ContrahegemoniaWeb

Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Después del 24

El 24 de enero fue un día clave en la progresión de la resistencia a las medidas del gobierno de Milei. Las jornadas del 20 y 27 de diciembre, que incluyeron movilizaciones de los movimientos sociales, partidos de izquierda, cacerolazos espontáneos y movilización de la CGT y las CTA, fueron importantes en términos de oponerse a la pretensión del gobierno de intentar avasallar todos los derechos adquiridos en más de 100 años de democracia y de conquistas –no sin sangre y fuego- del pueblo trabajador. Estas jornadas fueron hitos para un incipiente movimiento de los engranajes de resistencia popular. Las reuniones en las plazas, la vuelta de las asambleas barriales y el acuse de recibo de los sindicatos, que no pueden mirar hacia otro lado ante el retroceso en términos de derechos que implica el DNU y la Ley ómnibus, encendió todas las alarmas. La cultura; la educación; las jubilaciones; la tierra; las conquistas laborales, un ataque frontal al pueblo en favor de los monopolios, tal como lo planteó Milei en Davos.

 El paro de 12 horas y el acto convocado por la CGT y las dos CTA, a las que se sumaron las asambleas barriales y los colectivos culturales y jubilados, mostró contundencia y masividad en todo el país. Desde ya no alcanza, es apenas el puntapié inicial de lo que debe transformarse en un freno sin miramientos, a la política del gobierno. Por ello, urge pensar en el día después. Cómo canalizamos el descontento, con qué perspectiva. ¿Hacia dónde ir? ¿Qué implica la movilización del 24, volver mejores? Entendemos que una perspectiva del estilo 2019 nos llevó al lugar en el que estamos hoy. El peronismo en todas sus variantes, ha dado muestra de sus limitaciones.

El juego del miedo

La aceptación del acuerdo con el FMI firmado por Macri, pero avalado por AF, con la anuencia de Cristina -en tanto que el que calla otorga-, fue la palada de tierra que terminó de sepultar cualquier expectativa de salida a la crisis que se profundizó durante el gobierno de Macri, pero que venía de un arrastre desde el segundo gobierno kirchnerista. La inflación desbocada, es consecuencia de la necesidad del ajuste permanente para garantizar el flujo de dólares hacia el FMI. El juego es que necesitamos dólares para pagarle al fondo un préstamo que nos permita el ingreso de dólares para pagarle al fondo. Una cinta de Moebius perversa.

No hay salida posible si continuamos con el yugo del FMI. Y los partidos tradicionales no van a dar el salto que necesita la clase trabajadora y los sectores más postergados. No lo hicieron ¿por qué lo harían? La recuperación económica kirchnerista fue propiciada no sólo por el precio extraordinario de la soja sino, fundamentalmente, por la decisión de dejar de pagarle al FMI al calor de las intensas movilizaciones de 2001-2002.

Te puede interesar:   ¿Qué relaciones sociales esconde la Democracia?

García Linera plantea que estamos en un momento pendular, que se mueve entre el progresismo y las derechas cada vez más radicales, en donde lo que prima es la imposibilidad de imponer un modelo[1]. Lo que Rosso llama “la hegemonía imposible”. El gran problema es que, entre estos bandazos, el pueblo empobrecido se vuelve cada vez más pobre, mientras el capital concentrado –que no fue tocado bajo ningún gobierno-, sigue incrementando sus ganancias.

Y entonces ¿la salida?

Entendemos que no hay camino posible sin que se le deje de pagar al FMI. No es FMI o el abismo, como nos hizo creer el peronismo. El abismo es el FMI. Por lo tanto, un programa de salida a la crisis debe enarbolar esa bandera, entre otras que señalamos al final de este número. La pregunta es ¿quién lo llevará a cabo si los que gobernaron no lo hicieron? Ante esto, respondemos que es nuestro turno. La tarea es intensificar nuestra participación en las movilizaciones, en nuestros barrios, en nuestros lugares de trabajo, charlando, escuchando y debatiendo sobre qué destino nos merecemos como pueblo.

Resistir y luchar mientras construimos nuestro camino

Muchos de los que no votamos a Javier Milei y nos oponemos frontalmente a su política de gobierno (y a sus formas), ayer protagonizamos una de las medidas de lucha más fuertes de los últimos años, con el objetivo de parar la Ley Ómnibus y el DNU. Iniciativas de la ultraderecha vernácula que tiene el objetivo de suprimir de un guadañazo conquistas que llevaron muchos años de lucha y sacrificio conquistar.

Fuimos partícipes de un paro de 12 hs y una fuerte movilización que se extendió a nivel nacional en las principales ciudades, llamada por las organizaciones sindicales de la CGT, a la que se sumaron las CTA, los movimientos sociales, los distintos peronismos y el amplio espectro de la izquierda. Hacía años que esto no pasaba.

Una vez más, el protocolo de la ministra Bullrich que intenta parar la participación popular con amenazas y prepotencia, fue literalmente pisoteado por la movilización popular. Quedó demostrado, como se expresó en varios carteles en la movilización, que “las fuerzas del cielo no deben subestimar a las fuerzas del suelo”.

