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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Ganan las ganancias

11 Dec,2016

por Eduardo Latino

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El tarrito de conserva vacío en el cordón de la calle. El pibe que se acerca rápidamente con su secador para limpiar el vidrio, mientras la camioneta insinúa una huida preparada. La moneda no cae de la ventanilla y el día continúa para Javier. Sabe que la jornada de trabajo es dura y que la noche tiene que encontrar un plato de comida en la mesa para él y sus tres hermanos más pequeños. Los días suman porotos en el calendario. Porotos que no llenan la olla y que día a día hace más sombría la subsistencia. Entre tanto, el obrero sale a tomar el ómnibus temprano en la mañana y ve como el silencio del amanecer cruje las estructuras de la ciudad. Al otro lado de la calle, una mujer que sale casi al trote para llegar a la parada y esperar que la paga haga las veces de suspiro. El titular del diario que grita junto al canillita: “ley de ganancias, ley de emergencia social, aprobaron las leyes”. El silencio estremece aún más. El aire no se inmuta, la mujer que sigue su trote hasta el destino, el pibe que sigue con su gorra intentando que un parabrisas reditúe el sanwiches del almuerzo. El obrero sigue hasta el fondo de la fila de asientos, para ubicarse en el último y, así, terminar el sueño que quedó trunco en la noche.   Los discursos que desgarran los moños más ataviados. Una suerte de verborragia patriotera digna de un talk-show que imita una tilinguería presagiada. Es la voz de privilegio de la Diputada Nacional por el PRO de Buenos Aires, Silvia Gabriela Lospenatto, quien en un encendido y fingido discurso transparentó las relaciones carnales de Cambiemos con el entramado de poder de los monopolios mediáticos. La frase memorable: “Nosotros vamos a seguir teniendo todos los micrófonos para poder hablar...”. Estas palabras surgen a partir de una serie de acusaciones hacia el FPV-PJ y el Frente Renovador, quienes votaron en bloque el proyecto encabezado por el ex-Ministro de Economía Axel Kichilof, el mismo que no movió ganancias en favor de los y las asalariadas durante sus años frente a la cartera de economía de Nación. Las palabras transparentan, dicen hasta en los silencios. Hoy más que nunca queda claro que el holding mediático asegura a Cambiemos y a Macri un cinturón de seguridad digno de los postulados epistemológicos de Lakatos, pero claro esto es política, el arte de lo posible. Arte que Héctor Maghetto, Daniel Vila y compañía han hecho un deporte de élite que asegura que los privilegios queden en las manos de los de siempre, de los dueños del mundo. Claro que poco le preocupa a Lospenatto si en el Congreso se cierra las instancias de diálogo y discusión, pues tiene asegurado el monopolio de la palabra en el circuito de la cadena nacional de los medios privados, de las trituradoras sistemáticas de ideas. Medios de des-información que hacen de la repetición y la exégesis bíblica sentido primigenio del acto político. El circo en su lugar y acondicionado para que la CEO-cracia haga su número de bufón del rey.   Más trasnochado resultó escuchar al Diputado por Salta Somos Todos, Alfredo Olmedo, quien tuvo en honor de ser el único que se opuso de plano a la ley de Emergencia Social impulsada por el oficialismo y acordada con el Movimiento Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa, junto a la CTEP. Olmedo tuvo memorables palabras hacia el movimiento piquetero: “Acá lo que tienen que hacer es trabajar, no descansar. A cambio de la plata tienen que devolverle al Estado con trabajo, con lo que sea: haciendo el hospital, haciendo escuelas, forestando las calles, pero usted no puede tener un grupo de gente que cobra por no hacer nada. Y ahora además les van a aumentar y seguramente les van a armar un sindicato. Paren la mano, prueben laburando”. A lo que agregó: “una persona que está con la cara tapada, con un palo en la mano, no garantiza la gobernabilidad del país; al contrario