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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Un festival atendido por sus dueños

05 Sep,2019

por Ezequiel Boetti

“La programación mezcla temáticas ligadas al barrio con películas que pueden tener más radicalidad. Hay algo medio paracultural en todo esto”, dicen sus programadores.

Villa Crespo es la cuna, entre otras cosas, de Atlanta, Osvaldo Pugliese, Leopoldo Marechal, el bar San Bernardo y los outlets de primeras marcas de ropa y calzado. A esa lista habrá que sumarse el festival Vecine, que desde hoy domingo a las 19 –cuando se exhiba el cortometraje Shakti, de Martín Rejtman–, y durante todos los viernes, sábados y domingos de septiembre, se realizará en dos espacios especialmente acondicionados para la ocasión: El Club Benito Nazar (Antezana 340) y el Poncho Club Cultural (Leopoldo Marechal 1219). Un detalle nada menor en tiempos de caricias significativas de la economía es que todas las funciones tienen entrada libre y gratuita. El núcleo duro de la programación estará en la veintena de largometrajes nacionales independientes, inéditos o de paso fugaz por una cartelera comercial especializada en fagocitarse a todo aquello que no huela a pochoclo. También habrá lugar para performances, charlas, talleres y funciones tanto de clásicos del cine mudo como de otros proyectos audiovisuales vinculados con el barrio.

“Villa Crespo supo tener tres cines muy frecuentados y todavía muy recordados. La idea es devolverle al barrio la posibilidad de ese encuentro entre vecinos y promover la participación comunitaria cultural y social. Es primordial proponer una renovación de la experiencia de ir al cine, generar un espacio de socialización con diferentes tipos de audiencias. Los premios se definirán por el voto del público, fortaleciendo de esa forma la participación popular y, asimismo, desdibujando la idea elitista de que los festivales convocan solamente a un sector de la población. Es un festival con espíritu de ‘atendido por sus dueños’. Hay línea de programación autoral e independiente que nos interesa y necesita más visibilidad”, dice a Página/12 Violeta Uman, programadora del evento junto al director y guionista Alejo Moguillansky.

El responsable de El loro y el cisne y La vendedora de fósforos sabe de qué se trata visibilizar películas por fuera de los canales comerciales habituales. A fin de cuentas, es parte de El Pampero Cine, la productora que con Mariano Llinás como emblema ha hecho de las exhibiciones no tradicionales una forma de entender la relación del cine con su público. Basta recordar que el estreno mundial de La flor, el último y monumental trabajo del responsable de Historias extraordinarias, se realizó en la localidad bonaerense de Trenque Lauquen. Para Moguillansky, entonces, el Fecine es hijo de ese espíritu pero no significa una “una segunda oportunidad” para películas nacionales poco vistas, sino una “continuidad”. “El cine independiente nunca tuvo un lugar demasiado claro en el sistema de exhibición. La vida corta que dan los multicines tiende a lo absurdo: producciones muy chicas que tardan uno o dos años en hacerse están una semana en cartel. Queríamos darle el espacio y la vida que estas películas merecen”, afirma.

“La programación mezcla temáticas si se quiere ligadas al barrio con películas que pueden tener más radicalidad, riesgo e interés en lo genuinamente cinematográfico. Hay algo también medio paracultural en todo esto”, dice Moguillansky a la hora de explicar cuáles son los puntos de contacto entre los títulos seleccionados. Entre ellos está Familia sumergida, debut en la realización de largos de la actriz María Alché, que se verá el viernes de la semana que viene. Esa misma noche se realizará una proyección de “cine expandido” en Súper 8 a cargo de Claudio Caldini llamado FaNtAsMaS cRoMáTiCoS, mientras que para el día siguiente se anuncia Vendrán lluvias suaves, la incursión en el subgénero coming of age del realizador Iván Fund; De nuevo otra vez, la ficción ensayística de Romina Paula; y El diablo blanco, primera película en la silla plegable del actor Ignacio Rogers.

El domingo 8 a las 16.30 se realizará Cine pintado, un taller de cine sin cámara pensado para que chicos y chicas de todas las edades puedan dibujar y pintar directamente sobre películas de 16mm, creando sus propias animaciones figurativas o abstractas. La jornada continuará con un doble programa integrado por El último payador, el clásico de Homero Manzi restaurado Cine.ar, y el cortometraje Altazor, de Llinás, cuya sinopsis promete la “adaptación de un mail de año nuevo enviado por el director a las actrices de La flor". El viernes 13 a las 19.30 está pautado uno de los eventos estelares del Fecine. Se trata de la charla en la que Lucrecia Martel hablará sobre sus trabajos y sus ideas sobre el arte y el cine. La semana terminará con la proyección del primer programa de la Competencia de Cortos.

La agenda de películas del sábado 14 incluye a La película infinita, de Leandro Listorti, Si el sueño fuera quererte dormiría eternamente, de Celeste Contratti e Ingrid Valencic, y Rutas argentinas, una selección de cortos documentales del periodo mudo (1925-1931) que se exhibirá con música en vivo. El domingo 15 será un día de combos: a las 16, la proyección de Historia de una casa seguida de una charla con su director, Ignacio Masllorens, sobre la relación entre cine y literatura; y a las 19.30, el corto Cairo Affair, de Mauro Andrizzi, y luego La Tigra, de Leopoldo Torre Nilsson. Para el viernes 20 se anuncia una sección especial dedicada al barrio de Villa Crespo que tendrá como protagonistas a la compositora y bandoneonista Paquita Bernardo (La Paquita, de Gladys Gazzero) y a Leopoldo Marechal (Adán BuenosAyres, de Juan Villegas), y por la noche se verá la segunda entrega de los cortos en competencia. Al otro día será el turno de Breve historia del planeta verde, de Santiago Loza, y de una película sorpresa en 16mm presentada por el historiador Fernando Martín Peña. Otro clásico es Los venerables todos, de Manuel Antín, a proyectarse el domingo 22 a las 19.30 junto al corto Bruma, de Paulo Pécora.

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Villa Crespo volverá a ser protagonista el viernes 27 a las 20, cuando se vea White Walls Say Nothing, un documental dirigido por Gates Bradley y Jonny Robson sobre arte y activismo en el espacio público porteño donde participan varios artistas que han trabajado en el barrio, mientras que a las 22 se exhibirá el último programa de cortometrajes. Para el último sábado del mes están pautadas las proyecciones de Foto Estudio Luisita, de Sol Miraglia y Hugo Manso; Las facultades, de Eloísa Solaas, y Muere, monstruo, muere, de Alejandro Fadel. Tres de las películas más estimulantes del cine argentino más reciente. Ese cine que, en palabras de los programadores, abre las puertas a “un espacio de encuentro y alianzas desde donde militar un mundo mejor”.

*Programación completa en https://www.clicvillacrespo.com/festivaldecine

fuente: Página 12

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