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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Resistencia y lucha por los derechos humanos

Con la asunción del gobierno de Javier Milei y la Libertad Avanza se abre una época que nos convoca a repensar nuevas formas de intervención en la lucha de clases, ya que se cierra un momento donde el Estado de derecho liberal-burgués permitía el reclamo de derechos humanos fundamentales.

El amparo que el derecho otorgaba era precisamente dentro del marco de las libertades civiles y de los derecho políticos, que hoy mediante el DNU y la ley ómnibus se busca cercenar concadenadamente a otros derechos que, desde una perspectiva de los derechos humanos clasificamos como derechos económicos, sociales, culturales y ambientales que vale resaltar son hasta ahora los permanentemente violados por la democracia capitalista.  

En este sentido se debe comprender que los efectos del neoliberalismo se sienten tanto en la exacerbación del individualismo y el darwinismo social, como así en el establecimiento de la meritocracia que penetra en la subjetividad de las personas, creando formas sociales propicias para el avance de prácticas estatales de control y represión.

No podemos dejar por ello de observar que el neoliberalismo en la Argentina es una forma de capitalismo permanente y que el neokeynesianismo o desarrollismo es un capitalismo contingente dentro del marco general de la acumulación y valorización capitalista. En este sentido ambos capitalismos son civilizatorios, en una dimensión antropológica,  es decir generan, propician, hacen un ser humano capitalista. Es así que el capitalismo dañó la solidaridad como relación material y subjetiva de las clases subalternas y es por ello que debemos recuperarla y reconstruirla para la resistencia que viene.  

Ahora bien, el ataque que estamos sufriendo contiene varias aristas, varias ramas que debemos pensar y teorizar para llevar a cabo nuestra resistencia. Como humanistas sabemos que contiene una dimensión económico-social y psicosocial, donde lo que ocurre está generando un padecer no sólo físico, sino que también está afectando la salud mental de las personas.

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Es de este modo que una de las primeras necesidades de época, es volver a les compañeres, volver a los espacios seguros para hablar, reflexionar, estar humanamente. Quiero decir con ello, enfatizar, en la necesidad de vivir con la solidaridad a flor de piel. Con este mismo sentido de época es necesario conservar la serenidad indignada, buscando analizar y pensar qué puedo y qué no puedo hacer, comprendiendo qué rol en este contexto podemos asumir desde el lugar social que ocupamos.

La justa indignación que debe estar presente, debe dar paso a una comprensión solidaria del ser social, es decir no podemos vivir viendo lo que ocurre, el padecer concreto de muchas personas, el temor y terror a los que somos sometidos amplios sectores sociales, sin respondernos la pregunta, la vieja pregunta leninista de “qué hacer”.

En ese qué hacer podemos diagnosticar que en materia de derechos humanos hay por lo menos tres aspectos en el marco de la defensa: uno es la gestión política, es decir hablar y reclamar al Estado por políticas y programas específicos de respeto a los derechos humanos. Dos, la vía judicial y administrativa del Estado. Es el reclamo administrativo con nota y el recurso legal. Tres, ninguno de estos aspectos funciona si quienes ven afectados sus derechos humanos no se organizan pues nosotros no podemos ocupar el lugar de los afectados por las violaciones a los derechos humanos, aunque nosotros mismos en un sentido de clase seamos afectados en nuestros derechos humanos, necesitamos del colectivo, este tercer aspecto es el del fomento de la autoorganización.

Ahora bien este esquema clásico, debe ser examinado ya que el número uno, con un gobierno como el de la Libertad Avanza no funciona y propicia la burocratización de la lucha, el número dos sirve en tanto y cuanto no sea la única forma de reclamo (aunque resalto que la vía judicial es un interesante aspecto de la lucha a emprender, que puede habilitar además la vía internacional que es larga pero mayormente fructífera en sus consecuencias sobre lo instituido), la tercera es la fuente, es el cauce de todo.

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Es de este modo que también se muestra necesario como un cuestión de época, realizar una fuerte crítica a cómo se resolvió y qué se hizo durante el Gobierno de Mauricio Macri y el de Alberto Fernández, qué ocurrió para desembocar en la fuerte desmovilización y fetichismo estatista por parte de las clases subalternas y oprimidas.

Lamentablemente estas acciones desmovilizantes y Estadocentristas propiciadas por un gran sector que la sociedad civil popular ve como propio, reciente el aspecto central de nuestro esquema de defensa de los derechos humanos, que es la autoorganización y la solidaridad como cimiento civilizatorio.

Es justamente debido a esto que una tarea de época que debemos realizar desde las clases subalternas, la clase trabajadora y el precariado, es el ejercer una fuerte crítica que nos permita construir una hegemonía dentro de la resistencia que no sea obsecuente con la institucionalidad política capitalista. 

Para todos, todo.

* Damián Ravenna es presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires

One thought on “Resistencia y lucha por los derechos humanos

  1. No se entiende porqué, el gobierno anterior, no le hizo juicio a Mauricio Macri por el endeudamiento con el FMI en que nos sumergió a varias generaciones de Argentines.
    O ¿ Porqué no se puede ahora ??

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