no se le puede dar más poder a una persona que se le está pagando por no hacer nada con un palo en la mano, que alguien que le está poniendo el hombro a lo largo y ancho del país (…) Yo no quiero eso para mi país. Mi país fue bendecido por dios. Donde cae una semilla de algo nace algo para comer. Es increíble lo que nos está pasando. No le tengan miedo a las organizaciones extorsionadoras. Tenganle miedo sólo a hacer mal las cosas, gobiernen como corresponde”. Olmedo que fue aliado del PRO en Salta y que enfrentó el poder de Juan Manuel Urtubey en las últimas elecciones a gobernador. Olmedo, el empresario sojero, que en el año 2011 vio como fue clausurada su finca AHO (Alfredo Horacio Olmedo s.a.) por trabajo esclavo. Las fotos dieron vuelta las redacciones y mostraban como cerca de 300 trabajadores rurales sin registrar vivían en condiciones de esclavitud en su finca. Tal vez, lo que quiere expresar Olmedo que es más digna la esclavitud que la vagancia organizada de la que habla. El énfasis en torno al trabajo no se condice con sus políticas en materia de empleo en sus emprendimientos productivos, sin dejar de lado que el negocio de la soja significa una masiva expulsión de campesinos, campesinas e indígenas de sus territorios producto de los desplazamientos, muchos de ellos forzados, de parte de empresarios que hacen del sicariato el método de extorsión. La tierra en unas poquitas manos; en las manos de los dueños de la tierra que ven caer semillas de Monsanto para hacer de la renta sojera la patria contratista.   La ley de Emergencia Social plantea una nueva situación para los movimientos sociales en general y para el movimiento piquetero, en particular. La figura de Juan Grabois, por la Coordinadora de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) se convirtió en un eje vertebrador entre el Vaticano, más específicamente con Jorge Bergoglio, y organizaciones como la CCC, Barrios de Pie y el Movimiento Evita. Las salidas programadas por estas organizaciones una vez más plantean un esquema de negociación que se formula de arriba hacia abajo, lo cual disocia entre las dirigencias y las bases. La aparición del Vaticano en este juego, está relacionado con la preocupación de Olmedo acerca de la gobernabilidad. No es la primera vez en la historia que la iglesia católica se inmiscuye en la realidad política de nuestro país para impulsar la pacificación.  Bergoglio, viejo Guardia de Hierro, sabe que la paz social es fundamental para la gobernabilidad y que la alternancia se constituya en la forma políticamente correcta de asegurar que los sectores dominantes no dejen de dominar. En ese sentido, las políticas abiertas en esta nueva etapa por Mauricio Macri y el conglomerado empresarial de Cambiemos, impactan fuertemente sobre los sectores populares, en el conjunto del campo popular. Las irrefrenables transferencias de capitales hacia los sectores más concentrados, aumenta la precariedad en las condiciones de vida hacia abajo y, con ello, la conflictividad y las protestas. Estas negociaciones plantean que figuras como Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita, transite terrenos que lo posicionan como el garantista de la gobernabilidad y de la paz para el mes de diciembre. Mes que sigue en la memoria viva de nuestro pueblo y que cada año se transforma en fecha emblemática de lucha, donde “piquete y cacerola, la lucha es una sola”, es una voz vigente, sobre todo en estos tiempos de neoliberalismo furioso. Por ello, la política que llevan adelante estas tres organizaciones junto a la CTEP pende de un delgado hilo que en cualquier momento puede derribarse y empujar a una nueva escalada de confrontación que ponga en las calles a las mayorías por encima de las dirigencias. La primera muestra de estos límites fue la represión en una movilización en Córdoba a los y las militantes del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) y el propio Barrios de Pie el jueves pasado. El gobierno del justicialista Juan Schiaretti, aliado de Mauricio Macri, reprimió a través de la policía cordobesa mientras llevaban adelante una movilización por las calles de la capital de dicha provincia, donde estas organizaciones exigían al gobierno provincial que no se cierren comedores y merenderos en los barrios.   