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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Entrevista a Moira Millán

03 Nov,2019

por Daniel Root

"Los estados-nación no van a responder al derecho de la libre determinación de los pueblos, se tienen que caer y hay que construir algo nuevo".

Especial para Contrahegemonía

Por: Daniel Root.

 A pocas semanas de cumplirse el vigésimo aniversario de su recuperación, visitamos la Comunidad Pillan Mahuiza, ubicada en Corcovado, provincia del Chubut, territorio ancestral mapuche. Allí conversamos con la activista y referente del pueblo-nación mapuche, Moira Millán, impulsora de dicha recuperación. Con motivo de la reciente publicación de su primera novela, “El tren del olvido”, compartimos una extensa charla en la que conocimos su mirada acerca de los diversos procesos de lucha actuales y de la histórica resistencia mapuche.

¿De dónde viene la idea de escribir una novela y con qué intención la escribiste?

La idea de escribir una novela la tuve siempre porque soy una gran lectora y las novelas han contribuido muchísimo a amplificar mi mundo, entonces siempre quise escribir una novela. Lo otro es que soy como muy fan, diría, de José María Arguedas, Manuel Scorza, Ciro Alegría, como que ahí veo un mundo indigenista en la literatura, un mundo indoamericano que no anidaba y no tenía representación en Argentina. Cada vez que yo quería leer algo así tenía que valerme de un escritor ecuatoriano, peruano, boliviano, pero no encontraba en Argentina ese tipo de literatura. Un día cayó en mis manos “Eisejuaz” de Sara Gallardo y me fascinó, pero no dejaba de ser alguien ajena al mundo Qom tratando de describir el mundo Qom, aunque igual me encantó. Y fue, curiosamente, uno de los trabajos menos celebrados de Sara Gallardo en Argentina, muy poca gente ha leído esa novela, y a mí me parece que es un trabajo literario muy importante.

En 2015 yo supe que tenía cáncer de estómago y fue un shock tremendo, pero también me pasó algo gracioso: me acuerdo de que cuando salí con el diagnóstico me sacudió, parecía que era algo que le estaba pasando a otra persona y no a mí, y recuerdo haber pensado “¿por qué a mí y no a Mirtha Legrand?” y me largué a reír, dije “¿cómo puedo estar pensando eso?”. Pero también pensé “no me quiero ir de este mundo sin haber escrito, sin haber contado sobre mi pueblo, quién es mi pueblo, cuál es la lucha de mi pueblo y quién soy yo a partir de eso”. Y en esos días además andaba enamorada de alguien que es del otro lado del mar y se estaba terminando esta relación con esta persona, en medio de desencuentros. Yo no creo mucho en el amor intercultural, que es para toda una discusión eso, capaz que todo el reportaje nos llevaría hablar de eso y es un tema que jamás abordo públicamente, pero no creo en el amor intercultural. Creo que de algún modo la pareja tiene que elegir una de las culturas, la oprimida o la opresora; porque la identidad de los hijos, la identidad de esa relación va a estar siempre bajo la regulación de valores y de cosmovisiones que van a definir el mundo que quieren construir de esos afectos, por eso no creo que exista la interculturalidad en el amor. De ahí que mi consejo siempre a les chiques sea que la persona que les ame sobre todo tiene que amar a su pueblo, porque cualquiera te puede amar pero no cualquiera ama a tu pueblo; y amar a tu pueblo a veces, sobre todo cuando son pueblos perseguidos como el nuestro, pueblos oprimidos como el nuestro, le significa a esa persona ponerse la mochila del dolor de siglos y la persecución a cuestas. Yo vengo ahora de acompañar el parto de mi nuera, ella no es mapuche pero ama a mi hijo y ama a mi pueblo, entonces decidió que su parto fuera mapuche y contactaron a una hermana partera mapuche, una lamngen, y eso le trajo un montón de problemas judiciales y persecuciones de todo tipo, pero ella realmente lo quería hacer y lo militó, se puso firme en eso. Si esa persona no amara al pueblo mapuche, si solo amara a mi hijo, diría “bueno, no importa lo tenemos en el hospital, total qué importa”, pero ella entendió la trascendencia de volver a recuperar y reapropiarnos de un saber que le va a ser legado a mi nieta y que mi nieta lo vuelve a traer a la vida de nuestra estirpe. En fin, yo no creo en el amor intercultural, por eso y por millones de cosas más que es todo un debate interesante.

