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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

A la vereda, a la vereda

El absurdo e ilegal protocolo de Bullrich no tiene otro fin que la represión y la supresión de manifestaciones, como ya lo intentara con uno anterior durante el gobierno de Macri. Su famoso latiguillo “a la vereda” para justificar el intento de eliminar la protesta social porque impide el tránsito vehicular quedó al desnudo una vez más.

Mientras el viernes 2 de Febrero se llevaba adelante un festival por la cultura sobre la Plaza de los dos congresos, la desquiciada ministra autorizaba un despliegue brutal de fuerzas que incluía Prefectura, Policía federal, Gendarmería.

Las fuerzas policiales provocaron a los manifestantes subiéndose a la vereda de la esquina de Callao y Rivadavia, y luego haciendo cordones en el centro de la plaza y calles aledañas. No solo es la propia policía la que “interrumpe  el tránsito” sino que además pusieron en riesgo inclusive a menores y transeúntes que circulaban por la plaza. 

Un Congreso militarizado permanentemente para sesionar a espaldas de los intereses populares y las calles y plaza usurpadas por las fuerzas policiales es lo que pone en riesgo la libre circulación, no una manifestación cultural en contra de un proyecto de ley que subasta el país.

Estos hechos cierran una semana de graves represiones  mientras se realizaba el debate parlamentario, incluyendo gasear a médicos de la posta de salud y destruir sus insumos, tirar balas de gomas y gasear directamente a la prensa que realizaba su trabajo, hacer cacerías y detención de personas ilegal y arbitrariamente, violentar a jubiladas y jubilados con golpes brutales, hasta la grave herida ocular al abogado Matías Aufieri del Centro de Profesiones por los Derechos Humanos (CeProDH) que debió ser intervenido quirúrgicamente.

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La próxima semana deberá la Cámara de diputados tratar en particular el articulado de la ley ómnibus aún en debate. Entre los artículos figura la modificación, totalmente inaceptable en una democracia,  al Código Penal referido a quienes participan en manifestaciones, que ya tiene el rechazo inclusive de organismos internacionales.

Debería pagar la propia ministra los costosos gastos de estos operativos en el país de “Plata no hay”, y no seguir ajustando a jubiladxs, a universidades y ciencia o en alimentos para los comedores populares mientras le pagamos su costoso protagónico de la Rambo del conosur. Las manifestaciones no se detendrán frente al mal gobierno y la situación exige el inmediato cese de esta política de implantar terror para justificar el nuevo saqueo a la sociedad, que ya viene demasiado golpeada por años de ajuste y de una pobreza que lacera.

Fotografías de Sol Erazo:

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