La ley de Ganancias, marca un hito en torno a los sabores de las alianzas electorales previas a fin de año.  Tiempos que vuelven a mostrar unidad entre quienes durante años no pudieron mover un ápice el cerrojo que representa el impuesto a las ganancias para miles de trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Reencuentro entre PJ y FPV, que al abrazar al FR muestran algunas de las pistas de despegue hacia las elecciones de 2017. La unificación es una de las tareas que desvela a una parte importante de la dirigencia peronista; mientras otra parte menor busca fórmulas arraigadas en frentes ciudadanos que no lograron cuajar en estos meses, más allá de las líneas trazadas por Cristina en sus discursos. Sin embargo, la ley de ganancias permitió encontrar puntos de conexión que rompieron el cortocircuito y posicionaron a Sergio Massa como el fusible de ese plan de unificación. Aún resuenan las charlas entre La Cámpora y el líder del Frente Renovador a principio de año. Entre tanto, la CGT como las dos CTA quedaron al margen del protagonismo de la discusión. A la ahora zurcida CGT, este reencuentro le permite sumar porotos hacia la disputa de cargos en las listas del próximo año, para conservar así el status de burócratas a tiempo completo. Mientras las dos CTA siguen sin encontrar una ubicación protagónica en estos nuevos tiempos, en particular la CTA Autónoma que sigue naufragando en su crisis interna. En ese contexto, la amenaza del fileteado veto de Macri emerge como una sombra que se contradice en las propias declaraciones de la vice-presidenta de la Nación, Gabriela Michetti, quien aún busca sus bolsas (tan parecidas a las de Felisa Micheli) para que tengan un destino altruista en su fundación. La pregunta que resuena es sobre el futuro del Frente de Izquierda, quien encuentra un obstáculo importante ante la predecible clausura de espacios en los medios de des-información, ya que no sirven a los fines estratégicos de los dueños del poder en esta nueva etapa. Sin embargo, el acto en la cancha de Atlanta ha afirmado el crecimiento de esta herramienta política pero a la vez plantea las dificultades vinculadas a las posibilidades de crecimiento, incluso hacia dentro del campo popular. Por de pronto, la inexistencia de una centro-izquierda, que representó en otra etapa Pino Solanas, permite al FIT poder avanzar en una estrategia electoral y en organización, pero que no logra abrazar al conjunto de las fuerzas de izquierda, en particular las izquierdas que emergen desde las nuevas experiencias latinoamericanas, autónomas o independientes.   La CEO-cracia a esta altura sonríe con una mueca de preocupación. Mauricio Macri cumplió un año frente al gobierno nacional y sus políticas siguen el trazo grueso del endeudamiento y pago de los fondos buitres. Políticas de pleitesía hacia EEUU y apoyo a los avances de la derecha en toda Latinoamérica. Un año de metafísica de la esperanza que gira en la rueda de la fortuna pero sin fortuna. Promesas de inversiones que se traducen en frustraciones disfrazadas en globos amarillos. Del baile al meneito del “sí se puede”, que contrasta con las frases que se multiplican por todo el país en millones de familias que dicen: “no se puede llegar a fin de mes”. El dominio total de los medios de des-información no resuelve los problemas estructurales que plantea el capitalismo, particularmente en su fase neoliberal, sobre la subsistencia de las mayorías. El Ministro de Energía de la Nación, Juan Aranguren, que se sostiene en su cargo a pesar de la incompatibilidad de funciones y el anuncio que muestra un nuevo avance en esta primera etapa de liberalización del mercado, al plantear que a mediados del 2017 Argentina tendrá naftas a valor internacional, lo cual impacta fuertemente sobre toda la cadena de producción y distribución de productos en