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El punto es que quería explicarle a esta persona qué nos pasó, cómo pudo haber un amor tan poderoso que me llevó a escribir una novela y que, sin embargo, hubiera un desencuentro tan profundo entre nosotros, así que Liam O’ Sullivan, el personaje, es él y en gran parte Pirenrayen soy yo, dándome un diálogo con ese hombre al que amé, con el que afortunadamente hoy somos muy amigos y está todo bien, pero que hubo desgarros de mucho dolor. En “El tren del olvido” lo que trato de hacer es  recuperar un retazo de la historia no contada, yo soy hija de ferroviarios, nieta de ferroviarios, amo el ferrocarril y quise ser ferroviaria, el sueño de mi vida era ser maquinista; después vino Menem y cerró el ferrocarril. Yo a los 18 años les pedí permiso a mi mamá y a mi papá, abandoné la escuela, me tomé un año sabático y me fui a con el carnet de ferroviaria a recorrer todos los ferrocarriles de Argentina, ese es otro libro que algún día escribiré, lo que fue para mí: yo conocí todos los ramales y todos los ferrocarriles en un año viajando por el país arriba de los trenes. Siempre digo que elijo transportes que vayan sobre vías, no sobre ruedas, me manejo así mucho en la vida. Por eso quería escribir juntando esos dos amores, el pueblo mapuche y el ferrocarril, y contar esto que cuento ahí en la novela que es real y dolorosamente verdadero, eso sucedió en nuestro territorio, le sucedió a nuestro pueblo y fue instrumentado desde el estado. Me proponía no escribirle ni a la militancia ni al activismo solidario pro-mapuche, ni escribirle a la élite literata de Argentina sino que quería escribirle al mundo, quería escribirle a los pueblos y quería escribirle a mi pueblo también, yo necesitaba que mi pueblo recuperara la memoria de lo que fuimos, que pudiera volver a sentir como yo siento cada vez que estoy en la lucha o voy a visitar a mis lamngen o voy a los territorios en conflicto, que me vuelva a habitar la dignidad y el coraje en mi pueblo, volver a recordar quiénes fuimos. Y “El tren del olvido” me dio esa oportunidad, y también lo escribí mucho pensando en les adolescentes, quería que fuera una narrativa llevadera, entretenida. Sí, doy mucha explicación, de hecho me han criticado por eso, pero esas explicaciones van para una franja etaria que las precisa, y no me interesa que el mundo adulto me critique, esa franja etaria necesita esas explicaciones y la curiosidad que elles tienen les permite introducirse de una manera mucho más amable en la historia y en la verdad. Sobre todo sentí en ese momento de escribirles a les adolescentes. Tengo realmente una satisfacción enorme porque son cada vez más las jovencitas y les jovencites que me escriben y me agradecen y me cuentan lo que les ha significado a elles leer la novela, recibo un montón de mensajes así en Facebook y me alegra muchísimo porque estoy hablando de chiquitos de 15 o 16 años que por ahí no tienen un ejercicio de lectura y de repente se enganchan con “El tren del olvido”, y eso me da mucha alegría.

En la novela establecés una relación muy fuerte entre la opresión inglesa sobre Irlanda y la colonización de la Wall Mapu por parte del estado argentino con el apoyo de la corona británica.

Siempre digo que soy plurinacionalista e internacionalista y me siento muy solidaria, siento que mi corazón abraza a las naciones sin estado, a las naciones oprimidas. En 2008 yo viajé a Irlanda e hice una gira dando charlas en Dublín, en Belfast, y mucho de lo que cuento en el libro está ubicado en Dublín pero mucho más en Belfast, porque mis experiencias más fuertes fueron en Belfast. Lo que vi de ese pueblo tenía un montón de elementos en los que me identificaba como mujer mapuche: la recuperación del gaélico, el proceso doloroso de empobrecimiento y despojo, ellos me decían “somos el patio trasero de Inglaterra”. También algo que me parecía muy interesante era interpelar el paradigma del progreso, ¿qué era el progreso?, cómo estas potencias, estos países que iban creciendo a la luz de la consigna del progreso necesitaban explotar, despojar y oprimir territorios enteros para que ellos crecieran, llenando sus arcas económicas con colonias desparramadas por todas partes. Y cómo la época en la que está escrita la novela marcaba un mismo horizonte para las repúblicas, las repúblicas no eran verdaderamente libertarias, las repúblicas estaban construidas desde esa lógica, ese era el sedimento constitutivo de las repúblicas. Entonces esa lógica operaba al interior de los territorios, era una lógica devastadora, era terrible porque era racista, de expoliación, de contaminación y de destrucción en nombre del progreso. ¿Y en qué se quería progresar? ¿Qué era ese progreso? Parecía una entelequia, ¿qué era el progreso? Me parece que el ferrocarril era como una metáfora que viene a explicar un poco eso.

Dejamos la novela por el momento, ahora queríamos consultarte sobre el debate que se generó en torno a la plurinacionalidad del Encuentro de Mujeres.

El encuentro plurinacional que nosotras promovemos tendría no solamente injerencia en el cambio de nombre del encuentro de mujeres, no es solamente un cambio de nombre, aunque el feminismo dice que es muy importante nombrar las disidencias, ponerles nombre a esas disidencias. Sino que tiene que ver con una reestructuración del modo de parlamentar, de interlocutar entre mujeres porque, por ejemplo, en el Encuentro Nacional de Mujeres no se consideran los derechos lingüísticos, entonces van un montón de hermanas indígenas que no son hispano-hablantes y no logran entender ni de qué se está hablando. Las organizaciones sociales y partidos y demás sectores llevan a las hermanas como ornamentación folclórica pero no como sujeto protagónico de debate, de reflexión, de aporte. Imaginate que si en 33 años nosotras como Movimiento de Mujeres Indígenas no proponíamos la plurinacionalidad del encuentro no se proponía, y se supone que el encuentro somos todas y no era verdad, nosotras estamos completamente silenciadas y omitidas dentro del encuentro. Entonces propusimos que al ser plurinacional el encuentro se tenían que respetar los derechos lingüísticos, esto no le implicaría a la comisión organizadora ningún gasto, porque es simplemente modificar la planilla de inscripción y que a la hora de inscribirte vos digas a qué nación indígena pertenecés, si sos hispano-hablante y si te ofrecés como traductora. Así podríamos saber que en tal taller van a haber tantas hermanas indígenas de tantos pueblos, y tantas que van a acudir a tal taller pueden oficiar de traductoras. Es organizar solo eso, o sea que es una cuestión de voluntad política. Hay un sector de partidos, sobre todo el Partido Comunista Revolucionario, que son los ideólogos, fueron las que trajeron despúes de Beijing el encuentro nacional a la Argentina, a ellas se les ocurrió, y como es el único espacio político masivo que tienen sienten que si se abren a la plurinacionalidad pierden el control que hasta ahora ejercían sobre el encuentro. Nosotras intentamos en Trelew, intentamos en La Plata, pero estas mujeres de estos partidos políticos fueron demasiado agresivas, violentas, todas las actitudes patriarcales que nosotras criticamos como relación asimétrica, opresiva y violenta las tenían ellas. No solamente el PCR, adhirieron otros partidos, estaba Patria Grande, había otros sectores respaldando eso y también hubo cierto sector troskista que apoyaba ese posicionamiento de que el encuentro siga siendo nacional.