Parecería que algo se consiguió. Lo que parecía abrochado a la mañana para votar en el recinto del Parlamento, se esfumó a la tarde. Y aumenta la fragmentación de los partidos y coaliciones de los partidos del régimen. Los chanchullos entre bambalinas, y los “tomas y dacas” para que no se toquen intereses privados, no hacen otra cosa que desprestigiar más a la clase política capitalista ante la mirada de millones que vemos como cada día que pasa somos más pobres. Y todavía no vino lo peor.

Te puede interesar:   Repudio a la represión en la provincia de Jujuy

Una ultraderecha liberal del siglo XIX

La respuesta de la calle, aunque necesaria, no es suficiente, ya que nos enfrentamos a un verdadero proyecto conservador y reaccionario, que quiere que volvamos un siglo y medio atrás. Desde Comuna Docente somos críticos de la democracia realmente existente y de su régimen político, aspiramos a una democracia popular y comunitaria, con otro contenido de clase. Pero el árbol no nos impide ver el bosque: nos opondremos con todas nuestras fuerzas a los proyectos dictatoriales que impliquen un retroceso de los derechos democráticos básicos conquistados por los trabajadores y el pueblo.

Porque no es otra cosa que eso, delegar las Facultades Extraordinarias en el presidente, elevando al máximo el presidencialismo en un personaje claramente desequilibrado, lo que podría significar que muchas de las cosas que el ejecutivo acepta cambiar para que se voten en el Congreso, las pueda modificar después.

“…Con esto solo no va a alcanzar, necesitamos un plan de lucha nacional…”

Aunque la crisis política la veamos a cielo abierto, el poder político y económico puede hacer y deshacer a su antojo si no se lo impedimos.

El proyecto está claro, sólo invisible para el que no quiere o no puede verlo:  ajuste brutal para millones de argentinos que viven de su trabajo, retirada planificada del Estado en beneficio del gran empresariado nacional e internacional y domesticación de la inflación en base a recesión y desplome de los ingresos populares.

No tenemos mucho tiempo. Mientras lo único que derrama es el ajuste, la carestía de la vida hace estragos, las nuevas tarifas del transporte ya se hacen sentir y los aumentos de las boletas de servicios van a empeorar todo. Cada vez será más difícil salir del pozo.

Es probable que se vayan incorporando nuevos destacamentos a la resistencia y la lucha, incluso de los que votaron esperanzados por un cambio. A medida que los cansados de las mentiras y defraudaciones políticas de los que ya gobernaron, vayan haciendo la experiencia con LLA, verán que por este camino la crisis no la paga la casta y que la libertad es solo para el Mercado y los empresarios.

Te puede interesar:   Protocolo, la solución unidimensional para un problema multicausal.

Tenemos que parar la Ley Ómnibus y el DNU ¡YA!

Necesitamos un plan de lucha sostenido, que le dé continuidad a la medida de fuerza y movilización del 24 de enero. Sabemos que existen dudas en la actual dirección sindical y de su historia, plagadas de acuerdos con el poder de turno para defender sus propios intereses. También del silencio cómplice cuando el gobierno es del mismo palo. Las compartimos. Aun así, creemos que hoy tenemos que exigir y presionar, a los sindicatos por aquello de: “Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”.

Sin lucha no se puede expresar y desarrollar el verdadero protagonismo de las bases y no pueden surgir nuevos dirigentes y dirigentas de nuestra clase. Al mismo tiempo con iniciativas y audacia, trataremos de ir desarrollando la participación y movilización en nuestras escuelas, asambleas barriales, lugares de estudio y trabajo.

En ese proceso iremos construyendo una verdadera salida para los de abajo, para que gobiernen los que nuca gobernaron, esta vez sin intermediarios.

Tenemos que exigir a CTERA y SUTEBA asambleas en las provincias y seccionales para organizar el plan de lucha nacional que necesitamos, porque la escuela pública como la conocemos va a desaparecer y, por ende, tanto Milei y los gobernadores que están dispuestos a negociar todo, están poniendo el peligro el no inicio de clases del 2024.

Pero hoy, lo urgente es evitar el voto positivo de la Ley Ómnibus y rechazar el DNU, el día que se pretenda votar, exigimos a las conducciones sindicales a convocar a concentrarnos frente al Congreso para presionar a los diputados dispuestos a entregar el país y nuestra soberanía.

Apostando a ese proceso, exigimos a las conducciones existentes luchar y movilizarnos por:

* Suspensión del pago de la deuda externa. Anulación del acuerdo con el FMI

* Para derrotar a la inflación: congelamiento de precios y control a las grandes empresas

formadoras de precios en la producción y la distribución de los productos de la canasta

básica. Congelamiento de precios de la energía y del transporte

*La Patria no se Vende: Recuperar la soberanía sobre nuestros bienes comunes, las vías navegables y el control del comercio exterior

*Recuperación inmediata de salarios y jubilaciones. Que se paren los despidos.

* Contra la derogación de la Ley de Alquileres y los desalojos.

* Abajo el plan de ajuste, el DNU, el Protocolo Antipiquetes y el proyecto de Ley Ómnibus.

* Por un plan de lucha hasta derrotar los planes de Milei, el FMI y las grandes empresas

COMUNA DOCENTE – Enero 2024


[1] [1]García Linera (2024), Para derrotar a la ultraderecha, las izquierdas deben ser radicales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *