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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Toni Negri y Que se vayan todos

A los 90 años, en la ciudad de Paris, falleció el filósofo y político militante Antonio, “Toni” Negri. Su figura y su obra remiten a los intensos debates que atravesaron los años del fin del siglo xx y los comienzos del nuevo milenio. Fueron parte de los convulsionados momentos del estallido de rebeldía ante la crisis social y política  que se  vivió en nuestro país en esos tiempos, donde resonaba la consigna “Que Se vayan todos”.

Las críticas de Negri  al sistema de representación, que consideraba caduco porque traiciona los elementos fundamentales de la acción política, dijo “La representatividad  no se sostiene porque nuevas formas sociales, nuevas identidades, nuevas realidades en movimiento continuo no aceptan apropiaciones  de su voluntad popular” junto a la  reivindicación de  nuestra capacidad para construir formas asamblearias que sepan darnos nuevas mecanismos de autogobierno, con instituciones formadas a partir del bien común, generaron una empatía inmediata con lo que se practicaba y deliberaba en las asambleas y encuentros de la militancia en  nuestro país.

Aunque la mayoría que protagonizó esa jornadas insumisas no había leído los libros de Negri, sus ideas fluían en las interpretaciones  que se hacían no solo para entender la crisis, si no para pensar por donde construir caminos alternativos.

Sus tesis sobre el Poder Constituyente y sus  indagaciones volcadas en el libro Imperio realizado junto Michael Hardt y publicado en el año 2000, fueron parte de los insumos teóricos  para las acaloradas polémicas que se daban  en el marco de  las nuevas experimentaciones políticas y sociales. Se presentaron como una respuesta a la búsqueda para encontrar fundamentos que puedan explicar los fenómenos que ocurrían en el mundo y las herramientas para pensar  los nuevos sujetos para una praxis revolucionaria. 

Horacio González en un artículo publicado en 2001, Toni Negri el argentino, señaló: “Veo la importancia de leer a Negri y debatir con él, pues sus textos sugerentes también emanan de una vida activa que significa mucho para todos nosotros”.  

Rebeldías y pensamiento crítico

El 10 de enero de 1994 se produjeron  las iniciales acciones del EZLN, Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, en la misma fecha que entraba en vigencia TLC, Tratado de libre comercio entre  Canadá, EEUU y México. Las reflexiones de  Negri , se cruzaban con la poética de la digna rabia del subcomandante Marcos  y los textos  de las Declaraciones  de la Selva Lacandona por “Un mundo donde quepan muchos mundos”.

 Entre  el 29 de noviembre y el 3 de diciembre de 1999, más de 40.000 manifestantes, sindicalistas, ecologistas, anarquistas, comunistas y  profesionales varios, irrumpen contra la cumbre de la OMC , la Organización Mundial de Comercio, haciendo  fracasar la llamada Ronda del Milenio. Estas acciones son  consideradas como el inicio de una nueva etapa del movimiento antiglobalización. Luego se replicaron  en Génova, Cancún, Niza, Washington, Quebec  y  Melbourne. Su influencia se proyectó  en otros  movimientos como los  Occupy Wall Street o el 15-M de España,

Desde  el 25 al 30 de enero de 2001, en la misma fecha en que se reunió el Foro Económico Mundial de Davos, y a partir de una convocatoria internacional realizada  por movimientos y organizaciones sociales de todo el mundo  que confrontaban al neoliberalismo, tuvo lugar en Porto Alegre, el  primer Foro Social Mundial, con una variopinta composición de 12 000 asistentes levantaron la consigna  “Otro mundo es posible”.

En abril de 2002, se publica en una edición conjunta de la Universidad Autónoma de Puebla y la editorial Herramienta, el libro de John Holloway, Cambiar el mundo, sin toma el poder. Su prólogo empezaba: “Que se vayan todos y no quede ni uno solo, que bello sueño, un mundo sin políticos, sin sus amigos capitalistas, sin Estado, sin capital y sin poder”. A diferencia de  Negri  no habla de contrapoder si no de antipoder. Sostiene que la posibilidad de la revolución está no en la toma del Estado, sino más bien en los actos diarios de rechazo y organización contra la sociedad capitalista. Sus propuestas generaron tantas adhesiones como rechazos pero reavivaron el debate sobre el papel del Estado y la lógica del poder en esta nueva época del capital globalizado.