Creo que la campaña por la plurinacionalidad del encuentro fue un éxito categórico y que se instaló en la conciencia social de las mujeres y que las mujeres de base, no importa de qué partido, de hecho al PCR su negación a que el encuentro sea plurinacional le ha traído un costo alto porque se han fragmentado ahora ellas, la Comisión de Género se ha partido como producto de esta negación, porque realmente es ilógica. Las mujeres lo han tomado y miles y miles de mujeres están a favor de la plurinacionalidad del encuentro. Sin embargo, decidimos no ir por la violencia racista, decíamos que ir es avalar esas prácticas, entonces no vamos a ir a un lugar donde el segregacionismo y la violencia racista sean política constitutiva de ese espacio, por eso no fuimos.

En relación a esto, ¿cuál es la mirada indígena sobre el feminismo?

No sé si llamarla mirada indígena, por lo menos de nosotras, a la que adscribo yo que es la del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. Nosotras no somos feministas, el feminismo es una teoría que analiza el patriarcado pero es una teoría que nace en Occidente y que su perspectiva de análisis es antropocéntrica, tiene la misma mirada que tendría la colonialidad pero desde el sector de la mujer, de género. Nosotras decimos que no necesitamos que nos traigan herramientas que nos vengan a liberar de una opresión que nos trajo Europa. Europa siempre intenta redimirse, viene y te pone la bota encima, te oprime y después te dice que te puede liberar. Nosotras decimos que antes de que llegaran los colonizadores, por lo menos las naciones sin estado teníamos una relación de reciprocidad, de dualidad complementaria, de respeto, de amorosidad que se perdió. Por supuesto, hoy día los hombres indígenas son impresentables en su mayoría, casi no encuentro hombres que valgan la pena, todos están atravesados por el patriarcado, por la violencia machista. Hay hombres que salen a hablar de la liberación del pueblo mapuche pero puertas adentro oprimen y esclavizan a sus mujeres y a sus hijos, eso lamentablemente es parte de una verdad y de una realidad, y no creemos que con la herramienta del feminismo ellos se despojen de esa colonialidad. Sí creemos que recuperando nuestra verdad y nuestra identidad, volviendo a recuperar el pensamiento ancestral, podemos recordarles quiénes fuimos para que puedan despojarse de eso. No puede hablar ningún hombre indígena de la libre determinación de nuestros pueblos si continúa subyugando y oprimiendo a las mujeres. Por eso nosotras decimos que somos antipatriarcales, estamos en un proceso de descolonización y creemos que dentro de ese proceso el horizonte es la libre determinación de nuestros cuerpos, libre determinación de nuestros territorios, libre determinación de nuestros pueblos. El feminismo no plantea la libre determinación de los pueblos, no plantea ni siquiera la libre determinación de las mujeres, plantea la autodeterminación, y la autodeterminación es una conducta individualista: “mi cuerpo es mío, yo me determino, yo decido”, el yoísmo que viene de Europa. Nosotras no lo podemos ver así, nosotras lo vemos desde una perspectiva colectiva y cosmogónica porque así es el mundo indígena. Pero ahí aparece otra experiencia, otro fenómeno social emergente que todavía no cobra una fuerza de visibilidad pero la va a cobrar, que es lo que yo llamo la feminización cosmogónica: son un montón de mujeres no indígenas, mujeres blancas que empiezan a adherir ideológicamente, no folclóricamente, a los planteamientos de la lucha de las mujeres indígenas, y empiezan a construirse políticamente dentro de sus espacios comunitarios con la misma perspectiva. Entonces diríamos que en vez de ser la colonización es la injerencia política de la Mapu sobre un nuevo sector emergente de lucha social. Por eso me gusta mucho la interlocución entre mujeres.

Nos interesa conocer tu opinión sobre la rebelión popular en Chile. ¿Cuál es el rol del pueblo mapuche en ese proceso y qué expectativas existen al respecto?

Yo pienso que esa rebelión tiene un sedimento constitutivo que fue el aporte del pueblo mapuche, porque el pueblo mapuche expuso al pueblo chileno la crueldad del estado, la falsedad de los gobiernos, la falsedad del modelo democrático. Lo expuso a costa de sangre, de mártires, de muertos que ofrendó nuestro pueblo para luchar por sus derechos. Y el pueblo chileno sintió que se le caía la máscara de todos los valores patrióticos y del criollaje construido de acuerdo al molde que la oligarquía necesitaba.  Por eso el pueblo mapuche ha sido fundamental para esta rebelión, ha venido a contribuir con su fuerza y su claridad a qué tipo de país se quiere apuntar, qué modelo de país. Y me parece que en esta fuerza de intersecciones opresivas, de articulaciones esperanzadoras, esta rebelión chilena a mí me da mucha esperanza, me parece que a diferencia de Ecuador plantea un horizonte revolucionario y de interpelación. Esta constituyente que ellos proclaman, que quieren conseguir y que espero la consigan, es una gran oportunidad para el pueblo mapuche, para el reconocimiento de todos sus derechos. No creo que estos modelos de estado reconozcan la libre determinación de los pueblos porque entonces desaparecerían y se constituiría otra cosa; como dice Abdullah Öcalan, el compañero kurdo fundador del PKK, tal vez una confederación de naciones. Yo siento que estos modelos de estados republicanos, de estados nación ya son obsoletos completamente y hay que repensar la recuperación de la geopolítica ancestral. En eso yo creo que Chávez fue muy lúcido, porque vos no podés generar ningún proceso emancipatorio y revolucionario aisladamente, por eso tenés que pensar en perspectiva regional, la política es regional, es global incluso. En ese sentido lo que Chávez hizo fue súper interesante, él no recuperó la geopolítica ancestral porque se asumía desde el criollaje, la recuperó dos siglos atrás, como lo pensaron Martí y algunos de los fundadores de los estados republicanos. Pero fue interesante porque él lo pensó así y le funcionó, mientras pudo le funcionó. Yo creo que los estados nación no van a responder al derecho de la libre determinación de los pueblos, se tienen que caer y hay que construir algo nuevo. Pero todavía hay mucho disciplinamiento, de hecho toda esta represión es parte de ese disciplinamiento, todas esas políticas coercitivas son para que la gente no piense, no se anime a pensar que puede haber otra alternativa.

¿Cómo analizás la situación de Ecuador?

De Ecuador me impacta el poder de organización y movilización que tiene la CONAIE, con mucha corrupción en su interior, hay muchas críticas porque la CONAIE ha protagonizado a lo largo de los períodos democráticos una injerencia importante dentro de los gobiernos que se han emplazado y cierta dirigencia de la CONAIE siempre se ha sentado a transar, esa es la verdad y eso ha desgastado mucho la lucha de los pueblos indígenas en Ecuador. Pero la CONAIE es un movimiento y como tal se depura, reaparece, se transforma, eso es lo lindo de los movimientos sociales, entonces vuelve a aparecer en escena después de muchos años, y yo creo que no dimensiona el poder que tiene para cambiarlo todo si lo deseara. Y ahí aparece esto que digo de la diferencia entre las naciones sin estado y los estados-nación, en este caso ellos tienen una construcción ancestral de estados religiosos, por eso siempre aparece la figura del líder, la estratificación del poder, el verticalismo. Siempre aparece, aparece en Bolivia, aparece en Ecuador, aparece en Perú, en todas esas naciones que tiene la idea de un estado religioso, desde el Inca ya. Me parece que lo que está haciendo la CONAIE es ir enmarcando la política, porque realmente va enmarcando la política en Ecuador, le va trazando senderos pero sin generar una interpelación total a esa política, como que acepta ciertas reglas de juego: “bueno, vamos por acá, la república tiene que ser esto, vamos caminando por acá”, en cuanto los gobiernos se desvían le vuelven a recordar por donde tenían que ir caminando, pero ese camino trazado por los fundadores de la patria no es cuestionado. Mientras que el fenómeno de Chile, con estas naciones sin estado como el caso del pueblo mapuche, sí lo cuestiona todo, cuestiona también el nacimiento de esa patria, viene a poner en jaque la idea de los estados-nación. Y es por eso también que ese debate político que plantea el pueblo mapuche genera un quiebre en la lógica de la representatividad, siempre decimos que está en crisis la democracia representativa, porque eso es lo que está en crisis. Nuestro pueblo viene a plantear la democracia directa y participativa, ahora hay cabildos por todos lados, lo que nosotros conocemos en el mundo mapuche como traun. El pueblo mapuche no conoce otra forma de consensuar, decidir y hacer que no sea a través del traun, y eso es democracia participativa y directa. Los pueblos que han tenido una democracia participativa y directa, los que no han delegado la representatividad en ningún ser superior o verticalista vuelven a recuperar una y otra vez esa memoria organizativa e impregnan y generan una injerencia dentro del desenvolvimiento político de las organizaciones de base. Yo creo que ahí es muy interesante lo que se produce, hay una síntesis entre los pueblos criollos que luchan porque están hartos de sus frustraciones y buscan un horizonte, y los pueblos indígenas oprimidos que quieren liberarse. Esa síntesis es un ensayo de nuevos modelos democráticos.

Este modo de organización del pueblo mapuche que describís es el que le permitió sobrevivir a la colonización española.

Y nos permite aún hoy sobrevivir. Vos fíjate en las movilizaciones en Chile la bandera mapuche estaba y no había otra bandera indígena, no se veía la Whipala por ejemplo, como sí la hemos visto en Bolivia y en Ecuador. Acá se veía la bandera mapuche porque el pueblo mapuche es una fuerza política contundente, le guste o no le guste a la dirigencia política partidaria tradicional de Chile. Creo que en Argentina falta mucho para llegar a eso, el pueblo mapuche está muy lejos acá en Argentina de tener ese posicionamiento que tiene en Chile, está muy lejos.

¿Cómo ves la situación argentina con el cambio de gobierno?

Se nos vienen días difíciles porque lo que pienso yo que va a suceder es que no va a haber represión explícita como con Macri, pero va a haber negacionismo político como históricamente ha habido. Va a ser duro eso, porque justamente la lucha nuestra es por un modo de vida en la tierra, el resguardo de los territorios, y los territorios están ya completamente comprometidos a las transnacionales. Todos estos políticos están sponsoreados por transnacionales y van a devolverle el favor del sponsoreo con territorio. Entonces va a ser una lucha en el más grande de los desamparos porque la gente no va a apoyar como ahora. Igualmente, el apoyo del pueblo argentino a toda la lucha que dio el pueblo mapuche acá fue un apoyo folclórico, fue un apoyo con el like en Facebook, no vimos a la izquierda poniendo toda la artillería en apoyar, en ayudar o a los sindicatos, eso tampoco ha sucedido. Lo que ha habido es casi te diría un uso y un aprovechamiento también de la coyuntura nuestra, y el utilitarismo también de ciertos sectores que son los mismos que se nos van a oponer cuando salgamos a decir no a la mina, no a la represa.

