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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

La Boca en la calle

Con la historia de lucha y resistencia como memoria y un nuevo gobierno que busca borrar de un plomazo los derechos conquistados como chispa del presente, vecinos y vecinas salieron a manifestarse el 20 de diciembre. Al ritmo de redoblantes, cacerolas y organización, los cortes y asambleas empiezan a crecer en el barrio. El 24 de enero habrá paro nacional.

El chaparrón empezó a las 6 de la tarde, la hora exacta en que estaba convocada la concentración. Sin embargo, unas cien personas estuvieron ahí, cantando bajo la lluvia: “¡La patria no se veeende, la patria no se veeeeende!”. Los Pibes sumaron un redoblante al sonar de las cacerolas, y quienes fueron sin percusión usaron sus palmas. Durante el primer rato fue un típico cacerolazo: sonidos latosos, aplausos, cantos de protesta y bocinazos de los autos que pasaban. La multitud fue suficiente para cortar la avenida Almirante Brown en la mano que va al centro, dejando libre el Metrobús. La policía desvió el tránsito sin mucho lío, aunque no se privó de acercarse al grupo varias veces para presionar, preguntando con insistencia cuánto tiempo se pensaban quedar.

Había quienes se saludaban, ya sea porque se conocían de la vecindad o de alguna vieja militancia. Otras personas simplemente acompañaban. Pasadas las siete, la lluvia mermó un poco. Cuando caían apenas unas gotas tenues, se intentó una suerte de asamblea.

“Esta lucha es del pueblo, no tiene que ver con grupos o banderas”, dijo Mónica, que había venido desde la Plaza Solís. Allí algunas organizaciones sociales habían hecho una convocatoria previa, para debatir entre los vecinos y vecinas de aquella zona y después sumarse al punto común de concentración. “La Boca es muy grande, tenemos que convocar a más vecinos para que entiendan qué es la Ley Ómnibus y el DNU”, agregó la mujer.

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Siguieron unas pocas intervenciones, más que nada para romper el hielo. Karen, una joven militante que había iniciado la ronda, fue quien habló al final y propuso cómo continuar: “Quedemos en este mismo lugar, el próximo miércoles 17 a las 19 horas. Convoquémonos en asamblea y debatamos qué hacer para participar del Paro Nacional”.

El aplauso fue unánime. Ya casi no llovía y el sol amagaba con volver a brillar.

Tres semanas antes…

2024 empezó el 20 de diciembre del año anterior. Lo que sucedió ese día quedará grabado en los libros de historia. Si tenemos en cuenta el sacudón que causaron los anuncios económicos y políticos que hizo el presidente en Cadena Nacional, bien podemos afirmar que este año –que ya se nos vino encima con una crudeza brutal– nació simbólicamente en esa potente mezcla de zozobra, bronca y movilización que miles de vecinos y vecinas expresaron aquella noche.

El presidente había anunciado un megadecreto de “necesidad y urgencia” que propone derogar decenas de derechos sociales y laborales, cambiar regulaciones estatales a favor de los más ricos y dejar en el desamparo a los que menos tienen. Más allá del palabrerío economicista, una gran parte del pueblo interpretó sin eufemismos la gravedad del asunto. No había pasado ni una hora de la Cadena Nacional cuando por las redes sociales empezaban a circular videos de cacerolazos en distintos puntos de la ciudad.

En La Boca también hubo protestas. Primero fueron unos pocos cacerolazos –y algún que otro insulto al presidente– desde los balcones. Al rato los sonidos se trasladaron a algunas esquinas. Avanzaba la noche y, con la noticia de lo que sucedía en otros barrios, comenzó a circular la propuesta por whatsapp: “Nos juntamos ahora en cinco esquinas, Villafañe y Brown”. Es difícil saber cuántos vecinos y vecinas se reunieron allí a protestar porque algunas personas solo se quedaban un rato, otras llegaban más tarde. Se cortó la avenida y a medianoche un grupo salió rumbo al Congreso, donde una multitud había ido llegando desde cada rincón de la ciudad. La fecha inspiraba: en diciembre de 2001 los cacerolazos empezaron de manera parecida, aunque es cierto que hoy la situación todavía no tiene aquella gravedad.

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Desde entonces la convocatoria en el barrio circuló de boca en boca, pero sobre todo de mensaje en mensaje: el grupo de whatsapp Cacerolazos La Boca ya supera las 160 personas. Allí la dinámica es un tanto caótica, pero sirve para conectar voluntades dispersas. Las presentaciones muestran una sana diversidad: “Soy activista cultural”, “Trabajo en el bachillerato popular Germán Abdala”, “Atiendo el puesto de diarios de Almirante Brown”, “Soy profesora de cine”, “Estoy jubilada, pero me quiero movilizar”.

Lo que vendrá

“Queremos lograr más participación, llegar a más vecinos y vecinas que quieran sumarse”, dice Karen, una de las impulsoras del cacerolazo y de la asamblea. “Yo soy docente y sé que la vuelta a clases para muchas familias va a ser terrible, los útiles van a ser incomprables y la situación de la comida en las escuelas, que ya es muy mala, va a empeorar”, agrega. Karen vive y trabaja en el barrio, y milita en el Frente de Izquierda, “el partido de Miryam Bregman”, como le gusta aclarar.

En los cacerolazos y en la primera asamblea también estuvo Natalia, que desde hace años viene participando del espacio multisectorial La Boca Resiste y Propone. “Hay que ver cómo se traducen y se sintetizan las convocatorias que hacen las estructuras. Dirá el barrio si lo más apropiado es la asamblea, el cacerolazo u otras acciones”, analiza. Natalia participó, el día después de la asamblea, en una reunión de la Red de Cooperación donde confluyen la mayoría de las organizaciones comunitarias del barrio. “Nos propusimos hacer un diagnóstico conjunto… Es necesario unificar las demandas”, concluye.

Mientras La Boca reactiva y articula sus espacios de participación, en la ciudad de Buenos Aires se impulsó una “Asamblea de Asambleas”. La cita es cada sábado en Parque Centenario, como se hacía en 2002. En aquel entonces el movimiento asambleario fue un fenómeno novedoso, masivo y de fuerte protagonismo en las luchas contra los efectos de la crisis. Ahora, allí se propusieron dos consignas orientadoras, para unificar: “Coordinar la defensa de la democracia y nuestros derechos; y frenar el saqueo del poder económico”.

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“Esta es una lucha que va a ser larga”, se escuchó decir en la reunión de la Red de Cooperación. En el barrio esa lucha ya empezó. Lo bueno es que empalma con una muy rica historia de resistencia y organización.

Para agendar

* Vecinos y organizaciones convocan a una nueva asamblea el miércoles 17 de enero, a las 19 horas, en las cinco esquinas (Brown y Villafañe).

El miércoles 24 de enero habrá un Paro Nacional. Vecinos y organizaciones comunitarias debatirán en asamblea cómo participar desde el barrio.

Fuente: surcapitalino.com.ar

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