En el año 2000, la activista del movimiento  alterglobalización, Naomi Klein publica No Logo, que en español se edita  en el 2002. El ensayo  analiza el origen y crecimiento de las grandes empresas que basan su negocio en la imagen de marca,  su relación con el mercado de trabajo y el mercado de consumo.  Documenta   las resistencias  y condiciones que la propician. Si bien difiere con los análisis de Toni Negri, tienen en común un optimismo propio de ese momento, que el devenir del nuevo mileno no confirmó.

Imperio y Multitud

En este contexto, las ideas sostenidas por el nacido en Padua,  particularmente en  Imperio y luego, en 2004, en Multitud, guerra y  democracia en la era del Imperio, tuvieron amplia difusión y a su vez desataron un vendaval de polémicas. Etiene Balibar, Frederic Jameson, Saskia Sassen, Slavoj Zizek , Richard Sennet , Paolo Virno, Ulrich Brandt , todos ellos con matices y diferencias, celebraron la aparición de  Imperio como la primera síntesis teórica del nuevo milenio y a su vez , como crítica fundamentada de las narrativas contemporáneas existentes.  En nuestro país fueron difundidas por el colectivo Situaciones  y valoradas entre otros,  por intelectuales  como Horacio González, Luis Mattini y Miguel Benasayag.

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Las tesis centrales de su obra Imperio, se basan en la pérdida de centralidad  del  Estado-nación como formación política primaria para dejar lugar, en un sentido tendencial y no exento de catástrofes, a un mecanismo global de poder difuso y descentralizado, denominado precisamente Imperio “La soberanía declinante de las naciones-estado y su progresiva incapacidad para regular los intercambios económicos y culturales es, de hecho, uno de los síntomas principales de la llegada del Imperio”. En la obra, los actores son las corporaciones multinacionales, los pactos militares, los grandes medios de comunicación de masas  quienes dan forma creciente  a esta  constitución imperial, basada en un poder en red. El Imperio es el sujeto  político  actual que domina el nuevo orden global, el poder soberano que gobierna el mundo. Este poder en red, afirmaba, es imperial, no imperialista. Señalaba que  no todos los poderes dentro de la red del Imperio son iguales,” algunos Estados-nación poseen un enorme poder y otros casi ninguno, y lo mismo es cierto para las diversas corporaciones e instituciones que conforman la red, pero pese a las diferencias deben cooperar para crear y mantener el actual orden global, con todas sus divisiones internas y jerarquías”.

En el libro escrito junto con el teórico crítico estadounidense Michael Hardt,  ofrecía su análisis marxista de la globalización neoliberal del capitalismo.  Imperio  tuvo un enorme impacto en los activistas del movimiento antiglobalización que se hallaba  en rápida expansión. Hubo una generación de militantes que leyó el mundo con las categorías con las que lo describía Toni Negri.

Entre los méritos de Imperio está el  tratar de enmarcar las luchas de ese tiempo, a partir de los cambios iniciados en los 60 y 70, en una lectura renovada del marxismo.  Demostrar la relevancia y vigencia del marxismo rescatándolo de los escombros  del Muro de Berlín con que pretendieron sepultarlo.

Entre los flancos más cuestionados de esas ideas, estaba la definición de una nueva figura que, creada por el capitalismo neoliberal, se conforma como su principal fuerza antagónica, la Multitud. En el  siguiente libro, publicado en 2004, Multitud, Guerra y  democracia en la era del Imperio,  responden a las críticas que la descalifican caracterizándola como una fuerza amorfa que niega la lucha de clases. Negri y Hardt  profundizan en su argumentación, de lo que consideran como una comunidad conectada en una red global de  los diferentes grupos e individuos  que pueden combinarse en redes de resistencia, se trata para  para los autores de un nuevo sujeto  que forma una multitud creativa capaz de estructurar una alternativa al actual orden global del capitalismo.