Parece claro que la pelea contra el nuevo gobierno girará en torno a la megaminería.

Sí, de hecho Fernández no se reunió con ninguna organización indígena ni con nosotras ocupando durante 11 días el Ministerio del Interior, pero sí se reunió con el empresariado minero y salió a decir que los pueblos debíamos entender que la minería es progreso, y el que tiene que entender que la minería es muerte es él.

¿Cómo fue la experiencia de la ocupación del Ministerio del Interior que llevaste a cabo con otras mujeres indígenas?

Fue interesante, me da esperanza en esto de que ninguna organización social, ninguna organización política partidaria apareció apoyando de manera categórica, solamente la CTA autónoma de Cachorro Godoy, en la persona de un compañero que se llama Nicolás, que desde el primer momento puso todo y además estuvo poniendo el cuerpo ahí. El resto no apareció, La Garganta Poderosa vino, sacó una fotito y se fue. O sea, todos acatando las órdenes del patrón de que no había que contribuir ni apoyar ningún tipo de disturbio o de manifestación que pudiera poner en jaque a las elecciones, por eso no apareció nadie. Sin embargo, me parece súper interesante la cantidad de jóvenes que se organizaron para estar acompañándonos, jóvenes que están completamente desahuciados del sistema y que no están ni con los partidos políticos ni con las organizaciones sociales. Esos jóvenes son para mí la esperanza, porque es el renuevo, esos jóvenes son lo que se viene, y ellos estuvieron todo el tiempo apoyando. También apoyó un sector del feminismo, Rita Segato fue la gran estrella de la ocupación porque se acercó, se puso al hombro la demanda y la acción y eso significó que el feminismo sea interpelado. Fue muy interesante la actitud que asumió Rita Segato. Por eso digo que si va a haber posibilidad de acompañamiento y unidad va a ser entre estos jóvenes que te menciono y el movimiento feminista, no todo el movimiento porque “Ni una menos” apareció, miró y se fue, no es que contamos con ellas todos los días, que estuvieron poniendo el cuerpo las caras más visibles de “Ni una menos”. La que sí estuvo yendo casi todos los días fue Rita Segato.

Formás parte del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. Nos gustaría que nos contaras un poco sobre esta organización.

El Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir es un movimiento de base que está conformado por mujeres de las comunidades de casi todos los territorios de norte a sur, tenemos hermanas en Ushuaia y tenemos hermanas en La Quiaca. Debe ser una de las pocas organizaciones indígenas que tiene presencia real en todo el país, donde viajes y me digas “necesito alojarme” seguro que hay una hermana ahí; eso se logró con mucho sacrificio, recorriendo a dedo los territorios, haciendo reuniones. También es una organización en la que nos planteamos la horizontalidad como construcción y nos vamos formando, vamos debatiendo, vamos recogiendo agenda nuestra, propia, que no venga ningún patriarca, ningún macho a decirnos por dónde tenemos que ir ni ningún partido político. Vamos viendo cuáles son nuestros problemas, qué problemas tenemos nosotras hacia afuera y hacia adentro, porque tenemos todos los frentes, la verdad es que estamos atacadas desde todos los frentes. Desde adentro maridos golpeadores, muchas compañeras que mueren por la violencia machista, por la misoginia, el femicidio que padecen todas las mujeres. Pero también la violencia institucional, la violencia de las transnacionales, y ahí hablamos de otra categoría, hablamos de feminicidio, porque ahí son las empresas que se organizan con el estado para desaparecer mujeres, para violarlas. Hay una encuesta que hicimos en el último parlamento que se desarrolló en Las Grutas que es escalofriante, de cada 10 mujeres 8 sufren violencia sexual y la sufren por parte de la policía. Y de ese porcentaje solamente 7 acceden a hacer la denuncia, porque al no ser hispano-parlantes o porque hay racismo no les toman la denuncia. De cada 8 mujeres asesinadas 5 son ancianas, y esas ancianas son violadas antes de ser asesinadas, eso es tremendo. Aparte la forma de la violación, no voy a entrar en detalles, pero es impresionante. Después hay una práctica que fuimos a denunciar ahora, además de denunciar el feminicidio indígena y todo lo que está pasando, que es el chineo. El chineo es un crimen que se comete contra nuestro cuerpo desde siempre y que no ha desaparecido, muy por el contrario, ha adquirido ahora formas de impunidad terribles. Los criollos eligen nenas de 8 a 10 años y para ellos es como un ritual iniciático, ven a las nenas, las eligen y se sienten que son muy machos al violarlas, para ellos es como el rito iniciático a la sexualidad de la nena. De esas nenas, muchas terminan suicidándose, el porcentaje de suicidios en las comunidades del norte es altísimo. Ese chineo continúa a tal punto que ahora entran a las escuelas armados estos tipos; pero la ironía y la hipocresía es tan grande que esos mismos tipos son los que le donaron a la escuela un freezer o cosas así. Son gente de dinero, entran a la escuela, eligen a las nenas, van al baño y ahí las violan. No actúa la policía, no actúa la justicia, no actúa la directora de la escuela, por eso las mamás se organizaron y fueron ahora al Ministerio del Interior a reclamar para que eso se termine. Mientras estaba ahí una de las mamás reclamando por eso le habían querido agarrar a su nena, o sea que te estoy hablando de hechos recientes, no es que sea una práctica de hace unos años, no. Mientras vos y yo estamos hablando, capaz que en este preciso instante estos tipos están violando a unas nenas, pero sobre eso no hay conciencia y a nadie le importa. El cuerpo de la mujer indígena es un cuerpo desechable, no le importa a la sociedad blanca, no le importa al estado, no le importa a los hombres de nuestro pueblo. Porque yo no he visto marchas de caciques o de longkos reclamando por la seguridad de las mujeres y diciendo “a nuestras mujeres las violan”, y sucede. Y también salimos a denunciar a muchos caciques que son parte del entramado perverso y la verdad es que el desamparo y la soledad hacen que nos tengamos que organizar de manera directa nosotras y prepararnos para luchar contra todo. Por ejemplo me he enterado ahora por estas hermanas que hay caciques que reciben prebendas, migajas, un bolsón de comida ponele, eligen a las mamás solteras que son todas jovencitas y las obligan a favores sexuales a cambio de una bolsa de comida. O sea, hasta el último pobre diablo, que debería ponerse en el lugar de las mujeres y resguardar derechos porque es parte de su pueblo, hasta ese pobre diablo, es pobre infeliz, las oprime. Es una cosa que no se puede creer, no queda nadie, son ellas solas frente a tamaña injusticia y no tienen a nadie. Las primeras cabezas que debería rodar son las de los caciques.

