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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Elecciones a la sombra del default

24 Jan,2019

por Mónica Peralta Ramos

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Corrupción e inseguridad como blindaje contra el campo económico minado.

El gobierno enfrenta el año electoral en circunstancias económicas que constituyen un campo minado. Macri lo sortea en zigzag para evitar que estalle. Su principal defensa es la fuga hacia adelante con un agresivo relato que intersecta dos temáticas complementarias. Por un lado busca imponer la idea de que las políticas adoptadas han logrado la estabilidad cambiaria y el control monetario. Este seria entonces el único camino que permitiría terminar con 70 años de decadencia económica (i.e: populismo). Al mismo tiempo busca insertar en el electorado la agenda de la corrupción K y de la inseguridad creciente. Lo primero se resuelve intensificando las operaciones mediático judiciales contra CFK, los funcionarios del anterior gobierno, dirigentes, sindicalistas y empresarios de la oposición. Lo segundo se traduce en una apelación constante a la mano dura ante los conflictos, cualquiera sea su índole. El objetivo de este doble relato es ocultar el núcleo radioactivo del campo minado, constituido por la deuda, la inminencia de su default y la consiguiente debacle económica.

La deuda no es simplemente un problema económico. Es antes que nada un problema político que atañe a la existencia de este país como una entidad política soberana. Sin embargo permanece oculto en la bruma levantada por la contienda electoral, que el gobierno y los medios concentrados intensifican por todos los medios posibles. Para Macri y su equipo, la deuda y su default son entelequias que no tienen cabida en el planeta Tierra. Lo central para ellos es acelerar el ruido político de la campaña electoral. A su vez, la mayoría de la oposición se desparrama alegremente por las tangentes de las encuestas y la politiquería electoral, ignorando la deuda y su impacto sobre nuestra realidad presente y futura. De este modo queda maniatada por las reglas del juego impuestas por el gobierno. Estas reglas, sin embargo, no logran alejar el peligro de una debacle financiera que, agazapada, espera el momento oportuno para estallar. Esto puede ocurrir tanto en los meses que quedan de este gobierno como en los meses posteriores a la elección.

Macri y su gobierno saben que caminan al borde del precipicio. Hoy el panorama financiero y cambiario parece tranquilo, con un dólar que toca el piso de la franja impuesta por el BCRA a sus movimientos y por tasas de interés que quieren bajar lentamente desde alturas que no tienen equivalente en el mundo. Esto, sin embargo, no es el resultado de la confianza de los mercados en la situación económica y política del país, como pretende hacer creer el gobierno. Es evidencia de un rebrote de la bicicleta financiera producto de la política monetaria del BCRA y facilitada momentáneamente por la coyuntura financiera internacional. La situación actual se asemeja a la que precedió a la corrida cambiaria de abril del 2018. El dólar planchado y las altísimas tasas de interés atraen a grandes inversores locales y a capitales golondrina listos para cosechar enormes ganancias en un lapso cortísimo, aprovechando las altísimas tasas de interés y el seguro de cambio de un dólar contenido. Al mismo tiempo, la falta total de controles a la entrada y salida de capitales asegura la evaporación de las ganancias y constituye la otra pata del trípode que sostiene la bicicleta financiera, manteniendo al mismo tiempo la amenaza latente de una corrida cambiaria y volviendo insostenible todo el esquema.

Esto, sin embargo, no es todo. Otro aspecto de la actual política monetaria explica su falta de sustentabilidad. Para impedir que los inversores se pasen a dólares el BCRA mantiene las tasas de interés a niveles siderales, restringe la emisión monetaria y aspira los pesos a través de la emisión de letras del Banco Central: LELIQs a siete días y con intereses astronómicos. La estabilidad cambiaria y el control monetario se logran al precio de generar un crecimiento exponencial de las LELIQs. Estas letras a corto plazo, que solo compran los bancos, son inflación reprimida. El pago de sus intereses genera emisión que debe ser esterilizada para cumplir con el plan monetario. Esta dinámica incrementa constantemente el stock de estos instrumentos financieros que amenazan con adquirir una envergadura similar a la propia base monetaria. El stock de LELIQs alcanzó a mediados de enero los 840.000 millones de pesos y ya representa pagos de intereses mensuales de 40.000 millones de pesos (equivalente a 1100 millones de dólares mensuales ). En octubre sumaban 450.000 millones de pesos y explicaban pago de intereses mensuales de 27.000 millones de pesos (equivalente a 680 millones de dólares). Hacia fines de septiembre del 2018 los encajes (la parte de los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizados para hacer frente a los retiros de efectivo por parte del público) constituían el 44% del total de los depósitos (cronista.com 28 9 2018). El gobierno los ha llenado con letras remuneradas que prometen emisión futura.

