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Ezeiza: la revolución de los aviones terminó en tragedia

27 Sep,2019

por Tali Goldman

En el momento en que el andamio de Ezeiza caía, ceremonial de Presidencia mantenía una reunión para organizar la inauguración que Mauricio Macri iba a llevar adelante el 1º de octubre en el aeropuerto para ¿vanangloriarse? de la fallida «revolución de los aviones» junto al ministro Guillermo Dietrich. El final de obra estaba originalmente previsto para diciembre, pero por la presión de Casa Rosada trabajaban las 24 horas para terminar antes de las elecciones. Los gremios habían denunciado irregularidades. Ayer, Macri y la gobernadora Vidal encabezaron una inauguración de Metrobus y desde allí enviaron sus condolencias por el obrero fallecido. 

 

Otra vez una tragedia y otra vez una muerte evitable. El nombre es el de José Bulacio, capataz de la obra en la terminal del Aeropuerto Internacional de Ezeiza que falleció tras la caída del andamio de 16 metros. Pero José Bulacio podría haber sido cualquiera de los otros 1.000 obreros de la construcción que estaban trabajando a contrarreloj en una obra que iba a ser inaugurada el próximo 1 de octubre por Mauricio Macri como parte de su campaña electoral. La fecha no es casual. Según establece la ley, desde este día ya no se podrá hacer uso de actos de movilización o  actos públicos «susceptibles de promover la captación del sufragio».

Por caso, según revelaron a 

Nuestras Voces

, en el mismo momento en el que caía el andamio y se cobraba la vida de José, se llevaba adelante una reunión entre las diferentes autoridades participantes de la obra con el sector de protocolo y ceremonial de la Presidencia. Ya se estaban ultimando los detalles para inauguración que había sido pensada como vidriera de la «revolución de los aviones» en el último tramo electoral. Pero de las que no estaban garantizadas las mínimas condiciones de seguridad laboral.  

 

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Además de Bulacio, otros trece de sus compañeros resultaron heridos, uno de ellos de gravedad. Por eso esta tragedia evitable debe ser dimensionada en el contexto del plan global de un gobierno en materia de aeronavegación. “La revolución de los aviones” que prometió el ministro de transporte Guillermo Dietrich esconde un sistema de precarización que va desde la promulgación de las low-cost hasta la reciente muerte del operario, y sobre todo, vuelve a desenmascarar que el objetivo del gobierno que asumió el 10 de diciembre del 2015 es el de promover el del negocio para los amigos. Porque uno de los encargado de realizar las obras de la terminal “C” era nada más y nada menos que Niky Caputo, que a esta altura ni siquiera hacer falta recordarlos como «hermano de la vida» de Macri. 

 

Otra vez: crónica de una muerte anunciada. 

Las irregularidades ya habían sido advertidas por el gremio que nuclea a los trabajadores de la construcción, la UOCRA. Según publicó Nahuel Lag en el diario Página 12, “once días antes del accidente el acta de inspección 598-1372 del Ministerio de Trabajo bonaerense advertía sobre una serie de infracciones a ley de Seguridad de Higiene contra la empresa TGLT SA —surgida de la fusión con Caputo Construcciones— y otras once empresas concesionarias de la megaobra de la terminal”. Por caso, el último pedido de la Uocra fue el 20 de este mes en un documento que lleva la firma de representantes del gremio seccional Monte Grande. Allí solicitaron «en carácter urgente» una inspección general.

En la denuncia se sostiene que:

  • Se encuentra trabajando personal sin registrar
  • Existencia de menores de edad trabajando
  • No se respeta la jornada legal de trabajo
  • Falta o atraso en el pago de salarios
  • Falta de otorgamiento o pago de vacaciones
  • Pago de remuneraciones en negro
  • No se liquidan las horas extras
  • No se pagan las horas nocturnas.

En este contexto, Sergio Lezcano, delegado del área de inspección del Ministerio de Trabajo bonaerense denunció que el gobierno de María Eugenia Vidal “no mantiene una acertada política de inspección” de obra y sugirió que el derrumbe de este martes en el Aeropuerto de Ezeiza es producto de ese “abandono y dejadez” en los sistemas de control. En diálogo con la radio El Destape sostuvo: “A los inspectores no les están dando tareas. No quieren que salgamos, y cuando salimos hacemos pymes de cinco o seis trabajadores y no empresas cuya probabilidad de riesgo es mayor”.

El apuro para la inauguración de las obras era vox populi en la terminal de aviones. Por caso, originalmente la obra estaba pautada para que acabase en el mes de diciembre, pero como eso ya quedaba fuera del plazo electoral, decidieron poner quinta y trabajar las 24 horas los 7 días de la semana para terminarla. 

Hace apenas dos semanas, Dietrich tuiteo a través de sus redes: “Gran asado de obra con todos los que trabajan en la impresionante transformación del Aeropuerto de #Ezeiza. Gracias a ellos hoy inauguramos la nueva terminal de carga aérea, el nuevo estacionamiento y dentro de muy poco también la nueva terminal de pasajeros”.

Según contó Gastón, delegado de la Asociación del Personal de Aeronáutico (APA) a este portal y que trabaja en la terminal de carga, “estas obras fueron parte del mismo esquema que tenía el gobierno para inaugurar las obras. También notábamos una cantidad de obreros descomunal y trabajando a pleno para que se inaugure. Por eso la tragedia podría haber pasado perfectamente en mi sector. Sabíamos que iba a pasar. Veíamos diariamente cómo eran las condiciones en las que se laburaba. En ese sentido en el fondo está el desinterés que tiene el Gobierno por el trabajador y por la vida humana. El interés es más la imagen y la apariencia”. 

En ese mismo sentido, Pablo Borneo, referente en materia de Seguridad e Higiene en el mundo sindical,  contó que “por lo bajo se decía que no iban a llegar con el adelantamiento de la obra porque no respetaron las etapas de la construcción de la obra. Por eso no es un accidente de trabajo sino es un crimen laboral. La responsabilidad directa es del gobierno que encabeza Macri cuya ideología de derecha y el neoliberalismo pone en riesgo la vida de los trabajadores”.

En ese sentido, la muerte de Bulacio debe leerse en el contexto general. Un informe elaborado por el abogado laboralista Gastón Valente, que es parte del equipo de Salud del Espacio Intersindical Salud, Trabajo y Participación de los Trabajadores revela que en 2017 aumentaron los accidentes mortales en los lugares de trabajo y que cada vez hay menos enfermedades reconocidas por las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART). Es decir, la salud de los trabajadores está a la deriva absoluta.

 

Por primera vez desde el año 2011, en 2017 creció el índice de los accidentes mortales: la minería  es dónde se registraron la mayor cantidad de muertes (36,9%), seguido por finanzas (36,6%), electricidad (2,5%), y en menor medida el agro (0,4%). Claro que se trata de cifras acotadas a los trabajadores que cuentan con ART.

Esto tampoco debe leerse descontextualizado de la muerte de Cinthia Choque la agente de tránsito de 27 años y madre de dos hijos que fue atropellada  por el periodista y vocero del Ministerio de Justicia de la Nación, Eugenio Veppo, en una tragedia que puso al descubierto las precarias condiciones de trabajo del cuerpo de tránsito del jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.

Por eso la muerte de José Bulacio debe volver a encender todas las alarmas. Porque la inseguridad laboral mata.

 

Fuente: nuestrasvoces.com

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