Estamos al tanto que desde el Movimiento se encuentran proyectando una Universidad Indígena, pensando en el conocimiento como una forma de empoderamiento de las mujeres indígenas.

Sí, claro porque estas mujeres nunca llegan a la escuela. De los varones alguno que otro llega a estudiar, las mujeres ninguna. Ahora yo escuchaba los relatos, mirá lo que pedían para que tengas una idea clara: el estado argentino pone una escuela, ponele, a 10 km de la comunidad, la única franja horaria que le ofrece es diurna o nocturna. Salen de las comunidades caminando porque no les ofrecen transporte, llegan a la escuela y cuando salen es de noche, en el camino las violan y las matan; y los varones son detenidos por la policía, golpeados, encerrados, porque les gusta a los policías jugar, hacerse los machos. Entonces abandonan, ninguno termina. Siempre me pregunté por qué en Argentina, donde la educación es libre y gratuita se reciben menos indígenas que en Chile, donde la educación es privada, siempre me pregunté por eso, ahora voy entendiendo cómo es el asunto. Las mujeres ni siquiera terminan la primaria, porque si en la primaria entran tipos a violarlas en al baño ¿para qué van a ir a la escuela? Lo que nosotras queremos hacer es recuperar nuestro derecho a la educación pero autónoma, autodeterminarnos en la educación. Entonces una niña que no puede terminar sus estudios porque la violan en la escuela y se tiene que ir, y en la casa solo hablan el wichi, solo hablan el qom, solo hablan el guaraní, si se va a la ciudad para poder ir a la escuela no entiende porque no es hispano-hablante. Lo que decimos es que la Escuela Intercultural Bilingüe que se le llama, es una farsa porque no es real, debería haber escuelas autónomas guaraníes, mapuches. Cuando vos vas a un colegio alemán todas las clases se imparten en alemán y vos aceptás las reglas del juego si sos argentino que estás yendo a un colegio alemán y que, por lo tanto, vas a aprender alemán; lo mismo debería suceder con la educación indígena. Por eso en vez de andar reclamándole al estado vamos ya a poner una Pluriversidad Indígena, porque nosotras no creemos que haya un solo universo que estudiar, hay muchos universos, cada pueblo tiene su universo, por eso la Pluriversidad de Mujeres Indígenas. Como las mujeres indígenas venimos sufriendo tanto maltrato, tanta opresión machista, decíamos que una universidad mixta, pondría en riesgo la tranquilidad y la seguridad de las mujeres para ir, entonces es una pluriversidad de mujeres indígenas que le da otra acogida a las mujeres, le da otra tranquilidad para concentrarse en estudiar. Con carreras que no existen hasta ahora como la partería, la astronomía indígena, gastronomía indígena, va a ser como un semillero de multiplicadores de saberes que están casi extintos, eso va a estar muy bueno. Y se les va a abrir las puertas a las mujeres no indígenas, a las mujeres blancas que pagarán para poder estudiar y con eso nos ayudarán a sostener la pluriversidad. Pero el estado también tiene que comprometerse, va a ser una gran lucha con el gobierno para que el estado le ponga presupuesto a esa pluriversidad, reconozca los títulos y la matriculación de las mujeres. Una partera que ha hecho partería mapuche va a salir con su matrícula, va a poder atender un parto y con su certificado de nacimiento la mamá va a poder acceder al DNI de su hijo por ejemplo, cosa que hoy en día no pasa. Hoy en día si un profesional médico no te da un certificado de nacimiento, por más que hayas tenido a la más brillante de las parteras y el parto haya sido maravilloso, no podés obtener el DNI para tu hijo, esas son cosas que van a tener que modificarse. Estamos trabajando siempre sin un mango porque no tenemos un centavo, se busca ayuda, se busca apoyo de todos lados. No se pelean los políticos para ver cómo nos apoyan, todo lo contrario.

¿La idea es que la pluriversidad funcione acá y tengas sedes en otros lados?

