 de octubre y un día antes volvimos a hacer la consulta. Solo dos (2) de los consultados pensaba que Milei quedaría de segundo, uno que perdería en la segunda vuelta y el otro que existía posibilidad que fuera gobierno, mientras 50 pensaban que no alcanzaría los votos necesarios para pasar a la segunda vuelta. Los resultados fueron sorpresa para la mayoría. 

Más allá de muchos pronósticos Milei quedó de segundo. Días después de la elección de octubre y antes de la segunda vuelta en noviembre, volvimos a conversar con los analistas y militantes con quienes habíamos iniciado las consultas, 31 quienes se movían entre una victoria del oficialismo a partir de recomponer alianzas, mientras 19 opinaban que las elecciones eran de “pronóstico reservado” o “resultado muy peleado por unos o dos puntos para cualquiera de los dos” y, solo 2 veían ganador a Milei, pero por muy pocos puntos. Un caso extremo fue el de Atilio Borón, quien apostó su biblioteca, obra producida y títulos académicos a que Milei perdía y por amplio margen. Pero, contra estos pronósticos gano Milei y por amplio margen, superior a los 10 puntos.

Lo que quiero destacar son las dificultades que tienen muchos cuadros de las izquierdas para comprender la dinámica electoral actual, por varios factores. Primero, analizan las posibilidades electorales en términos clásicos, es decir desde la lógica de aparato partidario, sin valorar adecuadamente el impacto de la meta política, de la política digital en la construcción de liderazgos basados en el análisis de metadatos centrados en perfiles individuales y grupales.  Segundo, sub valoraron el hartazgo social contra los modelos de políticas neoliberales encubiertas con narrativas progresistas y sobrevaloraron el temor a la llegada de la derecha, cuando en momentos de desespero social cualquier salida a una situación que parece irremediable es válida más allá de las premisas ideológicas. Tercero, existe la tendencia a analizar los “casos Milei” como coyunturas nacionales y hace falta un debate más amplio y profundo para entender que estamos ante un cambio estructural en la dominación capitalista, en la cual la democracia liberal burguesa pareciera comenzar a ser sustituida por modelos de síntesis autoritarias con elección. Cuarto, se privilegian las emociones sobre el análisis frío y racional que debe privar en la política.

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Esto cobra especial relevancia en la forma de abordar la oposición y las resistencias organizadas contra el gobierno ultra neoliberal de Milei. Comienzan a escucharse vaticinios sobre la duración del gobierno de Milei que son más una recopilación de emociones que de análisis fundamentados y que pueden trasladar la derrota electoral en una derrota en el campo de la lucha social, de la lucha de clases.    

  • Los problemas de recambio en el peronismo

El Peronismo es un partido policlasista que contiene corrientes a lo interno, con una importante inserción en la clase trabajadora y sectores populares; muchos de sus militantes y cuadros medios se auto definen como izquierda peronista, algunos de cuyas figuras más visibles las podemos reconocer en la gestión gubernamental de la Provincia de Buenos Aires. Si bien su dirección política más reciente se ha inscrito en la ola progresista y construido un programa de conciliación de clases que llegó a su extremo con el gobierno de Fernández-Massa, que pagó la deuda externa heredada, aplicó el programa de ajuste estructural del FMI y terminó con una inflación de tres dígitos, también es cierto que en circunstancias adversas como las actuales el Peronismo cierra filas y reordena sus fuerzas.

El peronismo construyó por décadas un andamiaje de articulación clientelar y orgánica con una franja importante del movimiento social que le permite contar con un tejido social en todo el territorio. El sentimiento nacional popular peronista se ha convertido en la ideología hegemónica en amplios sectores de la clase trabajadora y los explotados, haciendo del Peronismo una fuerza política difícil de demoler y con la mayor capacidad de reacción de masas a una reestructuración integral del Estado argentino que se pretende poner en marcha.