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Las LELIQs plantean un enorme problema por su renovación a mínimo plazo y máxima tasa. Hasta ahora se cambian las LELIQs que vencen por nuevas LELIQs. Los plazos fijos depositados por inversores en los bancos constituyen la contrapartida del pasivo de las entidades. Si por algún motivo los inversores no renuevan sus plazos fijos, las LELIQs tendrán que convertirse en pesos para saldar esa deuda. Esto implica que el gobierno tendrá que imprimir desmesuradamente con el consiguiente impacto inflacionario y la eventual corrida hacia el dólar. Otra posibilidad reside en que el gobierno cambie compulsivamente a las LELIQs en manos de los bancos por bonos a X años como ocurrió con bonos a 10 años en 1989 con el Plan Bonex o en el Corralón en el 2002. Así, ya sea que el gobierno se vea necesitado de imprimir pesos para sustituirlos por LELIQs o de canjear compulsivamente las LELIQs por bonos, el desmadre financiero parece estar a la vuelta de la esquina y muy probablemente terminará vulnerando el acuerdo con el FMI.

Estos riesgos inherentes a la política monetaria actual se potencian en un año electoral.

Períodos como este se caracterizan por la desconfianza de los sectores económicos más poderosos ante la posibilidad de que un nuevo gobierno aplique políticas que no concuerdan con sus intereses. Esta desconfianza se tradujo, en distintas épocas, en una intensificación de la fuga de capitales. Hoy día es altamente probable que el ritmo de la campaña electoral y la relación de fuerzas entre la oposición y el oficialismo calienten las expectativas de devaluación y la consiguiente presión hacia el dólar y su fuga. A esto se agrega la incertidumbre sobre la continuidad de los acuerdos con el FMI después de las elecciones y el peligro peor, nunca mencionado pero siempre presente: la posibilidad de estallidos sociales ante el descalabro económico y la pobreza creciente como resultado de un ajuste y una recesión económica que no tienen limites.

Todos estos fenómenos contribuyen a potenciar la importancia política de la fragilidad económica del país, con una deuda externa que crece exponencialmente, una estructura productiva desarticulada y en recesión, una brutal contracción del consumo interno y de la recaudación. Los motores del crecimiento económico —la inversión y el mercado interno— están hoy totalmente bloqueados y sustituidos por un notable crecimiento de la deuda y de sus intereses. Esto contrasta con la enorme restricción del gasto publico en todos los órdenes, que conjuntamente con la vertical caída de los ingresos de la población, el desempleo y el tarifazo dejan al desnudo la desarticulación del tejido social y la incapacidad de la estructura productiva para generar las divisas que se necesitan para pagar los servicios de la deuda externa.

Estos fenómenos deberían poner el debate sobre la deuda y su inminente default en el centro del escenario político. Hoy la perversa dinámica de la deuda también inunda al mundo entero y resquebraja las relaciones de fuerza que prevalecen a nivel internacional. Paradójicamente, esto hace posible la emergencia de nuevas opciones y la posibilidad de articular alianzas de nuevo tipo que permitan al país avanzar hacia un desarrollo nacional con inclusión social.

Deuda y geopolítica actual

Hoy el mundo que conocemos esta perforado hasta el hueso por un fenómeno global: el crecimiento de una deuda que no puede ser contrarrestado por el crecimiento de la producción. Este fenómeno se expresa tanto en los países capitalistas más desarrollados como en China, que definiéndose a sí misma como socialista, ha sido en las últimas décadas el principal motor del crecimiento de la producción mundial.

Esto ocurre en una economía mundial integrada de un modo inédito, tanto a nivel de las finanzas como de la producción, por el desarrollo de un capitalismo global monopólico que controla todos los aspectos de la vida social: económicos, políticos y culturales. Estados Unidos, centro de esta fase del capitalismo, pugna por mantener y acrecentar su control geopolítico militarizando su política económica, intensificando la presión militar en guerras localizadas y abriendo nuevos conflictos de posible desenlace bélico en distintas partes del planeta.

La deuda publica norteamericana ha crecido en paralelo con la expansión del capitalismo global monopólico. Sin embargo su ritmo ha sido muy superior al crecimiento de la producción. Así, mientras entre fines de 1980 y fines del 2012 la deuda publica creció un 1670%, el crecimiento del PBI fue un 445%. ( forbes.com 26 2 2015). Desde ese entonces este fenómeno se ha intensificado y hacia fines de 2017 la deuda publica norteamericana representaba 107.1% del PIB. Entre 1940 y 2017 esta relación fue en promedio de un 61.7 %, (con un tope de 118.9 % en 1946 y un mínimo de 31.7 en 1981 (tradingeconomics.com). Lo característico de la tendencia actual es el ritmo exponencial del crecimiento, que ha tornado a la deuda en un fenómeno insostenible. Esto se ha agudizado con posterioridad a la crisis financiera de 2008. La política seguida por la Reserva Federal para superar esta crisis se basó en la facilitación monetaria y tasas de interés cercanas a cero, que ha dado lugar a la especulación financiera y al endeudamiento creciente.