En ese periodo Negri recoge las influencias de Michel Foucault  en sus análisis sobre la biopolitica y el biopoder, así como las aportaciones  de Gilles Deleuze dice Negri “La crítica que lleva a cabo Deleuze de la representación, del sujeto es esencial y definitiva su descubrimiento de la multiplicidad, de las singularidades que pululan en el plano de inmanencia”. La potencia de lo menor deleuziana es la propia multitud de Negri que en la producción de subjetividades a la vez colectivas y singulares articuladas en la construcción de lo común, se afirma como tal.

Pero el  optimismo con que anunciaba el advenimiento de una nueva ola revolucionaria  “una revolución que ningún poder  podrá controlar”, no se verifico. Si bien hubo  importantes luchas como  las rebeliones democráticas y por los  derechos sociales  en los países árabes,  la gobernanza global del capital, a pesar de la crisis financiera del 2008 y las consecuencias de la  pandemia del COVID,  no pudo quebrarse.

No pudieron prever  la situación creada por el   paradigma, surgido a partir del S11, cuando  la lucha contra el terrorismo puso en acción la agresiva  mecánica de guerra  de EEUU y sus aliados y tampoco  previeron que la globalización del capital conduciría a la nueva era de competencia geopolítica entre potencias centrales que estamos viviendo ahora.

Las polémicas y disensos genuinos  que dispararon las tesis que sostienen Negri y Hardt, la riqueza e intensidad de esos debates son tal vez uno  de sus indudables merecimientos, pero  muchas de las críticas tuvieron y  tienen un carácter sesgado, parcial, que incluso descalifica y pone en cuestión la voluntad revolucionaria de los autores. Son  críticas que  provienen de quienes  no perciben los profundos y sustanciales  cambios operados en el orden mundial y se aferran a interpretaciones ancladas en el recetario de un  manual que atrasa.  

Veinte años después de publicado el libro, el paduano reflexionaba en un análisis,  que muchos consideran casi autocrítico:  “El  Imperio no es un Estado global, ni crea una estructura de gobierno unificada y centralizada, la globalización actual no es un simple proceso de homogeneización; implica, en igual medida, procesos de homogeneización y heterogeneización. En lugar de crear un espacio liso, la aparición del Imperio ha implicado la proliferación de fronteras y jerarquías en cada escala geográfica, desde las metrópolis a los grandes continentes”.

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Filósofo y militante político

No sería correcto resumir una semblanza de la trayectoria militante  y el pensamiento político y filosófico de Toni Negri solamente a  partir de sus obras Imperio y Multitud.

Él se definía así mismo como un hombre del siglo XX  y agregaba: “Tuve la suerte de encontrarme a medio camino entre la filosofía y la militancia. En los mejores años de mi vida, pasé permanentemente de una a la otra”

A principios de la década de 1960, Negri se unió al grupo editorial de Quaderni Rossi, un periódico que representó el renacimiento intelectual del marxismo en Italia.  En 1969  fundó el grupo político Potere Operaio, siendo a la vez uno de los principales miembros del movimiento autónomo Autonomia Operaia.  Este grupo de marxistas heterodoxos previó con antelación el ciclo de luchas obreras  que tuvo su ápice en el denominado otoño caliente  de 1969,  una explosión insurreccional que tuvo su epicentro en el complejo Fiat Mirafiori de Turín, así como en el Complejo Petroquímico de Porto Marghera, en la laguna de Venecia. En la región de Véneto, al calor de los centros sociales, cuajó a partir de 1976 un ciclo de luchas que alcanzaría su máxima expresión entre 1977 y 1978.

Negri fue uno de los impulsores de esa experiencia militante, que tuvo como objetivo central la nueva realidad proletaria de las metrópolis italianas,  de la crisis y la reestructuración de las fábricas y del gasto público. Contribuyó a la creación del periódico Rosso, con redacción en Milán, que se convirtió en un referente de las luchas y los debates de la nueva composición de clase para la cual Negri y sus compañeros acuñaron el término de obrero social.