Pero el Peronismo es también un enorme saco de gatos, con tendencias a lo interno que han sido gobernadas en los últimos tiempos por la fracción mayor, el kirchnerismo, con un estilo peculiar de liderazgo que puede ser considerada una mutación parcial del movimiento peronista o una evolución (o involución) hacia un modelo absolutamente socialdemócrata caribeño.

La reconfiguración del Peronismo para volver a su lugar de enunciación obrero popular o la cristalización del modelo kirchnerista de pactos super estructurales, serán determinantes para la construcción de las correlaciones de fuerzas en las primeras semanas y meses de la oposición popular al gobierno de Milei.

  • La mejor campaña comunicacional versus la economía del voto

Visto desde afuera, las mejores campañas electorales las realizaron los Equipo de Milei y en la acera del frente el FIT-U; el trabajo realizado por la candidata Myriam Bregman, en términos de denuncia y colocar planteamientos alternativos, fue sin duda la mejor, desde la perspectiva del mundo del trabajo. Las otras candidaturas eran más de lo mismo, un apostar por mantener el status quo en una situación en la cual el común de la población quería no solo un cambio, sino un cambio radical.  

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Sin embargo, ante el inminente crecimiento de la candidatura de Milei, quienes no estaban con el Peronismo, pero tampoco querían a Milei, decidieron con criterios de economía del voto, otorgárselo a quien más tenía posibilidades electorales de derrotarlo.  Por ello, es innegable que el impacto de la campaña del FIT-U va mucho más allá de lo que se expresó en términos de votos, lo cual abre la posibilidad de un crecimiento de la izquierda en el corto plazo, siempre y cuando supere el sectarismo y la idea auto proclamadora de vanguardia.

No obstante, el FIT-U encaró de manera diversa la segunda vuelta electoral, lo cual tiene el riesgo de desdibujar su referencia como polo alternativo. Una estrategia unificada, a favor del voto útil a Massa, le habría canjeado simpatías en un universo más amplio, algo necesario para la pelea por venir, e incluso una posición unificada llamando a no votar apostando al colapso del peronismo y el crecimiento del Frente les habría mantenido una identidad más nítida. Además, la negación del voto a Massa en segunda vuelta, pareciera expresar la subestimación sobre el peligro estructural de la llegada de la ultraderecha al gobierno de Argentina.

Esta misma situación se prolonga con el llamado del Polo Obrero a la movilización del 20 de diciembre, que pudo ser construida de manera más amplia. En defensa del llamado a movilizarse el 20 de diciembre diríamos que el PO se convierte en el factor que toma la iniciativa para enfrentar en las calles al gobierno de Milei, en contra, está el riesgo de que esta movilización sea usada para demostrar el poder del Estado y “espantar” por un breve tiempo la protesta social. Tendremos que seguir en detalle la evolución de esta iniciativa, en tres aspectos: a) estrategia mediática, b) capacidad de aglutinar por abajo las resistencias, c) inteligencia para superar las provocaciones y medidas represivas el gobierno.

  • Primera semana del gobierno de Milei: apertura de arfiles y caballos

Quien subestime a Milei está comento un grave error político. Más allá de su estrambótica puesta en escena, es una operación del gran capital para poner en marcha una reestructuración del Estado argentino, al estilo de Pinochet y la Thatcher, sin precedentes en el siglo XX. Las primeras medidas muestran que es un plan super elaborado.

Primero, aprovecharán los tres primeros meses de gobierno para intentar pasar los más duro del ajuste y la reestructuración, aprovechando la ola de simpatías y antes de que comience el desencanto.