Otro carácter distintivo de la deuda norteamericana actual es su magnitud y su composición. Hacia octubre de 2018 ascendía 21,6 billones de dólares (trillions), 15,8 billones de dólares de este total es deuda publica, y 9,8 billones ncorresponden a bonos del Tesoro en manos de inversores extranjeros, principalmente de China ( 1,18 billones) y Japón (1,06 billones. treasury.gov 17 12 2018).

Vemos entonces que la interpenetración de las finanzas ha repercutido también a nivel del endeudamiento creando condiciones de vulnerabilidad en la economía norteamericana, inimaginables hasta hace poco tiempo. En efecto, el endeudamiento ha erosionado el rol del dólar como moneda internacional de reserva y por tanto eje central de la hegemonía económica mundial de los Estados Unidos desde los acuerdos de Bretton Woods en 1944. De ahí la creciente preocupación de algunos representantes de los grupos económicos mas poderosos del mundo. Entre estos, los CEOs de dos de los fondos de inversión financiera mas grandes: Larry Fink de BlackRock y Ray Dalio de Bridgewater han advertido recientemente sobre la inminencia de una recesión global y el fin de la era del dólar como moneda de reserva para las transacciones mundiales (zerohedge.com 7 11 2018 y 19 11 2018). Para Fink y Dalio la principal amenaza al poderío económico norteamericano no proviene de China sino del endeudamiento norteamericano y el consiguiente déficit que, al impactar sobre el rendimiento de las letras del Tesoro ahuyentará a los inversores extranjeros y terminara depreciando al dólar. Si bien esto no sucederá de un día para el otro, ya existen importantes indicadores de que el mundo avanza en esa dirección.

No solo Rusia ha vendido todas sus tenencias de deuda norteamericana sino que, juntamente con China, Irán, India, Alemania, Francia entre otros, busca activamente conformar un sistema de intercambio financiero y comercial con distintas monedas y al margen del dólar. Asimismo, la creciente oposición de corporaciones y entidades empresarias alemanas al intento norteamericano de impedir la construcción de un sistema de tuberías que abastecerá de gas ruso a Europa (nordstream2) es otro ejemplo de la resistencia a la hegemonía económica norteamericana (zerohedge.com 12 1 2019). Por otra parte, recientemente se han sumado mas países que articulan transacciones de oro y petróleo al margen del dólar y del control norteamericano. (India, Turquía y Venezuela entre otros (zerohedge.com 15 1 2019).

El Estado en las sombras

La militarización de la política económica norteamericana se ha intensificado en los últimos tiempos como resultado de las turbulencias políticas que sacuden a los Estados Unidos desde que Trump asumió la Presidencia. El país vive una creciente polarización política impulsada por sectores del Estado en las Sombras que pretenden destituir al Presidente por su supuesta connivencia con Rusia para ganar las elecciones. (MPR IADE 2017) La Comisión Especial conformada con el objetivo de investigar este supuesto delito no ha producido pruebas fehacientes pero ha incorporado otros supuestos delitos a ser investigados. La situación se ha agravado luego de las elecciones de medio término que dieron el control de la Cámara de Diputados a los demócratas. Hoy la administración pública se encuentra cerrada y las actividades oficiales son mínimas. La negativa de los demócratas a incluir en el presupuesto el financiamiento de la muralla prometida por Trump a su electorado para impedir la penetración de migrantes a través de la frontera sur desencadeno el bloqueo del presupuesto y de la financiación de las actividades del gobierno. Estos enfrentamientos han provocado un desgaste enorme de la legitimidad institucional y han dejado al desnudo la abierta manipulación de la opinión pública a través de fake news filtradas por miembros de los organismos de inteligencia y publicadas por la prensa.

Otra consecuencia ha sido el endurecimiento de la posición política exterior de Trump que, acosado por el golpe blando, ha hecho tronar el clarín de guerra en distintos puntos del planeta para unificar a su electorado. El resultado ha sido la guerra comercial con China y una tensión bélica creciente con este país y con Rusia. (Entre otros: zerohedge.com 13 1 2019, 30 9 2018).

Argentina en el mundo

La apertura al mundo de Macri ha logrado someter al país a la vorágine de la política norteamericana. Esto ha derivado en la imposición de un proyecto económico gerenciado por el FMI y basado en el endeudamiento creciente, la exclusión social de vastos sectores de la población y la adecuación de la política exterior argentina a los objetivos norteamericanos. No hay razón alguna para que el país no pueda recuperar su capacidad de decisión propia. En un mundo en transición hacia distintos polos de desarrollo existen nuevas opciones y alianzas posibles de articular. Pero para que ello sea posible es necesario definir la esencia de los problemas que enfrentamos, articular un programa para superarlos y movilizar a los actores sociales interesados en un desarrollo nacional e inclusivo.

 

Fuente:www.elcohetealaluna.com

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