Sobre los debates de  esa etapa Negri reflexionaba: “Cuando se hablaba de poder no se hablaba de la misma cosa de que se hablaba anteriormente. Ya no se hablaba de la conquista del Palacio de Invierno como en Rusia, es decir, de la forma bolchevique de conquista del poder, sino de algo extremadamente importante, que era la definición de una serie de relaciones humanas en las cuales la libertad, la igualdad y lo común podían ser construidos democráticamente desde la subjetividad, desde la singularidad de un acto en movimiento. La revolución a través de esta reflexión sobre la subjetividad del trabajo, que era la base del poder constituyente se volvía algo que nos mostraba un camino que no iba hacia dónde va el poder organizado en policía, ejército, en guerra, en capacidad de producir, de administrar el dinero. Se dirigía, probablemente, a una situación en la que este excedente de subjetividad pudiera organizarse de manera libre y autónoma”.

 La formación de la clase trabajadora inglesa (The Making of the English Working Class) del marxista inglés  E. P. Thompson, uno de los historiadores que más aportó al estudio de los movimientos sociales, de la denominada  corriente historia desde abajo, fue una de las obras que más influyó en Negri y los otros autonomistas.

Reformula la figura del trabajo vivo de Marx, en función de las nuevas dimensiones sociales de la producción, la cooperación y el poder de mando. “Por los años sesenta y setenta yo y todos mis compañeros italianos de la izquierda obrerista, luchamos por el rechazo del trabajo. Luchamos por esto de manera bastante coherente. Cuando todos los socialistas hablaban de la dignidad del hombre vinculada a su permanencia en la fábrica, hablábamos de sabotaje. E hicimos sabotaje. Y llevamos las luchas obreras hasta la ruptura de la organización del trabajo, de manera sistemática. Entonces, evidentemente, cuando hablo de trabajo como potencia que da dignidad al trabajador no hablo del trabajo encerrado en la máquina del comando capitalista. Hablo del trabajo como actividad social, hablo del trabajo vivo”.

En mayo del  1978 es asesinado el primer ministro de Italia Aldo Moro por las Brigadas Rojas (Brigate Rossa) El 7 de abril de 1979, con 46 años, Antonio Negri fue arrestado y acusado de ser el autor intelectual del asesinato, así como de conspirar para derrocar al gobierno. Negri negó todo vínculo con las Brigadas Rojas  y fue absuelto por ese cargo y la mayoría de las acusaciones por las que fue detenido. Sin embargo fue condenado a 30 años de cárcel por considerársele moralmente responsable de los actos de violencia contra el Estado italiano durante los años 60 y 70, en razón de sus escritos y su relación con grupos y causas revolucionarias. La  investigación  fue rebautizada  “Teorema Calogero”,  por el fiscal de Padua, Pietro Calogero, que  criminalizaba a los militantes  basándose en la teoría del entorno, lo que supuso la persecución, encarcelamiento y el exilio masivo de cientos de personas, y cuyas consecuencias aún perviven hoy. Michael Foucault escribió sobre la persecución a Negri  “¿Acaso no está en la cárcel simplemente por ser un intelectual?”

En ese tiempo Negri era profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Padua donde daba clases sobre Teoría del Estado y era profesor invitado de la altamente calificada École Normale Supérieure de Paris, donde dieron clase buena parte de los científicos sociales y filósofos más influyentes del siglo xx,  como Simone Weil, Pierre Bourdieu, Louis Althusser, Jacques Lacan, Michel Foucault, Jacques Derrida, Alain Badiou y Étienne Balibar.

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Al tiempo que se multiplicaban los arrestos, las fuerzas represivas sobrepasaban todos los límites legales, luego de una serie de atentados en Milán, tres días más tarde, uno de los detenidos, el ferroviario Pinelli, un anarquista con ideas pacifistas es “suicidado” desde una ventana del cuarto piso de la comisaría de Milán. Sobre este crimen el dramaturgo Dario Fo escribió la obra Muerte accidental de un anarquista,  una sátira implacable donde Fo  expone la naturaleza brutal de la policía en esos años, sus métodos manipuladores y su función represora.

Toni Negri pasó cuatro años en prisión, al ser elegido diputado y gracias a la inmunidad parlamentaria pudo salir de la cárcel, pero el parlamento revocó la inmunidad unos meses más tarde. Entonces se exilió en  Francia, donde permaneció 14 años, escribiendo y enseñando.