Empezaríamos acá en nuestra Comunidad Mapuche Pillán Mahuiza, que cumple 20 años de ser recuperada, cuya recuperación vino por parte de mujeres justamente. Les donamos al Movimiento de Mujeres Indígenas la tierra para que se emplace. Pero por supuesto que si esta pluriversidad anda bien lo óptimo sería que haya una en el territorio guaraní, en el territorio wichi, en el territorio qom, en fin en todos los pueblos. Ahora por ejemplo conocimos un pueblo que yo había escuchado hablar de ellos pero no tenía contacto, no sabía cómo eran, ellos están en Salta, en Bolivia y en Paraguay: es el pueblo tapiete. La están pasando muy mal, sin embargo ellos han preservado el idioma y bastantes aspectos de su cultura a pesar de eso, y conforman una nación. Por eso Argentina tiene esa posibilidad de enriquecerse con la diversidad porque hay 36 naciones indígenas, mucho para aprender.

Hablás de multiplicidad de naciones indígenas en lo que hoy es Argentina y pienso en el Estado Plurinacional de Bolivia.

Eso para mí es re tramposo. Sirve en Bolivia porque ellos tienen un origen ancestral de estado religioso con el Inca y eso. Pero un estado no puede contener la libre determinación de todos los pueblos, ya eso te condiciona porque está diciendo que una mirada, un modo de entender la vida va a generar las normativas de convivencia. Ahí los pueblos quedamos atrapados en esa hegemonía, que no termina nunca siendo una hegemonía real, es una homogeneización más bien. Nosotros planteamos la plurinacionalidad de los territorios que no es lo mismo que un estado plurinacional. La plurinacionalidad de los territorios significa que en los territorios hay muchas naciones indígenas conviviendo con el pueblo argentino y esa plurinacionalidad de los territorios merece la libre determinación de los pueblos y de la región, es decir que yo me ponga a deliberar con el pueblo argentino, con el pueblo tapiete y con todos los pueblos si queremos o no minería, por ejemplo. Es decir autodeterminarnos. Los pueblos merecemos construir un consenso de cómo queremos habitar el mundo y los estados deberían ser administradores de esa decisión, no administradores de los recursos, no administradores materiales para las corporaciones, sino administradores políticos de las decisiones sociales y políticas de los pueblos, que es otra cosa, es otra concepción sobre modelos democráticos. A mí me parece que los pueblos deben ser administradores de sus recursos, acá está pensado un sistema completamente opuesto a los intereses de los pueblos: está el estado administrando los bienes e imponiendo una política de represión y coercitiva en función de esa administración porque ellos deciden a quién van a ir  a parar esos bienes, esas riquezas, y los pueblos no tenemos ningún tipo de decisión, nada, somos víctimas de las decisiones que se toman dentro de la estructura del estado. La libre determinación de los pueblos y la plurinacionalidad de los territorios construiría un orden social, político, económico, cultural y espiritual distinto. Nada que ver con lo de Bolivia.

En una entrevista hablabas de que el pueblo-nación mapuche es la Palestina de Sudamérica. ¿Por qué?

He hablado sobre ese tema porque se asemeja bastante. Yo he estado en Kurdistán, no conozco Palestina aún, es mi deseo conocer Palestina pero está complicado ir. Hay una geografía muy similar entre Medio Oriente y cierto sector de la Patagonia, muy parecida. Pero además lo que tienen en común es que hay una nación milenaria, como es la nación palestina, que ha sido invadida en su territorio por una fuerza de ocupación llamada Israel, y los israelíes están cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino para poder generar la extracción de las riquezas del lugar y poder emplazar su poderío. Ese crimen cuenta con la apoyatura de Naciones Unidas, con la omisión de un montón de gobiernos que miran para otro lado y no asumen la masacre que se está dando en Palestina. Decía Yasser Arafat en el momento del nacimiento de la OLP que era tiempo de que los palestinos asumieran sus dolores de pueblo como una sola nación. Y esa frase a mí me impactó mucho, porque creo que el pueblo mapuche asume en sus identidades territoriales su dolor como dolor de pueblo, pero todavía no hemos sido capaces de asumirlos como una sola nación. De hecho, Gulumapu muy pocas veces se solidariza con la represión en Puelmapu; en Puelmapu sí tenemos una conciencia de mayor amorosidad y solidaridad con los hermanos guluches, pero son muy pocas las expresiones de solidaridad del otro lado hacia este lado, nos falta esa conciencia de nación. Creo que nos parecemos muchísimo con Palestina porque bajo nuestros pies hay un suelo riquísimo en petróleo, en minerales, en todos recursos estratégicos que el sistema quiere y que van minando de a poquito de una militarización muy sutil e imperceptible a los ojos del ciudadano común. Recuerdo haber ido a la zona pro-minera de Chubut, zona en la que la minería está generando una prospección tremenda, son las llamadas zonas de sacrificio; y he visto cantidad de soldados sionistas, es una cosa con la que quedé impactada. Andaban guiados por un mapuche, y yo pregunté qué hacían y ellos me dijeron que estaban haciendo turismo de aventura. Yo pensaba “tipos que vienen de la guerra de asesinar palestinos, que viven en condiciones difíciles mientras están en la guerra ¿van a venirse al otro lado del mundo a vacacionar volviendo a estar en carpa, volviendo a hacer exploraciones? ¿van a darle continuidad a las prácticas militares cuando es su momento de descanso?” Yo creo que irían al Caribe, no vendrían a la Patagonia, es evidente que no estaban haciendo turismo de aventura, la única aventura ahí es belicista. Y el pueblo argentino no se da cuenta, un amigo palestino me decía que cuando uno se encuentra frente a esa escena es que ya es un hecho consumado, ya no es un rumor que los soldados sionistas están entrando a la Patagonia y la están militarizando, ya es un hecho categórico. Cuando los ves así ya es un hecho categórico, lo vengo denunciando pero hasta que no lo vean en Callao y Corrientes los porteños no lo van a asumir, y es sumamente peligroso esto que está sucediendo. Creo que estas fuerzas sionistas se han emplazado con mayor impunidad durante el gobierno de Macri, todos sabemos que la ministra Bullrich viajó a Israel, compró armas, hizo acuerdos bilaterales con Israel y hay una política belicista sobre todo el territorio mapuche, la zona roja, la alarma es el territorio mapuche. Por eso me recuerda mucho a la lucha del pueblo palestino, estamos los mapuches peleando contra Goliat, desarmados y con un gobierno que ha presupuestado la muerte y la criminalización de nuestro pueblo y no hay manera de sobrevivir a eso, hay realmente una limpieza étnica.