el país. En tanto es inexistente un plan estratégico en energías limpias, que permitan una alternativa al negocio del crudo. Claro, es que olvidaba que Aranguren es uno de los dueños de la Shell. Negocios son negocios. Las universidades cada día más asfixiadas económicamente. Lino Barañao, el sobreviviente, que manda a lavar los platos a investigadoras e investigadores mientras reducen un 60% el presupuesto de CONICET. Quitan retenciones al agro y a la minería. Macri sale efervecente a ratificar los dichos del representante de la CEO-cracia, Matías Patanián, por la empresa Aeropuerto Argentina 2000, quien planteó la necesidad de una Mendoza, en su discurso durante la inauguración de la remodelación del Aeropuerto Internacional de esta provincia, que se abra urgente a los negocios de la megaminería. Con algunos problemas de lectura, Patanián intentó leer el discurso que probablemente haya escribo su co-equiper de turno: Rafael Bielsa, actual presidente de la empresa del menemista-kirchnerista-macrista empresario Eduardo Eurnekian. Si el mismo Bielsa que supo ser uno de los alfiles principales durante el gobierno de Néstor. Patricia Bullrich y su hijo, el protocolo antipiquete, que vino a reafirmar la Ley Antiterrorista aprobada entre gallos y medianoche durante el gobierno anterior. Las represiones que avanzan en todas las provincias y la criminalización de la pobreza y la protesta que delimitan las fronteras con mucha claridad entre ricos y pobres, brecha que sigue en aumento. Y la lista sigue...   Milagro Sala sigue presa ante un capricho que le cuesta cada vez más caro a Gerardo Morales y a Mauricio Macri. Las formas que adopta el capitalismo en su racismo más acérrimo, apunta contra Sala por ser mujer e india y deja en libertad a quienes históricamente han saqueado el país. Las prácticas políticas de Sala sin dudas son más que polémicas entorno a su verticalismo, persecusión y divisionismo hacia el interior del campo popular. Sin embargo, nada justifica su detención. Es una presa política. Una presa que simboliza el odio racista de las élites, del status quo, de los poderosos, los dueños de la tierra. Una presa que, al igual que miles de indígenas en nuestro país, padecen las formas de opresión más descarnadas del capitalismo. Ejemplo claro es el de una mujer Qom, donde el que fuese aliado predilecto de Cristina en el norte, el gobernador Gildo Isfran, encorsetó la justicia para que no tomasen denuncias a mujeres indígenas víctimas de violencia hacia las mujeres. La misma política que el gobernador del Chubut Mario Das Neves, que en el 2007 predijo cual prestidigitador un aluvión de votos para Cristina y luego murió en el aluvión, lleva adelante contra el pueblo Mapuche de la Puel Mapu. Racismo y criminalización. El genocidio continúa en cada territorio como en cada barrio cuando un policía con su arma reglamentaria mata un pibe por morocho, pobre y andar con gorra. Ganan las ganancias gritan desde el auto importado que lanza un jeroglífico con cifras que cuentan los dividendos del mes. La línea es constante y ascendente.   Los Otros Cuentos salen al encuentro. El señor Durito que perfila una historia, la historia de los pueblos, la historia de los viejos y las viejas de abajo: “Por eso dicen también que los hombres y mujeres se van haciendo cada vez más pequeños cuando envejecen. Dicen que es para que más brille la memoria. Dicen que ese es el trabajo de los más viejos de los viejos: hacer grande la memoria”. Hoy 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos. Hoy más que nunca la memoria está viva en quienes siguen en las trincheras de la lucha, para quienes agregan un nuevo ladrillo a esos Otros Mundos Posibles que viven en el abajo, bien abajo. En la memoria viva de los 30.001 compañeros y compañeras desaparecidas, en las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, en cada mujer que resiste y lucha por sus derechos, en el amor inclaudicable por la revolución que está viviendo.     Mendoza, 10 de diciembre de 2016

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