Segundo, el objetivo político pareciera ser demoler al peronismo y contener a la izquierda, especialmente a las izquierdas trotskistas, para construir una hegemonía de derechas que hasta ahora la burguesía argentina no había alcanzado. Por un lado, comienza a desmontar públicamente privilegios del sector dominante del peronismo, haciéndolos públicos, para entrar seguramente a posterior en una judicialización de cuadros medios y liderazgo social peronista. El peronismo apuesta a generar una negociación en la super estructura, a ser una oposición necesaria en el parlamento. algo que necesariamente pasará por ofrecer contención, pero pareciera que la táctica de los ¨libertarios” es demoler o debilitar al máximo al Peronismo en esta fase. Por otro lado, todo indica que el gobierno de Milei procura evitar que la izquierda cree un frente amplio de resistencia, más allá de sus fronteras y propiciar que se concentre en la táctica de crecimiento de la vanguardia, para estigmatizarlos como conflictivos y contrarios a los intereses de las mayorías; el acumulado de experiencias de las izquierdas, especialmente las trotskistas que son mayoritarias en Argentina, deben ser usado a fondo para evitar estos escenarios.  

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Tercero, Milei ha cumplido con su oferta electoral de comenzar a reducir el tamaño del Estado, intentando consolidar credibilidad y confianza para lo que hace en el terreno económico. El programa de ajuste económico (devaluación de la moneda, cargas impositivas, reconducción de presupuesto de la nación, plan de impuestos, entre otros) está siendo vendido hasta ahora de manera comunicacionalmente eficaz como un “purgante necesario” para que todos puedan mejorar su situación de vida. La eliminación del impuesto al salario, una aspiración histórica de las izquierdas y la clase trabajadora, pretende mostrarlo como un líder no solo preocupado por los más ricos, sino también intentando tomar elementos del policlasismo peronista(1).

Cuarto, las denuncias sobre la pauta gubernamental y cómo desde el gobierno se imponía una “verdad mediática”, amenazando con publicar los nombres de los periodistas que cobraban por órdenes de la Casa Rosada, es una estrategia de contención y realineamiento con la gran prensa burguesa.

Quinto, en horas logró revertir, mediante acuerdos y pactos con los sectores más conservadores de la casta, la situación del Senado, cámara imprescindible para alcanzar gobernabilidad.  Esta “victoria” consolida su imagen de líder eficaz y es un mensaje para las Fuerzas Armadas y policiales, fundamentales en los meses que vendrán.

Sexto, se afianza el equilibrio sensato de imagen entre su alocado estilo y la soberbia estudiada de la Villaroel, mientras Patricia Bullrich hace lo propio, alistando las fuerzas represivas, pero ahora como parte de un programa estructural de reingeniería del Estado argentino.

Milei, durante los primeros ocho días de gobierno ha mostrado que tiene un plan bien elaborado para aplicar su neoliberalismo radical, por ello, subestimarlo, pensar en el espontaneísmo de una revuelta popular que lo derrote, o en su desmoronamiento como gobierno incapaz para las burguesías es un error. Se requiere una oposición de clase muy bien pensada, organizada y ejecutada para frenar el mega ajuste estructural.

  • Recomponer el campo amplio de la izquierda para producir una nueva etapa de la lucha de clases

El mayor desafío que tiene la izquierda argentina es romper con el sectarismo. Enfrentar de manera eficaz a Milei debería pasar por varios procesos simultáneos, convergentes y rápidos. El primero, unificar a todas las izquierdas en una alianza que permita encontrar y dialogar todas las experiencias y aprender de todos; no se trata de romanticismo sino de imperativo de la lucha. Segundo, construir un Frente Amplio de luchas más allá de la izquierda política, que permita sumar todas las diversidades de formas de organización de la clase trabajadora. Tercero, construir mecanismos democráticos, por abajo, para la coordinación de acciones lo cual implica superar las auto referencias vanguardistas, para pasar a una nueva etapa en la cuál las organizaciones partidarias sean correaje de articulaciones de luchas sociales. Cuarto, construir una importante alianza amplia, de fuerzas internacionales sociales y de articulación política, que compartan la necesidad de enfrentar a la ultra derecha y el fascismo a escala global. O inventamos o erramos   

Notas:

  1. Fue durante el gobierno de Fernández que se promulgó la Ley 27.725 sancionada por el Congreso el 28 de septiembre último y que modifica el Impuesto a las Ganancias, al eliminar la cuarta categoría.

Fuente: luisbonillamolina

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