En ese sentido vos hablás de un terricidio. ¿De qué se trata?

Es un concepto que nosotras queremos ir emplazando de a poquito en todos los estamentos, en la instancia académica, popular, social. El terricidio es una idea más clara y contundente de la magnitud del crimen cometido contra la Tierra porque no se trata solo del asesinato de ecosistemas, también se trata del asesinato de pueblos que vinculan sus saberes y sus formas de habitar el mundo a esos ecosistemas. Y también se trata de todo un ecosistema perceptible, espiritual, energético que desaparece. De pronto las empresas te dicen “bueno vamos a destruir acá pero luego vamos a traer arbolitos y vamos a volver a poner el bosque y con los años ese bosque va a estar”, y nosotros decimos no porque ya no van a estar los pueblos y porque la energía de los espíritus que habitaban ese bosque tampoco va a estar, va a haber arbolitos pero no va a haber bosque. Por eso lo que planteamos es que el terricidio debe detenerse pero no se puede detener con mesías iluminados que van a tener discursos conmovedores venidos de Europa, no importa qué edad tengan. Se detiene con los pueblos, los pueblos contra el terricidio. Naciones Unidas no va a mover un dedo contra el terricidio, ni lo van a hacer las empresas, ni los gobiernos. Los pueblos tenemos que empezar a elaborar estrategias de defensa, y esto como una guerra, es una guerra entre los mentores de la muerte y los pueblos que abrazamos la vida. Tenemos que empezar a pensar el escenario como si fuese, y realmente lo es, un escenario belicista donde tenemos que tratar de elaborar las armas más creativas para detener el terricidio. Y hacer mucho hincapié en la vida de los pueblos indígenas, porque sin pueblos indígenas no hay alternativa de lucha contra el cambio climático, no la hay. Podrán nacer un montón de Gretas, pero las Gretas son teorías y los pueblos indígenas son prácticas de preservación de ecosistemas. No es casual que junto a la eliminación de ecosistemas y territorios se esté planificando la eliminación de pueblos.

Sabemos que existe dentro del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir el proyecto de un campamento climático en la comunidad. ¿Podés contarnos sobre eso?

En función de este tema del terricidio y también de la búsqueda de alianzas y estrategias por la vida, el Movimiento de Mujeres Indígenas, en el marco de los 20 años de la recuperación del territorio de Pillán Mahuiza, convoca al mundo, al planeta Tierra a un campamento climático. Se venían haciendo campamentos climáticos en Europa, en diferentes partes, pero este es el primero que se va a dar acá. Este campamento climático va a contar con la presencia de compañeres ambientalistas y de pueblos en lucha por la vida, de Europa, de Asia, de África, de diferentes países de América. Más o menos mil personas, quizás un poco más, lleguen hasta acá, se tiene que anotar la gente para poder venir. Del 7 al 10 de febrero va a haber talleres que nos van a ofrecer conocimientos que nos sirvan en nuestra cotidianidad para tener una relación más armónica con la tierra, desde cómo construir depuradores de agua hechos de cerámica  para zonas contaminadas, juguetes y pañales que sean ecológicos hasta baños secos, o sea, una diversidad de saberes. Cómo poder elaborar en tu casa cosmetología que sea sana con la naturaleza, que no contamine, cómo ir logrando independencia y autonomía en el uso de productos que son necesarios para la vida pero con los que hoy día estamos secuestrados por la corporocracia, por la industria y sin conciencia terminamos contaminando también. Todos estos talleres van a contribuir a eso, pero va a haber también exposiciones, van a venir hermanos de la Amazonía que nos van a contar cómo se dio todo el proceso de los incendios que está pasando en el Amazonas, y lo vamos a escuchar de primera persona. Van a venir hermanos de África que también han pasado por lo mismo, vamos a escuchar voces del mundo contándonos lo que está pasando en cuanto a las políticas criminales y ecocidas de los gobierno. También va a haber plenarias: las plenarias van a ser muy importantes porque en ellas vamos a consensuar agendas globales de resistencia y de lucha contra el cambio climático. Así que esperamos que venga mucha gente.

 

Para información sobre el Campamento Climático:

Mail: campamentoclimá[email protected]

FB: Campamento Climático – Pueblos Contra el Terricidio

IG: campamentoclimatico

TW: cclimatico2020

Comentarios

Violeta

2019-11-05 21:03:00

Muy buena la nota, toca temas donde nos vemos, las aparentes democracias que someten y avanzan con ejércitos en chubut, el feminismo que explota y sorprende con tanto formalismo...bueno ayuda a pensar, sobre todo en momentos tan complicados

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