En 1997 Negri regresó a Italia voluntariamente para cumplir el resto de su sentencia, que había sido reducida a 17 años gracias a sucesivas apelaciones, Su regreso puso en el  debate público la situación de cientos de exiliados y prisioneros involucrados en las actividades políticas de la izquierda radical durante las décadas 1960 y 1970, los llamados “Anni di piombo” (años de plomo).Fue llevado a la  prisión de Rebibbia y más tarde puesto bajo arresto domiciliario hasta finales de 2003, cuando se le dio por cumplida su condena

 Negri  recuerda su vida en la cárcel, “En medio de aquel terrible sufrimiento, para mí era mejor estudiar a Spinoza que pensar en la absurda oscuridad en la que estábamos sumergidos. Sobre Spinoza escribí un libro voluminoso, una especie de acto heroico. No podía disponer de más de cinco libros dentro de mi celda y todo el tiempo cambiaba de cárcel especial: Rebibbia, Palmi, Trani, Fossombrone, Rovigo. En cada una, una celda nueva con gente nueva. Esperaba algunos días y comenzaba de nuevo. El único libro que llevaba conmigo era la Ética de Spinoza”

Autor de más de treinta  libros, la mayoría fueron publicados también en español. Entre los más destacados además de Imperio y Multitud, figuran  Marx más allá de Marx: Nueve lecciones en torno a los Grundisse, El poder constituyente,  Ensayo sobre las alternativas de la modernidad,  Spinoza subversivo. Biocapitalismo, procesos de gobierno y movimientos sociales (con Michael Hardt y Sandro Mezzadra) y  Biopoder y luchas en una América latina globalizada (con Giuseppe Cocco)

Que se vayan todos

Como recuerda Diego Sztulwark, desde que salió definitivamente de prisión tuvo una intensa relación con la Argentina. Realizó varios viajes al país y fue un observador apasionado del período en el que América Latina se conmovió con la emergencia de un movimiento destituyente, del Zapatismo,  la guerra del agua, de la coca o del gas en Bolivia, pasando por el ¡Que se vayan todos!

En 2003 en Buenos Aires, Toni Negri se presentó en la fábrica recuperada Grissinópoli para hablar de sus ideas, y también de las polémicas que ha generado su defensa de la autonomía como forma de experimentar y crear nuevas respuestas políticas. Explicó sus definiciones sobre multitud, trabajo y pueblo y su convicción sobre el fin de la representación política, una idea que se sintetizaba al gritar “que se vayan todos”. Por eso concluyó: “¡Pero que vengo yo acá a enseñarles a ustedes cómo se hace desorden!”. “Cada uno de ustedes y sobre todo ustedes, los argentinos, tienen ahora, tal vez, una experiencia mucho más fuerte que todos los otros compañeros del mundo”.

Cuando asume Jair Bolsonaro en Brasil,  algunos jóvenes amigos  le preguntaron “¿qué podemos hacer, cómo comportarnos para resistir?”, El  responde: “no tengan miedo”. “Es la condición para construir una gran y eficaz resistencia. El fascismo reina sobre el miedo, produce miedo, constituye y atenaza al pueblo en el miedo. No tener miedo: esto es cuanto se debe ser capaz de decir, entre la gente, en la multitud que hoy sufre el retorno de la barbarie fascista, también entre nosotros, bajo nuestro sol. No tener miedo de romper la prisión del lenguaje vacío que nos viene impuesto y reír de la autoridad, dondequiera que se presente con la grotesca máscara fascista”

“Producir resistencia, es ante todo disipar las sombras, reconquistar el sentido de las palabras. Rellenarlas de cosas, de realidades, de libertad. Subjetivarlas. Pero la operación principal consiste en reconocer que el fascismo es siempre repetición de la violencia de la explotación”

En 2019 publicó la autobiografía Historia de un comunista. Allí escribe  “Debemos rebelarnos. Debemos resistir. Mi vida se me está yendo en ello, luchar después de los 80 años deviene difícil. Pero aquello que me resta del alma, me conduce a esta decisión”.

One thought on “Toni Negri y Que se vayan todos

  1. Negri llega a culminar su gran tarea intelectual con su apoyo a la Constitución de la Unión Europea que permite a la burguesía imperialista europea posicionarse mejor en la explotación en las semicolonias

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